Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

31.1.11

Como allá arriba

Siento que necesito un día enteramente dedicado a mí. Un día entero dedicado a mis "quiero" sin importar el "puedo". Sin pensar en que tengo un reloj a la muñeca pegado y un "algo pendiente que es urgente de resolver". Dejar de pensar solo por un día en el millón de cosas que uno tiene que hacer para construir un sólido camino.

Un día que no tenga principio ni fin.
Un día para despertarme tarde, o simplemente no despertarme en todo el día.
Un día sin ansiedad y sin las ganas locas de comerme al mundo entero y más aun si fuera de chocolate.
Un día leyendo sin cansarme, sin cerrar los ojos cada vez que llego a la parte interesante del capitulo.
Un día para ver películas sin que se me pase la hora y no terminarlas.
Un día sin llamadas de emergencia que me quitan uno a uno los pocos pelos que me quedan.
 Un día en que el tiempo se detenga a las 6:00 pm para que no se oculte el sol.
Un día en que nada, y tampoco nadie se interpongan en mi sonrisa y mis ganas de bailar.
Un día sin frentes arrugadas ni caras largas.
Un dpis sin preguntas que incomodan.
Un día para caminar sin zapatos.
Un día para escuchar música y sentirla en el corazón.
Un dia que no tenga bostezos ni ojos que lagrimean de sueño.
Un día lleno de fuerza de voluntad que me dure para siempre.
Un día para conversar en paz contigo, escribiendo con una sonrisa y no con un peso en la espalda.

Un día para soñar.
Pero soñar y recordarlo mañana.
Un día como los que tu vives allá arriba.

28.1.11

Esa negra linda...

Buscando en los rincones, se encuentran cosas que se pensaban  perdidas.
Olvidadas en el tiempo pero no en el corazón.
Buscando en mi rincón encontré un recuerdo que parecía borroso por los años ya transcurridos.
Hoy, reviví eso que creí perdido y cobró un poco más de vida, y color cuando terminó la grabación...

Justo hoy... que más necesitaba de ti.

video

Ay! ay! ay!
Esa negra linda que me tiene loco
que me come poquito a poco
esa negra linda que me tiene loco
que me come poquito a poco
Estoy tan enamorado de la negra tomasa
que cuando se va de casa, triste me pongo
estoy tan enamorado de mi negra preciosa
que cuando se va de casa triste me pongo

27.1.11

Emparejando la causa

Hace unos días mi mami preparó causa por el "supuesto cumpleaños de Sonia". Digo "supuesto" porque casi al final del día, después de haberle dado sus regalitos, prepararle el almuerzo que ella había elegido y cantarle el famoso y gringo "happy birthday", se dirigió a mi mami con una risita un poco timidona y le dijo "Ay la señora. Se ha confundido porque mi cumpleaños es mañana". O sea le dio un poco de pena decirnos que estabamos saludándola por gusto porque aun no era un año más vieja. Pero como yo le dije, mejor! celebró dos veces el cumple. Yo no pude almorzar con ellos pero me contó mi mami que Lalo, mi abuelita y también Aidee almorzaron con ella, todos juntos.

En la noche llegando a mi casa, abrí la refri como siempre para chismear que hay de bueno. Lalo se acercó a mí y me dijo "enanita! la causita que ha preparado tu mamá está buenaza". Y como yo soy doña pesada, quería probar pero la parte que tenía llema de huevito duro. Estaba tan al fondo del plato que solo escarbando como cuando separo las alberjas del Arroz con Pollo, podría comerme esa parte que para mí era la más rica. Me rendí. Desarmaría todo y me ganaría un señor grito de la señora de la casa. Comimos un poco y ya cuando la iba a guardar, Lalo mencionó otra de esas típicas frases, que sin él mismo saberlo, suenan tanto a ti: "Pero porque la dejas dispareja. Mira enanita, agarras el tenedor y la vas bordeando así hasta que quede como una porción entera..." me decía mientras me enseñaba con "estilo" cómo emparejar la causa.

Ese momento me recordó las tantas veces que en cada cumpleaños, luego de comernos una porción de torta cada uno, tú, fiel a tu espátula y cuchillo para postres, sintiendo nuestros ojos clavados en  la indefensa torta atacada por tus dos manos, nos decías "solo la estoy emparejando para que no se vea fea. No me la estoy comiendo". Pero cada "lonja" de torta que estaba desemparejada a tu parecer, temrinaba dentro de tu boca, misteriosamente. O esa vez que de tanto "emparejarle" el helado de David, terminó solo con el barquillo para "que no se manche ni la ropa ni el carro". Era tan tuya esa frase que prácticamente en mi cerebro, la patente era solo tuya.

Pero, cuando lo escuché de la boca de la persona con la que en unos meses por fin pasaré mi vida entera, simplemente me emocioné. Por más tonta que suene la frase. Por tan poco significado que tenga meramente el decir "hay que emparejar la causa", me hizo soñar un poco. Me puse a pensar en todas las coincidencias que hasta ahora le he encontrado contigo. Son tantas que solo me queda creer que realmente tú tuviste que ver en toda esta historia que ya te contaré con detalle. Solamente tú, desde el cielo, lo pusiste en mi camino para que me quiera, me cuide y me proteja casi como tú lo hiciste toda la vida.

Y también sabías, que yo haría lo mismo por él.
Hasta hacernos viejitos...

26.1.11

Escupo

Tengo una extraña sensación de querer gritar.
Pero cuando lo intento, no lo logro.
No sale más que un aullido tímido,
débil,
frágil.

Tengo ganas de saltar, pero sin despegar los pies del suelo.
Volar sin alas y comer sin dientes.
Y a la vez, quiero cocerme el pico,
cerrarlo,
callar.

Tengo el alma enredada y no encuentro cómo ordenarla.
Pienso, intento, hago.
Pero luego fracaso,
caigo,
me derrumbo.

Tengo ganas de que este sea el año del inicio.
El inicio de lo mejor del mundo.
Mi mundo,
mi año,
mi mejor comienzo.

Tengo
Quiero
Hago
Caigo
Lloro
Empiezo
Levanto
Grito
Callo
... pero siempre fracaso.

25.1.11

¿Sueño o vivo?

Desde hace unos días me toma unos cuantos segundos diferenciar la realidad de la vida misma , y la de un sueño tan real que parece ser vida. Hoy, me desperté casi pensando que lo que había soñado era parte de mi día. Parte de un ayer que jamás existió. Tomé aire, lo contuve en mis pulmones unos segundos y cuando empezaron a aparecer esos puntitos negros que parecen alertarte de un posible desmayo, solté con fuerza el mismo que hizo ondear las cortinas de mi cuarto.

Recordé que había discutido contigo por un tema de la construcción, algo de la gente quejándose y lo que tantas veces nos dijiste de la envidia y piconería que rondaba la zona. Sentí arrugar la frente mostrando mi descontento con lo que escuchaba, hasta me dieron esos pequeños pero nocivos nervios engañosos que me hacían explotar hasta con el más bueno de los corazones. Sentí el estrés de todo problema que lleva a la agitada respiración de frustración. Pero estabas conmigo en mi problema. Eso era lo que importaba.

Al abrir los ojos casi conté hasta 5 para ubicarme en ese ambiente y plano. Había llegado al punto de creer que lo que vi en sueños era la realidad y lo que estaban viendo mis ojos en ese preciso instante que se abrieron hoy martes, era un verdadero sueño. Te busqué en mi memoria y recordé que la realidad era otra.

¿Será posible que lo que vivamos sea realmente un sueño, y eso que pensamos cuando estamos dormidos sea la vida real? Si es posible entonces quisiera dormir para siempre y no despertarme jamás y solo de esa forma nadie se robaría mis pensamientos, las frases más lindas serían inventadas por mí y no encontraría las mejores palabras escritas en un libro sino en mi propio libro, viviría del aire y me alimentaría de él, tendría cerca al mundo entero, viajaría sin usar avión y viviría feliz sin dinero. Ya en mis "sueños" me encargaría de pagar mis cuentas, resolver problemas, ahorrar para poder vivir, vivir para trabajar y trabajar para vivir.

Qué fácil sería si la vida fuera en sueños. Tal vez de esa forma te tendría aun conmigo y ahora que lo pienso, creo que encontré la respuesta a eso que me tiene tan cansada y con ganas de querer dormir todo el día: quiero dormir y soñar otra vez contigo, como ayer en la noche. Como hoy, que me desperté confundiendo la realidad de los sueños. O los sueños de la realidad...

24.1.11

Lalo, te presento a tu suegro...

Las ganas de escribir sobre lo que viví el fin de semana me carcomen desde el mismo viernes por la noche...

Hace muchos meses, a pesar de caer mal, le pedía a mi Tía Mary con insistencia de ladilla empedernida, que por favor me llevara a la casa los videos que solíamos grabar desde 1990 en las reuniones familiares, viajes y paseos de fines de semana y cumpleaños también. Cuando llegaba los viernes a la casa sin ninguna bolsita cargada de grandes y gordos cassettes de filmadora antigua, me sentía un poco más lejos de recordar tu voz y tu linda sonrisa bromista de siempre. Pero entendia la razón de mi tía: ella no quería que me ponga triste viendo esos lindos videos que aunque grabados también en mi corazón y memoria era distinto revivirlos con mis propios ojos. Sé que lo hacía porque no quería verme triste, como tú tampoco lo hubieras querido nunca.

Es aquí donde viene el gran PEEEEEERO, como soy insistente hasta los huesos, el viernes pasado lo intenté una vez más. Una llamadita a Maje y listo. Unas horas más tarde, vi a mis tíos llegar a la casa como casi todos los fines de semana para jugar cartas con mi mami y mi tía Martha, con una gran bolsa de papel llena de antiguos cassettes. Me las dio y fue inevitable que la sonrisa se me desbordara de sus esquinas normales. Me puse simplemente FELIZ, subí corriendo como niño con regalo nuevo, limpié el cabezal de mi viejo VHS que antes era mi fiel compañero de series que hasta hoy veo, y esperé con mucha emoción a que llegara Lalo.

"Hoy vas a conocer a mi papi. Ya no solo verás un papel con su cara impresa, sino por fin te enseñaré cómo caminaba, cómo era su voz, cómo era el inicio de sus bromas y su contagiosa risa. Vas a conocer a mi papi". Le dije con una emoción tan grande que parecía como si realmente lo fuera a conocer.

Pasaron unos cuantos minutos para encontrar esos videos que tanto tenía en mi cabeza. Hasta que lo vi. Dejé de avanzar la cinta y puse pausa unos segundos. Te estaba viendo de nuevo papi. Le di play y empezaste a hablar. Tan feliz como siempre fuiste. Tan divertido y risueño haciéndole bromas a mi tía Mary, imitando a mi tío y molestando tiernamente a mi mami. Las lágrimas empezaron a salir de mis ojos automáticamente. Como si algo se hubiera activado casi por inercia. Seguía escuchándote y viéndote. Bailando conmigo y mi mami en uno de esos tantos cumpleaños de tu "compadre de toda la vida" que celebraban en la casa de San Miguel hasta que canten los gallos. Y hasta que me cargabas dormida para meterme en el asiento de atrás y llevarme a la casa junto con mi mami. Los tres en el carro.

Abracé fuerte a Lalo y con solo tocarme el pelo me dijo todo. Sentí su corazón latiendo tan fuerte como el mio. Era la primera vez que te veía en vivo y no tan directo. Pero es lo más cercano a la realidad que pude conseguir para presentarle a su suegro.

Miramos la bolsa llena de cassettes aun sin desempolvar. Será una semana de recuerdos que permanecerán para siempre en mi mente y ahora, podré verlos con mis propios ojos... una vez más.

21.1.11

Al que madruga...

... la continuación de ese famoso dicho, ahora para mí, es totalmente ambigua. Todo depende de cómo se amanezca.

Por ejemplo, si uno amanece molesto, la frase sería: Al que madrugra cuando está molesto desde el día anterior, Dios le hace una bromita para alegrarle. Y hoy, desde muy temprano, las cosas no salieron como esperaba. Así que hoy, a pesar de madrugrar, no es que Dios no me haya ayudado, pero el famoso dicho cambió un poco su final.

Me desperté con la tonadita típica de mi celular a las 6:00 am. Tenía una reunión de trabajo a las 7:30 am en punto y no debía llegar ni un minuto menos. Me aseguré de dejar mi ropa lista desde ayer para bañarme, cambiarme, chapar mis llaves y volar. Todo cronometrado a la perfección para llegar con tiempo. Subí a mi carro y... hck#"$"$%&jh/(jij#5%/((.... COLAPSO. Parecía como si un ataque de epilepsia lo estuviera matando. Y yo, grité junto a sus taca taca taca taca, como si me estuviera pasando a mí. Es que la verdad, me dolia desde YA todos los billetitos que tendría que gastar en sanarlo. Justo ahora que estoy más misia que no se que. Me decían "es batería", pero para mí era otra cosa. Sabes lo terca que soy con los carros a pesar de no saber nada de nada de ellos. Llegó Quispe, alias McGiver, y me dijo lo que yo me imaginaba "es batería". Casi muere acribillado por mi ojo maligno pero tuve que ceder. Tuve que darle la razón a pesar que para mí, no era batería. Se me hacía tarde y ya no encontraría la carretera libre, usando tus sabias palabras. Le dije a Quispe que llevara a que vean a mi pobre Portos, y yo me llevaría tu carro.

Me lo llevé. Con un poco de miedo, me lo llevé. Siempre me ha parecido re-difícil manejarlo por su gran tamaño: nariz de avión, como tú le decías. Lo manejé como vieja. Pegada al timón y con el respaldar casi casi a 90 grados exactos. Una anciana. Pero llegué a mi destino. Y llegué temprano.

El tema es que en el camino te sentí a mi lado. Sentí tu olor, y escuché tu música. Esa que siempre escuchabas cuando manejabas. Todo seguía igual: las pilas gastadas en tu cajoncito al lado del asiento, la pasta dental con la colita enrollada en la guantera para cualquier emergencia, tu sobre manila debajo del asiento con tus papeles importantes, el palo de fierro al lado izquierdo "solo en caso de emergencias", y tu frasco de perfume casi por terminar en el bolsillo de la puerta. Todo igual.

Tuve un flashback y debo reconocer que me puse triste. Te extraño mucho y en momentos como el descrito es inevitable no lamentar que no estés más conmigo. Pero estoy segura que tú estuviste hoy conmigo. en ese momento me pareció ver algo salir desde las maderitas del tablero. Creí que era una pelusita y la dejé volar. Me olvidé y llegué a mi reunión.

Pasaron un par de horas y volví a subirme al carro, esta vez de regreso a la oficina con Analí. Conversando en el camino hablamos un poco de ti y cómo eras con tu carro. Y cuando empecé a cambiar el tema y arrugar la frente hablando de lo caro que me costaría la batería de mi carro y de lo pobre que estoy, una POLILLA salió de la nada y voló por la cabeza de Analí. La hizo gritar y voló ahora hacia mí. Yo grité y Analí muerta de miedo me dijo que me estacionara porque nos ibamos a matar. Yo "estacioné" como pude: medio poto afuera en plena pista y media nariz en la berma. Me bajé y la dejé sola con la gorda y revoltosa polilla. La espantó con un papel (+ un grito) y la polilla salió del carro para acercarse hasta mi cara y volver a meterse al carro. Luego, volvió a salir.

Me metí al carro y no podía contener la risa además de los mil ojos que nos miraban desde afuera.
Por eso, al que madruga, Dios le regala una sonrisa. Y hoy, estoy segura que esa traviesa polilla, fue un regalo tuyo.
Directo del cielo.

20.1.11

La señal de tu cruz

Esta semana parece una pesadilla. Solo quiero que sea domingo y ya empezar una semana nueva. Como nunca me ha pasado... es raro pero quiero que sea lunes. Ese día tal vez esta racha de cosas que vienen al parecer en mancha para sacarme mil canas verdes y más arrugas en la frente, se quede solo en una mala semana.

¿Te acuerdas cuando me llevabas a la universidad a las 6:30 am para mis clases de las 7:00 am? Llegaba como 15 minutos antes de que llegaran los de limpieza creo, pero me hacías llegar. Nunca llegué tarde ni falté a mis clases de las 7:00 gracias a ti. Y de casualidad, casi todos los ciclos, los lunes eran los días de las clases "al alba". Llegábamos a la U y cuando te despedias de mi con un besito en el cachete me decías "chau hijita que tu semana sea muy bonita y sobretodo tranquila y por favor duerme un poquito más ya?", me bajaba del carro casi arrastrando mi mochila con un ojo cerrado, el otro abierto y con un gran  bostezo diciendo "ya papi, difícil, pero ya pues", y cuando giraba mi cabeza para despedirme de ti con la mano, ya estabas haciéndome la señal de la cruz. Esa que siempre hacias con la mano derecha como si dibujaras un crececita chiquita en el aire. Era tu forma de pedirle al que está allá arriba contigo que me cuide. Que me ayude a tener una buena semana.

Ahora necesito que desde allá arriba me hagas esa señal que antes era diaria. No quiero más malos entendidos ni quejas molestosas; no más problemas de cañerías, paredes rajadas, taladros que perforan techos que no deben, combas que no sirven, arañas y gusanos que salen de la nada, demás; no más préstamos con tasas altas; no más llantos sin fundamento a media noche; no más enredos con las cuentas del restaurante; no más mails fallidos ni computadoras colapsando; no más maletines perdidos con documentos importantes dentro; no más citas postergadas para febrero; no más cronogramas sin enviar; no más problemas por favor.

Te pido desde aquí, a miles de kilómetros de distancia, me hagas la señal que me hacía vivir tranquila. Ayúdame a pasar con algo más que agua, todos estos amargos tragos que me están cayendo de golpe. Asi como cuando me dejabas todos los lunes en la universidad, hoy giraré mi cabeza hacia el lado de la cama donde tú dormías, y cerraré los ojos para sentir ese dibujito en el aire en forma de cruz que me hacía sentir en mi lugar seguro.

19.1.11

Ella en su banco de ilusiones

Ella estaba sentada en su banco de ilusiones una noche cualquiera.
Viendo las estrellas se dejó envolver por la magia del momento y sin alas voló.
Voló por un paraíso de colores, donde no existían los temores.
Hablando del futuro de caramelos, como base de su castillo.
Riendo con lágrimas emocionadas imaginando el mañana.

Estaba sentada en su banco de ilusiones.
Creyendo lo increíble hasta escuchar una frase disfrazada de espina.
La más filosa espina.
Que aunque no quiso salir de la cueva, salió con toda fuerza.
Y esas que salen cuando no deben, van directo a un solo objetivo.
El alma en pleno.

Ella estaba sentada en su banco de ilusiones.
Pero escuchó por ahí que "la vida era horrible".
Miró lo lejos que estaba del suelo y cerró los ojos para pensar mejor.

"¿Qué sabes tú de cosas horribles en esta vida que a veces no parece vida cuando de verdad esas cosas horribles toman forma horrible?. Mira a tu alrededor y busca las cosas NO HORRIBLES que tienes: una familia unida, un papá que te cuida y te apoya cuando lo necesitas y hasta cuando no lo necesitas, una mamá que se preocupa por tu día a día, hermanos a los que puedes mirar con orgullo, amigos verdaderos que están contigo desde niños en las buenas y sobretodo en las malas, un trabajo al que te gusta ir, una casa que te alberga del frío con un ventilador para el calor también, un corazón de oro que es increíble para todo el que lo puede ver y un don especial que no muchos lo tienen, el don de perdonar. Por si fuera poco, tienes una persona al lado que te amará por el resto de su vida como si nadie más existiera en su vida, solo tú. Y así dices que la vida es horrible???".

A ella nada le faltaba pero ahora es distinto.
Solo una pieza no encaja en su mundo de ilusiones pero mira el panorama completo.
Solo así puede seguir caminando sin pedirle permiso al otro pie para andar.
La vida no es tan horrible si la vemos como ella la ve.
Ella sabe como seguir con su vida.
Aunque la vida misma le enseñe lo horrible que puede ser la vida.

18.1.11

Loca o qué?

Tengo la fea costumbre de contestar como perro rabioso cuando siento que hablé por horas y al final, al terminar mi "monólogo" cierran con un fuerte ¿qué? o una respuesta sin sentido. Mejor dicho, cuando una persona "hace como si me estuviera escuchando" y en realidad su mente está en algún recóndito lugar que nadie más conoce, me pongo loca. Pero loca fea. Y más aun si estoy llegando a mis días R.

No es que me sienta ignorada por el mundo entero, simplemente a veces me invaden pensamientos como "por qué no entenderán lo que digo. Tal vez estoy mal, pero si lo estuviera alguien me lo haría saber o simplemente yo ya me hubiera dado cuenta". Aunque suene sopa de letras sin sentido, para mí, lo tiene.

Por ejemplo, ando medio "pedo" como diría mi querida muy muy, por lo que sucedipo en el capitulo de mi vida el día de ayer. Caminé mucho tratando de averiguar algunas cosillas que nos faltan para el sueño lindo de toda mujer ilusa que cree que casarse es color de rosas, cuando en realidad es un poquito estresante. Caminé y caminé y mis pies me lloraron al final del día cuando se enteraron que lo único que logré fue escuchar "bueno de todas maneras tenemos que seguir averiguando". No me debería molestar pero así fue. Y grité, arrugué la frente, puse cejas de cangrejo, me paré con pataleta y me golpeé la rodilla pero me tragué el dolor. Después me dormí sin despedirme y me puse triste.

Igual me pasa cada vez que me recomiendan algo. Aun así sea con todo el amor del mundo, con el mejor de las intenciones y el más sincero deseo de felicidad, me pongo criter. No quiero estar así, no quiero contestar feo ni refutar todo, pero tengo una especie de bicho que vive dentro de mí hace un tiempo. Se apodera de mis gestos, palabras y hace que me comporte de una manera que no quiero. Todo contradigo, todo critico, todo refuto, pero así me tienen estos días de verano. Y no sé por qué. Gracias a él, tengo una arruga más, desde hace 1 semana.

No solo con personas cercanas, sino con gente que ni conozco. Me desesperan los que empujan, los que manejan, los que escupen, los que orinan en la calle (cochinos de m...), los que huelen a ala, los que comen cantando la canción del "crunch crunch", los que me miran feo (a veces sin mirarme a mí), me desespera todo eso y más. Y ni yo me soporto.

Hoy, lo único que me sacó una sonrisa fue acordarme de esa vez que estaba así, mismo Gremlin malévolo, que renegaba con todos y por todo y andaba manejando con mi boca de pato característica cuando me molesto, cuando llegué a la casa, abrí elportóon y al momento de entrar PUUUUM! me empotré contra la parte de atrás de tu carro y casi llorando bajé del carro porque simplemente no podía más con mis "problemas" los que en ese entonces conocía como tales, y saliste a ver qué habbía pasado. Lo único que me dijsite fue "pobre mi hijita. No te pongas así, mira o le pasó nada ni a tu carro  ni al mio. Pobrecita, te pareces a mí cuando me molesto. Eres Alarcón pues, qué vas a hacer. Somos polvoritas". 
 
Sé que soy como tú, pero también sé que tú te controlarías más...
Además, tú, me ayudarías a pasar este mal rato con un heladito del Bembos...

17.1.11

Huellas

¿A dónde se van las huellas en la arena cuando el mar las recoge?
Si tan solo nuestra memoria fuera como las huellas que dejamos en la arena mojada, todo sería más simple. Pero otra cosa complicada tomaría el protagonismo. Sin duda. Y nos haría creer que la vida no tiene sentido, hasta que el mar vuelva nuevamente y se lo lleve todo. Pero si es así, ¿donde quedan los momentos lindo? ¿Se los llevaría también?

Este fin de semana estuve casi casi a punto de tocar el cielo con la punta de los dedos, como el mensaje que grabé en la placa que te conmemora no solo como un heroe muy querido, sino el mejor. Estuve tan contenta que sentía un dolorcito en los cachetes por tanto sonreir. Casi casi porque sé que el paraiso solo le abre las puertas a las flores que ya no están en este jardín, pero lo que sí es posible, es sentir que el corazón baila cuando el alma sonrie.

Decidí darle tregua a mis pensamientos de vieja amargada prematura y me le di un regalo a mi corazón que aunque a veces es loco, late de la manera más pura y sincera que puede existir.

Y es que esta etapa me ilusiona en serio. Me hace creer que sí existe lo bueno en este mundano planeta que parece no serle fiel ni hasta al más noble sentimiento humano.

Aun así, minutos más minutos menos, caigo en cuenta que no estás conmigo y una vez más pienso en las huellas que se van cuando el mar las recoge. Y es en ese momento que me atacan como puas al viento las mil y un preguntas de seimpre...
¿será posible que el mar sea un papá y las huellas una hija que lo extraña demasiado?

.. Solo en una loca cabeza...
A un loco corazón pegada.

Lobos: enero 2011

14.1.11

Días así

Días como hoy deberían pintarse color arcoiris.
Deberían oler a brisa marina y casi tocarla con la punta de los dedos.
Debería callar la calle para dejar pasar una ola de sueños.
Esos que levantando todo a su paso no causan daños sino dejan solo esperanza.
Deberían imprimirse en el alma.
Para el recuerdo.

Días como hoy me recuerdan que hay mil motivos para ser feliz.
Aunque días parecidos hayan pasado con resultados diferentes.
Deberían ser enmarcados como quien cuelga cuadros en sus paredes.
Como decoración de un muro que parece tan serio como duro.
Tan amargo como dulce.
Tan gris, pero con mucho rosa.
Con cicatrices que parecen cerrar sin llegar a soldar.
Con sonrisas bordadas con caricias.

Días como hoy me hacen desear con el corazón.
Cerrar los ojos y pedir por mí,
por él,
por ellos y ellas,
por nosotros,
por que seamos siempre felices.
Sin envidias.

Días así merecen vivirse sin ataduras de ningún tipo.
Sin miedos que me impidan volar.
Sin trabas que me aparten del sol.
Sin malos pensamientos.
Sin creer que los ejemplos cercanos pueden ser vividos por este corazón.
Sin creer que la suerte de muchos pueda también ser mia.
La buena sí, pero no la mala.

Días como hoy me hacen sentir maripositas de nuevo.
Deberían quedarse para siempre en mi panza,
y creo que así será.
Porque la persona que las pone dentro, es única.
Y será mi compañero de vida.
Para siempre...

Días como hoy merecen vivirse sin miedos.
Deberían pasar como realmente son.
Días únicos.
Como lo estoy pasando hoy.
Días mágicos llenos de amor y sueños.
Días que se viven una vez al año.
Días de aniversario.


Hace dos años alguien me hace feliz.
Solo falta un detalle para que mi vida sea perfecta.
Pero no todo es perfecto.
Ese detalle eres tú. 

13.1.11

Ataques nocturnos

Lo peor que puede pasar cuando una persona está durmiendo, me pasó hoy en la madrugada. También me pasó lo mismo la madrugada del día anterior, pero ayer se mezcló con algo adicional que me obligó a cerrar los ojos y pensar en "algo bonito" como cuando era chiquita y me pasaba a tu cuarto. Me acuerdo que de un salto aterrizaba en la alfombra y sin respirar me iba corriendo, no caminando, sino literalmente corriendo y cantando en mi mente "los pollitos dicen". Se te hacía tan extraño, y no muy bonito, que me apareciera en tu cuarto con una bulla descomunal en la oscuridad de la noche que un día me preguntaste "hijita por qué corres así como loquita en la noche cuando te pasas a nuestro cuarto, te puedes caer. Y encima cantas creo?". Nunca te respondí porque seguro me daba verguenza confesarlo pero la verdad, es que sí. Cantaba porque intentaba bloquear los pensamientos ilógicos que cualquiera puede tener en la madrugada, más aun si es una niña, para colmo engreida: que saldrá una mano por debajo de mi cama, que veré una sombra en las escaleras, que se aparecerá alguien de la nada en el camino, qué se yo. Miles de cosas que perturban. Y creo que a cualquiera.

Peor es cuando hay temblor y uno está durmiendo. Yo, como tengo un sismógrafo incorporado, siempre me despierto unos 3 o 4 segundos antes del maldito. Por más chiquito que sea, por más bajito que sea el grado de intensidad, yo los siento a todos esos rufianes. Pero nada de lo mencionado anteriormente me pasó hoy. Bueno, sí hubo un temblor que también sentí y quedé como loca desquiciada una vez más, hasta el día siguiente que las web me apoyaron y me dieron la razón. Ese temblor marcó el principio de lo la horrible experiencia. Ese mismo de 4 grados que vino acompañado de lo peor que puede pasar en el mágico mundo de los sueños "que son interrumpidos".

Un calambre en la pantorrila izquierda!
Pero no un simple calambrito, sino un SEÑOR CALAMBRE.
La pantorrilla aun me duele y cuando me la toco todavía siento la bola que se me formó hace dos noches!

Desde hace años me pasa lo mismo y siempre es el mismo guión de "teatro frustrado": primero lo primero, se siente venir, y no puedo hacer nada por evitarlo. Abro los ojos, y simplemente empiezo con mi "no no no no nooooo por favor no", y procedo con la respectiva sobada tosca para tratar de aminorar el dolor. Pero no resulta, en ese momento comienzo con las vueltas en la cama de derecha a izquierda y de izquierda a derecha con la cara de puñete diciendo "au au auuuuuu". Pero qué alivio sentía cuando te veía entrar corriendo por la puerta de mi cuarto, con la cara de sueño y tu pijama abrigadora siempre venías al rescate y con un mágico "ya, ya pasó. No pasa nada", hacías que la bola inmensa que me atacaba, desapareciera.

Ayer y hoy fue exactamente igual, solo que no entraste por mi puerta para rescatarme. Esperé a que se me pasara solo y sentí una vez más en la oscuridad de la noche, la gran falta que me haces.

Te extraño como todos los días pero un poquito más que otros tal vez.

12.1.11

De chiquita

Estaba almorzando con mi jefe y Anita en el Manchattan. En el corazón de Lima, con un calor que parecía derretirme hasta el cerebro. Había escuchado tantas veces hablar de ese lugar que cuando llegué no sabía cuál plato elegir. La final me comí un lomo con huancaina muy rico, pero un poco picante. Me acordé de las veces que ibamos a comer a la calle y terminabas mirándome con una gran sonrisa "cachacienta" y yo con mi fuerte y engreido "quuuEEEEE tienEEEEEE" para finalizar con la frase de mi mami "pero siempre te pides lo mismo, ya cambia! Cuando te cases vas a comer eso en tu casa todos los días???". Ahora pienso en esa frase y casi escucho a Lalo diciéndome "ay enanita, cómo vamos a comer siempre milanesa con papas fritas, eso no es comida!".

Pero ya no soy tan especial-pesada-marciana con la comida. Sé que por años sufriste sin comer chifa los fines de semana que almozabamos fuera, o no fuimos mucho a comer pollo a la brasa porque "me caía mal el pollo que venía pegado a su cuerpo (o hueso)", a veces también evitaste ir a lugares de comida criolla (tu norteña que tanto te gustaba) por darme el gusto de comer lo que yo quisiera. Ahora, déjame decirte que he cambiado!

- Como chifa! Bueno, solo arroz chaufa PEEEEEROOOOO sin cebollita china. Y sigo comiendo solo el borde del Wan Tan. El centro termina en otro plato como siempre. Resulta que es la parte "más rica" para muchos.
- Como pollo! Pero trato de que sea a la plancha o cualquier versión que no tenga "su cuerpo pegado". Aunque a veces ya pues, qué me queda, me como el pollo a la brasa y si me cae mal, está bien. Me dura solo un día o dos.
- Lo tercero sí no sé cómo decirlo. No logré volverme "fan" de la comida criolla. Pero cuando hay buffet criollo hay arroz blanco, y si hay arroz blanco soy feliz.

En fin, en resumen ahora no me quejo tanto. Pero sigo igual de marciana.

Mi lomo a la huancaina se hacía más picante y yo escuchaba todo lo que hablábamos con el periodista con el que nos reunimos. Me picaba, pero me aguanté. Al terminar la reunión, ya en el camino de regreso, los tres volvimos a la oficina sin aire de tanto reirnos acordándonos de diferentes anécdotas que vivimos durante estos años que trabajamos juntos. Él es muy gracioso, y buena gente, siempre me hace reir cuando estoy molesta pero otras veces, me paso de confianzuda creo. Me confundo y llego a pensar que estoy hablando con un amigo de años, y le lanzo alguna barrabasada como el famoso "ay Enriqueta!" por el que me gané un fuerte "oye oye, más respeto a tu jefe" desde el otro lado de la oficina. Felizmente sabe que lo hago de broma y con cariño. Al final, como te conté varias veces, él también siempre me molesta con lo "marciana" que soy para comer.

Al final del camino, al llegar al destino, bajé de su carro y al cerrar la puerta mi mente viajó un poquito como todos los días. Reviví un momento que ahora me hace pensar mucho. Un día que después de pedirle que nos de un "puente" porque nos lo merecíamos, él me dijo con una sonrisa en los labios "oye a ti de chiquita tu papá nunca te castigó no?", a lo que yo en ese instante le dije, "la verdad, creo que no. Por???", y él, en tono de broma y finalizando con una carcajada me dijo "Por que bien malcriadita eres ah!".

Luego de eso subí a la oficina de vuelta a mi computadora con ganas de escribir.
Con ganas de decir que si no me castigaron de chiquita no solo fue porque nunca fui malcriada.
Solo un poco "lora". Un poco bastante diría, al menos eso es lo que me contabas que decían las profesoras. "Señor David, ya no sabemos qué hacer con Marité! La cambiamos de lugar todas las semanas y si la ponemos en el closet hasta con las paredes habla!".
Pero nunca tanto como para recibir un castigo que recordara con los ojos chinitos.

Subí a mi oficina con ganas de contar que nunca me castigaron porque tuve el mejor papá del mundo.
Un papá que me enseñó a ser como soy.
Tan completa, íntegra y llena de valores como él.

11.1.11

Pruebas


Tantas pruebas puede ponernos la vida???

Peor que en la universidad! Y tantas veces que me crucé contigo pagando mis boletas... pobre bolsillo papi...

Pasa hasta en los mejores blogs.

El "sachet"

Es increible la cantidad de recuerdos que pueden aterrizar en mi mente solo con mirar un objeto. Una cosa cualquiera que para muchos simplemente es una "cosa" y para mí, es una especie de "transportador imaginario" que me ayuda a sonreirle a los problemas de una u otra manera.

Hoy, me desperté como de costumbre, asustada por la fastidiosa alarma que me avisa que es hora de poner el pie derecho en el suelo y caminar con los ojos aun cerrados hasta la ducha. Y luego de la rutina de siempre, agarré mi vaso de jugo vomitivo de papaya con naranja (con el perdón de los papayeros), porque aunque no lo creas, gracias a tus 23 años fallidos de que pruebe el jugo de vomipapaya, hoy, lo tomo a diario. Creo que es una especie de autocastigo por rechazarte tantas veces cuando me decías: "es rico hijita tte hace bien! Te ayuda a ir al baño! Y no es feo!!!". Típica frase cuando te miraba con sabe Dios qué cara cuando comías tu papaya en trocitos con azucar encima.

En fin, luego vendría la respectiva lavada de dientes para quitarme el mal sabor y es en ese momento donde ese insignificante "sachet" (si es que así se le llama al conocido envase) de pasta dental, ese común objeto que vemos a diario, me hizo volar en el tiempo y revivir miles de pequeños flashes mentales en un segundo. Si hubieras visto cómo estaba esa pasta de dientes, sería un momento preciso para tu discurso del cuidado de la famosa pasta de dientes. 

- Por qué siempre tienen que aplastar la pasta de dientes así. Dejan huecos por todo el sachet este (agarrando con fuerza el objeto maltrecho y mal usado según tú) y cuando quieren seguir usándola dicen que ya no hay más y en realidad hay un montón!
- Papi, pero es lo mismo. Solo aplastas y sale.
- No! Para nada, mira, ahí tu crees que solo queda un poco (enseñando una parte de la pasta) pero cuando llevas todo lo que hay desde abajo hasta arriba (y empujabas todo el contenido hacia la tapa) te das cuenta que queda mucho mucho más. 

Y luego enrrollabas lo que quedaba vacío para que la pasta no se regrese y deforme nuevamente el envase.

Cogí ese objeto común que me recordó a ti y seguí tu consejo.
Ahora yo también puedo ser como tú.
Tan ahorradora como solo tú lo sabías ser.

10.1.11

Hoy me siento diferente

Después de un fin de semana de grandes avances en los trámites y coordinaciones maritales, hoy puedo dirigir mi mirada al teclado de la compu de la oficina, a la hora de almuerzo, y escribir lo que sale desde el fondo de mi corazón. Como siempre, lo que ronda en mi loca cabeza hace unos días sin encontrar esa lucecita que sin decir "ESCAPE" se entiende como tal. Una fuga de mis pensamientos para sentirme liberada.

Me siento diferente y un poco preocupada por eso. No "diferente" con alguien en especial, tampoco ese "diferente"como cuando estás enfermo o algo en tu cuerpo no anda bien, menos el "diferente" del que hablamos cuando ya no sientes lo mismo por alguien, para nada. Me siento diferente como persona. Siento que algo me rodea la garganta y no me deja tranquila. Siento que una cápsula me envuelve y hace las veces de disfraz para mostrar alguien que no soy. Ya no me rio a carcajadas de la nada ni tampoco tengo paciencia con cosas estúpidas como el sonido de los cubiertos al chocar con los platos para comer.

Ya no cuento las estrellas en el cielo, mas bien me preocupo porque verlas aun en él. Porque aun sean como siempre lo han sido y que no haya nada extraño ni alarmante. Lo raro sería que estén más grandes o de otro color. Es decir, me siento vulnerable ante el mundo. Siento que en cualquier momento ese gigante que nos ve día y noche en esta "dimensión", como si fueramos hormiguitas algún día meterá nuevamente su "dedo en el agua" y puede ocasionar nuevamente un tsunami como los que vemos en las películas. Sé que suena "pastel" pero bueno pues, siempre he pensado que somos "parte de algo más", de un sistema mucho más grande al nuestro. Como si fueramos una colmena de abejas, sin saber que hay algo más grande que nosotros.

Ya no miro las películas con esa ilusión que me caracterizaba. Al menos no desde el sábado que vi una que me hizo soltar varias lágrimas en un momento que a los demás les causó gracia. Te vi en una película así como te vi en esa del papá que busca desesperadamente a su hija secuestrada en un país europeo y usó todas sus artimañas de espía para dar con ella y acabar con todos los malandros. Era tan "´tú" esa película, que cuando regresé a mi casa lo único que pude hacer fue saludarte con un gran beso y decirte "no veas búsqueda implacable. Te va a enfermar la cabeza y vas a sacar tus dagas, escopetas, cuchillos, granadas y demás por algo que jamás pasará porque jamás me dejarás irme de viaje sola". 

Ahora, creo que Lalo tiene una imagen más clara de quien hubiera sido su suegro. Algo parecido a Robert De Niro en su último "capitulo" de Los Fockers. Aunque al principio nos causó gracia, al final terminé llorando porque nunca será así. No habrá un suegro protector, y menos un hierno que tenga que complacer las locas ideas y creencias de su suegro renegón.

Creo que eso me hace más diferente a cualquier otra persona.
Por eso me siento así.
Simplemente, diferente.

7.1.11

Vivir sin miedos

Quisiera vivir sin miedos. Despertarme en las mañanas y "saber" que será un día lleno de buenas noticias, de sorpresas lindas y de éxitos en todo sentido. No tener esa gran preocupación que ronda en mi cabeza sin dejar espacio para los sueños despierta. Para creer que todo el posible con un poquito de ilusión. Esa que dejé guardada en el cajón más lejano de mi mesita de noche.

Quisiera vivir sin miedos. Sin pensar en el "qué pasa sí" o en el "si hubiera hecho". Vivir solo con una mochila llena de recuerdos, estos que pesan como plumas a pesar de ser miles de millones uno encima de otro. Sacarlos de vez en cuando y no tratar de cambiar ni el más mínimo detalle, pues eso cambiaría la historia y no tendría el final que ahora tiene.

Quisiera vivir sin miedos. Y de miedos llenar todos los cajones que tengo aun vacíos en mi alma. Cerrarlos bajo 5 llaves y no dejarlos salir más. Sentirme tranquila con solo amanecer un día más y tener a todos los que aun están conmigo, los que valen la pena. Quisiera sonreir por lo que tengo y no por lo que me falta. No tener miedo a perderlo todo. Seguir perdiendo lo valioso y darme cuenta de ello cuando ya lo he perdido. Simplemente no tener miedo a perder, y tampoco a ganar.

Quisiera vivir sin miedos. Sin esos metiches inescrupulosos miedos que hacen de las suyas cada vez que uno de ellos se levanta y trata de tomar el protagonismo de la escena. Dejarlos sentados, amarrados, siendo solo miembros del público, esos que se hacen pequeños cuando se sienten débiles. Cuando no son nada ni nadie.

Quisiera vivir sin miedos. Caminar por la calle sin pensar encontrar margaritas a cada paso. Entender que no todo el mundo gira en armonía y con ganas de seguir girando. Corres sin miedo a caer, con ganas de levantarme y volver a intentarlo. No sentir miedo al rechazo. Desterrarlo para siempre y que no vuelva a tocar mi puerta para sembrarme la duda que me hace bajar peldaños en lugar de subirlos.

Quisiera vivir sin miedos. Sin miedo a llorar cuando me provoca hacerlo y no pensar en lo desperdiciado, sino en lo que he perdido. Sentir como las lágrimas escapan de mi y van dejando espacio para más, para emociones y risas abandonadas. Las que se mudaron para darle espacio al dolor. Vivir sin miedo a sufrir. Vivir sabiendo que después de un diluvio viene la "sequía", la paz, la quietud.

Quisiera vivir sin miedos.
Sin miedo a vivir la verdad.
Caminar hacia ti con la frente en alto y el pañuelo blanco afuera.
Quisiera vivir sabiendo que la verdad más dolorosa no duele en realidad.

6.1.11

Hipólito

Manejando hacia la oficina, pasando junto a miles de especímenes sin nombre que se trepan a un carro sin saber lo que significa RESPETO, me acordé de la primera vez que choqué a Hipólito. Bueno, no fue la primera vez que me choqué, ya había pasado por ese endemoniado sardinel que decidió cobrar vida y cruzarse en mi camino y romper la dirección del carro de mi mami, y también la vez que ese entrometido poste chismoso se plantó atrás mio y empotré el carro de retro. Pero esa fue la primera vez que yo, manejando con  mi bólido del 84, ese que amé con locura porque salió directamente desde tu corazón, me estampé contra un carro que la verdad, ni siquiera me acuerdo qué marca ni modelo ni color, nada.

Realmente el mejor carro del mundo. Aguantó TODO, golpes, arañones, portazos, portones encima, llantas bajas, más de 6 personas en el asiento de atrás, olor a cigarro, gaseosa derramada... simplemente todo. Le puse Hipólito. Según yo, nombre antiguo para un carro antiguo. Según tú "carro de colección". Emocionadísimo por verme manejando mi primer carro. Con lágrimas en los ojos cuando lo recogimos y me diste las llaves para subirme y llevarlo a la casa. A su casa.

Lo traté con tanto amor y cariño como a un hijo. Hasta como a Bruno lo trataba. Pero un día cometí un error que me traumó para siempre. Estaba manejando tranquila, por las NO TRANQUILAS calles de miraflores, a las 8:00 am, camino a mi primer trabajo. Estaba a una velocidad "moderada" que aunque nunca me creíste lo era. Y cantando como pava una canción que adoraba, pero que ahora al escucharla revivo aquel "catastrófico momento" segundo por segundo. A todo pulmón cantaba como ganza (me da cólera acordarme) Dare you to move de Switchfoot, gritando como demente y en la parte del solo de batería, A CERRAR LOS OJOS!!! para sentirla en el tan bebito corazón que solo una chibola de 19 años puede tener.

No puedo escribir el sonido que hizo mi pobre Hipólito cuando se estrelló contra esa cosa verde que para mí, no era de ninguna  marca. Abrí los ojos asustada, me toqué la frente, la cara, la barriga (por el tirón del cinturón) y lloré. Una lágrima salió como caminando del ojo derecho y cuando pude ver el carro que empotré miles de lágrimas corrieron con furia desde ambos ojos. Bajé con un poco de miedo mezclado con pena y angustia y una película de comics no hablados pasó por mi mente: tú preocupado, tú gritándome, tú riendote, tú conmigo. Solo quería ver la parte delantera de Hipólito, nada más! Pero el hombre que bajó del otro auto se me acercó más rápido que yo a Hipólito y me bombardeó de tantas preguntas que me nublaron peor: cuántos años tienes? has visto mi carro? qué te paso? en qué estabas pensando? no te diste cuenta que estaba parado? por qué ibas tan cerca de otro carro? mira mi carro? tienes seguro??? TIENES SEGURO???

Esa última pregunta retumbó en mi cabeza hasta el punto de hacerme sentir "nula" en temas automovilísticos. La respuesta a esa gran pregunta fue solo una. La respuesta que fue motivo de burla por muuuuuucho tiempo después del choque: NO SÉ VOY A LLAMAR A MI PAPÁ, NO ME GRITES YA???

La más engreída del planeta! Pero no sabía!!! Qué querías que haga si no sabía nada de nada. No te pregunté y no me lo dijsite porque seguro pensaste que era obvio. Pero esa frase se me grabó y ahora la grabo en mi alma. Tenía tan presente tu  nombre, tus consejos y tus palabras que ahora las extraño demasiado.

La otra parte linda de la historia, es que Hipólito demostró una vez más, ser el mejor carro del mundo... NO LE PASÓ NADA DE NADA...

Bueno, solo la pinturita verde que se pegó el parachoque del otro chusco que se metió en mi camino...

5.1.11

Aros de amor

Tengo tantas historias en mi cabeza.
Tantas cosas por contar, tantos recuerdos que escribir, tantas ganas de hablar y hablar de ti que no sé si me alcance la vida para contarlas todas. Mas aun porque cada día que me progongo hablar de una en especial, pasa algo nuevo en ese mismo día que me deja pensando en el título para mi nueva entrada.

Hoy, es mi último día de descanso. Bueno, "descanso" digo, porque mi cerebro ya no puede ordenarle a mis ojos que se abran más tarde, y mis pies parecen no poder quedarse quietos aunque estén cansados y bueno, mi lista de cosas por hacer crece cada día más y el reloj deja menos minutos libres, y así pasan días, semanas, meses, y años.

Así que, desde temprano me puse al día en todo lo que para mí, es importante, y tal vez para muchos sean "tonteras". Leí mis blogs preferidos y comenté, se ha convertido en una especie de "boletín diario" como los que envío en la oficina, esos que nunca puedo dejar de enviar porque sino mi día está incompleto. Luego, a la ducha tempranito porque el agua se iba a dar un break, al parecer, en medio Lima. Y qué mejor idea que aprovechar el día en ver algún pendiente del matri.

Lalo ya empezó en el nuevo reto, estoy segura que le irá muy bien, pero hoy tenía que contarle que iría a ver nuestros aros de matri. Esos dos circulitos que simbolizan algo muy tierno, y verdadero. Son aros porque no tienen principio ni fin. Simbolizan el infinito. Él y yo llevaremos el mismo símbolo para siempre. Para representar el amor que siempre tendremos. Infinito.

Llegamos con mi mami a la casa de la señora que trabajó los de Karina y Eduardo. Para nosotros, el matrimonio que queremos lograr es ese. Seguir el ejemplo de ellos. La verdad que son lo máximo y siempre los tenemos como modelo, de una u otra forma. Vimos modelos, medidas de aros, miles de formas de derretir oro y todo lo demás. Ya tenía el anillo perfecto, solo faltaba que el novio de su opinión. Y la respuesta fue como lo esperaba "enanita lo que tú quieras". Pero lo que no sabe es que no tengo idea cuánto mide su dedito, así que tendrá que acompañarme otro día.

Al final de la cita, cuando ya estabamos por acercarnos a la puerta, mi mami se detiene y dice: Me olvidaba! Mra tengo esta pulserita. Era de mi esposo y no se la quitaba nunca. Solo para dormir y bañarse. Quisiera hacer algo con ella. Un detallito para mis hijas. Para que siempre tengan algo de su papi cerca a ellas. Al ver la esclavita dorada salir de la bolsita de mi mami, retrocedí muchos años en mi mente. Te vi en cada instante, en cada recuerdo con ela esclava en la muñeca derecha. Podría jurar que en ese momento sentí nuevamente tu olor. Se la pedí a mi mami y la sostuve unos segundos en mis manos. Pesaba mucho menos de lo que recuerdo, pues ya no tengo las manos tan chiquitas como cuando era una enanita. Recordé la vez que la encontré en la puerta de la casa, tirada en el suelo como diciendo "qué hago acá". La levanté con un raro temor, se me ocurrió que tal vez habían querido asaltarte o no sé. Algo malo. Entré a la casa, te busqué y estabas en la cocina tomando maracuyá con mil cucharadas de azucar, como te gustaba. Te enseñé la pulsera y tus ojos se abrieron como dos ciruelas y te tocaste la mano derecha dejando con un golpe seco el vaso de jugo en la mesa. "Dónde estaba???????". Ni cuenta que se te había caido. Y yo, por encontrarla, me gané una salida contigo, y un helado también.

Esa exclava ya no tendrá más esa forma linda de eslabones unidos.
Ahora, se convertirá en 4 dijes que Karina, Lissy, mi mami y yo llevaremos siempre en nuestro corazón.
Solo 4 porque David lleva siempre tu cadenita colgada al cuello para parecerce cada vez más a ti.
Ahora, tendremos una estrellita que lleva tu nombre.
La estrella de David. Ese símbolo que llevaste siempre también en tu cadena.
Un símbolo que a pesar que muchas personas, por no dedicarse unos minutos a averiguar qué es, cometen el grave error de decir que es "satánica". Permíteme adueñarme de una de tus palabras célebres papi... ESAS SON COJUDECES. La estrella de David, para mí, solo puede significar una cosa, algo que me explicaste hace mucho: la unión de dos triángulos que forman una estrella de 6 puntas perfectas, que representan al hombre y la mujer, al cielo y la tierra, a lo real de la fantasía.

Ahora, con este dije en mi corazón, uniremos un ángel del cielo, con uno de la tierra.

4.1.11

Un día a la vez

Hoy es el primer martes del año. Día en que senté mis 4 letras al asiento del carro y recorrí 127 kilómetros hacia mi rutinaria realidad.

Los días de arena, sol, mar, parrilladas y películas interrumpidas por el criter de Macarena llegaron a su fin. La celebración del año nuevo y mis pocos días libres que pedí de las vacaciones en deuda que aun tengo, se terminaron más pronto de lo que imaginé.

Vuelvo con el mismo libro sin terminar del año pasado en la cartera, las tantas películas sin ver en la maleta, la marca de la ropa de baño en el cuello, el cuerpo ardiendo pero blanca como de costumbre, la cámara llena de fotos por bajar, una peca más en la espalda por el sol, el carro más cochino que nunca y el corazón, inexplicablemente, sin ganas de nada.

A pesar de recibir el 2011 con la mejor de las actitudes y un positivismo que jamás he tenido, el día de hoy me siento sin aliento. Sin ganas de verle el lado bonito a todas las cosas. Sin fuerzas para remar, como los admirables salmones que nadan a contra conrriente. Sino todo lo contrario. Al sentarme en el carro, despedirme de la playa, sabiendo que volvería el próximo fin de semana, quise cerrar mis ojos y dejarme llevar. Imaginarme que el carro era una especie de río o mar, que me arrastraba, no lucha en nadar en contra, como lo hago día a día, sino que con los brazos abajo, la mente en blanco y el peso de mis pensamientos a un lado, me dejaba llevar.

Con los ojos cerrados me acordé de esos domingos que llegaba a la casa y al abrir la puerta estabas tú. Parado en la ventada esperándome para ver que todo esté bien: el carro completo y yo completa. Al verme llegar, bajabas las escaleras, me esperabas en la puerta para que al abrirla recibieras mi maletín y con un abrazo y un beso en el cachete me djeras con tu voz engreidora "hola hijita, que tal todo? todo bien?". Ayudándome a subir el maletín me ibas contando las novedades de la casa y lo que había por hacer en los siguientes días. Generalmente esos eran los días domingos a las 6:00 pm.

Creo que hoy, al entrar a la casa, sentí ese olor a domingo en el ambiente.
Es por eso, que mi corazón en este momento no cree en nada, en nadie.
A pesar de haber pasado unas lindas fechas, ahora se siente triste.

A fin de cuentas, no prometí no llorar.
Así que... puedo permitirme un día como hoy.
Pero tabién, mirar al cielo y decirle a mi cansado conrazón: mañana será diferente.

Un día a la vez...
Sino, no se puede.

El heroe de mi vida