Ayer vi por segunda vez una película que me enseñó mucho. La recomiendo a ojos cerrados, el valor y mensaje de esta historia es único. Creo que vale la pena verla una y mil veces. En resumen, trata de la importancia del tiempo en la vida, el hecho de poder retroceder algunos momentos pero luego seguir avanzando, es vital. Decisiones y riesgos que deben tomarse le enseñan al protagonista de la historia que no todo está escrito y uno no puede hacer TODO de la manera correcta por más que quiera y se le de la oportunidad de vivir el mismo día más de una vez. Todo depende...
Y como todo encaja en esta vida... hoy es un día especial. Hace mucho no hablo de eso, pero a nunca está demás recordarlo. En lo particular, es un día que no me gustaría re vivir cada mes, pero es necesario pensarlo para entender que es verdadero y asimilarlo como tal.
Hoy es 27.
Este día es especial porque recordamos el día que mi papá se fue al otro lado del espejo. No es que quiera recordar el detalle del día, porque ese es uno de los días que no volvería a repetir por nada del mundo, pero si me dieran la oportunidad de regresar, lo haría al día anterior a ese. Para decirle tantas cosas, pedirle tantos consejos adelantados, le sacaría el máximo provecho a cada segundo. Pero como eso no es posible, solo queda imaginarlo, y recordar. Todos los días, pero más hoy.
Hoy es 27.
Y además, ya todos estamos felices con el fallo de La Haya... aunque no reconocieron TODO lo que demandamos, al menos algo es algo. Tenemos, algo que antes no teníamos. Estoy segura que mi papá desde el cielo está haciendo una fiesta. Él hubiese sido el profesor perfecto para explicarme todos los detalles.

