Se vienen días más cargados que de costumbre.
Días de estrés, pero estrés del bueno.
Días en los que quisiera volver a despertar y que sea nuevamente "hoy".
Algo así como lo que viví el fin de semana.
A pesar de estar un poco adolorida por el tema de lo que tendré en la quinta vértebra de mi "hipernosequé" columna (palabras imposibles para mi pobre léxico que pronunció el primer pseudo doctor que me vio) pasamos un fin de semana lleno de alegrías y momentos lindos.
Alguien me dijo por ahí que el repartir los partes del matrimonio era una tarea de locos: larga, aburrida, complicada, estresante, y demás. Y es cierto, lo es. Pero dentro de todo es un momento tan especial ver algunas caras que no veíamos hace tiempo alegrarse no solo por vernos sino por recibir un sobrecito especial. Uno en el que anunciamos que nos casaremos en poquitos días y de alguna manera queremos que todos y cada uno de los que están recibiendo esto sepan que es importante verlos ese día. Por una u otra razón lo es.
Ver esa palomita al lado de tu nombre, increíblemente hizo que me sienta tan afortunada que casi casi sentí eso que siempre busqué: tu protección y consentimiento desde allá arriba. Pues no solo tengo un angelito mirándome siempre, sino también uno terrenal. Que me cuida y se preocupa por mí, a su manera, y nunca me dejará sola. Mi mami. Quien a pesar de estar sin ti aquí abajo, tiene la ilusión de verme entrar a la iglesia y seguir sus pasos como esposa perfecta y gran madre más adelante. Sé que ella hasta ahora no se lo cree, pero es inmensamente fuerte. Espero que algún día llegue a saberlo.
Las horas se hicieron segundos durante todo el fin de semana, y aunque el dolor me perseguía a donde sea que vaya, me sentí feliz. Creí estar caminando sobre nubes de algodón de la mano de la persona que estará a mi lado para siempre. La persona que espero me dure para toda la vida. Aunque en el fondo tenga miedo. Sabemos de qué hablo. No miento, pero me aterra tan solo pensarlo.
Llegó la mañana de hoy y me tocó pisar tierra.
Tanta felicidad no podía mantener el mismo pico.
El día se me fue como por arte de magia y cuando menos lo pensé ya era de noche.
Pasó lo que a veces no permito que pase: un solo día sin escribirte.
Y aunque sepa que no es obligación hacerlo, mi corazón siente la necesidad de hacerlo.
Es como si dejara el día sin un punto final.
Eso sería un capítulo inconcluso, y creo que cada día, tiene su propio título, tema, cuerpo y punto final.
Hoy mi punto final fue un poco tarde, pero a tiempo.
Mañana, pasado y todos los días que vengan serán parecidos. Pues en 3 días empieza la cuenta regresiva.
Ayer fue increíble y sé que vendrán muchos días parecidos.
Hoy fue denso y algo ansioso por lo que me espera.
Mañana, espero que me acompañes en esos 45 minutos de los que quiero huir pero no puedo.
...y después de mañana vienen muchos días cargados de alegría, ilusión y estoy segura que de buenas noticias.
...después de mañana, estaré pensando en un pasado mañana diferente a mañana.