Estoy con el corazón a mil. No solo paso las noches tratando de hacerme la idea que ya empezó una nueva etapa en mi vida, sino también en lo contento que hubieras estado en verme tan feliz ese día... y con todos los regalos que cayeron después del cielo... ni qué decir!
... la semana anterior al matrimonio mis nervios despertaron como gorda después de una semana de dieta sin haber comido chocolate. Me explotó un granito un poco enorme en la frente, las ganas de hacer miles de cosas a la vez se peleaban entre ellas para ver quién ganaba, pero yo, me sentía feliz. Era sorprendente escuchar como muchos me preguntaban "¿Y como van los nervios?" a lo que siempre respondía: Más que tranquilos y creo que eso es lo que me preocupa. Tonta... sin darme cuenta estaba tan tranquila porque tú desde el cielo estabas arreglando todo para que ese día salga todo como tuvo que salir.
La semana se pasó así como si nada. Y empezó con una de esas noticias que hacen un nudito en la garganta, una sensación de "miedo" a equivocarse y una avalancha de sentimientos sin nombre: cambio de chamba.
No entendí nada!
Justo en esa misma semana!!!
Había salido de vacaciones y ese mismo día, el primero de todos, me llaman a darme la buena noticia. "Qué hubieras hecho en mi lugar???" no dejaba de darme vueltas en la mente esa preguntita. Busqué en todos lados una respuesta que no estaría en ningún otro lugar más que en mi propio yo. En uno de mis rincones. Agarré las llaves de mi carro y salí. La decisión estaba tomaba. Era "ahora" o nunca.
Así con el dolor de mi corazón y con la vergüenza en la cara por la premura, hablé. Siempre las cosas se entienden mejor cuando se habla... y rápido.
Estacas fueron, estacas vinieron, pero esa era mi semana. Nada ni nadie podían hacer que se tumbara al suelo. Días enteros planificando detallitos y coordinando cosas pasaban como minutos. Abriendo regalos y leyendo cada una de las tarjetitas que guardo en mi cajón. Era increíble ver cómo tus amigos me escribían cosas lindas en tu nombre. Amigos que no escuchaba hace mucho, pero recordaba haber sido mencionados de tu boca.
Las estacas así pasaron a un segundo plano.
Pero como todo lo que sube, baja; y todo lo que va parejo y coordinado también se desordena y atolondra, tuvieron que pincharme las astillitas más afiladas. Solo unas cuantas, para el dolor de muchos te diré. Pues cada vez que una se acercaba y veía su objetivo algo caía del cielo casi casi como un milagro. Como el regalo de Lenya por ejemplo. Me hizo tan feliz, y me dio tanto gusto que tuve que incluirlo como parte de EL día. Qué casualidad que justo ella me enviaría una de esas señales que yo prefiero llamar "mensajes tuyos". Ella, a la que conociste desde chiquita y ahora ocupa un gran lugar en mi corazón.
Y bueno... así como esta semana previa, vino el mismo día, y la semana posterior. Finalizando con un resfrío "post cubano" que ya luego me encargaré de contar con detalle. Porque cada minuto vivido... lo vale.