Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

5.12.10

Maldita palabrita

Solo tengo en mente una palabra que refleja perfecto la tormenta de sentimientos, emociones y temores estúpidos.

Una palabra que explica por qué tengo ese maldito presentimiento como si algo malo fuera a pasar. Como si solo estuviera "a la espera de...".

Una palabra que me cagó el fin de semana de principio a fin por el simple hecho de rondar por mi cabeza y derrumbándolo todo.

Una palabra que se aloja de vez en cuando en mí, pero cuando lo hace trae consigo un tropel de problemas que no tienen "son" ni "ton".

Una palabra que además de ponerme de mal humor, tiene la culpa de que me tilden de estresada, loca, histérica y amargada.

Una palabra que vive en mí desde que te fuiste. Ya no se aloja por tiempos sino parece haber venido para quedarse.

Una palabra que duerme, pero de cuando en cuando se despierta para joderme los dias.
La vida...

Una palabra que recién conocí cara a cara el 27 de setiembre del 2008.

La tan conocida, pero no muy bienvenida
angustia...

3.12.10

intentando intentando

Hoy quise que sea distinto.
Me desperté deseando con todas mis fuerzas que sea un viernes lindo, lleno de alegría, de positivismo, de esperanza. No me apresuré en hacer mis cosas a la velocidad del rayo como siempre lo hago para no tener problemas con el famosísimo tiempo, ese al que tanto me enseñaste a respetarlo para tener al hígado como amigo y no como enemigo. Estiré mis brazos, piernas, y me tomé un minuto en respirar. Qué diferente es empezar el día de esa manera.

Cuando ya etaba lista, con la cartera en la mano y mi lonchera ordenadita y bien puestecita en la cocina simplemente para agarrarla al vuelo del asa y arrancar mi carro, me acordé de mis llaves. Cómo me iria sin llaves? Volví a subir las escaleras y las recogí. Baje nuevamente. Subiendo al carro, me noté que me sentía un poco calata y descubrí que algo me faltaba. Mis anillos. Con el dolor de mi corazón y de mi pobre flojera que hace mucho no es floja, subí nuevamente las escaleras y ya cambiaba el tono de mi pasos. Al igual que las facciones de mi cara. Me puse los anillos y listo. Besito en la nariz a Bruno que me miraba con ojitos de tristeza y a bajar otra vez. Ya sería de locos que abriera la puerta y me llevara a un "señor que por ahí pasaba" para bajarme de nuevo del carro. No pasó, pero lo imaginé. Me reí.

El tráfico fue el peor del mundo. El pero de todos los días. Pero es viernes. Todos están contentos aun así les caiga caca de pájaro en la cabeza. Es plata, dicen. A ver si me cae en todo el cuerpo...

Llegué a la oficina y listo. Al entrar por la puerta prometí no renegar hoy, en verdad lo prometí! Pero tu sabes, muchas veces te lo he dicho, que si fuera posible eliminar la palabra "promesa" sería mejor, para no sentirnos culpables luego al no poder cumplirlas. Como me sentí hoy.

Llegaron varios mails de felicitaciones por el evento de ayer, otros de mis amigas que me alegraron el día, y ese mail de Lalo con fotos para ver cómo diseñamos nuestro nidito de amor. Es cierto, la semana ha sido testigo de 4 caritas felices que me hicieron sentir que lo bueno llega, aunque a veces tarde. Y qué mejor manera de despedirla  que pasando el viernes sin renegar. Bueno, al menos lo intenté.

Con el pasar de las horas, las noticias que leía, las novedades que escuchaba, los pendientes que se acumulaban y las injusticias que me enteraba, mi espalda se encorvaba poco a poco. Mi teléfono se llenaba de mensajes sin leer, y las caritas felices de la semana se iban difuminando lentamente. Esa carita por el nuevo trabajo de mi mejor persona, esa de mi ovejita siendo un importante jefe, esa de mi sobrina haciéndose grande y esa del premio que me gané en un Blog amigo perdían fuerza y me dejaban caer en espiral.

Intenté despegar nuevamente, pero fue inútil. Lo único que quería siendo las 5:45 de la tarde, estando en un directorio con luz tenue y sintiéndome totalmente sobre cargada de imposibles, quería salir. Quería ver la calle, respirar y volver a sentir lo que hoy sentí a las 6 de la mañana.

Quería solo imaginar que después de un largo camino, a pesar del tráfico de siempre, llegaría a la casa, abriría el portón y tú mirándome por tu ventana me harías señales y articulando, sin voz, por la luna que corta el sonido la frase "hola mamita", sonriendo como siempre.

Ese sería el final perfecto para un día que quiso, pero no pudo serlo.

2.12.10

Por qué manejan así!!!

Vi pasar mi vida entera  frente a mis ojos en solo un par de segundos.

Un choque a pocos metros de mí, entre una camioneta y un carro del tamaño de mi Portos (el mismo carro fiel que adoraste porque me lo compré yo solita con el fruto de mis efuerzos), me hicieron pensar en lo bendecida que estoy al tener al mejor ángel del mundo a mi lado las 24 horas del día.
Aunque a veces no lo sienta así.
Aunque muchas veces quiera "creer" que te siento a mi lado.
Aunque CREER no sea lo mismo que QUERER CREER.

Solo unos segundos fueron suficientes para darme cuenta una vez más, que nadie, tiene la vida asegurada. Es algo que lo tenía muy claro hace ya un tiempo, pero hoy, confirmé una vez más que todos los días se deben hacer tres cosas obligatorias:
- Decir te quiero.
- Dar las gracias.
- Decir siempre la verdad.

Escuchar ese fuerte sonido de frenos chamuscados, latas golpeadas y gritos sin dirección que pedían ayuda y reclamaban al aire por sabe Dios qué, me obligaron a dar la vuelta y ver si alguien necesitaba ayuda. Pero felizmente todos estaban bien y solo fue un gran susto.

Yo estuve unos centímetros más adelante que aquella camioneta, me imagino que las magnitudes de choque hubieran sido un poco más catastróficas si comparamos mi carro con esa mole. Y el que vino como huaraca fue el Yaris...

En fin, accidentes van y accidentes vienen, estemos solos o acompañados, nunca estamos a salvo de nada. Pero yo trataré de tener siempre en mente que estás a mi lado.
Aunque a veces me sienta "la loca" porque en realidad estoy sola...

1.12.10

Se inicia diciembre...

Muchos hablan sobre lo rápido que se está pasando el año.
Noviembre se fue tan rápido que ni siquiera pude calcular las veces que dije "te quiero".
Creo que no las conté porque "no tuve tiempo" de hacerlo.
No lo recuerdo.

Tal vez, porque desde hace un tiempo no hago más que quejarme de la velocidad con la que giran las agujas del reloj, sin detenerme a pensar en lo que realmente vale la pena. Lo que a veces parece ser tan esencial para la vida pero tan vanal para uno mismo, como el deseo de hacer caso omiso a comentarios sin argumento ni fundamento.

Hoy es diferente.
No solo porque el tiempo parece apurado.
Sino, porque ese tiempo que va pasando, no vuelve jamás y uno nunca sabe cuando las agujas se detendrán.
Por eso, todos corren y vuelan apresurados buscando un segundo adicional debajo de la almohada.
Ruegan por minutos perdidos recuperados en el suelo. Maltrechos. Sin sentido.

Es por todo esto que me pregunto qué pasa con nosotros? Qué es lo que buscamos de nuestro tiempo?
Es simple...
Todos cambiamos.
Ya no miro al cielo buscando esa estrella que me habla en un extraño idoma y me dice, "pídeme un deseo así como cuando eras chiquita".
Ya no cuento los besos que reparto al día para tratar de hacer sonreir a alguien especial. Ahora mas bien cuando llega la noche prometo "hacerlo" al día siguiente, volviendo a olvidarlo al abrir los ojos.
Ya no estiro mis brazos al despertarme ni tampoco agradezco por ver el tímido sol de diciembre. Tengo prisa porque tal vez la Therma no esté prendida.
Ya no cierro mis ojos para transportarme a un mundo sin problemas cuando en semáforo rojo pongo la canción más bonita de la historia. Reniego, reniego, y me arrugo por el tráfico imposible de modificar.
Ya no pongo "Chiquitita" ni tampoco la canto en voz baja cada vez que quiero hablarte. He reemplazado esos discos por los audifonos del teléfono para contestar las mil llamadas seguidas exigiendo resultados.
Ya no soy la predicadora de la famosa frase "qué rico es tener ocupado todo el día para no sentirlo y que lleguen las 6 pm más rápido que volando". Ahora solo me quejo de mi suerte.

En qué momento es que el tiempo decidió cortar camino para marcar cada hora como si fueran minutos?

En qué momento, dejé de recordar momentos importantes (tu sabes a qué días me refiero) por el simple hecho de no querer darle tregua al tiempo.

En qué momento se fue noviembre y con él los miles de recuerdos lindos que guardaba en mi mente?

El heroe de mi vida