Ayer firmé mi sentencia de muerte por las siguientes 6 semanas. Bueno, no de muerte pero sí de calvario...
Semanas para despertarme a las 6 de la mañana.
Para coserme el hocico y para sudar el jamón con furia.
Semanas para demostrarme a mí misma que si quiero, puedo.
Firmé un papel y lo que más me llamó la atención fue la fecha.
Es posible que recién caiga en cuenta que ya no es 2011??? Que no solo el 2012 sino que también se fue enero como quien cruza una pista? Que estamos ya en el segundo mes del año y que cuando creo que es martes ya es miércoles y por la tarde?
Miré de nuevo el papel, pedí liquid paper (hace años que no lo usaba, cómo se ha perdido la costumbre de escribir caray) y borré la fecha. Parece que me quedé en el 2011.
Tal vez... porque fue un año en el que quise quedarme más tiempo.
Año en el que aprendí a ser "adulta".
A tomar mis propias decisiones.
A construir una casa.
A formar un hogar.
A querer avanzar.
A caminar de la mano.
A respirar antes de hablar (aunque sea un poco).
A divertirme en los momentos.
Año en el que deseé tanto que estés a mi lado llevándome hacia él y aunque no se pudo te tuve más presente que nunca. Y hasta formaste parte de la ceremonia tan esperada.
Año en que registramos lo mejor de nosotros, en el mejor momento.
Ayer...
Al firmar ese papel quise esperar a que sean las 12 para poder decirle a Lalo algo que me llena de alegría cada vez que lo digo. Y es que cada vez que cumplimos meses de casados no puedo creer que haya pasado tanto tiempo desde que nos pusimos el anillo de señores en el dedo anular.
Felices 4 meses de amor y alegría infinita!!!


