Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

8.2.12

Como si fuera ayer

Ayer firmé mi sentencia de muerte por las siguientes 6 semanas. Bueno, no de muerte pero sí de calvario...
Semanas para despertarme a las 6 de la mañana.
Para coserme el hocico y para sudar el jamón con furia.
Semanas para demostrarme a mí misma que si quiero, puedo.
Firmé un papel y lo que más me llamó la atención fue la fecha.

Es posible que recién caiga en cuenta que ya no es 2011??? Que no solo el 2012 sino que también se fue enero como quien cruza una pista? Que estamos ya en el segundo mes del año y que cuando creo que es martes ya es miércoles y por la tarde? 

Miré de nuevo el papel, pedí liquid paper (hace años que no lo usaba, cómo se ha perdido la costumbre de escribir caray) y borré la fecha. Parece que me quedé en el 2011. 

Tal vez... porque fue un año en el que quise quedarme más tiempo. 
Año en el que aprendí a ser "adulta".
A tomar mis propias decisiones.
A construir una casa.
A formar un hogar.
A querer avanzar.
A caminar de la mano.
A respirar antes de hablar (aunque sea un poco).
A divertirme en los momentos.

Año en el que deseé tanto que estés a mi lado llevándome hacia él y aunque no se pudo te tuve más presente que nunca. Y hasta formaste parte de la ceremonia tan esperada.

Año en que registramos lo mejor de nosotros, en el mejor momento.

Ayer...
Al firmar ese papel quise esperar a que sean las 12 para poder decirle a Lalo algo que me llena de alegría cada vez que lo digo. Y es que cada vez que cumplimos meses de casados no puedo creer que haya pasado tanto tiempo desde que nos pusimos el anillo de señores en el dedo anular.

Felices 4 meses de amor y alegría infinita!!!

6.2.12

Un solo atardecer

El cielo estaba del color perfecto. Tonos de azules empezaban a ocupar casi todo el lienzo que había salpicado de naranja y algo de amarillo también. El viento golpeaba mi pelo y lo hacía bailar como queriendo que le sacara el ganchito que lo ataba. Me saqué los lentes y los ojos chinitos parecían querer ver algo más que un simple y hermoso cielo. Querían evocar un recuerdo. O tal vez inventarlo...

A lo lejos dos siluetas caminaban a la orilla del mar. Con prendas sueltas y blancas. Agarrados de la mano se decían cosas en secreto. El sonido de las olas no dejaban escuchar, pero la felicidad que los dos irradiaban se colaban por mis poros al verlos sonreír. Él, con pasitos cortitos y ligeramente con el cuerpo hacia adelante la miraba de reojo para ver si su chiste había surtido efecto. Ella, disforzada tiraba el cabeza hacia atrás dejando salir un suspiro ahogado por la risa repentina que provocaba en ella. 
Siempre con la manos entrelazadas.
El viento golpeaba sus rostros de vez en cuando con más fuerza, él la cubría con su pañuelo diciendo "cuida tus ojitos, si les entra arena pueden arderte mucho". Finalizando con un beso bigotudo en cada uno de sus ojos. Ella terminó su frase con un tierno beso en la frente y se sentaron  mirando al sol. 
Siempre tomados de las manos.
Recordaron el día en el que se juraron amor eterno frente al mar. Mirando cómo esa inmensa masa naranja que no se deja ver con claridad se unía con el mar para desaparecer en solo segundos. Y es que el momento más rápido del atardecer es cuando el sol "choca" con el mar. Son los segundos los que pasan para dejarlo de ver al fondo. A lo lejos. Un instante que se repite todos los días. Un solo hermoso instante en los días que a veces parecen no querer acabarse jamás.
"¿Te acuerdas cuando me dijiste que me querías más allá del sol?" susurró ella mirando ese hermoso atardecer. "Cómo olvidarlo, fue el día en el que entendimos que pasaríamos todos los días que nos quedan en este mundo los dos solos. Solitos y felices por todo lo que logramos". 
Soñaban con vivir siempre en la playa. No escuchar los ruidos molestos de los taxis en la calle. Sin televisión si era posible. Los accidentes y malas noticias nunca faltaban y ahora creían no necesitar más de eso. "Para poder caminar por la arena, sin zapatos tomados de las manos y detenernos aunque sea 5 minutos y mirar como el sol se despide. Puede que sea la última vez que lo veamos ir", dijo ella acurrucándose en su hombro. "No hables así viejita. Si fuese la última vez que sea la mejor de todas". 
Cuando el sol terminó de hacer su escena preferida se soltaron de las manos. Él se paró con cuidado. Apoyando primero las rodillas, y las palmas de las manos en la arena. Luego de impulsó aun con las manos apoyadas y se puso en pie. Se sacudió el pantalón y extendió los brazos hacia ella. Tomo aliento y ella se impulsó hacia él. "Arrrriba", dijo para luego abrazarla ya de pie.
Se tomaron nuevamente de las manos y siguieron su camino. 
Mañana sería un nuevo día para ver despedirse al sol... siempre y cuando él quiera despedirse de nosotros.

Los vi alejarse dándome la espalda. Las siluetas se fueron haciendo más pequeñas hasta que se fundieron con las sombras. 

Miré hacia el mar deseando siempre tenerlo a mi lado. Tomándome de las manos cada vez que se oculte el sol. 

Siempre y cuando quiera ocultarse.


De Google para mi blog...
Fuck SOPA

3.2.12

Para mi ratona... ¿ya era hora no?

Una personita con poco es años en el mundo y con un corazón tan grande solo puede ser descrita con una palabra: ternura.

Cuando llego tarde de la oficina o no tengo ganas de hablar con nadie siempre coincide que me llega un mensaje al celular o una alerta al nextel de alguien especial que me ayuda a olvidar todo lo que pasó de las 7:00 pm para atrás. Me hace acordar tanto a mi chiquititud... pienso que si la vieras ahorita no pararías de hacerle cosquillas, de decirle mojona de mie, cabeza de tumbo o la palabra que siempre te encantó.
- A ver hijita como se llama tu hermanito?
- Wuayego.
- Qué??? Qué es eso... Wuayego???
- Ñoooooooooo Wuayego!!!
- Ah! Juan Diego???
- Ño! (con el ceño fruncido y cejas de cangrejo digno gesto de la dinastía "Puga") WUA YE GO!!! (poniéndole especial énfasis a cada una de las sílabas acompañado de un zapateito en el piso)

No digo que se parece a mí? Un poco terca para ser real ok. Pero es sensible en extremo, dulce, preocupada por su familia, por los animales, ama a los perros, llora de la nada, le dan ataques de risa hasta hacerse la "pichi", es renegona también para qué negarlo y bueno de vez en cuando se pone de mal humor. Sí, todo como yo, lo sé. Ah! Y le encanta escribir! Puede ser más parecida? Como muchos nos dicen cuando vamos juntas a la pelu o a algún lugar, más parece hija mía que de Lissy. Es que ella está muy barbie pues...

En fin, ayer estaba agotada y cuando llegué a la casa, leí uno de sus mensajitos. Cargados de ternura como siempre. Me hizo acordar de muchas cosas y me reí sin parar. La extrañé mucho y más porque hay bastantes kilómetros que nos separan (de Perú a Estados Unidos para ser más exactos). Pero como siempre le digo, ya falta poco. 

Me quedé pensando y fue increíble viajar hasta el 2007. Con solo 6 o 7 años ya era toda una renegona. Fuimos a la primera comunión de Juan Diego. En tu carro, con mi mami, Rochi y Dani (que ya pronto será protagonista de otro post) conversábamos tranquilos. Tú renegabas por el tráfico y los dementes que manejan como se les da la gana. 
- Ya tranquilo (decía mi mami como siempre con voz suavecita)
- Es que mira pues. Que se meten como quieren. Como no viene un virus... (jajajaja frase típica)
- Ay ya papi no seas renegón
- Ay tiiiiio (Rochi ratona) 
Todos hablábamos a la vez...
Hasta que...
hiiiiiiii ñiiiiii ñeeee (más onomatopeyas como le gustan a Bellarte jajaja pero algo que refleje un FRENAZO)...frenaste en recontra seco
Todas avanzamos unos cuantos centímetros más de nuestros asientos por la frenada, pero como ella era más chiquita se estampó contra el asiento de adelante pronunciando una palabra. Esa mágica palabra por la que recuerdo este momento con tanta risa.
"CHUCHHHHHA" (alargando la CH para colmo)
Seguido de un ¿¿¿Queeeee??? 
Y la inteligencia hecha enanez... "Abueliiiito, que dicho PPPPUUUCHAAAA..."

No sé cómo seré con mis hijos, pero si por ellos doy la vida entera, qué daría por los míos propios??? Es una locura. Pero mis sobrinos son los máximo.

Y a esta pequeñuela...
La extraño como no tienes idea...



(Ya ves mojona... un día de estos me salía algo para ti)

1.2.12

Esa pared

Dicen cambiar los cuadros trae mala suerte. 
La verdad que cuando ya le ha pasado de todo a uno, cambiar cuadros no creo que haga la diferencia. Además, qué sentido tendría la vida si andamos por ahí cuidándonos de las cosas "más simples" de la vida. Tocar madera cuando se piensa o se dice algo malo, y si tiene patas no cuenta; no dejar que se caiga al suelo ni una pizca de sal; no pasar ninguna clase de objeto punzo-cortante de mano en mano; y muchas cosas más que hace de los días nada más que largas horas de puro estrés.

Estaba viendo los cuadros del matri ya con marco. Como los cuadros de mis hermanas el día de sus matrimonios. Tres cuadros como siempre: uno de los dos, otro solo mio y ya pues unito más de yapa de la novia sola para lucir el vestido completo. Faltaba uno que quedó por enmarcar. El de la familia "completa".  

Empecé por colocar el de las 3 parejas arriba: Lissy y Lucho, Lalo y yo y Karina y Eduardo. Luego el de las tres solas: Lissy, yo y Karina (sí, es pura casualidad que yo siempre me haya puesto al centro, te juro que me di cuenta luego de colocarlos) y bueno el de yapa quedó al final como cerrando el cuadro completo. Y al centro de la pared, quedaba el espacio para la familia completa. La familia completa, hasta con Jerry incluido, en el día de Karina; el de todos en el día de Lissy, y un tercero de Karina en su día contigo y mi mami. 
Como si todo hubiera sido premeditado....
Vi mis manos.
Ya no quedaban más cuadros por colocar.
No había un cuadro de la familia completa en mí día. Y en su lugar siempre quedaron los 3 cuadros anteriores de la familia. 
Completa.  
No a medias.

Vi la inmensa pared delante de mis ojos. 
Busqué y busqué inconscientemente. 
Arriba,
abajo,
de principio a fin.
Y no estaba.
¿Es cierto todo esto?
O es solo un sueño. 
Era imposible no ver una imagen y no tenerte al lado. Agarrándome la mano como en las demás fotos a cada protagonista.
¿Es justo esto?
No tener un recuerdo tangible de que no estuviste físicamente a mi lado, me mata. Me tira contra el suelo aunque ponga resistencia.
Es increíble, realmente increíble.

A veces pienso que los momentos lindos, son muchos. Y no tienen precio ni comparación. Pero cuando algo deja huella, la sombra de lo que fue es inmensamente grande. Que a veces puede llegar a opacar aunque sea por segundos, ese momento maravilloso que te llevó al infinito de felicidad. Eso, no me parece justo.

Como tampoco me parece justo que se sufra, 
que se extrañe, 
que se llore,
que se cuestione con ira,
que se cuestione con pena, 
con incredulidad.

Miro la foto...
La amo... 
LOS amo...
Pero siempre será una foto incompleta en la pared.
Y eso no me parece del todo justo.

Una vez más, el espacio siempre libre para ti.
Ahora a la izquierda de la foto.


El heroe de mi vida