Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

9.4.14

Un dolorcito muy pesadito

¿Alguna vez les ha dado un dolor tan fuerte que creen que van a explotar? Pues ayer me pasó en la noche. Resulta que como ahora me quedo dormida hasta caminando, aprovecho y me meto al sobre temprano. Y bueno, aunque el baño me llame para hacer pichi cada hora vuelvo a dormirme como un bebé. 


Ayer esperando a que Lalo llegara de sus clases me quedé dormida y cuando llegó me desperté para conversar un poco. En la cama echada de lado con la cabeza en su hombro un dolor me invadió de nada. Un taladro invisible empezó a clavarse en mi sien derecha como si quisieran hacer un hueco en ella. Me puse del otro costado diciéndole a Lalo que me dolía mucho y abría y cerraba los ojos y la boca porque un miedo repentino que se me paralizara la cara me embargó. Qué miedo!!! Pensé mil cosas y solo atiné a pedir que me aplastaran el cuello. Obviamente, duro como una roca por los cordones que se me han formado ya hace unos días, supongo que por estrés, el dolor empezó a pasar poco a poco. Pude respirar unos minutos después y me tomé una manzanilla. Ya estaba todo tranquilo. O al menos eso pensé.

Horas más tarde cuando ya ambos estábamos profundamente dormidos, me desperté repentinamente tocándole el hombro a Lalo para avisar que el dolor había vuelto, ya no era tan intenso pero prometía serlo. Una vez más traté de ponerme de mil maneras para ver si el dolor pasaba, masaje al cuello, pero nada. El dolor era menor pero más insistente. Por fin unos minutos, largos minutos después se fue. Y yo me volví a dormir despertándome a cada rato con miedo de que ese maldito volviera. 

¿De qué sirve estresarse con cosas tontas que no depende de uno? Ese cochino estrés debe morir. Lo digo y lo repito mil veces, no es sano y menos pensando en las dos personitas que llevo dentro. A ver si hacemos algo no? Ya es hora...

La vida está llena de obstáculos, y tenemos que aprender a vivir con ellos o ver la forma de sortearlos para no vernos perjudicados. Estoy segura que sí se puede. Se tiene que poder...

Y además, recién estamos a mitad de semana...


7.4.14

Rupertos

Esta es la historia de Ruperta, ella es una mujer que siempre se ha caracterizado por ser una persona cariñosa, de buen trato pero con un carácter bien fuerte. Ella está casada con Ruperto, quien con su cara de santo en el fondo tiene un genio que no lo conoce cualquiera. Solo aquel que ha logrado entrar en su corazón que a simple vista parece ser de piedra.


Con el tiempo, ellos se comprendieron y fueron conociéndose cada vez más. Ella renegaba menos porque Ruperto dentro de todo hacía que se calmara y pensara siempre en positivo. Aunque él no lo aplicara mucho en su día a día. Se aman por sobre todas las cosas pero a veces tienen discusiones tontas que los hacen decir cosas que en el fondo no sienten. La lengua es peligrosa y muchas veces si uno de los dos no se medían terminaban uno al extremo del otro divididos por una muralla invisible. Todo hasta que uno cedía. Siempre alguno de los dos lo tenía que hacer.

Hace unos días, Ruperta me contó con lágrimas en los ojos que había tenido una discusión con Ruperto. Bueno, él solo fue el que peleó porque ella muy sabiamente decidió quedarse callada y aguantar hasta que pase la tormenta. En fin... el tema fue así.

Juntos decidieron ir al cine por la noche. Se dieron con la sorpresa de que una larga cola les impedía pasar rápidamente a la sala. Compraron las entradas e ingresaron al lugar para separarse en dos grupos (uno haría la cola para entrar a la sala, y el otro para comprar la canchita). El calor se sentía afuera de la sala. Varias personas comentaban "se han peleado con el aire no?", o también algo como "creo que quieren ahorrar y piensan que ya es invierno". Algunos hasta pensaban que habían prendido la calefacción. 

Ruperta estaba en la cola esperando que la función anterior terminase para poder hacer el ingreso y pedir en la puerta los lentes para ver la película en 3D. Él no solo era el único que quería ver la película, ella también lo quería hace ya algunos días. Pero bueno, lo que pasó después parecía indicar que no era el día adecuado para ir.

Mientras él esperaba su turno para la cancha, ella veía que las puertas se abrieron y la gente salía con la cara roja, gotas de sudor resbalando por sus caras, abanicos batiéndose en el aire (además de personas que no contaban con uno y habían improvisado sus carteras o hasta el mismo envase de cancha para hacerse aire). Frases como "esto es un infierno", taladraban su cerebro para obligarla a acercarse un poco más y preguntarle al chico de la puerta "ha pasado algo con el aire acondicionado señor?". Luego de pedirle unos minutos para averiguar le respondió "efectivamente señorita, el aire no funciona", el chico había entrado solo unos minutos y al salir estaba con la camisa empapada y las gotas derramándose por sus mejillas. 

Ruperta se acercó con su esposo para comentarle lo sucedido, a lo que él respondió con evasivas. Algo así como "bueno pues aguantaremos el calor". Durante dos horas y media era imposible para ella sentarse en esas butacas acolchadas para "disfrutar" la película. Esa sería una tortura lenta y agresiva a la vez. El administrador pasó por la cola pidiendo las disculpas del caso y preguntándole a todos si querían cambiar de película o tal vez tener su dinero de regreso. Y así fue, Ruperta consultó con Ruperto una vez más y prácticamente rogando compresión le dijo que reclamaran su dinero. La cara de molestia del hombre era increíble. Parecía como si le hubieran clavado una daga en la espalda. Salió enfurecido mientras Ruperta volvía con el administrador para reclamar su dinero. 

Ya de regreso a casa, ella buscó otros cines donde dieran esa misma película a pesar que ya era tarde. Las palabras hirientes de la boca de Ruperto no se hicieron esperar, calificativos como pituca, poco tolerante, engreída y un poco más que detestable fueron casi las cosas que dijo el hombre embravecido. No quería saber nada de ella... incluso hasta el día siguiente que volvieron a cruzar palabra. Ella no quería pelear pero tampoco puede creer que su pareja no reconozca que se puso en un extremo cuando no era una razón vital para pelear. 

Me dejó pensando mucho al finalizar la historia, y sus ojos tristes se volvieron a posar en su monitor de trabajo. El día aún no acaba y ella sigue pensando en el ayer.


Ustedes... qué consejo le darían a Ruperta? 


4.4.14

Los pajaritos cantores


Hoy, es un día extraño. De esos en los que "eso que iba a hacer o decir" se te olvida como si nada y bueno pues al final ya no importa. No sé, pero es un día que, contrario a los demás viernes, es un día en que siento que no sé nada.

Solo sé que hace una hora mientras esperaba al temido dentista estaba escribiendo un lindo post que describía lo que había sido este día. Pero como por algo pasan las cosas, seguro había escrito algo de lo que me arrepentiría más tarde y en lugar de guardarlo o decirlo caleta lo lancé así como así.

Hablaba algo de los pajaritos que cantaban sin importarle que uno dentro de su casa se esté rompiendo el cráneo tratando de resolver un tema que "quiere volverse problema". Ellos cantan sin parar como sacándonos pica. "Mira como canto yo y cómo te quejas tú, laralaaaa". Y no es que me queje. Es que simplemente las cosas no salen como uno piensa que deberían salir. La vida no es justa y ya es hora de tomarlo como algo real.

Estoy feliz, nadie me quita esa felicidad que llevo dentro hace unos meses. Camino en una nube y aunque TODOS digan que siempre he sido nerviosa y ahora debo controlarme, increíblemente siento que he cambiado. Ahora no solo tengo un corazón, tengo tres y es por esos tres que me canso un poco más rápido pero también tengo mayor aguante a todo! Porque hay un solo objetivo: ellos. Y es por ellos que sigo adelante a pesar del mundo.

Sí, digo a pesar del mundo porque sabía que a esto me enfrentaría. A muchos baches y huecos que aparecen sin previo aviso, pero para eso nada de nerviosismos, simplemente alerta y nada más. Ahora, no necesito que me estén recalcando a cada rato "tranquiiiila, tranquiiiila", no gracias. Esa palabra ahora está demás. Yo sé cómo debo estar mejor que nadie. No necesito que me lo digan y me lo repitan.

Ahora, sé que esos "temas", que "quieren ser problemas", no deben ni siquiera moverme un pelo. Y si algo aprendí hoy, porque algo hay que aprender todos los días, es que debo ser un poco más como esos locos que cantan todas las mañanas frente a mi ventana. Debo ser más como los pajaritos cantores. 

Y así será...

2.4.14

Llegó el momento

Creí que nunca lo lograría, y ahora estoy en pleno proceso. Aún no puedo creerlo pero cada día que pasa lo siento más cerca. Ahora puedo dar mi cabeza entera si se trata de garantizar que todo lo que se pide con el corazón, llega cuando uno menos lo espera. Solo basta con dejarlo fluir y hacer que todo siga el curso que debe seguir aunque nos parezca difícil aceptarlo.


Es increíble que ya hayan pasado casi cuatro meses desde que me dieron la noticia. Un 6 de enero, recibimos el mejor regalo de los reyes magos. No sé si Melchor, Gaspar o Baltazar nos la hicieron más fácil pero estoy segura que nunca olvidaremos ese día y el día que vino a los 20 días después. 

A partir de ese día los problemas van y vienen como siempre, pero ahora los tomo de otra manera. A veces exploto, sí, no lo voy a negar, está en mi naturaleza ser una persona que de vez en cuando estalla como granada. Pero es distinto ahora, como que siento que todo eso y más pasa a un segundo plano, ahora lo principal está en otro lado, un poco más abajo de mi cabeza y mi corazón. Pero lo que es verdad es que por más que esté más abajo de ambos todo el día tengo esa nueva idea en los dos lugares: la mente y el corazón.

Desde ahora no hay día que no me despierte sin darle gracias a la vida y ese ser "invisible" que todo lo puede porque esta es una bendición, una gran bendición que aún mi mente que cree, tiene que ejercitarse para creer más. Porque los días pasan en el calendario, la fecha llega y yo aún no me la creo. ¿Esto es real? Sí, lo es. Y lo estoy viviendo día a día.

Llegó la hora de ser mamá. Y encima, por partida doble.
si Dios lo permite, en unos meses los mellis que tengo en la panza estarán compartiendo el mundo conmigo y su papá.


Me hubiera gustado tanto que estés aquí 
para contártelo en persona...

El heroe de mi vida