Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

27.11.13

Días que son especiales

Es increíble cómo cuando somos niños, jugamos siempre a ser grandes de una u otra manera: las barbies regias que tienen hombres perfectos, se casan y son felices con sus hijos. Obviamente en el caso de las mujeres. Los hombres son eternos niños pero ese no es el punto; luego la parte del colegio, donde ya no aguantamos las ganas de entrar a la universidad y trabajar; cuando trabajamos ya se vuelve un poco diferente el "juego" o queremos adelantar unos cuarenta años para jubilarnos (no puedo creer que falte tanto para rascarme) o soñamos tanto con una máquina fantástica que nos lleve de nuevo a la época del cole, donde el máximo estrés era que los papás revisen el "memorandum". Ese libro donde se anotaban las tareas y todos los llamados de atención de los profes: las faldas cortas, las uñas pintadas, los celulares, las conversas en hora de clase... etc, etc, etc.

Y luego de la etapa del trabajo y la deseada jubilación ¿qué viene?. Eso lo veremos en unos años, pero yo la veo ahí en su camita tapada hasta el cuello sin querer moverse y pienso cuando se llega a una edad las cosas ya no son tan fáciles de manejar. Ya decir: "quería jubilarme y descansar tranquila" no forma parte de la lista de deseos que ahora solo se redujo a uno. Llega un momento que los años pasan, y pesan. Y en algunos casos pesan más de lo que uno puede pensar.

Es fácil animarla diciendo "hoy vamos a tomar lonche", "mira qué lindo, en tu día sale sol", "qué bonitos regalos te han hecho", pero no es fácil comprender porque esa sonrisa que siempre tuvo en el rostro ahora se asoma solo de vez en cuando. No es fácil escuchar que ya no quiere regalos, que ya no quiere cumplir más años. No es fácil comprenderlo.

A veces me dan ganas de decirle que no tiene que estar así, que la vida sigue y tiene que comprender que seguro su misión en la tierra aún no ha terminado. Que tal vez ella tiene que quedarse más tiempo para enseñarnos a todos que la vida larga sí existe, y que el hecho de vivir rodeada de personas que la quieren y le conversan tan igual como alguien de su misma edad sí es posible. Me dan ganas de decirle que no se gana nada diciendo que no quiere estar más en este mundo porque le está dando la espalda a la vida. Esa vida que tanto le dio por muchos años. Pero qué derecho tengo yo, y no llevo ni la mitad de vida vivida que ella.

Pero la verdad, es que luego pienso y medito... 
No debe ser tan fácil cumplir 94 años.

Feliz cumpleaños abuelita!!!
Aunque no quieras, hoy celebramos que sigues aún con nosotros.


25.11.13

Sabios que no escriben libros

A veces quisiera cerrar los ojos para llegar a una determinada fecha, pero luego me pongo a pensar y no sería tan divertido. 


"El viaje de está haciendo largo, pero todo tiene una recompensa", dijeron por alguna vez los "no tan" sabios. Pero qué razón tenían sin necesidad de tener un renombre ni portada en los libros más vendidos de las tiendas. Aún recuerdo ese día en que me lo encontré en la calle, jalando sus trapos viejos acompañado de Billy, su perrito de orejas desiguales y mancha negra en el ojo izquierdo. Sin casa y sin ropa limpia iba dando consejos a todo aquel que aparcaba en "su zona". 
- Le cuido el carro señorita.
- Sí bueno. Está bien.
- Su voluntad nada más. Todo lo recibimos con cariño.
Me intrigaba saber por qué hablaba en plural, y un día le pregunté.
- Señor, tiene familia trabajando con usted?
- No señorita. Soy solo yo y yo solo.
- Mmmmm y por qué siempre hablas en plural.
- Ah pues señorita, no ve a Billy? Él es mi único amigo. No discrimina. Él me acepta como soy.

Esa forma de hablar me impresionó porque soy yo la que tiene esa premisa como lema "al perro no le importa si eres gordo, flaco, bonito o feo, él es el único que todo lo aguanta y todo lo perdona". 
- Qué bonita forma de pensar señor.
- Gracias Señorita, le cuido su carro.
- Claro, está bien. No me demoro. 

Al llegar lo encontré lavando sus manos en el balde agua sucia con el que estaba limpiando los carros.  El perro lamía los restos que caían a la pista haciendo pequeños charquitos de agua aún más sucia.
- Tenga señor.
Antes de abrir el carro le regalé una botella de agua y un paquete de galletas. A Billy, le di un puñado de la comida para perros que llevaba siempre en la maletera de mi carro. Ambos quedaron muy felices. 
- Ay gente bien mala señorita. Pero no les hago caso. Ellos discriminan.
Repetía siempre lo de la discriminación y ya entendía de donde venían esos comentarios. 
- No has pensado buscar trabajo o ir a vivir a otro lugar.
- Lo he pensado. También he pensado que podría cerrar los ojos y dejar que la vida pase. Pero no lo haría sabe? Creo que algo estoy pagando, por eso vivo aquí, en un lugar sin techo y sin alguien que me espere al final del día. Solo Billy. Así pensaba cuando perdí la estabilidad y así pienso hoy. Se me está haciendo largo el camino, pero de qué sirve seguir andando si no lo observamos con detenimiento. Esta agua sucia en la que me lavo tiene una razón de ser. Y estuviera con los ojos cerrados, no sabría que está sucia, pero ahora que sé que lo está mi forma de ver lo que viene cambia.

Confieso que no entendí lo que dijo, porque hablaba un poco extraño, y además no tenía mucho sentido ene se entonces. Fue en mi casa y pensando en el señor del estacionamiento que aprendí que la vida nos conduce por el camino que debemos estar ahora si es que hemos sabido escucharla. Y aunque esperemos por buenas noticias mucho tiempo, es porque aún no nos toca recibirlas. 

Todo tiene un por qué.
Y todo llega, cuando tiene que llegar.

22.11.13

Viernes de fe

Hoy...
No hay lugar para los malos pensamientos...
Está prohibido quejarse del mundo...
De los días que no se deciden si brillar o enfriar...
Está prohibido renegar...
Del tráfico (aunque suene imposible)...
De las reuniones y pendientes...
De los mails que tienen complejo de bomba...
De las voces altas...
Está prohibido cambiar sonrisas por caras largas...
No reír después de un chiste por más malo que sea...
De los caminos sin patrón en el suelo...
Está prohibido decir "no"...
Se puede reemplazar más no ser pronunciada....
¿Se puede?

El tiempo es tan escaso que no podemos permitirle ni un solo segundo a la mala vibra.
Y si aparece, como siempre cae en la fiesta donde no lo invitaron, conducirlo a la puerta de salida más cercana. Para que no deje heridos a su paso, vendemosle los ojos. Así tal vez, la indiferencia lo haga más chiquito y deje que la ventana por donde aún entra esa línea de luz, siga iluminando por toda la eternidad. O si quiere, más quiere eso también.  

Está prohibido dejar de soñar...
No solo hoy, sino siempre...
Pero hoy más que nunca...


Dicen que lo bueno, se hace esperar.
Por mientras, esperemos agarrados de la mano para no doblegar.
Así, esperar sí vale la pena.

20.11.13

Para que no andes *HD$#% a la gente!

Hace unas semanas recibí la llamada de mi primate preferido. El tío Sombrita, más conocido como "el terror de la selva", "la oscura ternura", "el negativo de James Bond" o sea Oscar Luis. No me mates primo, sabes que es con amor. El tema es que su llamada me alegró el día.  


Resulta que viajó al rico norte ver a mi tío, hermano de mi papá. El único de la familia que aún vive en nuestro querido Chiclayo. Nada mejor que pasar unos días con el viejo, no primo?

Tirados en el mueble viendo una película de terror, de vampiros para ser más exactos, mi tío se agarró los ojos y empezó a temblar. No estaba asustado, mucho menos estaba llorando, se estaba ahogando de la risa y obviamente Sombrita tenía que preguntar de qué maldad se habría acordado. Y aquí es donde viene la historia.


Mi papá, era una persona super bromista, no había quién se libre de sus palomilladas, tanto así que hasta un cura pagó pato un día. Mi tío, el más chiquito de los tres hermanos, era todo lo contrario, al menos eso es lo que nos cuentan, un poco tímido y calladito. Pero juntos, se divertían de verdad. Un día, cuando tenían alrededor de 11 y 13 años fueron al cine a ver una película de terror. Se trataba de un vampiro que durante toda la película se la pasó mordiendo y mordiendo cuellos, chupando y chupando sangre. Tanto así que ya hasta se aburrían de verlo chupe y chupe. Qué película habrá sido esa, pero parece que ni diálogo tenía. A todo aquel que caminaba "crunch", "slup", muerde y succiona; muerde y succiona, a todo con el que se cruzaba, veía, o saludaba. No había quién se salve. Pasaban los minutos y la película seguía en lo mismo, y luego de unos 40 minutos, un ángel salvador le clavó una estaca enorme al vampiro. En ese preciso momento en el que el maldito abrió los ojos como dos faroles una chica que estaba sentada delante de los dos se quiso levantar de su asiento y casi al mismo tiempo que se oyó el último suspiro del vampiro, gritó: "Toma mierda para que no andes jodiendo a la gente!!!!". Después de un pequeño susto por la sorpresa del grito, la risa inundó la sala y mi tío recuerda casi sin poder respirar atacado de risa que mi papá no paró de reír hasta la llegada a casa. Esta vez la broma no la hizo él, sino se la hicieron a él.


Aún me duelen los cachetes de lo mucho que me reí con mi primo al teléfono. Podía claramente ver a mi papá agarrándose la panza con los ojos chinitos y la boca buscando aire de algún lugar para poder respirar. Esa chica habrá estado tan metida en la película que vivió el momento. Lo máximo... 

Qué rico es recordar y reír con un momento que puede volver a vivirse en ese mundo mágico que se llama memoria.  

El heroe de mi vida