Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

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30.6.17

El día de Bruno

Siempre esperamos el final de junio con mucho entusiasmo. Para ser más exactos, esperamos los 30 de junio con mucha ilusión para decirle "feliz día" a alguien que tal vez no sepa siquiera que es su cumpleaños. Celebramos el día en que Bruno, nuestro perrito, llegó al mundo.

El día que lo trajiste a la casa, yo aún no había superado la muerte de Jerry, que nos acompañó 9 años y le dio cáncer y tuvimos que despedirnos de él. Pasó los mejores años de hecho porque vivió feliz, pero fue triste perderlo. Cuando llegaba de la universidad, solo entraba a la casa y lloraba. Nadie me recibía con esos saltitos alegres y lenguetazos alocados, sufrimos mucho de verdad. 

Hasta que uno de esos días todo cambió: llegué a la casa y mi mami me dijo que vaya a mi cuarto, que había llegado una sorpresa de una amiga que vivía en Estados Unidos. Subí arrastrando los pies y con la tristeza de los últimos días y lo vi. Envuelto entre mis colchas con un lazo rojo en el cuello. El perro más plomo y patilargo del mundo me estaba saludando moviendo la colita. Era un bebé, y yo no me pude resistir al repentino enamoramiento que sentí en ese preciso segundo. 

Fueron días llenos de alegría, sin olvidarme de Jerry hasta hoy por supuesto, pero Bruno se convirtió en parte importante de la familia. Renegón desde chiquito, pero es clásico de los Schnauzer creo yo, pero juguetón hasta el día de hoy. Es gorrero y pedilón y últimamente hace renegar a mi mami porque se anda haciendo la pichi en la casa. Cosa que nunca hizo de chiquito, yo creo que ya no está controlando muy bien, pero ella piensa que lo hace de malcriado.

Es mi viejito, el que me acompaño hasta en las fotos de mi matrimonio y me ayudó en mis primeros y alocados días de mamá primeriza. 

Hoy, cumple 14 años y yo solo puedo apachurrarlo y darle las gracias por existir. Sé que algún día le tocará irse también, y ahora realmente no quiero ni imaginar el momento, solo quiero que el tiempo que le toque quedarse a nuestro lado, sea el mejor.

Feliz cumpleaños Bruno!


12.2.14

En tu nombre

Hace unos días fue tu cumpleaños y estuve pensando mucho en ti. Me da mucha pena no acordarme cuántos años cumplirías si aún estuvieras aquí, pero me conforta la idea de pensar que no es que no me acuerde, sino que nunca revelaste tu verdadera edad. Pero igual, para mi siempre era "mi amigo abuelito".


Ir a la universidad contigo era distinto. Creo que solo compartimos una clase en toda la carrera, pero las que no igual te tenían presente. Buscándonos por la ventana para esperarnos y salir a hacer cualquier cosa antes de ir a casa.

Tus canciones, tus miles de discos y tu afición por los cactus y suculentas era algo envidiable. Cuántos quisieran tener una colección de lo que sea, y tú , tenías la mejor! Cada vez que te visitábamos era genial verte hablar con esa pasión por tus plantas. Demostraciones con las "plantas carnívoras" fue la mejor después de ver mi cara cuando le diste una mosca a una de ellas:
- Mira, si le acercas una mosca viva la planta se abre y se la come. Luego de unos días la bota ya seca y sin vida. 
Una hora después...
- No pongas esa cara, no es como en los dibujos que se abre y saca sus dientes para comer a la velocidad del rayo, es distinto pues!

Me quedó más que claro que no era como lo tenía en mente. Pero igual me encantó la demostración.

Me acuerdo que una vez te fuiste de viaje y trajiste un hamster hermoso, era de color plomo y le pusiste Lima (por el cielo de nuestra ciudad caóticamente hermosa). Se te perdió después de unos días, se escapó al parecer. Estabas tan triste que decidimos regalarte dos chiquititos. Grande fue nuestra sorpresa que le pusiste nuestros nombres. Hasta llamabas a Marité, cuando yo estaba por ahí. Entre risas te metía un manazo en el hombro.

A veces era ya de noche y estando en mi casa viendo televisión a punto de dormir sonaba el teléfono: "Quiero grasa! Vamos a McDonald´s (o como siempre le decías de broma: Macdunardu haciendo referencia a la mamá de un amigo tuyo)". A pesar de ser una simple estudiante desempleada, nunca nos faltaban S/. 2.5 para una hamburguesa. Era lo mejor de todo cerrar la noche de esa forma.

Llegó Navidad y con ese mes la hora de hacer un donativo especial. Fue un año lindo lleno de momentos hermosos. Fuimos a comprar cosas al centro para que sea precio al por mayor y hasta preparamos un "número especial" nada más y nada menos que el nacimiento del niño Jesús. Yo era María y tú el Angel anunciador. No sé de donde me trajiste un niño real que pesaba más o menos una tonelada. Era hermoso, pero creo que su mamá le daba leche cada media hora, era muy muy grande. Finalmente logramos terminar la escena entre risas e improvisaciones. 

La última vez que te vi fue en mi cumpleaños. Llegaste alegre como siempre contando chistes y haciendo tus caras famosas en cada foto. Te fuiste sin despedir, como siempre. Parece que nunca te gustó ningún tipo de despedida, y nosotros lo entendíamos. Eras el amigo abuelito.

Es difícil pensar que una persona tan llena de vida y con un corazón tan grande haya dejado este mundo así como así. Duele si lo pensamos mucho, pero como todo tiene una razón, seguro hasta pensaste en que no querías que los que nos quedábamos aquí sufriéramos largo tiempo. Esa la razón de la pronta, repentina y aún inexplicable partida.

Se te extraña mucho... de verdad.

Esta canción me hace sonreír hasta ahora...
Y así será aunque pasen mil años!

15.1.14

Algún día

Hoy me desperté con ganas de imaginarme cosas y escribirlas. El cuento del niño que podía volar con solo saltar, de la niña arco iris que no se quería bañar por temor a perder su color, sobre los viajes de la intrépida maleta que siempre era olvidada en algún país extraño, de la manzana podrida que a nadie le hacía daño y su frustración crecía y crecía, en fin, de muchas cosas más. Pero, el tema de siempre me ataca... el famoso señor tiempo. 

Si pudiera elegir ser lo que más quiero por un solo día, sería escritora. Y en un solo día terminar ese proyecto que tengo en mente hace mucho tiempo, y ese mismo día llevarlo a la editora y que ese mismo día se publique. Sería un día tan mágico que no lo creería cierto. 

Es tan lindo escribir hasta del viento y del olor a lluvia que se coló ayer por la noche detrás de mi ventana. Puedo inventar lo que quiera y es la forma más sencilla de viajar y hacer que los demás viajen también. 

Es la forma más bonita de plasmar recuerdos y hacerlos inmortales, y bueno, hay personas que se expresan mejor escribiendo que hablando, así que es un buen medio de comunicación. Recuerdo que desde chiquita cuando quería pedir algún permiso mi mente me decía "dilo en papel", corría por mis "papeles de carta", esos típicos de colores y muñequitos que hasta olor tienen y me ponía a escribir. Nunca me faltaron los diarios que algunas páginas decían "querido diario, hoy no escribiré porque alguien más está leyendo lo que escribo. Será otro día", y bueno, esas cartas llenas de ilusión con o sin destinatario que terminaban siempre refundidas en un cajón para años más tarde robarme una sonrisa y haciendo que me pregunte "¿Yo escribí eso?".

Pero el tiempo es tan corto y las cosas que hacer se acumulan tanto que no da espacio para más. 

Si tan solo uno se despojara de cuanta atadura le ponen mientras va caminando. Pero como dicen muchos, no existe tanta maravilla.  

Pero...
Algún día...
Las ideas nunca se acaban, y las ganas solamente van creciendo más y más. Esas no tienen forma de acabarse tampoco.
Algún día...

26.12.13

Feliz Feliz Feliz Navidad

Un poco tarde pero lo bueno se hace esperar. Y qué mejor que recibir un saludo Navideño un día después de Navidad. Aún la gente se sigue diciendo "Feliz Navidad" en la calle, al teléfono, en la oficina, en las tiendas, etc. 


Mis deseos se han visto reducidos a uno solo, pero es algo que no se puede comprar en ninguna tienda, tampoco por internet ni por un catálogo de productos. Y es que mi deseo es purita FE. Pero eso es para mí, para los demás si tengo muchos deseos y creo que ese ha sido mi problema de toda la vida, la felicidad más grande me la da lo que soy capaz de dar para los demás.  

Y como recordaba hace unos días esperando las 12, dejé de creer en "Papa Noel" cuando hace muchos años, volviendo de la casa de una tía mi papá me dijo "seguro Papa Noel ya dejó todos los regalos bajo el árbol", emocionadísima entré a la casa y lo que encontré fue algo "parecido" al gordo barrigón de barba blanca y traje rojo, pero este no tenía ni barba ni traje. Pancita sí, pero no era él. Era Violeta, la chica que trabajaba en mi casa que por encargo de mis papás bajaría los regalos a una hora prudente cuando no estemos en la casa para darnos la sorpresa al llegar.... la cagó un poco de verdad.

En fin, eso sumado a que un día antes viendo televisión y los miles de comerciales millonarios sobre la muñeca que hacía pis y lloraba cuando tenía hambre, y las millones de barbies que entraban al mercado en las fechas le dije a mi mamá "mami ya no quiero la barbie playera! Ahora quiero esa!!! La barbie cantante!". Ella, mientras plachaba la camisa de mi papá con las cejas un poco hacia abajo me dice con voz de fastidio "Ay no! Ya Papa Noel te compró la otra,muy tarde". Ok, primer indicio que ese gordel era un farsante y solo existía para una zona del mundo. 

El sentido de la Navidad es otro, ahora para mí más que nada es de unión familiar y bueno, de protección hacia mi Bruno (mi perro de 10 años que tiene pánico a los cuetesillos). Cómo es posible que siga siendo un escenario de guerra mundial después de tantos accidentes. La noche del 24 todo es humareda y olor a pólvora con furia. Cartuchos vacíos hasta dentro de mi garage adornan el piso de entrada a la casa al día siguiente. No les basta con un incendió desastroso hace unos años? Quieren otro???

Qué de blanca tiene esta Navidad entonces...

Espero que todos se hayan acordado de saludar a Jesús por su cumple, es él a quien finalmente celebramos y por unos minutos al menos debemos tenerlo en nuestra mente y corazón. Ojo, en los dos lugares a la vez es mejor. Sería bueno que no solo se le recuerde el 25, pero para los que no pisan nunca la iglesia y para los que son de otras religiones igual cuenta. Todos cumplimos años una vez al año, él también.

Y mi mejor deseo es que hayan pasado un 25 feliz y que el 2014 sea un año lleno de éxitos, alegrías y maravillas que no pensaron ciertas. Espero que nos sorprenda a todos de la mejor manera porque lo merecemos... ya es hora de un año para decir: qué buen año carajo!

20.11.13

Para que no andes *HD$#% a la gente!

Hace unas semanas recibí la llamada de mi primate preferido. El tío Sombrita, más conocido como "el terror de la selva", "la oscura ternura", "el negativo de James Bond" o sea Oscar Luis. No me mates primo, sabes que es con amor. El tema es que su llamada me alegró el día.  


Resulta que viajó al rico norte ver a mi tío, hermano de mi papá. El único de la familia que aún vive en nuestro querido Chiclayo. Nada mejor que pasar unos días con el viejo, no primo?

Tirados en el mueble viendo una película de terror, de vampiros para ser más exactos, mi tío se agarró los ojos y empezó a temblar. No estaba asustado, mucho menos estaba llorando, se estaba ahogando de la risa y obviamente Sombrita tenía que preguntar de qué maldad se habría acordado. Y aquí es donde viene la historia.


Mi papá, era una persona super bromista, no había quién se libre de sus palomilladas, tanto así que hasta un cura pagó pato un día. Mi tío, el más chiquito de los tres hermanos, era todo lo contrario, al menos eso es lo que nos cuentan, un poco tímido y calladito. Pero juntos, se divertían de verdad. Un día, cuando tenían alrededor de 11 y 13 años fueron al cine a ver una película de terror. Se trataba de un vampiro que durante toda la película se la pasó mordiendo y mordiendo cuellos, chupando y chupando sangre. Tanto así que ya hasta se aburrían de verlo chupe y chupe. Qué película habrá sido esa, pero parece que ni diálogo tenía. A todo aquel que caminaba "crunch", "slup", muerde y succiona; muerde y succiona, a todo con el que se cruzaba, veía, o saludaba. No había quién se salve. Pasaban los minutos y la película seguía en lo mismo, y luego de unos 40 minutos, un ángel salvador le clavó una estaca enorme al vampiro. En ese preciso momento en el que el maldito abrió los ojos como dos faroles una chica que estaba sentada delante de los dos se quiso levantar de su asiento y casi al mismo tiempo que se oyó el último suspiro del vampiro, gritó: "Toma mierda para que no andes jodiendo a la gente!!!!". Después de un pequeño susto por la sorpresa del grito, la risa inundó la sala y mi tío recuerda casi sin poder respirar atacado de risa que mi papá no paró de reír hasta la llegada a casa. Esta vez la broma no la hizo él, sino se la hicieron a él.


Aún me duelen los cachetes de lo mucho que me reí con mi primo al teléfono. Podía claramente ver a mi papá agarrándose la panza con los ojos chinitos y la boca buscando aire de algún lugar para poder respirar. Esa chica habrá estado tan metida en la película que vivió el momento. Lo máximo... 

Qué rico es recordar y reír con un momento que puede volver a vivirse en ese mundo mágico que se llama memoria.  

18.10.13

Aventuras en el aire

Desde niña siempre me gustó ir de viaje contigo. Me explicabas cada detalle, cada sonido y cada uno de los procesos que se siguen al momento de estar en un avión. "Mira hijita, ese sonido es el combustible, están recargando para poder tener todas las reservas en el aire". Y como siempre, mi pregunta venía después "pero y qué pasa si se acaba en pleno vuelo". Sonreías y tiernamente me respondías que eso no era posible. Ante mi insistencia y adelanto a cualquier "posible catástrofe" me respondías con calma "si se acaba pues el piloto pide permiso en el aeropuerto más cercano para aterriza y recargar". Confieso que a veces eso me asustaba un poco más porque venían mil millones de preguntas. Una más estresante que la otra, pero contigo al lado me sentía segura.


Durante el vuelo siempre me ibas contando tus aventuras, y explicándome temas técnicos que hasta hoy no entendería. Pero te apasionaba tanto hablar de eso que yo me apasionaba también. No pasaban más de 10 minutos de haber despegado y te quitabas el cinturón diciendo "ya vengo". No sé cómo hacías pero siempre terminabas en la cabina del avión para luego regresar y decirnos "todo tranquilo, no hay turbulencias y parece que será un viaje tranquilo". Era lo máximo tener a un piloto al lado todo el viaje. "Ya vamos a aterriza, escuchas? Esos son los flaps, y eso otro es el tren de aterrizaje. Son las llantitas para que el avión pueda taxear en el suelo", me imaginaba un taxi y mi cara lo decía todo, "no es como un taxi por si acaso, así se le dice al momento en que el avión va por el suelo rodando sus llantas". 

Lo que no olvidaré es la vez que me dijiste "el momento más crítico de todo vuelo es el despegue y el aterrizaje", por eso es que cada vez que despegamos me agarro fuerte al asiento y rezo con los ojos cerrados, lo mismo al aterrizar. Por ti es que sé por qué las persianas deben esta abiertas en esos dos momentos clave, por qué no se puede usar el celular, por qué si es que se abre un huequito en alguna parte del avión puede llevar a grandes problemas. Todo lo necesario para ser una tripulante de cabina. 


Por eso, y por muchas historias en aviones que pasé a tu lado, ese día que volamos hacia Puerto Montt yo sabía que algo pasaba. No quise decirle nada a Lalo porque ya podía imaginar su respuesta "ay enana tu siempre tan pesimista, no digas sonseras". Preferí morderme la lengua para no caer chinche ni "jalar la mala suerte" pero ya cuando el piloto habló dije la famosa frase que a veces, solo a veces, me caracteriza: "yo sabía que algo pasaba". 

El vuelo solo duraba una hora y media. Ya no quería leer porque estaba emocionada por llegar y ver los volcanes, y sentir el frío del que tanto me hablaron. A la primera virada del avión, vi hacia abajo y las nubes parecían un poco extrañas. Esperé un momento pensando que tal vez estaba girando para poder ir en dirección al aeropuerto, el piloto habló como siempre diciendo "triplación preparese para el aterrizaje", pero a la segunda vuelta ya me pareció raro. No dije nada a la tercera pero me dispuse a sacar mi libro nuevamente, luego de cuatro vueltas el piloto volvió con nosotros para decirnos que el aeropuerto estaba cerrado por mal tiempo y que aún teníamos combustible para esperar unos 15 minutos y ver si lograba abrirse. Lalo me miró un poco asustado a lo que le dije "ya sabía, cuando dan tantas vueltas es por algo, ahora seguro vamos a ir a un aeropuerto alternativo porque estas nubes no se van a querer ir en 15 minutos".  Dicho y hecho, regresamos casi casi hasta Santiago (al aeropuerto de Concepción). Felizmente al llegar nos quedamos solo 20 minutos en tierra recargando combustible para regresar a Puerto Montt, el aeropuerto ya estaba abierto y un cielo hermoso nos esperaba para empezar nuestros días de turismo. 


Una lección más que pude aplicar con orgullo contándole a Lalo todos los pormenores del viaje y el proceso de despegue y aterrizaje. 

Tuve al mejor profesor :)


4.9.13

Regateo del bueno

Necesito un respiro mental que me haga sonreír mirando al vacío...

Hace unos años, cuando trabajaba en el corazón de Miraflores, sigo trabajando en Miraflores pero un poco más en el pulmón que en el corazón, todos los días luchaba con estacionarme. Pues no es fácil encontrar lugar libre en Parque Kennedy. Tenía que llegar una hora antes para no tener problema y estar tranquila, con el carro bien chequeado y al frente de la oficina por si las moscas.



A la hora de almuerzo, siempre me quedaba en el comedor y calentaba mi lonchera como hasta hoy, pero, así como hoy también, existían días en que las excepciones a la regla no estaban demás, los engreimientos y las saliditas en grupo a veces los restaurantes más cercanos (que son muchísimos) nos albergaban durante una hora y media.

Acostumbrábamos salir por el mismo parque, y cuando queríamos relajarnos aún más para desconectarnos del minute by minute del día chapábamos un taxi y nos íbamos a Larcomar. Digo "os" y uso el plural porque en ese trabajo fue donde conocí a Mónica, quien ahora es parte de mi familia como ya comenté hace algún tiempo en un post loco. Esa época fue genial, no habían días grises, todo era alegría y felicidad, eramos jóvenes y bellas. Aún seguimos siendo bellas pero jóvenes no tanto... qué dura es la vida!

¿Por qué no ahorrábamos tiempo y dinero yendo en mi carro? Porque simplemente me robaban el sitio ni bien sacaba el carro de mi lugarcito que con tanto trabajo conseguía cada día. No había manera humana que sacara el carro de ahí salvo que haya sido para irme a mi casa. No señor. 

Teníamos ya una tarifa planteada:
- Ya bueno, nadie nos lleva por 7 ni por 8. Pedimos 6 y ya está.
- O sea 12 en total con ida y vuelta.
- Afirma gorgojo (a.k.a Marité)
- Correcto Muy-Muy (a.k.a Mónica)Ah ok, 



Ese era el trato, siempre una pagaba el de ida, y la otra el de vuelta. Siempre con seis soles en efectivo (pague con sencillo) para ahorrar tiempo y también el típico "no tengo cambio señorita". 

Así pues, cada vez que un taxista nos decía "las llevo por 7 soles señorita", nosotros le preguntábamos con mirada y voz inocente, "¿seis?" para escuchar luego "vamos", o simplemente una movida de cabeza hacia arriba y abajo acompañada de una mano invitándonos a subir.

Y así la conversación siempre era en 3 tiempos:
- Señor, al Parque Kennedy?
- ¿Siete soles?
- ¿Seis?

Siempre la misma pregunta, tras pregunta. Nunca fallaba la regateada.

Cierto día, se nos pasó la hora con roche. Ya eran las tres de la tarde y hacía media debíamos estar sentadas en la oficina. Nos paramos apresuradas de la mesa y corrimos hacia el paradero de taxis. Como Murphy es tan exquisito, justo ese día NO PASABA NI UN SOLO TAXI. Cuando los días que no los necesitamos ABUNDAN en la calle, y justo el día que mataría por uno solo aunque sea un triciclo, NO APARECE NI UNO. Esperamos unos minutos y vimos un carrito amarillo que bajaba la velocidad al acercarse más a nosotras...

- A dónde las llevo señorita?
- Hola señor aquí nomas, al parque Kennedy (nótese el nomas).
- Ok, mmmmm 

La estaba pensando mucho y solo tenía los ya acordados seis soles en el bolsillo.
...
El tiempo corría y ya Mónica estaba buscando un nuevo taxi.
...
La seguía pensando.

- Señor es acá nomas!!!
- Ok, ¿cinco soles?
A lo que respondo sin pensar.
- ¿Seis?

Estallamos de risa a lo que él agregó muy acertado "bueno, no me opongo señorita". Simplemente, me hizo el día y la tardanza ya estaba justificada. Una sonrisa en un agitado día no cuesta cinco ni seis soles. Cuesta mucho más.

3.7.13

Recuerdos abrigadores

Era muy temprano por la mañana. Abrí los ojos y aún estaba oscuro, pero el frío hacía lo suyo y las ganas de ir al baño me ganaban. Dicen que cuando hace frío y uno toma mucha agua, esta visita a "la oficina perfecta" se hace más veces de lo normal. A mí me pasa. 

Caminé sin zapatos resbalándome por el piso camino a tu cuarto y entré aún con los ojos cerrados "hola, hola", saludándolos sin siquiera constatar que seguían en sus camas. Era día de semana, así que lo más normal era que tú estuvieras alistándote para salir a trabajar y mi mami en un rinconcito abrigada hasta el cuello.

Al salir del baño luché con el frío y me lavé las manos en un segundo. Renegué un poco por la flojera y me tiré a tu cama. En ese entonces ya parte de ponerte las medias ya había terminado. Por eso tu lugar en la cama estaba completamente libre. 

Tapada hasta el cuello dije entre dientes "qué flojera bañarme, no quiero ir a la universidad". Sí, hasta ahora me sigue costando un poco meterme a la ducha en invierno, pero lo hago todos los días, no vayas a pensar que no. Recuerdo casi como si fuera ayer que te acercaste calladito y te sentaste a mi costado. Aún quedaban unos cuántos minutos para empezar con toda la preparación diaria y me dijiste con esa voz tierna que siempre te caracterizaba cuando nos hablabas bajito "ya no vayas hoy entonces y quédate durmiendo". No contestaba en verdad en mi mente decía "no puede ser, vence la flojera y métete a la ducha", mientras al otro lado me seguían aconsejando que me quedara solo por un día. Era tan gracioso cuando decía que si por ti fuera me hubieras dejado faltar al colegio todas las veces que quiera y también a la universidad. Pero en el fondo, mi voz interior y la voz "exterior" que teníamos al lado - mi mami - no lo permitían.

Entonces dije estirándome y apretando fuerte los ojos "solo unos quince minutitos másssssssssssss", y me perdí nuevamente en un sueño profundo que simplemente me atrapó por más de media hora. Me desperté de golpe sobresaltada y ya no estaba mi mami al lado mío. La cortina estaba corrida y los primeros rayos de sol ya se colaban por la ventana. 

- Mamiiiiiiiiiiiiii!!! No me despertaste!!!! - sacando la cabeza por la baranda del segundo piso intentando que me escucharan hasta el primero.
- Pero si le dije a tu papá que te despierte bien antes de que se vaya! Este se pasa!
- No me despertó ni un poquito!!!

A cambiarme más rápido se ha dicho entonces. Entré como rayo a la ducha y empecé mi día universitarios (esos tiempos mágicos donde el estrés más grande era tener que presentar 2 trabajos a la vez). La cruda realidad estaba por llegar, por lo pronto la esperaría con los brazos abierto en ese entonces. Como cuando un niño ya quiere salir del cole para entrar en la universidad. Todo es un ciclo.

Ya al llegar a la casa, te encontré sentado en el comedor a las cinco de la tarde almorzando recién al lado de mi mami. Ella siempre te acompañaba en la mesa. Es en ese entonces donde empiezo una conversación un poco molesta después de saludarte:
- Y qué pasó papi! Llegué tarde hoy a la U! Por qué no me despertaste???
- Ay hijita es que estabas durmiendo tan rico que me dio mucha pena decirte que ya despiertes.
- Pero papi tú sabes que a esa hora ya tengo que estar alistándome!
- Como decía tu abuelito "quién habrá inventado la universidad para ir a matarlo"...
- Sabio mi abuelito...

*******
Siempre que tengo frío, esos recuerdos hacen que me sienta más abrigada que nunca. Tuve y tendré siempre recuerdos con los cuales poder arroparme cuando tenga frío. Y lo mejor, es que siempre tengo claro el momento exacto que quitarme el abrigo y meterme a la ducha. Por más que ya no estés para pasarme la voz. 

26.6.13

En un segundo

Pasar de la risa al llanto, y viceversa es tan fácil como respirar. Un momento lindo nos puede tumbar al suelo solo con una palabra, una llamada o o tan sólo un simple recuerdo. Aunque prefiero pensar en esos momentos tristes que son opacados por un ataque violento de cosquillas que hacen que uno se olvide del mundo que lo rodea. Ese mismo mundo que sigue girando a pesar de todo.


Recuerdo esa vez que discutimos hace mucho tiempo, no recuerdo porque, pero seguro fue un permiso negado, de todas maneras. Es que ya me parecía un exceso el no poder cruzar la pista a los 11 años sin ayuda de alguien mayor. Me sentía la más marciana rogándote el permiso para subirme a una combi y poder ir a la universidad. Ni siquiera colegio, universidad! Ahora me da risa, pero en ese entonces me moría de la cólera. Entonces, en una situación parecida debimos de haber estado para discutir. 

- No veo las horas de irme a otra casa y poder hacer lo que quiera.
- Las puertas están abiertas...
- Ayyyyyyyyy!!! (molestísima)

Caminé a mi cuarto y tiré la puerta. No era una puerta completamente de madera, sino tenía cuadritos de vidrio pavonado. Es decir, no se veía nada sólo sombras por si alguien deambulaba por ahí. 

(toc-toc-toc)
-  No voy a salir papi, estoy viendo televisión.
- No quieres frunas, aquí tengo algunas.
- No gracias.
- ¿Vas a seguir molesta?
- No molestes papi...
(Hasta ahora me río de eso. A pesar de estar reventando te decía siempre "papi")
- Bueno... (decías entre risas)
- Ayyyyyyyyy, qué pesado! De qué te ríes!!!
- Nada, nada, ya me voy...
(Escuchaba tus pasos alejarse)

Abrí la puerta para ir al baño y al salir me di cuenta que estabas pegado a la pared del pasillo. ¿Tratando de escuchar algo tal vez? Según tú, para nada, estabas a punto de bajar las escaleras y te quedaste por ahí mirando tu teléfono. Seguro...

Al entrar nuevamente a mi cuarto, dejé la puerta abierta y prendí la tele. Llamé por teléfono a una amiga para contarle que no me habías dejado ir (no sé a donde, pero el permiso fue negado). Empecé a decirle que había discutido contigo y que de ninguna manera te convencería. Me asomé a la puerta para ver si seguías apoyado en el marco como un "agente encubierto" y sí, ahí seguías. Escuchándolo todo, tratando de ver si hablaba de ti o si contaba algo que "no querías escuchar". 

- Ya te corto, porque tengo "MOROS" en la costa.
- ah????
- Nada, te llamo luego, chau!

La sombra, desapareció como por arte de magia. "Ay, mi papi", decía en mi mente. Me recosté nuevamente entre las almohadas. Y de pronto escuché un sonido lejano... abrí los ojos como si estos trataran de "escuchar" mejor el sonido y salí disparada... "TEMBLOOOOR!!!!", iba corriendo por el pasillo diciendo "papi, papi, papi tembloooo..." ah no... más molesta todavía estaría después de descubrirte con las manos como puños en la pared dando pequeños y fuertes golpecitos seguidos. Era la misma broma de todas las semanas, y yo, como siempre, caía.

- Papi, en verdad qué pesado eres!!! Ya nadie cree que es temblor!
- Ah no? Y por qué saliste corriendo de tu cuarto entonces (atacado de risa).
- No sé, pero no te creí.

Regresé a mi cuarto, pero no sin antes pedirte una de tus típicas gomitas. Esas que les quitaban la molestia hasta al más gruñón.


Es muy fácil pasar de la molestia a la risa.
Hasta ahora, sigue resultando fácil para mí, felizmente.

12.6.13

Cambio de cuna

Hace un tiempo hice como un status de "post's" aún por publicar, y bueno salieron algunos temas aclamados por mis queridos y fieles seguidores. Que no son tantos pero para mí, hacen mi mundo bloggeril. Como para no olvidar los temas que tengo pendientes, puse un pequeños resumen de algunas ideas, entre ellas mi famoso "cambio de apellido". Historia que tú conoces muy bien y te reías cada vez que lo comentabas

Habían pasado ya 6 años desde que nació David, la emoción renació y las ganas de ver nacer a tu nueva hijita no se hacían esperar. Llegaron a la clínica y mi mami estaba en labor de parto cuando tú bajaste a recepción a averiguar algunas cosas importantes. Ibas con la sonrisa en la cara cuando se abrió de repente el ascensor:
- Hola Polvorita! Qué haces por acá!
- Compadre, aquí pues Esther ya está a punto de dar a luz!
- No te creo! Mi esposa también! Tu cuarto hijo no?
- Hijita, será mujer. Bueno es la tercera mujer.
- Ah... qué bueno... yo tendré un hombre. Otro más... - con cara de pocos amigos - ya este es el cuarto también. Pero ni una mujer.
- Mira, qué bueno! Nacerán el mismo día entonces!
- Así parece... - como pensando lo que diría a continuación - y si..... te la cambio por el mío?
- jajajajajaja estás loco compadre... jajaja
- .....
- Es broma no?
Se abrió el ascensor y ya habían llegado al primer piso
- Bueno Polvorita, felicitaciones ah! Mis saludos a Esthercita!

Bueno, al final gente rayada en el mundo, siempre habrá. Lo dejaste pasar, pues para ti no era más que una broma, y así fue. Lo de él sí fue una broma. Lo que no sería broma fue lo que pasó horas después.

Ya estaba en la cuneta, lejos de mi mami porque aún me estaban preparando para conocerla a ella y todos los que me esperaban. Pero mientras tanto, llegaron mis hermanos para conocerme siquiera a través de la luna del cuarto para bebés. 

Los tres junto contigo fueron con las expectativas altísimas. Pues cuando nací, me viste y lo primero que comentaste fue "Es linda! Tiene la naricita parecida a un botón, es bien perfiladita y se le ve tranquilita. Blanca como la nieve y con los labios rojitos". Por eso mis hermanos morían por verme.

Al llegar al cuarto de mi mami después de su primer encuentro "conmigo", llegaron con las caras de circunstancia. Algo no les había cuadrado. No tomo era como tú les habías contado.
- Y? Vieron a mi hermanita??? - mencionó mi mami desde su cama.
- Sí... - Miradas gachas...
- Y qué tal? Está linda?
- mmmm, ¿sí? - dijeron mirándose entre los tres.
- Qué ha pasado?

Fue ahí cuando tratando de calmarla, porque obviamente sabía que algo pasaba, le dijiste un poco preocupado tratando de ocultar el susto: "este... cuando recién nacen los bebitos se hinchan así como globitos, se ponen un poco morenitos y con los pelos bien paraditos no?"

Mi mami se paró de la cama con sólo una hora como máximo de haber dado a luz y se dirigió al cuarto de bebés. Tocó la luna para que le acerquen la cuneta donde estaba la niña "Alarcón Puga" y al acercarla a mi mami, dijo "pero ella no es mi hija! es más, él es hombrecito! dónde está mi hija???". 

Todo un escándalo se armó en ese momento. Pero las enfermeras desesperadas empezaron a conversar entre ellas y al no escuchar nada del otro lado tú también ya te empezaste a alterar, tocabas la puerta para que te den una explicación hasta que me vieron, estaba en la cuneta del niño que estaba en la mía. Felizmente, las pulseras no fueron cambiadas por error y mi naricita como "puntito" hizo la diferencia.

Pude haber crecido en otra familia y tener otros papás, o como a veces me molestan, puedo ser de otra familia pero haber crecido con la que tengo (lo dudo porque todos nos parecemos), pero lo que siempre tendré presente, es que crecí con los mejores.

Pude ser "Mogollón", pero preferí quedarle con los "Alarcón".


Desde tus ojos...

3.6.13

Amaretto

Hace unas semanas mi mami me hizo reír contándome uno de tus episodios. Como siempre, cada vez que quiero buscar un motivo para sonreír estás tú de alguna manera...

Casi puedo imaginar cómo se lo contaste a mi mami cuando te pasó hace muchos años. Tus amigos estaban tan acostumbrados a tus bromas, palomilladas y tomadas de pelo que hasta ellos se adelantaban a cualquier ataque tuyo. 


Uno de tus compañeros viajaba a Italia, y como te gustaba preparar siempre tus tragos cortos le encargaste un licor típico de por allá.
- Qué buen viaje! 
- Sí claro, estaré por allá una semana más o menos.
- ¿Y puedes traer encargos?
- Sí claro! Dime qué te traigo.
- Me gustaría un Amaretto.
- JAJAJAJAJAJA
- De qué te ríes.
- Ya sé lo que me vas a decir Polvorita.

Como comenté, todos se adelantaban a tus chistes. Pero esta vez, la diferencia era que tú no pretendías contar ningún chiste.

- No, en serio. Quiero un Amaretto. Los que hay acá no son los originales y...
- JAJAJAJAJAJA
- Deja de reírte, te estoy hablando en serio. Quiero que me traigas un Amaretto.
- Ya sé lo que me vas a decir y no voy a caer en tu juego esta vez.
- NO ES NINGUNA BROMA... quiero un Amaretto!
- JAJAJAJAJA nunca te preguntaré!

Te sentaste encogido de hombros sin decir mucho. 

- Ya dime tu broma, yo te escucho.
- Es que en verdad no te voy a decir nada, sólo quiero un Amaretto.
- Ya perdiste tu toque, me adelanto a tus bromas ya ves?
- Qué pensabas que te iba a decir?
- No pensaba, estoy seguro que estás esperando a que te diga "¿qué es un Amaretto?"
- ¿No sabes qué es un Amaretto?
- No, no sé! Pero seguro estás esperando que te lo pregunte!
- Para qué esperaría eso???
- Para responderme "tu te agachas y yo te la m..."
- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ahora tú me hiciste la broma a mí... muy buena!
- En serio no me dirías eso???
- Solo quería que me traigas un Licor de Amaretto....


Obviamente, mi mami seguro debe estar molesta por contar estas "groserías". Pero me hizo reír demasiado. Y en estos momentos, todo lo que me ayude a reír y llevar mejor mi semana, es bienvenido. 

Me imagino que tus amigos te conocían al revés y al derecho. Tanto así que el famoso chiste del Amaretto será para mí una incógnita. Ese tipo de "frases sin terminar" eran tan tuyas. 

Qué lindo es reírse de lo grande que fuiste.... hasta para hacer reír a los demás incluso estando mucho más lejos de lo que muchos creen. 

Empezamos junio, con mucha fe.


3.5.13

Problemas de ayer

Los días siguen pasando y sigo esperando eso de que "el tiempo volverá a ser como era antes". Sin pasarse como si fuera un caño abierto sin freno, sin desvíos. Simplemente pasarse de largo sin dejar tiempo de ver y vivir lo realmente bueno.

Cómo olvidarme de esa vez que te conté un gran problema cuando estaba en la universidad. En esos tiempos los problemas no eran del tipo "se me acabó el día y no hice esto". Sino, eran más de, este chico nuevo que entró a mi equipo de trabajo no hace nada. Y vaya que era un problema para mí. Pues como ya sabes, yo soy un poco "demasiado" responsable y detallista cuando de trabajos se trata. 

En la universidad siempre tuve mi grupo de trabajos, los que tú conoces tan bien. Siempre tuve mis manías y formas locas de estudiar como por ejemplo, pegar fórmulas en el techo de mi cuarto y dormir con una linterna en la mano para prenderla y ver de cuando en cuando las malditas que no querían quedarse en mi cabeza. Qué asco, odié economía. 

Bueno, ese año me tocó "acoger" en el grupo a un tipito no muy "chancón" como nosotras. Y bueno, le puse las cosas claras, y me odió un poco hacia final de ciclo. Seguro pensaba que era la reencarnación de Hitler o algo parecido. Pero la verdad era que sólo quería hacer un buen trabajo. 

Trataba de comunicarme lo menos posible con él y si no se manifestaba piña pues. Tenía que preocuparse por el trabajo. Unos cuantos cuadres más tarde empezó a dar resultado y pues, el chico empezó a ponerse las pilas.

Y pasó...

Llegué a la casa un día de noche super preocupada. Estacioné y apagué el carro al segundo la puerta se cerró. Ya desde el cuarto mi mami y tú sabían que algo pasaba. Pues siempre llegaba y con paciencia me tomaba mi tiempo en arreglar mis cosas adentro del carro con la música aún en volumen 20, y como si nada me apurara, apagaba el motor me colgaba la mochila al hombro y salía del carro. Ese día bajé como un resorte y corrí al cuarto para contarles. 

Estaba aún con la cara roja de la vergüenza, quise disimular pero no pude:
- Hoy me pasó algo horrible con el chico ese vago de mi grupo de Marketing.  
- Qué pasó?

No sabía ni por donde empezar a contar, era difícil ubicarlos en el contexto de la era del "messenger" (tukutin) pero lo intenté. 


- Lo que pasa en el salón de diseño gráfico digital no nos dejan usar ningún tipo de chat. Eso es como una ventanita en la compu por donde puedes hablar con todos tus amigos a la distancia.
- Ah! Por eso seguro la computadora de la casa para toda lenta y con virus. Te la pasas hablando con todos tus amigos hasta la noche.
- No papi! Ya te he dicho que no tiene nada que ver eso. Eso es porque la compu ya está vieja!
- Nada de eso, solo tienes unos añitos.
- No, ya bueno les cuento o no!
- Sí, ya qué pasó luego.
- Nada lo que pasa es que tuve que entrar a una página caleta que se llama "meebo".
- Ya obvia esos tecnicismos, qué pasó!
- Es que tengo que contar en orden! Bueno, ese chat es super lento. Taaaan lento que cuando escribes por ejemplo terminas de escribir hola, y te quedas viendo la pantalla en blanco y solito empieza a aparecer: H O L A.
- ......
- Ay papi qué impaciente. 
- No entiendo nada de Wibo, eso qué tiene que ver con el chico de Marketing! 
- Mami espera pues! Lo que pasa es que yo hablaba con otra amiga que hace tiempo no veo, y muy alegre le puse: Hola oye hace tiempo no nos vemos... mientras tanto me escribió este tipo vago que ni me quiere ver porque piensa que lo odio, pero que la verdad ya está un poco más responsable. Y bueno me puso "hola". Mientras tanto, yo le seguía escribiendo a mi amiga pero hice un break y abrí la ventana del vago poniéndole HOLA. Y regresé con mi amiga para ponerle "oye si me demoro es porque este messenger es una caca". 
- JAJAJAJA y qué pasó!
- Por qué te ríes papi, ni siquiera he terminado!
- Es que ya me imagino!
- Bueno, cuando leí la ventanita de mi amiga decía "este messenger es una....." Entonces dije "dónde está la caca"!!! Una palabra había desaparecido. Y de pronto lo vi. Le había escrito al pobre hombre "HOLA CACA". 
- Ay hijita! Pero eso no es problema! Te vas a enfrentar a cosas mucho peores en la vida. Vas a ver! Pero qué gracioso! jajajajajajaja

Y aquí ando...
Batallando contra problemas realmente importantes que me hacen decir "qué simpáticas eran las crisis de hace unos años". Hoy, entiendo cuando de chica veía a "la gente mayor" estresada y mirando el reloj de cuando en cuando. Es hoy cuando me gusta decir que tengo y tuve la vida que siempre quise. A pesa de los malos ratos que me toquen vivir, de cuando en cuando.

...Gracias por los consejos, como siempre...

10.4.13

Las olas de la vida

Entender el miedo que sentía cada vez que pasábamos por la Costa Verde para ir a la casa de mi tía, hasta hoy me resulta complicado. No es difícil retroceder unos 20 años en en el tiempo para recordar esa angustia y esas ganas de hacer "de todo" sólo por ocultar mi temor y hacer como si nada pasara...


Sentada en la sala sin decir ni una palabra, había escuchado la típica frase que alguien dice cuando ya debe irse a su casa, "ya es tarde", dijo mi mami tocándote la rodilla derecha despacito como pasándote la voz. Sentí que el cambio de temperatura desde la punta de mis dedos hasta el mismo cerebro. No quería irme. Quería quedarme más tiempo, al menos hasta estar dormida y que otra vez me llevaras cargada hasta el asiento de atrás para que, sin saberlo, pasemos por esa zona a la que tanto miedo le tenía. El sueño parecía haberse mandado a mudar, y los ojos no pesaban, el sudor frío empezaba a correr por mi frente y las piernas a moverse como con un tic nervioso. "Todavía no mami. Un ratito más". Pedía con ojos de súplica tierna a lo que ella accedía. Pasaban unos quince minutos y yo no dejaba de pensar en eso "duérmete de una vez para que no veas nada en el camino", pero nada. No cerraba los ojos por nada del mundo. Ya en el carro, sentada en asiento de atrás sin decir ni una palabra escuchaba que tiernamente me decían "duerme hijita, te despertamos cuando lleguemos". Y en mi mente empezaba a crear mil fantasías. Tal vez querían que me duerma para que no viera cuando pase lo peor, o seguro hablarían de lo que estaba pasando en ese momento en la Costa Verde y tratarían de idear nuevas rutas para sortear los peligros de la zona. Pensamiento mágico en todo su esplendor. Era peor, las alertas se activaban al máximo y simplemente decía "papi no podemos ir por otro lado??? Que no pasemos por la Costa Verde???". Nunca me preguntabas por qué y simplemente te dabas la vuelta más larga para llegar a la casa. Lo que más te importaba era verme tranquila. Ya por llegar a la casa soltaba los puños y aflojaba los dientes. El estrés y el miedo habían terminado. La misma historia se repetiría el siguiente fin de semana por muchos otro más hasta que contara el por qué de mi miedo... un sueño recurrente.

Y es que siempre soñaba lo mismo. Por más que me durmiera pensando en lo bonita que es la playa y los miles de momentos lindos que pasé en ella, ese sueño no me dejaba en paz. Por lo menos, una vez a la semana, soñaba que en tu carro, mi mami, tú y yo, nos dirigíamos a la casa de mi tía y en un tramo especial, en donde casi casi la pista se junta con el mar de la Costa Verde se hacían uno solo. Las olas rompían fuerte contra la pared del acantilado de rocas, piedra y arena salpicando agua por todas partes. El mar se hacía más y más grande y los carros no podían pasar salvo por los 3 segundos que el mar se retiraba para formar una ola aún más grande. Dentro del carro sólo se oía silencio, pero por dentro los gritos querían salir a flor de piel porque veíamos cómo todo carro que intentaba cruzar hacia el otro lado era arrastrado por la corriente hasta desaparecer en el fondo del mar. "No podemos pasar, retrocede", te decía mi mami, pero al voltear siempre encontrábamos el mismo panorama detrás, más agua turbulenta con olas gigantes azotando contra las rocas. La desesperación me atacaba poco a poco y los gritos seguían sin salir. Pesadilla. No sé cómo terminaba la historia, pues siempre me despertaba en el momento máximo en donde ya casi las "dos orillas" alcanzaban el carro. 

Cuando comprendiste mi miedo, sonreíste diciéndome algo que se me grabó para siempre "los sueños malos son tus peores temores hijita. No creas eso que si no lo cuentas se cumple y no se qué. Son simplemente tus miedos que escapan por las noches a dar vueltas por tu cabeza".

Creo que después de que lo dije, el miedo de pasar pro ahí fue desapareciendo, y hoy hasta ya le agarré el gusto cuando pasamos por ahí para ir a la casa de los suegros.

 

5.4.13

"Con claves a mí"

La cuenta del teléfono llegaba cada fin de mes y yo temblaba sin siquiera haberla visto. A veces veía que la dejaban bajo la puerta y corría sin que nadie escuche para abrir el sobre y leer el importe mensual antes que cualquiera. Era la época en que las tarjetas "147" tenían más valor que un billete de 10 o 20; en la que no había forma ni candado que se resista ante mis llamadas amicales para matar el tiempo después del colegio. 

Me tratabas de convencer con que no era necesario usar tanto el teléfono, que vería a mis amigas al día siguiente y podríamos hablar en el recreo, pero para mí era casi una "ley" el llamar a mis amigas para chismear un poco antes del día siguiente. Por eso cada fin de semana, además de mi propina me dabas una tarjeta 147 para mis llamadas "solo para urgencias hijita. Aprende a controlar esa ansiedad por llamar y llamar. No es normal y ya me está molestando", me decías. Y bueno, por mi culpa mi mami y todos los demás que vivían en la casa tenían que adaptarse a esta modalidad de llamar mediante "tarjetas" porque habías puesto límite a las llamadas. Y uno muy bajito para ser sinceros. Es por eso que todos, tenían una de estas "tarjetitas" en su poder.

Cuando la mía llegaba casi a su final y una voz espantosa me advertía "le quedan sholo tresh mi-nu-toshhhh", me daba tanta cólera que se pasaban como en tres "she-gun-dos" y se cortaba más que rápido. Siempre se cortaba en la parte MÁS interesante de la conversación y por eso corría donde mi mami, tan linda ella, para que me prestara solo un minutito su tarjeta. "Mami, por favor no me pude ni despedir de Periquita, préstame solo un minuto, te prometo que sólo un minuto. Nada más le digo chau y listo. Es para no quedar mal, va a pensar que le he cortado '¿ya? por favorcito". Nunca se resistía a mi pedido, a veces un poco molesta y a veces no tanto, abría su cajón y sacaba la tarjeta de su agenda y me la daba "sólo un minuto Marité. Sé cuanto me queda así que no te pases ni un segundo". 

Corría al teléfono y marcaba la clave para poder despedirme. No me demoraba más de un minuto porque se lo había prometido a la "señora ley", y no podía pasar por alto esa nota. Pero ahora me sorprendo de la capacidad de mi memoria, cómo me gustaría contar con esos dotes hasta ahora, pasaban unas horas en que ya había utilizado la tarjeta y en mi cabeza visualizaba la clave de la tarjeta de mi mamá. La visualizaba toda!!! Me iba a dormir y al día siguiente en la tarde se presentaba una "urgencia telefónica", no le había contado a Perica lo que pasó ese día en el colegio con fulanito y no podía esperar al día siguiente para contárselo. Era URGENTE! Pero, qué podía hacer si mi mamá no estaba, el teléfono tenía clave y la caja con candado incluido impedía que marque siquiera el 103!!!

Recurría a mis dotes memorísticos y corría al teléfono de la cocina, que no tenía caja, pero sí clave para que salga la llamada, ponía mis dedos en las teclitas y empezaba uno a uno a marcar cada número. Ahora, no me acuerdo ni cuántos número eran! Pero cuando escuchaba la voz que me pedía ingresar el número de destino era feliz. 

Esa felicidad desaparecía cuando mi mamá llegaba e intentaba usar la tarjeta que se encontraba vacía, sin ni un solo centavo libre para llamar. Qué mala fui!!!!!!!!

Pero recuerdo que a pesar de estar molesto conmigo por hacer eso, te sorprendía mi habilidad para aprenderme tantos números con solo una mirada. "Está mal que hagas eso hijita, no vamos a confiar en ti después. Pero qué tal memoria ah! Mis respetos", me decías con una gran sonrisa.

Ahora ya no tengo ese vicio telefónico. Tus esfuerzos en hacerme entender que no todo es "hablar por teléfono" dieron frutos. Ahora no me gusta tanto estar con el fono en el oído, ahora más me gusta conversar cara a cara, en vivo y en directo. Siempre acordándome no de claves telefónicas sino de lindas conversaciones con gente importante en mi vida.

Siempre corrigiendo sutilmente.
Siempre enseñándome lo mejor...
A pesar de que ya no estés más aquí.  


3.4.13

Tal vez si juntamos nuestros corazones...

- Tu papi no vendrá este fin de semana hijita.
- ¿Por?
- Porque se va a ir de viaje unos días.
- ¿¿¿A dónde???
- Es cerca, no se va lejos.
- Sí, pero a dónde y cuánto tiempo!
- Se va por el norte, a ver a tus abuelitos.
- A pues, entonces vamos con él.
- No podemos Marité. Tus hermanos con quién se quedan. Además estamos lejos.
- ¿Puedo ir yo entonces?
- Que no! Tiene que ir sólo!




Era verano del 95' y como todos los jueves, preguntaba a las 8:00 pm a qué hora llegarías al día siguiente. Era ya rutina pasar la semana entera en la playa con mi mami y esperarte los fines de semana en la puerta del club con una gran sonrisa montada en mi bicicleta. Pero ese último fin de semana de febrero, no llegarías a darme el abrazo que valía por los cinco días que habían pasado sin vernos.

Ya un poco preocupada por algunas cosas que escuchaba en el malecón, cogí mi bicicleta y llegué al bungalow. No eran ni las 10:00 pm, hora de toque de queda para mí en ese entonces pero yo ya estaba lista para el interrogatorio.
- Ya bueno, dime la verdad mami, a donde se va mi papi?

En ese momento llegó David y se sentó en la silla frente a tu cama. Tenía la cara un poco pensativa, como si quisiera decir algo y no se animaba.
- Bueno, me vas a decir o no.
Ella se quedaba callada mirando fijamente la televisión, como si estuviera esperando algún flash informativo sin previo aviso.
- David, dime tú! Qué pasa? He escuchado cosas pero no sé si será verdad. Dime!
No recibía ni una sola respuesta y ya era algo crítico para mi aún tierna cabeza. Trataba de crear cientos de miles de hipótesis mentales para tapar las dudas: un viaje secreto tal vez, tenías que escoltar al presidente en una super misión encubierta, te habían pedido que vayas a otro país a preparar una enorme y linda casa para irte a vivir con nosotros, o tal vez era sólo una broma para llegar al día siguiente con muchas sorpresas para pasar el fin de semana juntos.

Hasta que después de unos segundos en silencio absoluto lo escuché en las noticias. Eso que jamás imaginé, solo lo vi en las películas de "ficción", se estaba haciendo realidad. No eran mitos ni leyendas. Estaba pasando en la vida real y uno de los actores eras tú.


El conflicto del alto Cenepa estalló a fines de febrero, no me pude despedir con un abrazo, tan solo con una llamada corta. Mi corazón latía a mil por hora cuando te decía "chau papi, cuídate mucho, te vamos a extrañar. Jerry también te va a extrañar. Regresa rápido ya?", no sabía hasta cuando volvería a escucharte. Fue una sensación realmente indescriptible. Mezcla de tristeza, miedo, incertidumbre, terror y esperanza. Algo de cólera por qué no? 

Una guerra había comenzado... pero felizmente te trajo de regreso a nuestro lado para regalarnos aún muchos años más de alegrías y vivencias a nuestro lado. 

Hoy, algo que quiere ser guerra parece estar naciendo en un país lejano. Y yo, sólo pienso en los corazones tan podridos que aún quedan entre los nuestros. Pues, quién piensa en "guerras" cuando existe tanta pobreza en el mundo. Sin duda, el mal existe, si se manifiesta de maneras que uno no puede creer.

Aunque sepamos que lo que un día vimos detrás de una pantalla, pueda volverse una realidad el día de mañana.


Si todos juntos cerramos los ojos y pedimos con el corazón,
puede ser...
que nos escuchen desde arriba y el ejercito más poderoso de todos,
interceda por nosotros.

El heroe de mi vida