Cuando empezó el día tuve ganas de contarte sobre la vena latente en mi cuello y las arrugas cada vez más grandes que tengo en la frente por lo renegona que estoy de un tiempo a esta parte.
Quise despotricar contra viento y marea y hasta con el taxista inepto que se me cruzó en cada esquina con cara de "que tienes oe" y bajarme del carro para tirarle mi zapato.
Quise hacer eso y mucho más, solo para desahogar el cúmulo de sinsabores, decepciones y sueños rotos como cristales chocando contra el suelo, pero decidí hacerlo de otra forma.
Cerré los ojos y me acordé de la famosa frase que en sueños inventé que yo misma inventé.
Una frase que ahora, dice todo de mí: busca la forma dentro de ti.
Fue así como caminé hacia tu cajón y abriéndolo casi como siguiendo un comando del aire me lo indicara: abre el cajón y sácala. Como un robot completo me acerqué sabiendo de qué se trataba. Abrí el cajón y saqué tu agenda. La gordita, ordenada y ahora vieja agenda que te acompañó día a día debajo de tu brazo derecho, en el asiento del carro o en la mesa de noche de tu cuarto.
Pero... ¿Qué quería encontrar en ella cuando solo deseaba renegar con el hígado abrazado al pecho para sentirme más su amiga? No entendí lo que quise hacer hasta que por fin me animé. Dejé mi hígado a un lado y lo dejé mirar la escena a ver si se le contagiaba un poco.
La tomé entre mis manos y casi como adivinando, o al azar, la abrí en una de las cientos de hojas delgaditas y con la letra tan marcada como si el lapicero fuera punzo-cortante.
BANCO
Esa fue la primera palabra que leí al abrirla, pero la sonrisa se borró de mi rostro cuando no le encontré sentido alguno a lo que tal vez hubiese querido creer o entender como una "señal".
DELIGHT
Segunda palabra encontrada al azar y seguía careciendo de sentido alguno. Comenzaba a perder las esperanzas cuando dije: la tercera es la vencida.
PINTORES
Y casi como si hubiese recibido un consejo por teléfono entendí lo que quisiste decirme. Pero para eso tengo que contarte que solo leí la primera palabra que jaló mi vista al abrir la agenda las tres veces. Y ahora, después de unos días de preocuparme por temas de futuro y de tratar encontrar la manera de seguir con nuestros planes sin preocuparnos por saber si será o no lo correcto, sé lo que tú me aconsejarías: Que vaya al banco sin miedo, como cuando tú comías tus caramelos "delight" para relajarte, y sigamos construyendo la casa llamando a los pintores que tú conocías.
El hígado que dejé sentado a un lado sonrió conmigo y se sintió un poco mejor.
Creo que tu agenda será de gran ayuda para cuando me sienta un poco perdida.
Aunque más lindo sería encontrar la respuesta en tu misma voz, sin la necesidad de leer palabras sueltas que hace unos años escribiste en la agenda que ahora forma parte de mi colección preferida.
Lo que hay en un rincón de mi mente
Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...
6.4.11
En tu agenda encontré la respuesta
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5.4.11
El único deseo
Muy temprano por la mañana, tuvo una corazonada que la levantó angustiada en un segundo de su cómoda cama. Dejó unos cuantos hilos negros en la almohada, como si estuviera quedándose calva poco a poco. Corrió por el pasillo casi sin aliento solo para calmar el fuerte latir de su temeroso corazón. Entró por la puerta y lo vio profundamente dormido...
... el alma le volvió al cuerpo y sonrió...
Con un beso en la frente, dejó sus labios sobre su rostro para sentirlo calientito. Lo miró. Él abrió los ojos y se acurrucó en sus manos. Y ella miró hacia arriba agradeciendo que solo fue un sueño. Uno de esos en los que no hay más que escaleras y largos pasillos sin salida.
... lo miró una vez más y su corazón latió más fuerte...
Si hubiera podido ver una sola estrella en el cielo en ese instante estaba segura de cual sería su deseo. El que le pediría a una estrella fugaz, aunque fuera la última de la galaxia. El mismo que pediría si alguna vez llegara a sus manos la lámpara mágica. Pediría 3 veces el mismo deseo para asegurarse que se cumpliría sin lugar a dudas.
... cerró los ojos y pensó en ella...
¿Cómo no existió la estrella fugaz, y tampoco la lámpara mágica ni mucho menos la única estrella en el oscuro cielo que pueda conceder aunque sea un deseo? Si tan solo hubiese existido, ella no estaría sola. Tampoco ese horrible sueño se hubiese cumplido. Y en este momento, estarían acompañados como siempre lo estuvieron.
... abrió los ojos y volvió a mirarlo...
Tocó sus manos y se imaginó las mismas pero con arrugas y muchos años más encima. Juntos en el mismo lugar con la sonrisa más sincera del mundo. Uno al lado del otro mirándose a los ojos diciéndolo todo con ellos. Siempre juntos. Siempre felices hasta hacerse viejitos.
Su único deseo.
Estar siempre juntos hasta el último día.
Aunque el mar se quede sin agua.
Y el cielo se quede sin estrellas.
Siempre juntos.
Como siempre lo quiso para ella.
Como siempre buscó una estrella en el cielo.
Para pedir un solo deseo.
... para que ese miedo a vivir la pesadilla no se hubiese instalado en otra memoria...
... el alma le volvió al cuerpo y sonrió...
Con un beso en la frente, dejó sus labios sobre su rostro para sentirlo calientito. Lo miró. Él abrió los ojos y se acurrucó en sus manos. Y ella miró hacia arriba agradeciendo que solo fue un sueño. Uno de esos en los que no hay más que escaleras y largos pasillos sin salida.
... lo miró una vez más y su corazón latió más fuerte...
Si hubiera podido ver una sola estrella en el cielo en ese instante estaba segura de cual sería su deseo. El que le pediría a una estrella fugaz, aunque fuera la última de la galaxia. El mismo que pediría si alguna vez llegara a sus manos la lámpara mágica. Pediría 3 veces el mismo deseo para asegurarse que se cumpliría sin lugar a dudas.
... cerró los ojos y pensó en ella...
¿Cómo no existió la estrella fugaz, y tampoco la lámpara mágica ni mucho menos la única estrella en el oscuro cielo que pueda conceder aunque sea un deseo? Si tan solo hubiese existido, ella no estaría sola. Tampoco ese horrible sueño se hubiese cumplido. Y en este momento, estarían acompañados como siempre lo estuvieron.
... abrió los ojos y volvió a mirarlo...
Tocó sus manos y se imaginó las mismas pero con arrugas y muchos años más encima. Juntos en el mismo lugar con la sonrisa más sincera del mundo. Uno al lado del otro mirándose a los ojos diciéndolo todo con ellos. Siempre juntos. Siempre felices hasta hacerse viejitos.
Su único deseo.
Estar siempre juntos hasta el último día.
Aunque el mar se quede sin agua.
Y el cielo se quede sin estrellas.
Siempre juntos.
Como siempre lo quiso para ella.
Como siempre buscó una estrella en el cielo.
Para pedir un solo deseo.
... para que ese miedo a vivir la pesadilla no se hubiese instalado en otra memoria...
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4.4.11
Sábado bonito
El sábado intenté preparar algo rico, que me salió buenazo por cierto, y quedarnos viendo películas como marmotas. Teníamos la idea de pasar un fin de semana tranquilo y "barato". Ya que como esperábamos desde hace unos meses, el préstamo para el depa nos quedó corto así que tendremos que pedir otro. Con las caras desencajadas decidimos no pensar en "el tiempo que tendremos que ajustarnos" sino en todo lo lindo que vamos a vivir tal cual lo imaginamos. Así, ver las cosas difíciles y "dolorosas para uno o para el mismo bolsillo" resulta más fácil. En fin, fuimos a comprar todos los ingredientes para que lo que vayamos a preparar saliera menos que una pizza y más deli. ¿Difícil? Para nada. Comimos como si estuviésemos en una trattoria, y la más rica porque YO lo preparé con la mejor de las inspiraciones.
Fuimos a comprar a Vivanda y al momento que pasar por los Champis me acordé de ti. Un señor bajito, un poco gordito y de pelo oscuro sacó de su bolsillo algo que me resultó más que familiar. Era un peine negrito, de esos larguitos que se usan en las peluquerías para cortar con tijera los cortes de hombre. Se lo pasó por el lado derecho de la cabeza y luego por el izquierdo. Luego lo volvió a guardar en el bolsillo de su camisa y saludó a su esposa que le daba el encuentro. Pensé tanto en ti que me quedé parada con el carrito en las manos mirando al señor bajito.
Pensé en las veces que llegábamos a la casa de mi tía Mary y antes de bajar del carro, acomodabas el espejo retrovisor, sacabas tu peine y en dos segundos estabas totalmente ordenadito. Como siempre. Las veces que íbamos a recoger a mi mami de algún lugar y hacías lo mismo en cuanto la veías acercarse al carro. También cuando me ibas a recoger de la universidad, o cuando llegaba alguna visita a la casa.
Siempre peinado, oliendo rico y con la ropa más linda de señor serio y elegante. Siempre con el peine en el bolsillo de la camisa, y otro en la guantera del carro por si acaso. Y cómo olvidar el pañuelo dobladito en el pantalón, bolsillo trasero. Tan precavido como siempre. Estabas atento a cualquier persona que necesitara un papel o algo para secarse o limpiarse. Como yo con mi famosa alergia.
Siempre peinado y ordenado pero aun así, con el peine al alcance.
Ese recuerdo me llevó a mil lugares a la vez.
Por eso cuando volví a la casa decidí cocinar no solo algo rico para Lalo, sino para ti también.
Acordándome las veces que preparé alfajores y el primero en la fila para probar el alfajor número 1, siempre eras tú.
Acordándome de las veces que tu pañuelo me ayudó a secar lágrimas y limpiar narices.
Acordándome de las veces que te vi tan elegante peinándote frente al espejo.
Acordándome que ahora, tenemos varios de esos peines tuyos. Como por ejemplo, mi mami lo tiene en la cartera que usa todos los días, envuelto en uno de tus pañuelos, para que siempre la acompañe, vaya a donde vaya.
Y yo, guardo tus peines y todo lo que sea tuyo en tu mesita de noche y más en mi corazón.
El sábado comimos fetuccinis a la huancaína con lomo y champiñones gratinados los tres. Lalo, yo y el mejor papá del mundo.
Fuimos a comprar a Vivanda y al momento que pasar por los Champis me acordé de ti. Un señor bajito, un poco gordito y de pelo oscuro sacó de su bolsillo algo que me resultó más que familiar. Era un peine negrito, de esos larguitos que se usan en las peluquerías para cortar con tijera los cortes de hombre. Se lo pasó por el lado derecho de la cabeza y luego por el izquierdo. Luego lo volvió a guardar en el bolsillo de su camisa y saludó a su esposa que le daba el encuentro. Pensé tanto en ti que me quedé parada con el carrito en las manos mirando al señor bajito.
Pensé en las veces que llegábamos a la casa de mi tía Mary y antes de bajar del carro, acomodabas el espejo retrovisor, sacabas tu peine y en dos segundos estabas totalmente ordenadito. Como siempre. Las veces que íbamos a recoger a mi mami de algún lugar y hacías lo mismo en cuanto la veías acercarse al carro. También cuando me ibas a recoger de la universidad, o cuando llegaba alguna visita a la casa.
Siempre peinado, oliendo rico y con la ropa más linda de señor serio y elegante. Siempre con el peine en el bolsillo de la camisa, y otro en la guantera del carro por si acaso. Y cómo olvidar el pañuelo dobladito en el pantalón, bolsillo trasero. Tan precavido como siempre. Estabas atento a cualquier persona que necesitara un papel o algo para secarse o limpiarse. Como yo con mi famosa alergia.
Siempre peinado y ordenado pero aun así, con el peine al alcance.
Ese recuerdo me llevó a mil lugares a la vez.
Por eso cuando volví a la casa decidí cocinar no solo algo rico para Lalo, sino para ti también.
Acordándome las veces que preparé alfajores y el primero en la fila para probar el alfajor número 1, siempre eras tú.
Acordándome de las veces que tu pañuelo me ayudó a secar lágrimas y limpiar narices.
Acordándome de las veces que te vi tan elegante peinándote frente al espejo.
Acordándome que ahora, tenemos varios de esos peines tuyos. Como por ejemplo, mi mami lo tiene en la cartera que usa todos los días, envuelto en uno de tus pañuelos, para que siempre la acompañe, vaya a donde vaya.
Y yo, guardo tus peines y todo lo que sea tuyo en tu mesita de noche y más en mi corazón.
El sábado comimos fetuccinis a la huancaína con lomo y champiñones gratinados los tres. Lalo, yo y el mejor papá del mundo.
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1.4.11
Nuevo...
Lo nuevo te hace pensar en lo viejo.
En lo pasado.
En todo lo aprendido.
Hoy empieza un nuevo fin de semana, un nuevo mes y un nuevo post.
Es bueno ver de reojo la página que estamos volteando y por fin mirar completamente hacia adelante.
Hacia el mañana.
Ayer pudo tener grietas que quedarán por un tiempo más.
Pero como de todo se aprende, de los golpes también.
Y donde hay golpes, también hay caricias.
Como el conversar con amigas que no veía hace mucho.
El ver a mi sobrino en la panza de su mami y llevarle un regalito.
El aceptar un reto nuevo, que me enseña a creer en que aun tengo oportunidad de tener puntos seguidos.
Y no aparte.
El poder pasar más tiempo con la gente que realmente vale la pena!!!
Y descubrir que la amistad puede ser verdadera si la sabes encontrar.
Ver feliz a una persona que quiero con el corazón. Feliz y con la persona que la hace feliz.
Sentir que tengo los sentimientos más puros, que muchos quisieran tener.
Haber pisado un suelo que pronto será mío.
Mío y de quien amo con el corazón.
Ver una vez más en el cielo lo que estoy segura pintaste para mí.
Decirle a la gente que estimo, cuánto la estimo y hasta un "feliz cumpleaños" a muchos más.
El derramar una lágrima que aunque en el fondo duela un poco, me hace sentir viva.
Ver la foto con el premio de Bruno, por ser el tercer perrito más lindo del Facebook.
Poder decir que "nos está costando MUELAS" construir nuestra casita.
Aprendí a tomar decisiones sin pensar en los sentimientos.
Pude ver las cosas desde un ángulo más "profesional" que sentimental.
Me reí hasta que me dolieron los cachetes y recordé lo que es estar feliz de verdad.
Miré la luna y me imaginé a tu lado.
Pude tocar un pedacito más de cielo al sentirme con nuevas oportunidades.
Por fin...
después de esperar, sin necesidad de mirar el reloj...
pude sentir que tengo sentido en este loco mundo que a veces parece no tener sentido.
En lo pasado.
En todo lo aprendido.
Hoy empieza un nuevo fin de semana, un nuevo mes y un nuevo post.
Es bueno ver de reojo la página que estamos volteando y por fin mirar completamente hacia adelante.
Hacia el mañana.
Ayer pudo tener grietas que quedarán por un tiempo más.
Pero como de todo se aprende, de los golpes también.
Y donde hay golpes, también hay caricias.
Como el conversar con amigas que no veía hace mucho.
El ver a mi sobrino en la panza de su mami y llevarle un regalito.
El aceptar un reto nuevo, que me enseña a creer en que aun tengo oportunidad de tener puntos seguidos.
Y no aparte.
El poder pasar más tiempo con la gente que realmente vale la pena!!!
Y descubrir que la amistad puede ser verdadera si la sabes encontrar.
Ver feliz a una persona que quiero con el corazón. Feliz y con la persona que la hace feliz.
Sentir que tengo los sentimientos más puros, que muchos quisieran tener.
Haber pisado un suelo que pronto será mío.
Mío y de quien amo con el corazón.
Ver una vez más en el cielo lo que estoy segura pintaste para mí.
Decirle a la gente que estimo, cuánto la estimo y hasta un "feliz cumpleaños" a muchos más.
El derramar una lágrima que aunque en el fondo duela un poco, me hace sentir viva.
Ver la foto con el premio de Bruno, por ser el tercer perrito más lindo del Facebook.
Poder decir que "nos está costando MUELAS" construir nuestra casita.
Aprendí a tomar decisiones sin pensar en los sentimientos.
Pude ver las cosas desde un ángulo más "profesional" que sentimental.
Me reí hasta que me dolieron los cachetes y recordé lo que es estar feliz de verdad.
Miré la luna y me imaginé a tu lado.
Pude tocar un pedacito más de cielo al sentirme con nuevas oportunidades.
Por fin...
después de esperar, sin necesidad de mirar el reloj...
pude sentir que tengo sentido en este loco mundo que a veces parece no tener sentido.
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