Ayer abrí mi closet de ropa de invierno. Sí, ese closet que no puede casi respirar de toda la ropa que tiene adentro. Cosas que uso, cosas nuevas que aun no uso, cosas que no uso pero me da pena deshacerme de ellas, y demás. También mi botas y zapatos de invierno estaban ahí.
Me pregunté cuánto tiempo pasaría sin dar el primer estornudo cuando vi el último cajón un poco entre abierto. Era mi cajón de cachivaches y recuerdo de antaño. Mis agendas desde el 94' cuando recién vino Jerry a vivir con nosotros hasta la tapa de la del 2008 que preferí quemar el contenido sin dudarlo, un año muy feo el condenado. Estaban mis cuadernos de cachimba, algunos trabajos de la universidad, mi Tesis y hasta exámenes pasados obviamente con puro 18 o 19.
Estaba sacando un poco de papeles que no merecían estar en ese cajón de los recuerdos cuando encontré el sobre manila que desde hace meses quería encontrar. "Trabajo final de fotografía". Saqué cada una de las cartulinas con papel manteca encima y empecé a ver las fotos una por una. Volé hasta el 2004 cuando un viernes cualquiera estaba tan nerviosa por no haber elegido un tema para mi trabajo final, que al preguntarme si tenía ganas de ir al cine te dije que no, que estaba un poco más que estresada por mi trabajo final de foto. Como siempre tus palabras fueron "Hijita pero no te preocupes, ya se te va a ocurrir algo bien bonito".
Pensé en manos, era un tema recontra trillado; rostros, más aun; viejitos, no conocía a muchos viejitos que digamos; perros, un tema precioso para mí pero como podría hacer una buena foto o foto artística de perros! Difícil. Cuando me acordé de ti y de tu invitación al cine. Aviones. La mejor de las ideas para un tema de fotografía.
Después de contarte mi idea, no lo dudaste, y al día siguiente a las 8:00 am ya me estabas despertando para cambiarme, colgarme la cámara al cuello e irnos juntos a Las Palmas. Tu lugar preferido.
Ese día me quedé con el mejor de tus recuerdos.
Vivimos juntos cada una de las fotos que tomé.
Me imagino de nuevo tu cara al contarme con gran emoción la historia de cada uno de los aviones.
Ahora guardo esas fotos que creí haber perdido en un lugar muy especial a parte de mi corazón.
Mi cajón de recuerdos preferidos.
Lo que hay en un rincón de mi mente
Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...
5.5.11
El tema perfecto
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4.5.11
De vuelta al "valium"
Vine a la oficina después de casi dos semanas de "vacaciones".
Nada parece haber cambiado.
Ni siquiera el aire somnífero de los miércoles, que más parecen lunes (en mi caso).
Solo me mantiene en pie un pensamiento que no me abandona ni un segundo.
¿Cómo me veré en el verdadero vestido si así me vi solo en el molde?
Faltó poquito para que algunas lagrimitas salieran de mis ojos pero no.
No quise que nada nublara esa visión tan linda del momento más esperado por mi corazón.
Luego, como si un pensamiento hubiese entrado en mi mente sin tocar la puerta me acordé de mi carro.
Tal vez por lo que todo el día había manejado más que Quispe en una semana por una o mil razones.
Sentía cansado desde el pelo, hasta la punta del dedo gordo del pie derecho.
Solo quería llegar a la casa y conversar horas de horas con mi espejo preferido: Lalo.
Por la noche, al entrar en la cochera, ya sin andamios pero con un poco de polvo de guerrilla blanca, me acordé de uno de esos graciosos capítulos de mi vida cuando decía: qué otra cosa me puede pasar. Desde ese día no volví a pronunciar esa frasecita porque después de haber llegado tarde al trabajo (el anterior), una pelea con mi mami y tal vez una que otra metida de pata con palabras que se salen de la boca como impulsadas por una extraña fuerza que solo quiere reírse de uno, pasó literalmente la gota que derramó mi vasito de paciencia. O buen humor como queramos llamarlo.
Mi carro, en ese entonces tan nuevecito por dentro y por fuera era el que todo lo escuchaba sin quejarse. Sin poder decir su opinión ni emitir consejo alguno. Ese día, el camino de regreso a mi casa fue un solo de quejas y chillidos de loca por riquísimo tráfico de Lima (el que antes era un poco menos asqueroso que ahora). Ese día, entendí que no solo las personas sienten. Los objetos también.
Al llegar a la casa, metí el carro como siempre pero un estornudo, para nada oportuno, me hizo apretar el acelerador un poquito, y solo ese poquito era necesario para empotrarme contra la parte trasera de tu carro. Ese que tanto cuidabas y ahora lo tenemos como un tesoro. Bajaste asustado pensando que algo me había pasado y yo solo renegaba más y más y hacía caso omiso a tus palabras. Esas palabras que hoy valen ORO para mí y en ese momento no supe escuchar, y tampoco valorar. Me decías que todo tenía arreglo y que no había pasado nada con el carro (pero en realidad sí se veía el raspón que dejé por mi mal humor). Pero tú, como siempre, tratabas de calmarme como sea. Aguantándolo todo...
Si pudiera retroceder el tiempo...
Lo haría solo para enseñarte mi vestido...
Porque sé que lo demás, es imposible.
Retroceder el tiempo para siempre, no se puede.
Pero si es solo por un ratito,
¿Quién dice que no?
Nada parece haber cambiado.
Ni siquiera el aire somnífero de los miércoles, que más parecen lunes (en mi caso).
Solo me mantiene en pie un pensamiento que no me abandona ni un segundo.
¿Cómo me veré en el verdadero vestido si así me vi solo en el molde?
Faltó poquito para que algunas lagrimitas salieran de mis ojos pero no.
No quise que nada nublara esa visión tan linda del momento más esperado por mi corazón.
Luego, como si un pensamiento hubiese entrado en mi mente sin tocar la puerta me acordé de mi carro.
Tal vez por lo que todo el día había manejado más que Quispe en una semana por una o mil razones.
Sentía cansado desde el pelo, hasta la punta del dedo gordo del pie derecho.
Solo quería llegar a la casa y conversar horas de horas con mi espejo preferido: Lalo.
Por la noche, al entrar en la cochera, ya sin andamios pero con un poco de polvo de guerrilla blanca, me acordé de uno de esos graciosos capítulos de mi vida cuando decía: qué otra cosa me puede pasar. Desde ese día no volví a pronunciar esa frasecita porque después de haber llegado tarde al trabajo (el anterior), una pelea con mi mami y tal vez una que otra metida de pata con palabras que se salen de la boca como impulsadas por una extraña fuerza que solo quiere reírse de uno, pasó literalmente la gota que derramó mi vasito de paciencia. O buen humor como queramos llamarlo.
Mi carro, en ese entonces tan nuevecito por dentro y por fuera era el que todo lo escuchaba sin quejarse. Sin poder decir su opinión ni emitir consejo alguno. Ese día, el camino de regreso a mi casa fue un solo de quejas y chillidos de loca por riquísimo tráfico de Lima (el que antes era un poco menos asqueroso que ahora). Ese día, entendí que no solo las personas sienten. Los objetos también.
Al llegar a la casa, metí el carro como siempre pero un estornudo, para nada oportuno, me hizo apretar el acelerador un poquito, y solo ese poquito era necesario para empotrarme contra la parte trasera de tu carro. Ese que tanto cuidabas y ahora lo tenemos como un tesoro. Bajaste asustado pensando que algo me había pasado y yo solo renegaba más y más y hacía caso omiso a tus palabras. Esas palabras que hoy valen ORO para mí y en ese momento no supe escuchar, y tampoco valorar. Me decías que todo tenía arreglo y que no había pasado nada con el carro (pero en realidad sí se veía el raspón que dejé por mi mal humor). Pero tú, como siempre, tratabas de calmarme como sea. Aguantándolo todo...
Si pudiera retroceder el tiempo...
Lo haría solo para enseñarte mi vestido...
Porque sé que lo demás, es imposible.
Retroceder el tiempo para siempre, no se puede.
Pero si es solo por un ratito,
¿Quién dice que no?
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3.5.11
Ilusiones de último día
Hoy es el último día que tengo para estar en la casa todo el día. Tengo muchas cosas por hacer y dejar encargadas para el resto de la semana.
Mañana será otra la historia de los días que vienen. Me seguiré despertando temprano, como siempre, pero lo único que me tiene preocupada, es que volveré al trabajo igual o más de cansada de lo que me fui hace más de una semana. Qué se le va a hacer. No pude tener las vacaciones deseadas pero al menos el depa ya está al 85%. Solo faltan 2 cositas que se me hacen recontra complicadas. Piña que tendré que verlas de lejos nuevamente. Y la que saldrá premiada es mi mami con todo lo que se le viene sola. Como lo tuvo que hacer los primeros meses del año que empezamos la construcción y Lalo y yo teníamos que estar lejos trabajando.
Espero tener unos 10 minutitos al menos para tirarme en la cama hoy por la tarde y poder decir: este sí que es mi día libre. Pero aunque no los tenga, espero con ilusión y un poco de miedo que sean las 7:00 pm. Hoy es mi segunda prueba de vestido.
Un poco de miedo porque si me dicen ahora que en lugar de dejar la aguja donde está hay que "aumentarle" un poco más de telita, lloro. En cambio si es como la primera vez que me lo probaron que me dijeron "o me he equivocado en las medidas o has bajado de peso porque voy a tener que meterle bastantes puntos a la tela". Fui feliz obviamente sabiendo que me esperaba un largo camino por recorrer hacia el destino de las "menos gorditas". Pero como esta semana he estado de "vacaciones" o lo que puedo llamar "días libres de trabajo para dedicarme al depa y matri", me he dado unos cuantos gustitos. Lo justo!
Cuando hablo de mi lucha contra los kilos se me hace imposible no acordarme las veces que estaba "a dieta" y en las noches bajada en medias (para que según yo no se escuchen mis pasos en la cocina) y me preparaba medio pan con lo que sea. Lo hacía tan despacito para que no suenen ni los cubiertos que me concentraba más que un mago en patines. Terminaba de prepararlo, dejaba todo en orden y a la hora de darme la vuelta para irme a mi cuarto ZAZ! aparecías parado en el marco de la puerta de la cocina cruzado de brazos mirándome fijamente con una sonrisita que delataba tu "no molestia conmigo". Del susto se me caía el pedazo del pan al suelo y ya no podía, obviamente, metérmelo a la boca. Tu objetivo era cumplido una vez más. Molesta te miraba al borde del llanto y te decía: "ay papi que pesado eres. Por qué me tienes que vigilar y seguir siempre". Daba mis pasos amargos (aun en medias) que ahora me dan risa y me iba con la panza vacía y la ansiedad asada a la cama. Ahora, me río de tus gestos de amor conmigo, ayudándome siempre. Como mi mami, pero ahora se me sigue haciendo difícil no molestarme cuando me "controla", ya no tengo 12 años. Pero bueno, ya aprenderé. Además, no hay kilo que no se pueda bajar: HE DICHO! A ver si me animas a meterme de una vez al gimnasio, pero sin sacarme en cara que cada vez que me meto solo voy un par de semanas. Pero es que ya sabes que mi problema es el tiempo. Las horas duran minutos para mí. Ese es cuento de ayer.
Y espero finalmente con ilusión que sean las 7:00 pm como ya te dije. Es indescriptible lo que siento al verme al espejo vestida, aunque sea molde, de casi blanco y como una princesa. Me veo y me imagino aun borroso ese 8 de octubre que está por llegar y sueño un poco. Solo un poco porque al volar demasiado pienso en ausencias obvias que me borran la sonrisa aunque no lo quiera.
Aun se me hace imposible entender que no estarás a mi lado literalmente, agarrándome la mano para que no tenga esos nervios que me caracterizan.
Me cuesta entender de una vez por todas que estarás a mi lado, pero una forma distinta.
Aunque ya pasaron bastantes meses... no lo asimilo.
Mañana será otra la historia de los días que vienen. Me seguiré despertando temprano, como siempre, pero lo único que me tiene preocupada, es que volveré al trabajo igual o más de cansada de lo que me fui hace más de una semana. Qué se le va a hacer. No pude tener las vacaciones deseadas pero al menos el depa ya está al 85%. Solo faltan 2 cositas que se me hacen recontra complicadas. Piña que tendré que verlas de lejos nuevamente. Y la que saldrá premiada es mi mami con todo lo que se le viene sola. Como lo tuvo que hacer los primeros meses del año que empezamos la construcción y Lalo y yo teníamos que estar lejos trabajando.
Espero tener unos 10 minutitos al menos para tirarme en la cama hoy por la tarde y poder decir: este sí que es mi día libre. Pero aunque no los tenga, espero con ilusión y un poco de miedo que sean las 7:00 pm. Hoy es mi segunda prueba de vestido.
Un poco de miedo porque si me dicen ahora que en lugar de dejar la aguja donde está hay que "aumentarle" un poco más de telita, lloro. En cambio si es como la primera vez que me lo probaron que me dijeron "o me he equivocado en las medidas o has bajado de peso porque voy a tener que meterle bastantes puntos a la tela". Fui feliz obviamente sabiendo que me esperaba un largo camino por recorrer hacia el destino de las "menos gorditas". Pero como esta semana he estado de "vacaciones" o lo que puedo llamar "días libres de trabajo para dedicarme al depa y matri", me he dado unos cuantos gustitos. Lo justo!
Cuando hablo de mi lucha contra los kilos se me hace imposible no acordarme las veces que estaba "a dieta" y en las noches bajada en medias (para que según yo no se escuchen mis pasos en la cocina) y me preparaba medio pan con lo que sea. Lo hacía tan despacito para que no suenen ni los cubiertos que me concentraba más que un mago en patines. Terminaba de prepararlo, dejaba todo en orden y a la hora de darme la vuelta para irme a mi cuarto ZAZ! aparecías parado en el marco de la puerta de la cocina cruzado de brazos mirándome fijamente con una sonrisita que delataba tu "no molestia conmigo". Del susto se me caía el pedazo del pan al suelo y ya no podía, obviamente, metérmelo a la boca. Tu objetivo era cumplido una vez más. Molesta te miraba al borde del llanto y te decía: "ay papi que pesado eres. Por qué me tienes que vigilar y seguir siempre". Daba mis pasos amargos (aun en medias) que ahora me dan risa y me iba con la panza vacía y la ansiedad asada a la cama. Ahora, me río de tus gestos de amor conmigo, ayudándome siempre. Como mi mami, pero ahora se me sigue haciendo difícil no molestarme cuando me "controla", ya no tengo 12 años. Pero bueno, ya aprenderé. Además, no hay kilo que no se pueda bajar: HE DICHO! A ver si me animas a meterme de una vez al gimnasio, pero sin sacarme en cara que cada vez que me meto solo voy un par de semanas. Pero es que ya sabes que mi problema es el tiempo. Las horas duran minutos para mí. Ese es cuento de ayer.
Y espero finalmente con ilusión que sean las 7:00 pm como ya te dije. Es indescriptible lo que siento al verme al espejo vestida, aunque sea molde, de casi blanco y como una princesa. Me veo y me imagino aun borroso ese 8 de octubre que está por llegar y sueño un poco. Solo un poco porque al volar demasiado pienso en ausencias obvias que me borran la sonrisa aunque no lo quiera.
Aun se me hace imposible entender que no estarás a mi lado literalmente, agarrándome la mano para que no tenga esos nervios que me caracterizan.
Me cuesta entender de una vez por todas que estarás a mi lado, pero una forma distinta.
Aunque ya pasaron bastantes meses... no lo asimilo.
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2.5.11
Que mayo tenga muchos ventiunos
Con el paso de los días que se llevó abril, me doy cuenta que una persona puede hacer tan grande en solo unos cuantas horas pero también muy muy pequeña con unos cuantos minutos transcurridos.
Hoy empieza para mí una semana llena de retos y decisiones importantes para subir, literalmente, los escalones que me llevarán a mi futuro.
No tengo miedo sabes?
No tengo miedo del resultado de lo que decida porque sé que lo haré con el corazón.
Pero sí tengo miedo de lo que puedan desear los demás corazones unidos sabe Dios por qué sentimiento.
Envidia tal vez?
No lo sé.
Porque al final los que envidian no saben que en el fondo no envidian, sino solo guardan rencor.
Pero por qué mirar lo ajeno y no mirar lo que uno tiene!
A caso yo ando mirando la suerte de las demás chicas que tienen una persona a la cual decirle: papá tengo un problema!
A caso yo me lamento que haber pasado poco tiempo a tu lado y te tengo aquí en este mundo para seguir llorando penas y no actuar?
A caso yo miro las fotos de mis amigas con sus papás llevándolas de la mano al altar el día más feliz de sus vidas?
A caso yo deseo que todos sufran lo que yo sufrí para estar "a mí nivel de superación del dolor" y poder decir con la frente en alto: YO PASÉ POR ALGO PEOR.
No!
No es así.
No hay porque mirar lo que uno no tiene en su vida sino lo que tiene en el aquí y ahora.
Si yo no te tengo a mi lado, pues tengo los mejores recuerdos del mundo, y esos NADIE me los quita.
Este mes es mí mes.
El mes en que cumplo un año más en este loco mundo que aunque a veces gire de cabeza, de cabeza me tiene colgada en él y gracias a él paso los mejores y peores días que me hacen lo que soy.
Este mes se cumple un año que me hicieron la pregunta más importante de mi vida y la que me tiene con las mariposas en la panza como niña tonta.
Este mes me prueban el vestido con el que entraré a formar mi vida de a uno a una de a dos con todas las de la ley.
Este mes tiene que ser, sin duda, un mes lleno de trabajo, dedicación, amor, felicidad, buenos deseos y muchas noticias que alegrarán las vidas de todo los que viven en un pedacito de mi corazón:
- Las deseos cumplidos de mis hermanas o medias hermanas como queramos llamarlo, (las que no necesitan que les diga "hermanas" para saber que las quiero como tales).
- Las dos rayitas que indican "tendré un bebé" de mis mamacitas preciosas a las que quiero con el alma y más aun, quiero un sobrino.
- Las celebraciones como las nuevas uniones de dos importantes personitas. Dos personas a las que tú querías mucho y sé que desde arriba estás tan feliz como nosotros aquí abajo.
- Los abrazos, besos y regalos, que aunque no míos por ser misia, le daremos a mi mami y a todas las mamás que tenemos a nuestro alrededor. Esas mamás que nos enseñan con amor todos los días un nuevo consejo, una nueva forma de vivir, un nuevo camino lleno de amor.
- Los cumpleaños por celebrar a todo dar soplando velitas mágicas para cumplir los deseos más guardaditos de mis fu.....tas bellas que amo como si las conociera hace siglos y quién diría que hace solo meses nos unimos al parecer firmando un pacto imaginario de "hermanas por siempre".
- Los amigos que harán los wayegos y pacitas por su nuevo hogar.
...
Y tantas cosas más que alegrarán mis días de mayo, como si fueran 21 todos los días.
Así como cuando me regalaste mi bici rosada, mi "pequeña" radio que hasta ahora sigue en mi cuarto con mis CD's empolvados, mi reloj de micky que hasta ahora está intacto en mi muñeca izquierda.
Todos los días, me sacarán la sonrisa que tú sacaste por tanto tiempo cuando era 21 a las 6:00 am.
Todos los días de mayo, serán mejores que abril pero no tan bueno como los que junio, julio y demás.
Porque desde arriba, me darás una manito, como siempre.
O me alcanzarás un pedacito de esas ricas tortas de chocolate que te ayudaban a pasar ese trago amargo. Esperando siempre que el próximo traguito, sea el más dulce del mundo.
Hoy empieza para mí una semana llena de retos y decisiones importantes para subir, literalmente, los escalones que me llevarán a mi futuro.
No tengo miedo sabes?
No tengo miedo del resultado de lo que decida porque sé que lo haré con el corazón.
Pero sí tengo miedo de lo que puedan desear los demás corazones unidos sabe Dios por qué sentimiento.
Envidia tal vez?
No lo sé.
Porque al final los que envidian no saben que en el fondo no envidian, sino solo guardan rencor.
Pero por qué mirar lo ajeno y no mirar lo que uno tiene!
A caso yo ando mirando la suerte de las demás chicas que tienen una persona a la cual decirle: papá tengo un problema!
A caso yo me lamento que haber pasado poco tiempo a tu lado y te tengo aquí en este mundo para seguir llorando penas y no actuar?
A caso yo miro las fotos de mis amigas con sus papás llevándolas de la mano al altar el día más feliz de sus vidas?
A caso yo deseo que todos sufran lo que yo sufrí para estar "a mí nivel de superación del dolor" y poder decir con la frente en alto: YO PASÉ POR ALGO PEOR.
No!
No es así.
No hay porque mirar lo que uno no tiene en su vida sino lo que tiene en el aquí y ahora.
Si yo no te tengo a mi lado, pues tengo los mejores recuerdos del mundo, y esos NADIE me los quita.
Este mes es mí mes.
El mes en que cumplo un año más en este loco mundo que aunque a veces gire de cabeza, de cabeza me tiene colgada en él y gracias a él paso los mejores y peores días que me hacen lo que soy.
Este mes se cumple un año que me hicieron la pregunta más importante de mi vida y la que me tiene con las mariposas en la panza como niña tonta.
Este mes me prueban el vestido con el que entraré a formar mi vida de a uno a una de a dos con todas las de la ley.
Este mes tiene que ser, sin duda, un mes lleno de trabajo, dedicación, amor, felicidad, buenos deseos y muchas noticias que alegrarán las vidas de todo los que viven en un pedacito de mi corazón:
- Las deseos cumplidos de mis hermanas o medias hermanas como queramos llamarlo, (las que no necesitan que les diga "hermanas" para saber que las quiero como tales).
- Las dos rayitas que indican "tendré un bebé" de mis mamacitas preciosas a las que quiero con el alma y más aun, quiero un sobrino.
- Las celebraciones como las nuevas uniones de dos importantes personitas. Dos personas a las que tú querías mucho y sé que desde arriba estás tan feliz como nosotros aquí abajo.
- Los abrazos, besos y regalos, que aunque no míos por ser misia, le daremos a mi mami y a todas las mamás que tenemos a nuestro alrededor. Esas mamás que nos enseñan con amor todos los días un nuevo consejo, una nueva forma de vivir, un nuevo camino lleno de amor.
- Los cumpleaños por celebrar a todo dar soplando velitas mágicas para cumplir los deseos más guardaditos de mis fu.....tas bellas que amo como si las conociera hace siglos y quién diría que hace solo meses nos unimos al parecer firmando un pacto imaginario de "hermanas por siempre".
- Los amigos que harán los wayegos y pacitas por su nuevo hogar.
...
Y tantas cosas más que alegrarán mis días de mayo, como si fueran 21 todos los días.
Así como cuando me regalaste mi bici rosada, mi "pequeña" radio que hasta ahora sigue en mi cuarto con mis CD's empolvados, mi reloj de micky que hasta ahora está intacto en mi muñeca izquierda.
Todos los días, me sacarán la sonrisa que tú sacaste por tanto tiempo cuando era 21 a las 6:00 am.
Todos los días de mayo, serán mejores que abril pero no tan bueno como los que junio, julio y demás.
Porque desde arriba, me darás una manito, como siempre.
O me alcanzarás un pedacito de esas ricas tortas de chocolate que te ayudaban a pasar ese trago amargo. Esperando siempre que el próximo traguito, sea el más dulce del mundo.
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