Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

8.4.13

Meses

Busqué las palabras perfecta para escribir algo bonito el día de hoy, pero no las encontré.
No porque esté seca de idea.
Tampoco porque esté con la creatividad en litigio. 
Sino porque lo perfecto, como todos lo conocen, no existe.

El amor no es perfecto cuando es verdadero.
Es compartirlo todo sin esperar nada a cambio.
Es recordar.
Es conocer.
Es crecer.
Es vivir de a dos.

El amor no es todo a colores.
El amor tiene gotas grises salpicadas en el mantel.
Tiene luces y apagones momentáneos.
Tiene gustos diferentes.
Tiene sabores raros, pero siempre dulces al final de todo.
No viene con contratos.
Pero sí con promesas selladas con firma en el alma.

El amor siempre tiene dos protagonistas.
Que vienen de mundos distintos. 
Con historias distintas.
Y pasados distintos.
El amor verdadero se construye día a día.
Y aunque pase el tiempo, se sigue vistiendo de blanco una vez al año.
Siempre con la misma promesa.

El amor no se mantiene igual.
El amor cambia.
Pero siempre en un mismo sentido.

El amor se celebra todos los días.
No una vez al mes ni una al año.
Pero hay días en que se recuerda con más fuerza.


El amor se aprende y se enseña.
Y los mejores maestros no se elijen.
Simplemente se designan. 

El amor se vuelve eterno cuando se quiere.
Y cuando se ve con algo más que los ojos.



Ella y él...


¿¿¿Quién diría???



Hace año y medio que el amor para mí se celebra diferente.
Cada día es mágico a tu lado desde que abro los ojos.
Unos días con sol,
otros no tanto.
Pero siempre viendo la luz más fuerte a ayer.
TE AMO!

5.4.13

"Con claves a mí"

La cuenta del teléfono llegaba cada fin de mes y yo temblaba sin siquiera haberla visto. A veces veía que la dejaban bajo la puerta y corría sin que nadie escuche para abrir el sobre y leer el importe mensual antes que cualquiera. Era la época en que las tarjetas "147" tenían más valor que un billete de 10 o 20; en la que no había forma ni candado que se resista ante mis llamadas amicales para matar el tiempo después del colegio. 

Me tratabas de convencer con que no era necesario usar tanto el teléfono, que vería a mis amigas al día siguiente y podríamos hablar en el recreo, pero para mí era casi una "ley" el llamar a mis amigas para chismear un poco antes del día siguiente. Por eso cada fin de semana, además de mi propina me dabas una tarjeta 147 para mis llamadas "solo para urgencias hijita. Aprende a controlar esa ansiedad por llamar y llamar. No es normal y ya me está molestando", me decías. Y bueno, por mi culpa mi mami y todos los demás que vivían en la casa tenían que adaptarse a esta modalidad de llamar mediante "tarjetas" porque habías puesto límite a las llamadas. Y uno muy bajito para ser sinceros. Es por eso que todos, tenían una de estas "tarjetitas" en su poder.

Cuando la mía llegaba casi a su final y una voz espantosa me advertía "le quedan sholo tresh mi-nu-toshhhh", me daba tanta cólera que se pasaban como en tres "she-gun-dos" y se cortaba más que rápido. Siempre se cortaba en la parte MÁS interesante de la conversación y por eso corría donde mi mami, tan linda ella, para que me prestara solo un minutito su tarjeta. "Mami, por favor no me pude ni despedir de Periquita, préstame solo un minuto, te prometo que sólo un minuto. Nada más le digo chau y listo. Es para no quedar mal, va a pensar que le he cortado '¿ya? por favorcito". Nunca se resistía a mi pedido, a veces un poco molesta y a veces no tanto, abría su cajón y sacaba la tarjeta de su agenda y me la daba "sólo un minuto Marité. Sé cuanto me queda así que no te pases ni un segundo". 

Corría al teléfono y marcaba la clave para poder despedirme. No me demoraba más de un minuto porque se lo había prometido a la "señora ley", y no podía pasar por alto esa nota. Pero ahora me sorprendo de la capacidad de mi memoria, cómo me gustaría contar con esos dotes hasta ahora, pasaban unas horas en que ya había utilizado la tarjeta y en mi cabeza visualizaba la clave de la tarjeta de mi mamá. La visualizaba toda!!! Me iba a dormir y al día siguiente en la tarde se presentaba una "urgencia telefónica", no le había contado a Perica lo que pasó ese día en el colegio con fulanito y no podía esperar al día siguiente para contárselo. Era URGENTE! Pero, qué podía hacer si mi mamá no estaba, el teléfono tenía clave y la caja con candado incluido impedía que marque siquiera el 103!!!

Recurría a mis dotes memorísticos y corría al teléfono de la cocina, que no tenía caja, pero sí clave para que salga la llamada, ponía mis dedos en las teclitas y empezaba uno a uno a marcar cada número. Ahora, no me acuerdo ni cuántos número eran! Pero cuando escuchaba la voz que me pedía ingresar el número de destino era feliz. 

Esa felicidad desaparecía cuando mi mamá llegaba e intentaba usar la tarjeta que se encontraba vacía, sin ni un solo centavo libre para llamar. Qué mala fui!!!!!!!!

Pero recuerdo que a pesar de estar molesto conmigo por hacer eso, te sorprendía mi habilidad para aprenderme tantos números con solo una mirada. "Está mal que hagas eso hijita, no vamos a confiar en ti después. Pero qué tal memoria ah! Mis respetos", me decías con una gran sonrisa.

Ahora ya no tengo ese vicio telefónico. Tus esfuerzos en hacerme entender que no todo es "hablar por teléfono" dieron frutos. Ahora no me gusta tanto estar con el fono en el oído, ahora más me gusta conversar cara a cara, en vivo y en directo. Siempre acordándome no de claves telefónicas sino de lindas conversaciones con gente importante en mi vida.

Siempre corrigiendo sutilmente.
Siempre enseñándome lo mejor...
A pesar de que ya no estés más aquí.  


3.4.13

Tal vez si juntamos nuestros corazones...

- Tu papi no vendrá este fin de semana hijita.
- ¿Por?
- Porque se va a ir de viaje unos días.
- ¿¿¿A dónde???
- Es cerca, no se va lejos.
- Sí, pero a dónde y cuánto tiempo!
- Se va por el norte, a ver a tus abuelitos.
- A pues, entonces vamos con él.
- No podemos Marité. Tus hermanos con quién se quedan. Además estamos lejos.
- ¿Puedo ir yo entonces?
- Que no! Tiene que ir sólo!




Era verano del 95' y como todos los jueves, preguntaba a las 8:00 pm a qué hora llegarías al día siguiente. Era ya rutina pasar la semana entera en la playa con mi mami y esperarte los fines de semana en la puerta del club con una gran sonrisa montada en mi bicicleta. Pero ese último fin de semana de febrero, no llegarías a darme el abrazo que valía por los cinco días que habían pasado sin vernos.

Ya un poco preocupada por algunas cosas que escuchaba en el malecón, cogí mi bicicleta y llegué al bungalow. No eran ni las 10:00 pm, hora de toque de queda para mí en ese entonces pero yo ya estaba lista para el interrogatorio.
- Ya bueno, dime la verdad mami, a donde se va mi papi?

En ese momento llegó David y se sentó en la silla frente a tu cama. Tenía la cara un poco pensativa, como si quisiera decir algo y no se animaba.
- Bueno, me vas a decir o no.
Ella se quedaba callada mirando fijamente la televisión, como si estuviera esperando algún flash informativo sin previo aviso.
- David, dime tú! Qué pasa? He escuchado cosas pero no sé si será verdad. Dime!
No recibía ni una sola respuesta y ya era algo crítico para mi aún tierna cabeza. Trataba de crear cientos de miles de hipótesis mentales para tapar las dudas: un viaje secreto tal vez, tenías que escoltar al presidente en una super misión encubierta, te habían pedido que vayas a otro país a preparar una enorme y linda casa para irte a vivir con nosotros, o tal vez era sólo una broma para llegar al día siguiente con muchas sorpresas para pasar el fin de semana juntos.

Hasta que después de unos segundos en silencio absoluto lo escuché en las noticias. Eso que jamás imaginé, solo lo vi en las películas de "ficción", se estaba haciendo realidad. No eran mitos ni leyendas. Estaba pasando en la vida real y uno de los actores eras tú.


El conflicto del alto Cenepa estalló a fines de febrero, no me pude despedir con un abrazo, tan solo con una llamada corta. Mi corazón latía a mil por hora cuando te decía "chau papi, cuídate mucho, te vamos a extrañar. Jerry también te va a extrañar. Regresa rápido ya?", no sabía hasta cuando volvería a escucharte. Fue una sensación realmente indescriptible. Mezcla de tristeza, miedo, incertidumbre, terror y esperanza. Algo de cólera por qué no? 

Una guerra había comenzado... pero felizmente te trajo de regreso a nuestro lado para regalarnos aún muchos años más de alegrías y vivencias a nuestro lado. 

Hoy, algo que quiere ser guerra parece estar naciendo en un país lejano. Y yo, sólo pienso en los corazones tan podridos que aún quedan entre los nuestros. Pues, quién piensa en "guerras" cuando existe tanta pobreza en el mundo. Sin duda, el mal existe, si se manifiesta de maneras que uno no puede creer.

Aunque sepamos que lo que un día vimos detrás de una pantalla, pueda volverse una realidad el día de mañana.


Si todos juntos cerramos los ojos y pedimos con el corazón,
puede ser...
que nos escuchen desde arriba y el ejercito más poderoso de todos,
interceda por nosotros.

1.4.13

Un nuevo reto

Me fui a dormir con ganas de dormir y pensar en un mundo de ensueño. 
Sólo eso. 

¿Dónde quedaron las ganas de ser positiva?
...será mañana...

¿Dónde la fuerza para empezar el mes con el "pie derecho"?
...será mañana...

¿Dónde la sonrisa en el bolsillo por si alguien se me cruza?
...será mañana...

¿Dónde los buenos deseos para llenar mi corcho de pendientes?
...será mañana...

¿Dónde los ojos lleno de ilusión?
...será mañana...

¿Dónde las ideas creativas y el orden impoluto?
...será mañana...

Pero y qué si el "mañana" llegaba y las ganas se quedaban dormidas en la almohada?
Resulta que el "mañana" llegó "hoy" y las ganas reclaman las ganas dormidas.
Ambas se necesitan.
Juntas, podrían combatir una guerra que parece inminente.

La guerra por empezar "abril" con buenas noticias.

El heroe de mi vida