Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

9.8.13

Lecciones de gasfitería

Teníamos que dormir temprano, pues al día siguiente planeábamos salir apenas cantaran los gallos. Apagamos la tele y nos acurrucamos debajo de las plumas de nuestro cobertor que sumado a mi cafarena cuello tortuga mas mi chompon de polar (mata pasiones total) me mantiene al menos un "poco menos" congelada. Este sí que es uno de los inviernos más soñados para los amantes del frío como yo.

Recuerdo que soñé super extraño. Estaba, nada más y nada menos, que en una locación muy bonita: un baño público. Sentados en el piso conversando mi mamá, mi papá y Lalo. No puedo decir de qué hablábamos porque simplemente eran cosas sin sentido que ni me acuerdo, pero fuimos interrumpidos por un sonido extraño. ¿Qué suena?, pregunté sin mover los labios a lo que mi mamá respondió "qué feo! Son lechuzas!!! No escuchen, no escuchen porque trae mala suerte". Luego de escuchar esa frase sucedió... abrí los ojos de par en par y me choqué con una "cruda realidad". Había despertado en el mejor-peor momento.

Sentí que el agua caía al suelo como si no existiera un techo encima de nuestras cabezas, era una ducha española abierta al máximo. Sobre exaltada grité, "Lalo! El agua!!!" Corrí agarrándome la frente como si hubiera olvidado dónde había dejado mis zapatos. Me acerqué a la cocina sin mirar hasta que escuché las pisadas de Lalo "splash, splash". Todo estaba inundado y yo seguía pensando que estaba en un baño escuchando lechuzas. 

Saqué la mano por la ventana a ver si había un diluvio universal, pero no. No caía ni una sola chispa, porque aquí no llueve, sino chispea. Entonces, "de dónde es que sale tanta agua!". Se escuchaba como un río corriendo encima de la casa. "Esto es una pesadilla y aún no me despierto" no dejaba de pensar. Pero todo se veía tan real: buscando baldes para que caiga el agua que se filtraba por el techo, las goteras a no solo eran en la cocina sino también en el baño de visita, en mi baño, en lo closet, QUE ESTABA PASANDO!

Era muchísima agua como para haberse acumulado con la lluvia de los días pasados, ni que estuviéramos en esos lugares donde llueve hasta 30 días al mes (no exagero, googleen y me creerán). De algún lado tenía que salir toda esa cantidad de agua. 

Mientras recogía con escoba y recogedor el agua que se había empozado en la sala, Lalo trataba de dar con el problema. "Es algo en el techo, ahí está la terma". Yo insistía con que el agua se había acumulado de hace "años" según yo y solo tenemos menos de dos viviendo ahí. "Imposible que sea la Terma, es nueva. Menos de dos años" dale y dale con mi punto de vista hasta que vi muchas goteras más. Era para mí el fin de mis vacaciones que hasta ese momento no habían empezado. Mi maleta hecha, y todo listo para salir me empezó a frustrar. El día iba aclarando, pues nos despertamos con el diluvio a las cuatro de la mañana y ya eran casi las seis y no paraba el goteo. 

Llamamos a nuestra gasfitera, electricista y doctora multifacética: mi mamá, quien apoyó la teoría de Lalo. "Cerremos la llave general del agua", dijo. Minutos después, la gotera cesó. YA no caía más agua y era un milagro. Todos veían lo que tenían que hacer, llamar a un gasfitero real a que dé con el problema principal mientras yo seguía tratando de secar lo inundado. Dejé la escoba y empecé a poner toallas en el piso a que chupe el agua, casi me matan todos después pero era más rápido y fácil. Total, mis vacaciones de dos miserables días tenían que empezar "ese día". 

La terma colapsó y el agua empezó a escaparse por un huequito. Mala calidad y poca vida. Una vez más, una prueba de que lo barato sale caro, aunque no era mala marca. Seguimos aprendiendo, esta vez, sobre gasfitería. 

7.8.13

Kilómetros arrojando piedras

Siempre regresamos al mar... 
Como en un que nadie contó, los dos siempre regresamos al mar. 

Y es que parece ser el único capaz de entenderlo todo, de darle el sentido más profundo a las cosas. El que parece que con cada ola que viene deja un recuerdo llevándose a la vez todo lo malo. Porque en eso consiste la vida, en ir y venir, en llevar y traer, en caerse y levantarse. Consiste en escribir, y borrar. Tal cual lo hace el mar con sus olas.

Ese día llegamos tarde a nuestro destino, a ese mágico destino que aún así fuera roca y hielo seguiría siendo perfecto para los dos. Dejamos las cosas tratando de recobrar aliento tras ese largo viaje acompañados por ese mar a la derecha que nos ayudaba a seguir adelante en silencio. Tratando de olvidar y dejar atrás los problemas, arrojando por la ventana y en cada kilómetro cada una de las piedras que teníamos en el bolsillo. 

- Esta por lo que nos estresa cada día.
- Esta por esa llamada que no queremos contestar.
- Esta por la pena.
- Pena de qué?
- No sé, siempre siento pena de todo.
- Bueno, esta por las goteras en el techo.
- Esta por la terma que explotó y lo inundó todo. (Historia a parte que contaré sin falta)
- Esta por las cuentas por pagar.
- Sí, y esta por esa persona que mira mal.
- Eso no es un problema tan grande enana. Mejor por los que sin querer envidian.
- Uf pero esas serían varias piedras y varios kilómetros.
- Tenemos más de 200 kilómetros para contar.

Cuando tocamos la arena con la punta de los dedos sentimos que habíamos llegado. Cerré los ojos y escuché, 
Una vez más al mismo destino que parece querer unirnos para siempre. No será Itaca, pero es un paraíso más cercano. Algo para mostrarme que Itaca, es posible de conocer.

Tres días mágicos llegaron como las olas y se fueron igual de rápido. Lo bueno de todo, es que lo bonito siempre queda. Y que por más que volvamos al ajetreo y al conteo de minutos diario, ese inmenso mar con el que nos encontramos siempre que decidimos alejarnos un poco de la realidad, nos espera por siempre. 


Feliz cumpleaños esposito mío!

2.8.13

Aquí el por qué

...y no es que me sienta perdida emocionalmente...
Me siento perdida aquí... en este espacio tan mío.
Este espacio que tuve por tantos años tan cerca de mi corazón.
Este espacio que nació por y para una sola persona. 
Este espacio que se creó para revivir los miles de recuerdos que viví a su lado.
Este espacio para inventar esos mismos recuerdos que no existieron.
El que acepta errores sin replicar.
El que ayuda y transporta en cada uno de sus post's.
Este espacio que ahora carece de sentido.
Este espacio que debe dar un giro, pero aún no encuentra la ruta de salida.

...y es que no me siento perdida porque sé quién soy y hacia dónde voy...
Es que siento que algunas cosas no se superan ni con el tiempo.
Y si por tantos años esto tuvo un sentido, por qué tendría que dejar de tenerlo.
Es lo sano, lo que debo hacer, lo que sé que es correcto.
Pero me cuesta.
Y me siento perdida por ello.
Porque todo lo que quiero hacer para finalizar ESTE capítulo se trunca.
Se estanca y pasa a otro plano.

...me siento perdida porque no sé cuál es el objetivo de seguir aquí (en este espacio) si el motivo principal por el que fue creado ya no es el motor de este blog...

Por eso me siento perdida...




1.8.13

Verdades

La verdad es solo una a pesar que no quiera verla...

Cierto día, alguien me dijo que cuando me sienta perdida mire por la ventana y me enfoque en una o dos personas. Las examine con la mirada y vea a detalle su rostro, sus gestos, su forma de caminar. Luego, que me pregunte pacientemente ¿a dónde van? ¿en quién pensarán? ¿qué tendrán que hacer en el día? ¿con quién se encontrarán? y por último, ¿qué esperan hacer para terminar tranquilos su día?.

Imposible conocer las respuestas, pero qué bien se siente conocer las de tu propia vida ¿no?, no nos sentimos tan perdidos después de todo. Pero si aún así el sentimiento sigue, se pueden intentar otras cosas. 

Me dijo que buscara a una persona cercana, que tenga confianza y conozca a profundidad mi esencia para hacer una sola pregunta. Básica y directa. Que con una sola respuesta me ayude a voltear el timón hacia la dirección correcta. Y que en esa sola respuesta pueda resumirse a detalle mi preocupación más profunda: si pudiéramos intercambiar vidas por sólo dos días ¿qué cambiarías en mi vida?

Cada persona tiene problemas, preocupaciones y temas que solucionar, nadie lo niega, pero es cierto que para cada uno sus problemas son los más grandes del mundo. Aunque en el fondo, cuando alguien ajeno, que está del otro lado de la ventana lo mira de cerca, parece sencillo y fácil de digerir.  


No tengo idea si lo soñé, o si algunas vez alguien me lo comentó cuando ya estaba a punto de quedarme dormida, pero lo tengo grabado como huella en la arena. Como un susurro en la oreja que no se amplifica ni con el tiempo. Un chispazo en la memoria.  

Pero la verdad es solo una, y en este momento no veo a nadie afuera de la ventana que me pueda ayudar. Tampoco cercanos que puedan responderme a ciencia cierta esa profunda y gran pregunta. 

La verdad es solo una...
...me siento perdida.

El heroe de mi vida