Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

9.12.13

Avalancha de pensamientos

Me siento diferente, soy la misma de ayer, pero me siento diferente. Es una sensación extraña, como si aún no me hubiese despertado del incómodo sueño que tuve de madrugada. Tocando las paredes como a tientas y luchando por no dejar que se me caiga el pantalón ya con el elástico un poco vencido llegué al baño para tomar agua. Sí, a veces necesito lubricar la garganta porque dormir con la boca abierta no es muy recomendable que digamos (además no se ve bonito por ningún lugar), la maldición de tener rinitis me lo restriega en la cara cada noche. De ahí en adelante no logré pegar el ojo hasta que sonó el despertador.


¿En qué pensaba? Ni yo misma sé, estuve en un estado de trance un tanto extraño, pensando en lo que fui y en lo que podré ser en un futuro. ¿Llegaré a ser lo que quiero? El miedo siempre estuvo guardado en la cartera, pero empecé a sentirme distinta en algún momento de mi vida. El miedo no estaba más escondido sino lo llevaba de copiloto en el automóvil de los días que pasan. Siempre ahí, al acecho. Con ganas de ver realidad los peores deseos que llevaba siempre bien guardados bajo cinco llaves.

Ya no soy esa persona valiente y siempre con ganas infinitas de salir adelante. Es decir, las ganas están, esas nunca se pierden porque sino dejamos de vivir, pero ahora mutaron. No son las mismas ganas con la sonrisa en la cara. Siempre lo intento, y la mascara que me pongo delante lo dice. Pero muy en el fondo el verdadero sentimiento es otro. 

Sin embargo, aquí sigo. Despertándome cada mañana sabiendo que el camino que tome el día depende del pie con el que nos levantamos. Depende de la forma de meternos a la ducha y de los colores con los que vistamos. No depende del tiempo que te tome estar metido en el tráfico sino de lo que hagas mientras tanto. Las manos son libres y tienen mucho por hacer aún así sea en un espacio de dos por dos. Depende de uno mismo tener la mente "ahí" en ese lugar o momento que deseamos estar. Dicen que si más piensas más cerca lo tienes, pero creo que es al revés. Mientras más lo "quieres", más se aleja.

Se trata de desearlo con el corazón. Y eso se me tiene que meter en la cabeza, porque nadie tiene "derecho" a nada en este mundo. Me explico mejor, no por el hecho que "los demás" vivan algo que tú aún no, no quiere decir que tu "tienes" que vivirlo. Eso depende de muchas cosas. Entre ellas, a cuál sea tu verdadero destino. Y eso, solo lo sabe el de arriba.

No logro descifrarlo y pienso que ya estoy muy lejos de ello. 
A seguir remando con el intruso al lado. Intruso que cambió de nombre por no querer ser descubierto. El miedo, tiene muchas facetas.


6.12.13

Un regalo para Silvino

Hace unos días escuché una historia que me dejó pensando mucho...


En una zona lejana de Lima, vive un niño (de ahora en adelante Silvino). Él es ese tipo de niño que con solo una tímida mirada y un "buenos días señorita" puede hacer simplemente que un fiero corazón se vuelva de algodón. Es que deja ver su almita noble a través de esos ojitos brillosos y esas manitos rechonchitas con las que recoge los platos sucios. Estoy segura que ese niño es especial. A veces nos visita en la oficina acompañando a su mamá, la ayuda en todo lo que puede menos en bajar vasos y platos que están en los estantes más altos de la cocina. Siempre pregunto por él, y es así como escuché lo que le pasó hace unas semanas...

Silvino estaba en su casa un día por la tarde a la salida del colegio atento viendo televisión mientras lavaba el plato que acaba de utilizar para su almuerzo. Dejó los sobres y papeles que habían dejado debajo la puerta en el cuarto de su mamá para que los vea al llegar del trabajo, pero hubo uno que llamó su atención. "Elektra" le había mandado un sobre cerrado a su familia y él no entendía por qué, por eso se lo dejó a su mamá para que ella vea y le diga qué era. "Él sólo es un niño" como siempre dice Silvino. 

Pasaron unos minutos y llamaron al teléfono de su casa:
- Aló buenas tardes?
- Hola! Has ganado un premio mayor!
- Quién habla?
- Solo tienes que traernos un aparato electrónico viejo y nosotros te damos uno nuevo!
- Elektra?????
-Sí, sí!!! Somos Elektra!
- Sí! Recibimos su carta!!! Qué le tengo que llevar???
- Cualquier artefacto!!! Lo que tú quieras! Televisor, computadora! Todo!
- Ya! Ya sé que llevar! Me dan uno igual nuevo no???
- Sí!!!
- Ya!
- Te esperamos!
- Pero señor! A dónde lo llevo!
- Estamos justo en la esquina de la calle X e Y!
- Estoy cerca!!! Voy para allá!
- Corre! No pierdas tiempo!

Pobre Silvino, cogió ilusionado su Play Station y se lo llevó al hombre del teléfono. Hombre misterioso que resultó ser un timador de primera, un infeliz que se vale de niños para engañarlos. Y así como Silvino llegó a él, se dio media vuelta y con los mismos engaños el hombre desapareció dejando al niño sin Play nuevo, y sin el antiguo. Silvino había sido engañado de la manera más cruel.

"Mamá! Por qué me pasa esto a mí??? Yo sólo soy un niño! Por qué me pasa esto a mí Dios mio!", repetía Silvino a su mamá cuando llegó del trabajo. Felizmente, unos días después gracias a Dios recibieron un regalo de una noble persona, alguien que también tiene el corazón de algodón se conmovió con su historia y le repuso el Play a Silvino. 

Esto me llegó realmente al corazón y no dejaba de imaginarme al pobre niño llorando desesperado reclamándole al cielo el por qué de su suerte. Yo quise contribuir un poco con esa felicidad que le habían devuelto de a poquitos pero se la arrebataron una tarde así como así. Por eso, llegué a la casa y le pregunté a Lalo si aún tenía sus juegos antiguos de Play2. Él también es como un niño con esos juegos y cuando tenía la versión anterior se compró más de 50 juegos. "Por qué preguntas? Quieres dárselos a Silvino no?", no soporté y con las lágrimas que escondí cuando escuché la historia le dije que sí. 

Al día siguiente le entregué la caja a la mamá de SIlvino y sus ojos me dijeron todo. Esa tarde contribuí un poquito más con la felicidad de ese niño. No hay nada más reconfortante que eso.

Más reconfortante aún es cuando luego le pregunté a su mamá qué le había dicho Silvino al recibir la caja:
- Mamá, es la señorita que me regaló los caramelos en Halloween no?
- Sí hijito.
- Dígale a la señorita Marité, que la amo!!!!!!!!!!!!!!!!

Esta Navidad Silvino será un poquito más feliz sin duda.


4.12.13

Haiku de diciembre

Días así, llenos de trabajo y sin tiempo ni de respirar, quitan el aliento a cualquiera. Hacen que lleguemos a la casa, colguemos la cartera y simplemente caigamos rendidos a esperar el mañana. Conversar de a poquitos mientras las palabras sin sentido cobran vida propia y los teléfonos quedan sin cargarse para el día siguiente. 

Ni los sueños tienen título en estos días, no calan y se olvidan al segundo de haber desfilado por el subconsciente agotado que solo espera poner la cabeza en la almohada para irse al otro mundo un ratito. Porque sí, para mí dormir es estar en el más allá por un poquito de tiempo. Sino, ¿cómo es que a veces soñamos con los que ya no están con nosotros y nos dicen cosas con total sentido? No hay otra explicación. Es irse al más allá y volver cuando sale el sol. Magia pura.

Estos días son bipolares, como yo. Por un lado son "ricos" porque se van al toque, pero por otro desesperan porque parecen correr como palomas al viento. No hay tiempo ni para pararse para ir al baño. Llamadas por teléfono al esposo, se reducen al segundo que aprovechas para tomar agua porque ya la garganta pide chepi. Y al final,  ni el agua calma.

Son días que llegan sin avisar, y todo parece ser para el minuto que se acaba de ir. 
Son días que estresan un poco más pero son del todo reconfortantes cuando se van.
Son días que se cuentan luego como anécdotas, pero en el momento desesperan.
Son días de espera para que llegue la calma.... y aquí mi haiku.

Es la espera
Cómoda y pesada
Que desespera


2.12.13

Se acaba el año...

Cada inicio de mes es como un lienzo en blanco. A veces me siento positiva con ganas de darle la mejor cara y decir "este tiene que ser EL mes" y qué más da si ya es el último del año, tenemos que despedirlo con pica-pica y globos de fiesta. Pero otras veces, arranco con un poco de miedos y pensamientos fatalistas que no ayudan para nada. 


Ayer arrancó diciembre, el mes del tráfico extremo, del loquerío en las calles, la grati que se va al día siguiente por pagar deudas, del estrés de los regalos, del amigo secreto que espera tener el "mejor amigo", de las colas hasta para ir al baño, de los lonches navideños que engordan hasta por consumir el aire que se respira, de los cuetecillos el 24 y 31 y el miedo de ver a Bruno temblar escondido detrás de mi o de quien sea para tratar de librarse del sonido y sensación de terror que debe sentir. Es un mes complicado.

Además, esta semana, como para empezar con el pie derecho, es la semana más cargada del año. Es más, del siglo creo. Hace unos días, me di cuenta que un día en el calendario está abarrotado de "pendientes". El día 5 del mes es un loco calato: análisis de rutina, reuniones de la chamba agendadas con meses de anticipación, citas que confirmar, eventos que cubrir y para colmo, el concierto de INCUBUS. ¿Cómo estaré en dos lugares a la vez? No lo sé, pero pensé en todo ese día y me estresé, sobre calenté, me hice bolas. Sí, puse freaky por adelantado.

Se vienen días en que tendré que batallar la ansiedad y ganas de comerme cuanto chocolate se me cruce en el camino. Así que, sálvese quien pueda. Este fin de semana, contra mi voluntad, fui el cuco más temido del año. Me peleé con el mundo de viernes a domingo a las 00:00 horas. Y me siento agotada. Física, y mentalmente. Es que lidiar contra los monstruos internos me deja sin aliento. 

Pero lo importante está en que yo lo sé. No soy ninguna loca que anda por la vida renegando y desfogando con el mundo sin reconocer luego que "se pasó de la raya". A veces, el pequeño criter que llevo dentro me posee para dejar salir la versión más fea de mí. Por eso es que lo tengo tan encerrado que cuando sale, huyan todos. Porque ese no tiene piedad por nada ni por nadie. Qué miedo no?

En fin, diciembre es un mes estresante, pero también es un mes lindo. Con muchas promesas que cumplir y metas que lograr. Pues depende de él cómo se catalogue este 2013. Tengo fe en él y en todo lo que tiene por demostrarme. 

Y es que hay semanas así. Con agendas llenas y corazones expectantes, en las que todo lo que esté apuntado y subrayado, tiene que salir bien. Como debe ser...  

A ver si me sorprendes... 
Diciembre...


El heroe de mi vida