Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

30.1.13

Molestísima

A pesar de quedarme sólo unas horas más sentada en esta silla, de contar los minutos para activar la modalidad "vacaciones", y de poner mi celular como "fuera de servicio" por encontrarme de vacaciones en un lugar "muy muy lejano" en donde no hay señal que llegue y correos que puedan alcanzarme, no me siento tan liberada como lo creí hasta el día de ayer.

El problema que tuve ayer con el Banco de Crédito, cuyo cajero ubicado en la cuadra 7 de la Av. Primavera, opacó toda buena noticia o momento esperado en la semana. No fueron 20 soles los que se quedaron en esa bendita máquina. Fueron 1000. 

Dinero que nunca salió, sea por el motivo que sea, nunca lo vi pero sí fue descontado y debitado de mi cuenta.

Dinero fantasma que no existe y nunca existió por ahora. 

Dinero destinado a pagos pendientes que debían hacerse en ese preciso momento a esa misma hora. 

Dinero que no veré hasta dentro de, según ellos, un plazo máximo de 7 días. A caso tengo yo la culpa de SU error? Tengo que verme perjudicada por un error de ELLOS?

Llamadas y quejas en las redes sociales no son suficientes, pues ellos siguen señalando que es un error y que están trabajando en mi reclamo "esperando" que hagan el cuadre de cajero y puedan ver este desfase y recién en ese momento se comunicarán conmigo para decirme cuando veré los billetes que saqué ayer por la noche.

Encima de ello, escuchar que "el plus" que me darían es que "esto ya ha pasado antes y se solucionó en solo unas 72 horas". ¿Es eso un plus? Creo que ni en mi lenguaje ni en uno que se hable en Júpiter o Marte se entendería esa payasada como PLUS.

Pantalla que salió automáticamente luego de expulsar mi tarjeta,
el voucher indicándome el descuento,
y decirme gracias por confiar en nosotros. 
  
No me cabe en este cerebro cómo es que tengo que ser paciente con esto. Trato de respirar y de aplicar eso de la evocación de un bosque tranquilo, pero nulo. Ningún bosque tranquilo ni un paisaje parecido a Narnia me pueden aliviar esta cólera.

Que se pase el día pero YA! 
Quiero que sean las 7:00 pm y que mi cerebro esté pensando más en que mañana estaré de vacaciones y podré reventar la luna de la agencia del BCP que se tragó mi plata si no me solucionan.

Sí, estoy molesta!

28.1.13

Lo invisible

A veces tenemos la sensación que alguien nos acompaña. Pero cuando miramos alrededor es inevitable sentir ese frío intenso que se apodera de nuestra nuca bajando por la columna hasta invadir el resto del cuerpo. No hay nadie en la habitación.

Debe existir una explicación para lo que está ahí pero es invisible a los ojos. Como esa historia que me contaste hace mucho tiempo y cada vez que pienso en este tema no se me viene mejor ejemplo a la mente que este. 

**********

Estabas volando de noche de Lima a Chiclayo, si no me equivoco, junto a uno de tus compañeros. Era de noche y sólo querías llegar al residencial para ver a mi mami y a las bebes (como hasta este momento seguro les seguirías diciendo). Karina de casi 2 años y Lissy de 1 te esperaban en la casa. Mi mami, quien llevaba a David en la panza a penas hacía unos meses también te esperaba como todos los días para tomar lonche todos juntos. 

Todo estaba oscuro, salvo lo que iluminaban las luces en el tablero del avión: palancas, botoncitos, radares y paneles de control en la cabina. Conversando de diferentes temas, amigos de la promoción, comisiones, familia y futuros de cada uno escucharon un pitillo en el radar. No tenían que estar pendientes pegados a los paneles y podían recostarse en sus asientos y conversar relajadamente esperando sólo estar cerca y hacer las maniobras de aterrizaje. Pero unos minutos después de estar recostados, estirándose sobre el asiento esperando llegar, un repentino pitillo los hizo saltar al mismo tiempo con una exclamación y acercarse al tablero de luces.

El radar giraba, como en las películas, mostrando un negro horizonte pero dejaba ver un punto verde al dar la vuelta completa por la pantalla.

Tuc
...
Tuc
...
Tuc



Sonaba mientras una raya vertical partiendo del centro de la pantalla daba un giro de 360° dejando ver un punto en el momento preciso que pasaba por la parte de abajo. Ese punto verde se iba haciendo más grande. Una nave se estaba acercando sin permiso y sin aviso.

"Torre de control, un objeto se acerca. Solicitamos coordenadas y permiso de vuelo. Repito, torre de control, un objeto se acerca y no logramos comunicarnos"

Nadie respondía del otro lado y el punto se hacía más grande en la pantalla.

Tuc
...
Tuc
...
Tuc


"Identifíquese!!!!"



Ambos se alteraron un poco porque podía ser alguna nave de un país vecino, espionaje o sabe Dios qué. Pero no lograban entablar contacto. Nadie respondía.



De pronto, el sonido cesó, pero el punto verde seguía dejándose ver en el panel. Según indicaciones arrojadas, era un objeto muy grande...


Unos minutos después, el radar dejó de identificar al objeto luego de que pasó "por debajo". Debieron ver por lo menos las luces, pero ni rastro. Absolutamente nada. 

Nunca supieron qué fue, tampoco si fue un error de la máquina, pero siempre recordaron esa anécdota como "la vez que vieron lo invisible". Es por eso que siempre pensaré que hasta eso que no puede verse con los ojos, se puede sentir. 

Todo existe...

25.1.13

Pause

Te sorprenderías de verlos. Simplemente "Wayego" y "Mapaz" ya no son ningunos bebes como seguro seguirías diciéndoles: ¿vienen los bebes a almorzar hoy? ¿el bebe cumple 9 años no? ¿qué le regalamos a la bebe? ¿recogemos a los bebes del colegio? Creo que hasta el mismo año que te fuiste, en el cuál Maria Paz tenía 8 y Juan Diego 9, seguían siendo bebes para ti.


Me parece hace tan poquito tiempo que un día nos contaste que Maria Paz te alegró el día entero, y hasta la semana, cuando en una reunión te quiso pasar un dato pero terminó pasándote una chapa para uno de los invitados.
- Mojona, cómo se llama ese señor de ahí
- ¿Cuál abuelito?
- Ese que está por allá parado con un vaso en la mano.
- mmmmm no sé....
- A ver anda averigua.
....
- Ya abuelito, no sé bien cómo se llama pero creo que se llama Narizón no se qué
Puedo imaginar cómo estallaste en risas y carcajadas después de escuchar su inocente respuesta. Lo contabas una y otra vez y ¿sabes qué? Volvería a escuchar esa misma historia una y otra y otra vez.


Otra historia que contabas era cuando Juan Diego estaba muy muy chiquito y quisiste "agarrarlo de tonto" preguntándole: ya Juan Diego, escucha bien. Si tú eres yo y yo soy tú, escucha bien ah! Quien es más tonto TÚ o YO? No pasaron ni 2 segundos y con su voz ronquita te dijo " yo". Volteaste y nos dijiste bajito "me cagó". Ese momento fue épico, creo que lo contábamos todos cada vez que podíamos.

Creo que este tiempo que estuvieron fuera sirvió de mucho. No fue necesario que se vayan tan lejos pero muchas cosas cambiaron, de fortalecieron y se hicieron más grandes. Casi puedo ver ese tachado de preso en cárcel que seguro hubieras pintado en tu pared contando los días que faltaban para verlos de nuevo. 

Ayer estuviste con nosotros recibiéndolos en el aeropuerto, abrazándolos fuerte y asombrándonos por lo grandes que están. 

Tus cabezones de mie' están de regreso, y esta vez vienen para quedarse...

Este es un claro ejemplo en que podríamos aprovechar el botón de "pause". Felizmente siempre existen los controles mentales para poder hacerlo sin problema y sin necesidad de pilas ni remotos.

23.1.13

Reencuentros a la vista

Cuando hay una despedida, el corazón se mantiene latiendo.
Aunque puede que pase un poco de tiempo, la luz no se apaga del todo.

Cuando hay una despedida, la razón no abandona el desconsuelo.
Porque quedan los buenos momentos.

Cuando hay una despedida, los días pasan igual y el mundo sigue girando. 
El lápiz y papel en mano son bienvenidos para anotar todo y contarlo luego.

Cuando hay una despedida, la distancia acorta relaciones.
El ocasiones las aleja pero no cuando hay un verdadero sentimiento.

Cuando hay una despedida, el tiempo pasa más lento.
Sentimos los pasos pausados de los días, meses, y tal vez algunos hasta años.

Cuando hay una despedida, las lágrimas acompañan los "adioses".
Pero felizmente un abrazo físico lo aguanta todo.

Cuando hay una despedida, 
esa luz que no se apaga por completo recobra fuerzas del mismo aire.
Porque bien sabe que el corazón tiene un secreto.
Toda despedida, tiene un reencuentro.

Llega mi hermana, cuñado y sobrinos de Estados Unidos después de un año 3 meses!
Mañana será un día de reencuentros.


El heroe de mi vida