Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

26.4.13

Llegaré a Itaca cuando tenga que llegar a Itaca

A veces encuentro cosas que parecen dichas por ti. Puede que en otro tiempo, en otro espacio, pero alguien con tu misma mentalidad y formas de hablar de todas maneras lo dijo antes que tú. Te ganaron por puesta de mano pero se encargaron de hacerme llegar el mensaje. Qué lindo es cuando eso pasa.

Justo estaba pensando en que tanta cosa debe significar algo. Solo puede significar que en un tiempito me toca vivir algo genial. No es posible que lo mejor que me pasó fue hace año y medio cuando me casé. Justo un tiempo después que me quitara algo grande y me hiciera vivir el peor capitulo de mi novela preferida: mi vida. 

Es como si la vida diera, pero después de que quitara algo muy valioso. En este caso, me viene quitando algo de a poquitos hace un tiempo. Ese brillo que siempre me caracterizó, sé donde lo perdí, pero por ahora no puedo hacer eso que tanto quisiera. No salir corriendo por la puerta de atrás. Siempre adelante y con la cabeza en alto como me enseñaste. Siempre.

Estoy segura, que Itaca está cerca. No hay pasajes baratos, nada baratos. Pero con esfuerzo y dedicación estoy segura que pronto llegaré. 

Después de todo, he tenido momentos preciosos que valen más de unos cuantos incómodos que no llegan ni siquiera a sumar uno a favor.

Es mejor mirar las cosas por el lado amable, como siempre me decías. 

***

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo, 
rico en experiencia, en conocimiento. 
A Lestrigones y a Cíclopes, 
o al airado Poseidón nunca temas, 
no hallarás tales seres en tu ruta 
si alto es tu pensamiento y limpia 
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo. 
A Lestrigones ni a Cíclopes, 
ni al fiero Poseidón hallarás nunca, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no es tu alma quien ante ti los pone. 

Pide que tu camino sea largo. 
Que numerosas sean las mañanas de verano 
en que con placer, felizmente 
arribes a bahías nunca vistas; 
detente en loa emporios de Fenicia 
y adquiere hermosas mercancías, 
madreperlas y coral, y ámbar y ébano, 
perfúmenes deliciosos y diversos, 
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes; 
visita muchas ciudades de Egipto 
y con avidez aprende de sus sabios. 

Ten siempre a Itaca en la memoria. 
Llegar allí es tu meta. 
Mas no apresures el viaje. 
Mejor que se extienda largos años; 
y en tu vejez arribes a la isla 
con cuanto hayas ganado en el camino, 
sin esperar que Itaca te enriquezca. 
Itaca te regaló un hermoso viaje. 
Sin ella el camino no hubieras emprendido. 
Mas ninguna otra cosa puede darte. 
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca. 
Rico en saber y vida, como has vuelto, 
comprendes ya qué significan las Itacas.

(KAVAFIS)

24.4.13

Decirlo no cuesta nada

Nunca está demás decir esa frase que muchos "temen".
No entiendo por qué cuesta tanto a veces.
¿ Vergüenza?
No sé, pero yo ando repartiendo "te quieros" cada vez que puedo.

A veces es difícil.
El orgullo no ayuda y la boca se cierra con candado.
Pero vale la pena.
Nadie sabe cuánto tiempo nos queda.
Para poder decirlo.

Nadie lo sabe...


No me cansaría jamás de escuchar esta canción.
Me hace pensar tanto tanto en ti.
Y aunque muchos no lo crean, no con pena.
Sino con mucho amor.
Es una canción que se escribió antes.
De todas maneras pensando en alguien como tú.
Y como yo...

22.4.13

Buscando y buscando

Desde hace días me siento un poco volada. No sé si sea eso o que las cosas simplemente a veces se van a otra dimensión o quién sabe, alguien las esconde para reírse un poco en otro mundo viéndonos buscar como locos algo que "dejamos exactamente ahí". 

Ayer en la noche llegué a la casa y dejé un par de leggins marrones en la cama, dobladitas y limpias para devolverlas a Lissy. Me las había prestado ese día porque las que me iba a poner estaban oliendo a guardado. Sí, sigo con esa alergia que tanto odiabas al polvo y a todo lo que haya estado metido en un cajón por más de 1 mes. Ese mismo día las devolvería porque no me gusta quedarme con lo que no es mío mucho tiempo. Después me la hacen a mí y eso de "justo me quería poner eso y lo presté y no me lo devuelven" es típico. Las había dejado en la cama y me cepillé los dientes ya en pijama para bajar a la casa de mi mami y devolverlas. En la noche, ya en la cama me acorde que jamás las bajé. No recuerdo si las saqué para poder destender la cama y dormir, tampoco dónde las había puesto. Sólo sabía que estaban ahí, en mi casa.

Hoy en la mañana, al despertarme y alistarme para salir a la oficina dije "uy, tengo que bajar hoy las leggins". Saqué mi cartera, me puse perfume, cogí mi libro horroroso que quiero terminar de una vez y salí. Una vez más, sin las benditas leggins. En el carro, antes de salir, Lissy me pasó la voz para bajar la luna, "tienes mis leggins, quiero ponérmelas hoy". Ay no! Estaba pasando lo que no quería que pase, "te juro que desde ayer te las iba a bajar pero me olvidé. Ya estoy saliendo pero voy a llamar a mi mami para que las baje ahorita". 

Mi mami como siempre, me haría el favor de buscarlas y devolverlas a su dueña. Le expliqué donde las había dejado con detalles y todo y me dijo que no me preocupara. Luego de algunos minutos suena mi teléfono.
- Marité, no están.
- Cómo que no! En mi cómoda no están? En el baño? O debajo de mi espejo donde dejo algunas cosas que me puse el día anterior? Ya sé, tal vez en la ropa sucia.
- Nada, busqué en todos lados. A ver espera que veo en el tacho de ropa sucia.
- Sí, tal vez las puse por error ahí!
- No, no hay nada. Solo hay dos, pero son más cortitas.
- No, no, no esas son las que olían a guardado y las mandé a lavar.
- Bueno, no hay nada.
- En la cocina??? No sé, en la sala??? Tal vez las puse por ahí!
- A ver voy a ver.
- Sí en la barra de la cocina, o en las banquetas, ahí debe estar.
- No, no hay nada. Estoy aquí, moviendo sillas todo y no hay nada.
- No puede ser!!!

Le pedí que buscara en su cuarto, pues ayer tal vez las había bajado y las dejé en la silla o en algún lugar de su mismo cuarto. Luego me llamó diciéndome que no encontraba nada. "He subido de nuevo a buscarlas porque no hay nada en mi cuarto. Y no están". Es que no podía ser! "A veces pasa eso hijita, las cosas desaparecen pero luego vuelven a aparecer". No era lógico, no podían desaparecer así como así. "Ya en la noche las buscas tú y vas a ver que las encuentras".

Me quedé pensando en dónde podía haberlas dejado. Hasta busqué en mi cartera para ver si las había metido ahí sin darme cuenta. Pero nada. Quise llamar a Lissy para decirle que no piense que soy una conchuda, que en serio las quería bajar ayer, y justo me llama mi mami, "no me vas a creer. Le dije a Marti (quien limpia mi casa dos veces por semana) que buscara bien unas leggins marrones delgaditas como panties y las baje cuando pueda, y me las bajó en un minuto. Cuando le pregunté dónde estaban me dijo que ahí en la barra de la cocina. Donde yo había buscado más de 3 veces". 

Increíble, pero cierto. No es la primera vez que me pasa, y estoy segura que tampoco será la última.

¿Significará algo?

 

19.4.13

Por el poder del prisma lunar

Hace poco conté la historia de una gordita que no podía volver a su normalidad. Muchos de los que leen es blog pensaron que era una nueva dieta, que eran kilos que debía perder, o alguna otra cosa relacionada a eso. Pues no, no era nada del peso ni de los kilos de más que tengo. Era un quiste en el ovario izquierdo.


Todo eso me llevó a pensar en la vez que escribí algo sobre "el poder de nosotros" por el "Blog Action Day" que Gary nos presentó. Ese día hablé del poder de la mente, el poder que tienen las personas cuando se concentran en algo que desean y lo sienten en serio. Puede que sea eso, o tal vez también un milagrito para los que creen en eso que es más fuerte que uno mismo y todo lo puede.

Increíblemente se me ocurrió contarlo en octubre, sin saber que 5 meses después estaría intentando que sucediera ese milagro pero no con otra persona, sino conmigo misma. 

Ese jueves fui sola al doctor, Lalo no me pudo acompañar porque tenía que hacer algo importante en el trabajo. Era una cita de rutina además, nada de qué preocuparse. Todo bien, pero algo sentía. Algo así como esas típicas angustias que se sienten en el fuero interno. Como siempre, hice a un lado todos esos pensamientos y entré al consultorio. Me cambié y me preparé para el examen y unos minutos más tarde las lágrimas me empezaron a correr como si hubiese apretado un botón automático. La doctora no me había dicho nada pero sentía que algo estaba pasando. "No te pongas así, no es nada malo. Mira, aquí veo que tienes un quiste. mmmmmm. Muchas mujeres los tienen". Sí, muchas los tienen pero ese era diferente, no se podía ver el ovario porque lo estaba tapando. Era muy grande para ser tratado con pastillas. "No te puedo dar una conclusión final porque tu doctora tiene que evaluarlo. Pero no te asustes, la mayoría de ellos no es maligno. Además, hay procedimientos........" dejé de escucharla de repente. Por primera vez me sentía como una niña en el doctor. 

Tenía que sacar una cita de urgencia con mi doctora, cómo sería esa operación, en qué consistiría y cuáles eran los riesgos. Todo era confuso y a pesar que sentía el apoyo de los más cercanos, me sentía sola. Nadie más tenía ese quiste, solo yo. Y tal vez resulte exagerado, pero a mí me dio mucho que pensar. No solo era un presente, sino un futuro que no sabía si llegaría a ser futuro. Complicado.

La doctora me explicó que un quiste de ese tamaño ya era necesario de operar. "Es una operación bastante sencilla, no tienes por qué preocuparte. Ya después de unos meses verás que no hay nada". No quería ninguna operación. "Existe otra forma de tratar de bajar el quiste y evitar la operación?", preguntó Lalo al ver mi cara de autogol. "Sí, existe. Pero si después de 2 meses de tratamiento el quiste no baja, ya debemos operar, porque de ninguna manera bajará". Y fue así como empecé el tratamiento.

Una pastilla que me drogaba casi por completo. Por 10 días era un zombie andante, felizmente las tomaba en las noches y eso ayudaba mucho. Me daba ansiedad, me hinché un poco pero bueno. A fin de mes vería si había evolucionado para, de lo contrario, tomar una decisión o esperar un mes más con el mismo tratamiento. 

El día llegó, y fui a mi chequeo. No estaba nerviosa, había confiado en que todo tenía que salir bien. Te pedí que converses allá arriba con algunos contactos y que me den una manito. La verdad, es que todos lo hicieron, estoy segura de ello. "Increíblemente tu quiste ahora mide menos de 1 cm. Es decir, ya no es un quiste. Eres un caso de éxito sin duda". Esas palabras hicieron que otra vez se me salieran las lágrimas, no de preocupación, sino de felicidad absoluta. 

Salí corriendo del consultorio y vi a Lalo esperándome en la salita, "¿Y?", me dijo con ojos brillosos "ya no está! ya no tengo quiste! no me van a operar y ahora sí podremos pensar en los hijitos que vendrán cuando tengan que venir". Qué lindo momento. Un abrazo hermoso nos unió como si fuéramos uno. "Yo sabía que desde arriba nos iban a ayudar", me dijo. 

Es así, como ahora, estoy convencida que el poder viene de varios lados: de la mente de uno mismo, de los que piden por uno y de los que desde el cielo nos cuidan.

El heroe de mi vida