Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

26.7.13

Ángeles disfrazados

Decidí caminar hasta la casa de Tere, mi psicóloga, para tratar de sólo pensar en eso: caminar. Cada uno de los pensamientos que me atacaban eran desechados al instante hasta quedar con la mente en blanco. Unos segundo al menos concentrándome en cada uno de mis pasos. Pero no lograba sostener esa imagen por más de 5 segundos. Otro pensamiento venía corriendo como para arrebatar todo lo blanco para transformarlo en mil colores. Y no colores tan lindos y combinables que digamos. Pero seguí caminando, tratando e intentando una vez más. Paso a paso...

Después de una hora de conversar y soltar todo lo que me tiene así hace días, con el ceño fruncido y una arruga más en la frente, de nuevo me dispuse a caminar e intentar mantener ese estado ZEN en el que salí de mi cita. No dejaba de preguntarme cuánto me duraría, sin darme cuenta que esa misma pregunta era un estrés más a la larga lista. 

Miré el reloj y me di cuenta que se hacía tarde. Debía llegar en unos minutos a la oficina y seguir con lo que empecé hace tres semanas y se acaba en unas horas, por fin se acaba al menos por un tiempo. Pues ya me di cuenta que lo mío es altibajos constantes y si no me abrocho bien el cinturón nada me aguanta, todo se aloca. Caminé un poco más y me di cuenta que me faltaba mucho, esperé un taxi por algunos minutos y los dos primeros que pasaron por casualidades de la vida "no iban a donde yo quería", típico. De la nada pasó uno, era un carrito viejo (yo no suelo tomar taxis de la calle y menos si es un carro que no me convence) pero estaba tan apurada por irme que me subí nada más. 

El señor parecía amable, su voz ronca y y uñas un poco sucias me hizo pensar que seguro era un hombre cualquiera. Pero no, ese día me di cuenta que los ángeles también pueden tener uñas cochinas, estar mal vestidos y con la voz aguarrientosa... lo que mis oídos escucharon en ese momento me hicieron soltar todo eso que no solté durante una hora de terapia.

- ......silencio sepulcral en el carro... señor por favor puede subir su luna, hace frío.
- Claro que sí señorita, mil disculpas, es que como ando todo el día aquí metido puede que no sea muy agradable para los pasajeros (risas tímidas).
- Gracias...
...nos minutos después...
- Yo vivía por esta zona señorita, muy linda zona. Vivía con mi gran amor...
...suspiros...
- Hace dos días no duermo señorita. 
- Uy no le creo. Ha tenido mucho trabajo entonces?
- Sí, bueno ya quisiera, he estado buscando trabajo más que nada. Y bueno, cabeceo en las noches pero no es lo mismo que dormir. 
- Debe estar cansado...
- Sí, pero bueno señorita la calle está dura.... el trabajo es duro... pero el hombre no para porque no debe decir nunca no puedo. En la vida todo se puede. El hombre debe luchar y caminar y caminar y siempre decir yo puedo. Por que sino, de qué vivimos señorita. Uno siempre tiene que tratar de salir adelante y dar la mejor cara a los malos ratos. Así que ya sabe señorita, nada de decir no puedo. Porque los hombres siempre podemos.
...el carro frenó lentamente...
- Que tenga un muy buen día señorita. Ya llegamos...

Seguía mirándolo fijamente mientra él me miraba por el espejo retrovisor. Los ojos se me empezaron a llenar de agua y simplemente atiné a decirle "que Dios lo bendiga mucho señor. Que tenga un día buenísimo. Cuídese mucho". Le toqué el hombro sinceramente y traté de agradecerle por esas mágicas palabras con una sola palmada en el hombro. 

Bajé del carro y caminé...

Los ángeles también pueden tener las uñas cochinas pero el mismo corazón enorme. 

24.7.13

...pausa...

Simplemente quiero salir a la calle y respirar. Es tan difícil cuando no puedes hacer lo que de verdad quieres y ves alrededor y siguen cayendo más y más piedras que abultan la parte trasera del carro que manejas. Y se hacen interminables estos días estancados en el "deber" y en el "no aguantar". No me gusta ser negativa pero llegué al punto máximo de ebullición, y siento que todo se nubla poco a poco. No aguanto más, y no puedo más. Lo digo y lo repito una y mil veces si es posible. No puedo seguir con esto mucho más tiempo del que ya soporté. Sólo faltan dos días y se termina, lo sé, pero de ahí vendrán más cosas iguales, parecidas y de la misma forma. Y todo será igual. Cíclico. La vida es cíclica y yo ya me cansé de no poder mantener la sonrisa por más de 2 horas. Termino el día son ganas, sin aire, sin sueños, sin metas. Simplemente me siento succionada. Succionada por una fuerza invisible que no me deja caminar como YO quiero, y como PIENSO que debo. Todo lo que quise lo tengo, pero lo que quiero está aún tan lejos que lo poco que he avanzado parece nada. Una semana entera sin avanzar en "ese" MI proyecto por avanzar proyectos de "otros". ¿Es eso justo? No lo creo. Pero así es la vida, a veces justa pero la mayoría de veces injusta. Quiero tantas cosas sencillas que si un genio de la botella las escucha se mofaría en mi cara. "¿Tres deseos tan sencillos me pides niña?", me diría arqueando la ceja derecha como si hubiera contado un chiste clásico. Pero no, mis deseos son metas realizables, que sé están a la vuelta de la esquina, pero debo soltarme las amarras y no me atrevo. Por qué demonios no me atrevo si lo tengo ya casi casi en la palma de la mano derecha. ¿Es miedo a caso? No, no tengo miedo. Es simplemente la lucha contra la corriente que tengo en mis venas. Y es que "tirar la toalla" nunca ha sido uno de mis lemas de vida. Siempre adelante, intentando cada vez más fuerte. Pero a veces de tanto tener los brazos arriba, se cansan. Y justo cuando ya no puedes más viene alguien y te los sostiene un ratito para tomar aliento y seguir. Pues ahora no solo quiero un ratito. No necesito eso ahora. Necesito más! Y me quejo por no tenerlo, porque no llega justo en el momento indicado. 

Sí, estoy en esos días que siento que no pertenezco a ningún lado. A ninguno en absoluto. Es ahora cuando pienso que tal vez él tenía razón cuando me decía que yo no era para este mundo. Este mundo duele, y duele de verdad.  

22.7.13

Exactamente ahí...

¿En dónde te gustaría estar...


...Si fuera este un mundo paralelo?

Safe and Sound
...

19.7.13

Seres extraños

Si hay algo de lo que estoy convencida, es que no existe peor persona que la que no respeta a los demás. Es tan penoso ver cómo alguien puede ensañarse tanto por ser partidario de las INdiferencias INnecesarias, que no dan nada más que pena. Una pena profunda que duele.

Lo que es yo, en mi vida me he cruzado con muchos personajes parecidos a esos que caminan con una mano adelante y otra bien escondida atrás. Como si fuera siempre estuviese "alerta", mirando hacia ambos lados. Pero no es así, ese tipo de seres lo que en verdad esconde es un puñal bañado en algún tipo de veneno "nocivo" para el que espera el ataque. Sin morir... sin siquiera sentir más que pena. Pena por ese ser que actúa como si nada le faltara. Como si todo en la vida llegara fácil. 

Ese ser que guarda las máscaras y sólo camina con la del "respeto nulo". Pobre ser que lo único que gana es cargar su mochila de karma. 

Ese bajo, pero tan bajo ser que casi casi camina besando el suelo.

Pobre...

El heroe de mi vida