Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

27.11.15

Cosas que dejé de hacer cuando me volví mamá

A veces pienso en todo lo que hacía antes, y en por qué tuve que dejar de hacerlo. Confieso que intenté seguir con algo de esa rutina, o mejor dicho, con algunos de esos "pasatiempos", pero viendo mi realidad y pobre reloj que parece llorar cada vez que lo veo por la falta de espacio para más, me doy cuenta que esta es mi realidad hoy.


Dejé el gimnasio o salidas a correr por las noches. A veces trato de hacerlo pero cuando digo, listo por fin se durmieron, ya son las 10:00 pm, hora en que me toca preparar su leche y darles el último biberón del día. Luego de eso, no hay tiempo, y tampoco muchas ganas para más. 

Dejé de ver películas cada vez que podía. Era casi un hábito que cada vez que llegábamos del trabajo temprano, poníamos una película y nos dedicábamos a ver cuanto podíamos. La fila de DVDs se actualizaba casi semanalmente, y ahora, es actualizada pero en la ruma de "películas por ver".

Dejé de ir al cine y disfrutarlo como normalmente se debe hacer. Prometimos escaparnos al menos una vez cada dos semanas al cine, pero lo hicimos muy poco durante el primer año de papás. Y debo confesar que cuando lo hacíamos, yo dormía. Por más que intentaba permanecer despierta para terminar la película, me quedaba dormida casi a los primeros 15 minutos de película. Un desastre.

Dejé de leer. Y es lo que más me duele de todo. Extraño mis libros y ellos me extrañan a mí, estoy segura. En mi mesita de noche ya no hay esa torre de libros por leer que agarraba por las noches y me comía cada vez que podía. Ya no me acompaña uno de esos en mi cartera, y tampoco ya no voy a Crisol para ver con emoción qué leería el próximo mes. Espero que vuelva esa parte de mí, la espero con ansias.

Dejé de dormir los sábados por la tarde. Esa hora de marmoteo a pierna suelta para "prepararnos" para salir en la noche bien descansados se esfumó. Ahora es lindo porque salimos a pasear y jugar, pero termino más trapo que no se qué. 

Dejé de manejar... pero no porque no pueda, sino porque al ser mamá me olvidé de muchas cosas, como por ejemplo, que mi brevete vencía en mayo y me di cuenta de ello en octubre y los 3 meses de "chance" para renovar sin mucho trámite, murieron. Y ahora, tengo que hacerlo TODO de nuevo y realmente, me da una flojera de locos. Ya lo haré, algún día lo haré. 

Lo que más me sorprende, es que nada de esto me importa mucho cuando miro dónde estoy ahora y quiénes llenan mi vida. Cambiaría y dejaría todo eso y más por mis hijos, y no necesito pensarlo dos veces. Sé que más adelante podré volver cada una de las cosas que he dicho, pero por ahora todo eso es secundario. Lo principal está frente a mis ojos y tan solo a unos centímetros de distancia.



29.10.15

Un día en mi vida

Siempre me quejo de la falta de tiempo en mi vida y no puedo hacer nada contra ello. Lucho pensando en qué puedo hacer para robarle más minutos a los días pero nada. No se puede estirar el tiempo por más que uno lo intente. 

Me despierto a las 5:30 am para atender a los bebés por más o menos una media hora, entre leche y pañales se pasaron los primeros minutos del día. Luego elijo lo que me pondré ese día y me meto a la ducha. Si es un buen día, los bebes me dejan alistarme tranquila, sino, estoy alternando entre el espejo y una de las cunas para poner chupones o calmar un llantito que otro. Luego, me despido con el corazón en la boca y salgo al trabajo.

El tráfico es otro factor que lo atora todo. Si restara el tiempo que paso en un carro tendría más minutos para mi día, pero no es así. Evalúo la bicicleta y luego me arrepiento, no es muy fácil ir de Surco a San Isidro en dos ruedas. En mi computadora desde antes de las 8:00 am empiezo a trabajar poniendo mi reloj en cuenta regresiva. ¿Cuántas horas faltan para volver a ver a los bebés? A veces el día se hace eterno. Felizmente existen los teléfonos que ahora acortan distancias con fotos y estatus de cómo va todo por la casa. 

El trabajo es otro tema. Aquí las cosas puedes ser tan coloridas como uno espera que nadie avisa sobre las tormentas por venir. Puede tornarse oscuro y gris de la nada y todo recae sobre tus hombros, pesa y duele pero las horas pasan y se acerca el mejor momento del día. 

En un buen día llego a las 5:30 pm a la casa, para tirarme al suelo a gatear y jugar con los bebes. Corremos, gritamos, saltamos, cantamos... también nos ponemos super engreídos por no habernos visto en todo el día. Y luego a comer. Felizmente alguien me ayuda con uno para yo darle al otro y luego limpiar el desastre para ponernos a jugar otra vez.

Llega la hora del baño, en donde termino sin espalda pero es la más linda de todas. Primero entra Marcel y jugamos en el agua. Lo saco con pataleta para cambiarlo y ponerle su chupón para que luego siga Naelle. Igual, aunque últimamente está con un poco de trauma al agua, es raro pero luego ya no quiere salir. La cambio y a ordenar todo mientras ellos miran tele.

Viene la hora de "dormir", que puede ser tan exitosa como para durar 15 minutos antes de que caigan o incluso hasta 1 hora y 10 minutos dando vueltas en la cama pinchándome el ojo, jalándome el pelo y revolcándode encima mío sin parar (Marcel es un maestro para eso). Cómo luchan por Dios, cuando yo pongo la cara en la almohada y adiós. 

Así, cuando duermen por fin, aprovecho en cambiarme y preparar todo para la última leche del día. A hervir agua y a tener los biberones limpios para las 10:00 pm 

Cuando los acuesto luego de la leche, rezo agradeciendo por ellos y pidiendo su protección, y además también, para que sea aun buena noche y no se despierten tantas veces como la mayoría de noches.

... y así, a las 5:30 am todo vuelve a empezar...

Un día conmigo... un día de locura.
Sola, o acompañada.

25.9.15

Septiembre

Empecé la semana un poco pensativa, con ganas de llorar por cualquier cosa, y de solo abrazar a los bebes con toda el alma. Hace dos semanas celebramos tu cumpleaños, y te extrañé un poco más de lo normal. Recordé cada detalle, cada palabra e incluso podía escuchar tu voz. Esa que hasta el día de hoy no se me borra y pienso que hubiera sido tan perfecto tener algún mensaje de voz tuyo en mi celular... pero las cosas cambian, y con el cambio se van algunos recuerdos tangibles que bien podemos guardar en el corazón, pero no es suficiente. 

Los cumpleaños en la casa, las fotos familiares y los sermones de la plata que gastábamos en regalos para ti. La edad distinta que a todos les decías cuando preguntaban cuántos cumplías. Las risas de costado al momento de darte el "feliz día", esa sonrisa que ocultaba la verdadera razón por la cual no te gustaba tu cumpleaños. Había que hablar con la abuelita Olga para saber qué había sucedido muchos años atrás, cuando a los 14 años tuviste que pasar tu cumpleaños castigado en casa por llegar "pasado de copas" a tu casa en Chiclayo. "Tremendo jijuna", decía mi abuela. 

Creo que ya desde ese entonces la chapa de "polvorita" te caía como anillo al dedo. Siempre con una broma bajo la manga, una respuesta en la boca y un chiste en tu colección mental, siempre listo para sacarle una sonrisa a los demás. Y si no era con palabras era con dulces. Con un tarro lleno de gomitas enamorabas a cualquiera que visitara la casa. 

Hoy no pienso en los consejos perdidos, tampoco en los momentos que no vivimos, pero sí pienso que cómo sería mi vida ahora contigo aquí. No me quejo, ni me arrepiento, pero sí lo imagino. Extraño detalles que son imposibles de olvidar, palabras que escucho en mi mente, sensaciones que me gustaría tener. Pero bueno, nada es perfecto y a veces necesitamos ese toque de gris para saber que el aquí y ahora no es sueño. Pero qué bonito sería hacer algunos de esos sueños realidad, al menos por unos segundos. Robarle un tiempo a lo imposible para continuar caminando con la mochila de recuerdos bien puesta al hombro.

Pienso en que hace unos años, llegar al 27 de cada mes dolía un poco más, un poco diferente. Ardía, quemaba, calaba los huesos y me hacía arrugar la frente y reclamar. Reclamar sin razón, con infinitas dudas y preguntas sin respuestas. 

Pensé en todo lo que hemos vivido, tu allá, y nosotros aquí. Tan lejos y tan cerca a la vez. Y es que nunca te fuiste, sigues y seguirás con nosotros en cada detalle, cada nuevo momento y antiguo también. Siempre serás mi ángel máximo, mi infinito refugio y mi estrella fugaz permanente. Y aunque pasen siete, o mil años, siempre serás mi papá, el mejor. 

A dos días de cumplir los siete años de haber viajado, sigo creyendo que esto es parte de un sueño largo y que en un tiempo más, nos volveremos a encontrar. 

Te extraño papi...


27.8.15

Muy real

Dicen que cuando sueñas con alguien que ya no está aquí, pero pareciera que sí lo está, es porque tu corazón aún no quiere dejarlo ir. Pero otros, piensan que cuando eso pasa, la persona aún o ha cruzado el umbral y está conviviendo día a día con nosotros. Y también hay quienes piensan que simplemente es una breve visita, que parece tan real, porque realmente lo es...

Hace unos días creí que lo que estaba viviendo era real. Después de un largo paseo por el parque con los bebes, me alisté y salí a relajarme de todo el estrés de la semana. Estaba tranquila, en el fondo sabía que los había dejado en muy buenas manos, no tenía clara la idea de quién era el que quedó a cargo pero estaba tranquila y segura. Eso era raro, pero primordial en ese momento: tranquilidad.

Pasó algo que me estresó, no recuerdo bien qué fue pero creo que debía volver a la casa por alguna importante razón. Entré y subí corriendo las escaleras, no recuerdo muy bien ese momento pero entré al cuarto de mi mami y me tiré a la alfombra como siempre a jugar con los bebes. Vi una persona al lado de mi mami y sorprendida dije: "papi????" Y claramente me dijiste "claro pues, quién más va a ser?". Era algo imposible, pero se sentía real, repetí una y otra vez: "Papi? De verdad eres tú? Pero... no entiendo! Eres tú??? De verdad estás aquí?". 

Difícil de explicar, pero aún lo recuerdo y mi corazón vuelve a latir a mil por hora pensando que esta vez sí sería para siempre. Luego le dije sin parar: "Pero ahora sí es cierto? Ahora sí estás aquí para quedarte?". Te quedaste callado y miraste a un lado sin decirme nada. Fue como si todo se hubiese transformado en una amarga y oscura pesadilla. Cuestioné una vez más porque venías y te ibas así como si nada, porque no de una vez por todas decidías a donde pertenecer. Me molesté, lloré y grite mientras tú te ibas. Mientras tanto, despertaba a otra realidad con las mismas lágrimas que hacía segundos derramaba por tu partida, nuevamente.

Y pensar que falta solo un mes para que cumplas 7 años en el cielo. Y parecen solo haber pasado días... porque te extraño tanto como el primer día sin ti.


El heroe de mi vida