Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

17.4.12

Días en chepi

Ayer y hoy, he podido ver el momento preciso que el sol se colaba entre las persianas de mi cuarto. 
Pude sentir el calor de estar echada a su lado, el lugar más cálido que puedo encontrar en el mundo.
Quise mirarla sin decir nada.
Solo escucharla pasar las páginas de un catálogo diciendo qué compraría mañana para la casa.
Me puso el termómetro y me preguntó mil veces si me sentía mejor.
Quiso preparar algo para el almuerzo que no me haga daño.
Me cuidó como siempre. Como cuando estaba en el colegio y le pedía que ponga el canal de los dibujos.
Pude sentir ese olor a casa que hace unos meses quería volver a sentir.
Abrí cajones.
Desempolvé recuerdos.
Aunque sin dejar mi computadora con mail de la oficina abierto, pude sentir de nuevo, eso que se llama: estar en casa un día de semana.
Aunque enferma hasta el tuétano con visita al doctor y pinchazos a la vena incluidos, sentí que estas cuatro paredes que vivieron tantas cosas conmigo, volvían a mostrarme lo quería ver hace mucho.

Creo que en la noche de ayer, me di cuenta que solo me faltó un pequeño detalle.
Un detalle que a pesar de no poder volver a vivirlo lo tengo más presente que nunca cuando cierro los ojos.

Me faltó sentir ese "hundimiento en mi cama", al lado izquierdo de mi espalda. Seguido de una caricia en la frente con una mano suavita que más parecía la mano de un ángel. 
Una vez.
Dos veces.
Para luego sentir tu frente sobre la mía. Nunca dejando de acariciar ahora mi cabeza. 
Gesto acompañado de la famosa frase que me acompañó cada día que caía enferma: "cómo quisiera ser yo el que está enfermo y no tú mamita. Pásame tu dolor de panza a mí que soy más grande y fuerte que tú ya? Pásamelo a mí y tú juega tranquila". 

Momentos que nadie me roba.
Y aunque no los pueda volver a vivir... sé que siempre que me vuelva a enfermar, alguien desde el cielo pide que le pase todo mi dolor, para yo poder seguir, jugando feliz.

 

13.4.12

Si digo no, tal vez se haga más fácil no?

Hoy, no me importa tener una reunión de 5 horas sin parar. 
No me importa estar con pantalón y ropa "formal".
No me importa el calor. 
No me importa morirme de hambre.
No me importa el tráfico (mentira, eso siempre me importa).
No me importa que sea un viernes casi jueves.
No me importa despertarme mañana a las 6:30 am para ir a clases.
No me importa que me piquen los ojos por el maquillaje.
No me importa no tener un sol en la billetera y que recién sea quincena.
No me importan las rusas que pronostican el megacataclismo.
No me importan las trompetas en el cielo.
No me importa pensar en pendiente.
No me importa no marcar el calendario.
No me importa el jugo de papaya.
No me importa el ventilador malogrado.
No me importan los mails en mayúscula.
No me importa que el  teléfono suene sin parar.
No me importan los "pedos" solares.

No me importa nada...
Solo quiero que este fin de semana se haga eterno.
Y que el domingo sea el más largo del mundo.


11.4.12

Recordando olores y colores


Pensando en la nada, posé la mirada en la ventana que tengo al frente y empecé a volar. Yo aquí sentada frente a un computadora poco más de 8 horas al día, mientras allá, donde todo parece más seguro, donde se respira un aire distinto, aunque con calor de repente, se siente un viento que seca todo atisbo de sudor en el rostro. Con olor a “tardes en la casa” y a “relajo” deben estar en sus camas, viendo televisión y pensando en lo que harán para el lonche.

¿Pero cómo es el olor a “tardes en la casa”?
Fue inevitable NO hacerme esta pregunta, porque la verdad es que, esa definición que ni siquiera es definición, no tiene un olor específico. Pero en este caso para mí, sí.
Huele al preciso instante que el sol se mete entre los dobleces de las cortinas a las 5:00 de la tarde.
Huele a caliente y cálido.
A esas páginas de los libros viejos de la librería que la salita guardaba ordenadamente.
Huele a esos momentos en la alfombra, boca abajo, con uno de esos libros entre las manos. Tratando de descubrir pasajes ocultos en “Los Animales de la Prehistoria” que cuando aburrida de las vacaciones solía ojear e intentar leer.
Huele a vapor de ducha hirviendo y pijamas cómodas.
Huele pan. A las cornetas que tocan los panaderos a las 6:00 de la tarde.
A pajaritos que se despiden del sol.
Huele a almohada de papás.
A leche y corn flakes.
Huele al viento golpeando contra las ventanas haciendo un fuerte “burun bururun”.
Huele a sonidos de teléfono fijo.
A tareas viendo tele y regaños de mamá.
Huele a besito en el cachete.
Y a un doble hasta mañana.
…huele a un lugar en donde hace mucho quiero estar más de dos horas por la noche y minutos por las mañana…

Hace mucho que pienso en esas tarde que no volverán, porque el tiempo se encarga de cambiarlo todo.


Hasta el color del sol cuando entra por las cortinas a las 5 de la tarde.

4.4.12

Todo por un "tuuuuc"

Papi y qué tengo que estudiar si quiero ser cajera de "Santa Isabel"???

Hace unos días, cuando fui a comprar con Lalo a Vivanda (que antes era Sana Isabel, y antes de eso Top Market, y antes de eso Monterrey), compramos esas cosas que antes no me hacían gastar tanto como ahora (cuanta razón tenías con lo del papel higiénico, se gasta como el agua!!!! sobre todo con alérgicos como yo!). Terminamos la lista de cosas extrañísimas para mí hasta el día de hoy: lejía color, detergente, pinesol, lejía normal, asu! Si mi mami no me hace la lista de lo que píde Marti una vez al mes no la hacemos. Pero bueno, ahí le vamos. Cada día se aprende algo nuevo, no todos saben que los huevos tienen la fecha de vencimiento escrita en el cascarón. 

Al pasar a ver cada una de las cajas, una estaba más llena de la otra, hasta las preferenciales (como para decir que Lalo está embarazado o es de la tercera edad - mentirita - jejeje) nos quedamos en una sola y me acordé lo que siempre me decías. Sonreí y me fui a la del costado. Lalo me miró a lo lejor preguntándome "qué fue?" y el truco era ese, mientras él intentaba avanzar más rápido en una, yo en la otra. Así pasaron algunos minutos. Aburrida pensando en la nada. Cuando ya estando casi a la altura de una caja vacía me quedé mirándola. Esos botones tan grandes y con ese sonido característico de las cajas de super mercados "tuc tuuuc tuc" me trajeron recuerdos...

"Hijita ponte en esa cola y yo espero en esta, si llegas más rápido me llamas para ir a pagar por allá". Corrí hacia una de las cajas con menos cola. Quería ganar como sea. Miraba impaciente por los costados, empinándome para ver cuánto faltaba para llegar.  "Ya me faltan 2 papi" gritaba hacia el otro extremo de cajas. Sonriendo me mirabas y hacías un gesto con la mano como diciendo sutilmente "callate". Al faltar solo una persona, cogiste el carrito y corriste hacia mi fila. Yo estuve a punto de voltear y decir un fuerte Papi YA!!! Nos toca" cuando me dijiste "ya shhhh, ya sé ya sé, ya estoy acá". Esperamos unos minutos más y listo. Empezamos a poner cada paquete en la caja. La cajera apretaba los botones de una forma tan "rica" que me daban ganas de decirle "puedoooo???" y saltar para apretar al menos uno solo. Pero me contuve. Cada "tuc" me daba más ganas de tocar uno. Unito solo!!!! Y cuando nos fuimos, antes de recoger las bolsas, cuando ella estaba distraída metiendo los paquetes, salté y con el dedo índice apreté la primera que pude. "TUUUUUC". Y después de eso salí corriendo sin mirar atrás. Al salir, me dijiste sonriendo "te morías por darle una tecleada no?". Te conté que no pude aguantar más las ganas y lo tuve que hacer. Nos quedamos callados al salir de la tienda y en el carro,  ya llegando a la casa te pregunté: "Papi qué tengo que estudiar para ser cajera de Santa Isabel???". 

Recuerdo tanto ese día que casi puedo escuchar tu risa. Pero sé que no pasó hace poco porque ya tengo una carrera. Ya no compro chicles ni gomitas porque los cambié por papeles higiénicos y útiles de aseo para la casa. Además porque ya no tengo que sentarme en tus piernas y simular que sé manejar mientras tú presionar el embrague.

... y porque ahora las cajas de super mercados ya no son como antes...

El heroe de mi vida