Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

9.7.12

¿Garabato?


Cada quien tiene su sello propio, su grabato, su firma.
En mi caso, sí.
Mi firma, es un mero garabato.
Pero como todo tiene una razón de ser, ayer Lalo conoció la verdad de mi espantosa firma.

Las cosas a veces tardan, pero llegan.
TODO respeta ese mismo enunciado.
TODO…
Hasta las firmas garabatos.
No se dio cuenta cuando nos casamos.
Tampoco cuando firmaba al comprar algo con la tarjeta de crédito.
Menos cuando jugabamos a hacer “garabatitos” en cualquier lugar.
Pero ayer, llegó el día.
“Enana esa es tu firma de verdad?… ¿¿¿qué es eso???? Una G??? De donde sale una G!”
Estabamos firmando el contrato de teléfono nuevo y tuvo que percatarce de la condenada.

Y bueno, tuve que aceptarlo. Sí, mi firma es un desastre. No tiene razón de ser. Es un “chiste”, una “broma” al momento de las votaciones, cualquier huevada. Pero todo se remonta 20 años atrás. Me acuerdo que ya era momento de renovar el carné de la FAP. Por mil motivos no podíamos acompañarte a actualizar datos, etc. Era obvio que conocías nuestra fecha de nacimiento, grupo sanguíneo, género y sobre todo ESTATURA. Pero no podías memorizarte el “plagio” exacto de una firma, menos de 4. Peor aun de una que no existía. Creo que a los 8 años, lo que menos pensaba era en “firmar” algún documento. Tú hiciste la firma por mí.

Lo más notable de ese carné no fue tu firma. Sino la estatura que según tú, yo tenía a los 8 años. Está bien que no hayas querido que creciera no? Pero poner que mido 1 metro??? Eso ya es un poquito “demasiado” creo. Fue motivo de risas por todo un mes en la casa. Y hasta hoy lo recordamos con una gran sonrisa.

Ya la sorpresa vendría después, cuando en el colegio todos empezaban a practicar sus firmas. Yo decía orgullosa que no tenía porque tú la hacías por mí. Ahora me da risa, pero también entiendo cuando las profesoras me decían: Marité, acaso tu papá va a firmar tu acta de matrimonio cuando te cases???... Por favor, lo que menos pensaba en ese entonces era en ser toda una señora casada, por Dios! Pero fue pasando el tiempo y ya tuve que crear una: estrellitas, rayitas, nombres tachados, con carita feliz incluída. Mi firma pasó por MIL mutaciones pero ninguna me convencía. Ni una sola. Hasta que llegó el momento: LIBRETA ELECTORAL. La practiqué día y noche, todas las veces parecían firmas distintas. Me ayudaste con ideas, pero realmente tu firma NADIE la iguala, era una firma tan “firma” que siempre me pareció imposible de imitar. Practiqué y practiqué, hasta que llegó el día. Tuve que improvisar. Así de sencillo.

Ese sería el día que marcaría la pauta de mis firmas. Creo que cumplir 17 significó algo más que el paso previo a la adultez. Fue a partir de entonces que empezaría a firmar papeles por el resto de mi vida, DNI, la primera votación por alcalde, los contratos laborales, primera votación de presidente, las tarjetas de crédito, las boletas de pago, la compra de mi primer carrito, el sí legal a mi Lalo y el religioso también, y miles de momentos más que implicarían firmas.

Mi firma comenzó como unn firma improvisada.
Como un mero garabato de mi imaginación.
Pero hasta ese garabato me recuerda a ti.
Por eso la pienso llevar hasta el final de mis días.
Será mi garabato especial.
Mi firma improvisada.
Pero la que lleva mi esencia pura.   

6.7.12

Qué tal si "juegamos"

"Ya pues hijita juguemos a lo que nos gustaba cuando te iba a dejar al colegio".
A los 15 años ya no me parecía tan gracioso que digamos... pero bueno, era muy difícil decirte que no. Más aun cuando tus ojos se hacían chinitos de tanto sonreír. 
"Pero no pongas cara de puñete porque bien que te sigue dando risa cuando lo jugamos".
...
"Si las personas fuéramos animalitos...¿cuál sería tu mami?"
Las risas empezaban incluso antes de dar las respuestas. Muy en el fondo los dos nos acordábamos claramente a qué animal se parecía cada uno.
"Ya pues..." las risas cortaban las palabras "a cuál???"
Luego de respirar un poquito por fin lo decía "a una jirafita".
"Es que es verdad. Toda finiiiiita, con su cuellito largo" decías con ternura.
Y el juego seguía.... 
"¿David?"
No pasaban ni dos segundos y se oía "a un monito pues". Eso no te hacía tanta gracia pero igual te reías finalizando con un "no, no se parece a un monito. Qué mala".
"¿¿¿Eduardo???"
Te reías solito diciendo fuerte "acuérdate de sus ojos de huevo duro".
"Claro papi, a un sapito". 
Siempre el diminutivo para mostrar el cariño.
"¿Tus hermanas?"
Esa era fácil, en lugar de ser tres (como la avena) eran dos. 
"A los dos ositos". 
De ositos no tenían nada, pero debe ser que me parecían apapachables cuando me dejaban dormir en sus camas en las noches de pesadillas. Por eso puede que me haya quedado con esa impresión. Dos ositas.
Entre risas y silencios, esos necesarios para poder hallar la siguiente semejanza, se nos pasaba la hora como jugando. Cuando esperábamos la cita en el oculista por ejemplo. A la que también nos acompañaba mi mami. Quien al no entender por qué nos reíamos tanto nos decía "tontos parecen".
...
Reconocíamos a los gatos, peces, tigres, caballos, vaquitas, perritos, avestruces, conejos, loros, topos, gorilas, y algunos otros animalitos más. 
Nombrábamos a todos los que conocíamos y a los que no, si pasaban frente a nosotros y tenían cara de animal, señalábamos callados y nos mirábamos luego para gesticular la palabra. 
A veces coincidíamos y era demasiado preciso.

Me preguntabas por todos,
menos por uno.

Nunca te dije a qué animal te parecías tú.

Para mí, eres un león.
El rey de una manada completa.
Y no de cualquier manada.
De la mejor manada.


* Si alguien se reconoce entre los nombrados, pues ahí les fue mi jueguito secreto desde niña con mi papá... algunos otros, recordarán que también se unían al juego... o no maje???

4.7.12

Lo que siempre debo recordar

Ese monstruo que tritura margaritas me visitó de nuevo.
No era de noche, mas bien pleno día.
En su versión sutil.
Sin rastro de sombra vil.
Sonrisa de media luna.
Ojos de mirada "pura".
Malévola ternura.
Pero malévola al fin.

Ese monstruo que tritura margaritas.
Y encandila con palabritas.
Maestro del engaño.
Rey del "tú no puedes".
Con intrépida astucia.
Y laberintosos "recovecos".

Ese monstruo que tritura margaritas.
Margaritas soñadoras.
Que pintan sonrisas.
Y dibujan paisajes.
Margaritas olorosas,
preciosas y vigorosas.

Ese monstruo.
Que si no las tritura se las roba.
Sean de oro o de caoba.
Las oculta en su gaveta.
Y las luce luego como buen poeta.
Ya conozco esa jugarreta.
Digna de un corazón con grieta.

"Ten cuidado", me decías.
Siempre mirando a los costados.
Al revés y sin reparos.
"Más vale precavidos que mal parados".
Sigiloso.
Calladito.
Siempre sorprendiendo.
Asustando.
Y complicando.

No se sabe.
Nunca se supo.
Pero cuando todo parece ir bien,
algunos pierden el rumbo.
Les quitan el banco para sentarse.
Les cortan el agua que riega sus margaritas.

Y es así como triunfa el mounstruo.
Ese oportuno que está acecho.
...
Atacando con frío puñal. 
A dedillo y al azar

2.7.12

Chocolate

No es que odie los lunes simplemente porque empieza la semana. No, no, no. 
No es que odie que sea el primer día "laborable" (cómo detesto esa palabra). No, no no. 
No es que no los odie porque empieza mi tortura. No, no, no. 
No es que me ponga de mal humor pensar en lo difícil. No, no, no. 
No es que no quiera levantarme de mi cama calientita. No, no, no. 
No es que quiera dejar la laptop en modo off un día más. No, no, no. 
No es que no quiera "pensar" en automático por unas horas. No, no, no. 


 ...creo que simplemente no quiero "extrañar" estar a su lado durante toda una semana... 


 Y es que las noches no son suficientes cuando se ama de verdad. 
Dos días completos de acariciar su mano, su cara y tu pelito de oveja, no son suficientes. 
Dos días llenos de ideas lindas, 
risas contagiosas, 
comidas compartidas, 
palabras suavecitas, 
"te amos" al oído, 
siestitas en el mueble, 
colchitas abrigadoras, 
películas sin terminar, 
cafecitos en la cama, 
sueños de futuro. 


No son suficientes horas de felicidad para tanto amor que llevamos dentro.
No bastan dos días cuando el amor sabe a chocolate. 




...creo que necesito más momento felices para poder seguir andando día a día. Pensar que las horas vuelan y el momento esperado siempre llega... 
Cada día... llega... 


Y siempre... siempre ese momento sabe a chocolate. 

La mejor parte del día, es justamente "esta".
Cuando lo veo a los ojos y veo mi propia felicidad.
Cuando siento que el amor sí sabe a chocolate.





El heroe de mi vida