Pensé escribir sobre un tema muy gracioso pero al leer mi celular con mensajes dedicados a la mujer me hicieron pensar en todas las que me rodean. En ellas, en las mujeres más especiales de mi vida y una vez más (como todos los años) pensé también en las otras "ellas". Las que callan, las que aguantan, las que sufren... las que no reciben ni uno de estos mensajes de "felicitaciones". Y es que no hay mujeres más mujeres que otras lo dije, y lo repito.

Puedo parecer un grinch feminista, pero es que nunca fue de mi agrado recibir un abrazo el 8 de marzo o un "feliz día señorita" de un desconocido por la calle. Es un día cualquiera en el que muchos incluso, recuerdan que "la mujer es el sexo débil". Eso ya pasó la moda y la lucha por igualdad de género se sigue "luchando". Nadie ha ganado la batalla.
El día que dejemos de luchar en contra del maltrato, en contra de la desigualdad, de los abusos de todo tipo, ahí sí saluden porque hemos ganado. Hoy no.
Las mujeres merecemos respeto TODOS los días del año, no solo un 8 de marzo. Una mujer es mujer siempre. Y tengo la dicha de tener mujeres ejemplares en mi vida:
- Mi mamá: luchadora y vencedora. Que a pesar de todo sigue adelante.
- Mi abuela: sinónimo de fortaleza y de vitalidad a pesar de haberse acabado ya "las ganas".
- Mis hermanas: mamás y amigas espectaculares. Que a pesar de las peleas y jalones de pelo siempre siguen firmes.
- Mis tías: capaces de convertirse en mamás de mil a la vez.
- Mis primas: hermanas de mi vida que con los ojos bien abiertos le van con todo, a todo.
- Mis amigas del alma: que contra viento y marea a pesar de tropezones y caídas se vuelven a levantar.
Todas ellas merecen, simplemente merecen, porque aún no se inventa palabra que signifique el mundo entero.
Celebremos la vida, pero no solo un día.
Que sean los 365 días del año.


