Me he dado cuenta que he evolucionado.
El mismo martes empecé a seleccionar los mejores post's que he escrito desde el 2009. Aún no termino de hacerlo, pues son más de 500 y el tiempo, no me da. Pero algo me sirvió decidirme y empezar ese proyecto que tengo en cola hace mucho tiempo. Me di cuenta que he avanzado mil pasos más de lo esperado.
Y no solamente porque en el transcurso de estos años, conocí a la mejor persona que existe para que sea mi compañero de vida, sino porque me casé, me cambié de trabajo, tuve que decidir algunas cosas importantes en mi vida, pasé por malos y buenos ratos, sino que cada mes, cada año que pasaba el recuerdo de mi papá se hacía menos triste y más nostálgico Eso para mí es una evolución.
Es lógico que duela al principio. Me refiero a un dolor real, no al simple hecho de decirlo. Sino que, de verdad duele. Tanto así que provoca tomarse una pastilla, o sobarse a ver si pasa, pero no. Nada de eso lo hace menos doloroso.
Pero ese dolor se transforma, como mil veces lo he dicho. Cambia y se hace más llevadero. Tal vez no sea esa palabra correcta: "llevadero". Porque en realidad, se aprende a vivir con él. Es como unas marquita que siempre perdurará en el tiempo, como para recordarnos que de algo hemos sufrido. Y es que todos venimos al mundo para sufrir. No por nada lo primero que hacemos al nacer, es llorar. Con fuerza, tal vez con un poco de impotencia como si reclamáramos "por qué nos sacan de ese lugar tan cómodo y lejos del bullicio".
Aunque se sufre, pero también se goza. Y esas son las cosas que deben primar en cada día de nuestras vidas. Si decidí, si me arriesgué, si me equivoqué, si reclamé, si lloré, si pataleé, si me estresé, es feo en ese preciso momento, pero después viene la recompensa. Ese momento en el que te tiras a la cama, miras al techo y respiras por fin. Respiras pensando en que no todo fue en vano. En que la buena vida y la poca vergüenza en algún momento te toca a ti. Es lo mínimo después de haberla sudado tanto no?
Después de todo, no siempre lo malo le pasa a la gente buena. Pues hay de todo en este pequeño "interín" que muchos llaman "vida".
Empecé algo que me motiva, y esa motivación no tiene precio. Ruego que no se apague la llama y que me ilumine hasta el final, hasta ver el resultado palpable para quedarme con una sonrisa en el rostro. Corren las apuestas y espero ganar.
Por lo menos, gané algo especial en este primer paso. Darme cuenta que uno cambia a través de sus letras. Eso, significa muchísimo para mí.
Al final, qué importa si dejaste la puerta abierta al salir, lo bueno es que alguien llegó para cerrarla y asegurarse que ningún desconocido entrara con sigilo.
...seguimos con el viaje...
