Hablando de locos...
Ayer en la noche leí con Lalo todos los comentarios que me hicieron en el post sobre el Harapiento y casposo. Me reí tanto que hasta me dolió el pecho. Me imaginé a cada uno de mis amigos bloggeros asustados por un tipo de loco. Y bueno, no faltó el comentario sensato y "pincha globos" de Lalo alias Jorge del Salto. Le digo así por el niño ese creído que salía en carrusel. ¿Te acuerdas que siempre veía?, bueno a veces me hace acordar a él cuando tiene sus comentarios cagones y yo me siento Cirilo y me provoca hasta decir "no, yo decía", pero entonces ya le robaría el papel a David y mejor me quedo con Laurita "qué romántico" la gordita jajaja. Me bajó a la realidad un poco y estuve a un pelín de borrarlo pero naaaaah, leí otros comentarios y lo dejé.
Bueno, tanto leer y escribir sobre el tema me hizo pensar en el muy muy salsero. En ella y en Ale, alias Almirante Mas que acaban de llegar de su luna de miel. ¿Puedes creer de cuantos matrimonios te libraste? OJO en el buen sentido de la palabra porque ir a matris es una chamba pero si son de personas tan especiales como ellos, o como Vane la rubia, el que fue una semana antes, o los de mis amigos a los que fui con mucha felicidad, la chamba pasa a un lado y se convierte en un preparativo hermoso. Pero con "te libraste" me refiero al hecho de ponerte terno y todo el tema. Ahora sé lo que sufrías porque lo veo en Lalo.
Tú sabes que yo fui el cupido de Ale y Moni. Se conocieron y bastó solo una conversación para que desde ese momento, a pesar que cada uno tenía una vida a parte, supe que serían esposos. Nunca tanto en realidad, pero supe que estarían juntos sí o sí. Además, qué mejor cosa que mi mejor amiga esté con mi mejor primo! Pero esa historia de cómo los presenté y demás es para otro día. Hoy es tiempo de la historia del loco de Mónica.
Estábamos paseando en su nuevo carrito, o huevo-móvil como le decíamos nosotros. Pero yo debía ponerle gasolina al mío porque tú no habías tenido tiempo de ponerle (historia que merece un post entero para contar todo lo que hacías por mí cuanto se trataba de temas de "carros"), entonces lo saqué de la casa y como susodicha aun no tenía brevete hacía que vaya a 10 por hora para que nadie la pare y me siga para estar juntitas. Llegamos al grifo más cercano y cuando terminé de ponerle yo me estacioné en la tienda y le tocó a ella ponerle al suyo. Yo me bajé y entré a comprar algo porque esas tiendas de grifo son una perdición porque lo TIENEN TODO. Después de unos minutos escuché algo que parecía un grito "ayudaaaa" seguido de un fuerte splash!!!!, me acerqué a la puerta del grifo y cuando vi lo que estaba pasando casi me desmayo. Un loco estaba trepado en el capot del huevo-móvil. Le faltaba un zapato y gritaba como mono, miraba a Mónica bailando a un ritmo desconocido. Los chicos del grifo, al ver la cara de trauma de la niña no podían hacer más que echarle agua al pobre hombre. Yo, desde adentro, con las manos en la luna como desquiciada decía "ayúdenla por favor, ella le tiene pánico a los loquitos". Fue en ese momento cuando se bajó del carro y se agachó. Todos pensamos: "una piedra, va a coger una piedra" pero no. NO ERA UNA PIEDRA. Era su zapato!!! Sacó el objeto como si fuera una bandera, de derecha a izquierda. Es decir, hizo honor al dicho "más feo que zapato de loco" pues olía a diablos, y encima diablos podridos. Luego con más palabras ininteligibles se fue alejando de a pocos para que pudiera arrancar el carro y estacionarse a mi lado por fin. Salí corriendo y no pude decirle nada... la risa nos había atacado a las dos al punto de casi hacernos la pila.
Una historia más de locos para el diario...
¿A cuántos otros locos conoceré en mi vida? Solo no me los mandes cuando estoy sola en mi carro por favor porque sino ahí sí que me muero.
Suficiente con los locos que me rodean para cruzarme con alguno desconocido.
