Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

27.9.12

Va pasando el tiempo

...Y todo sigue igual...

Tu pijama bajo la almohada.
Tu casada marrón colgada en la silla de tu cuarto.
El muro de tus reconocimientos y condecoraciones.
Las fotos en las paredes.
Tu carro en el garage.
La placa con tu nombre en tu mesa de noche.
Los sábados de almuerzos familiares.

...Y todo sigue igual...

Los sueños que tenemos para verte sonreír.
Las tortas que preparamos en tu nombre.
La silla que "sobrante" en un lugar especial de la mesa.
Las ganas de conversar mirándote a los ojos aunque sea a través de una foto.
Los paseos a Bruno los domingos por las mañanas.
Tu abrigo en los hombros de mi mami por medio de tu casaca marrón.
Las copas que chocan en el aire pronunciando tu nombre.

... Y todo sigue igual...

Las rápidas respiraciones cuando recuerdo.
El corazón exaltado cuando sueño que aún estás aquí.
La forma en que cada día extraño tus palabras.
Tus abrazos.
Tus cariños.
Todo eso sigue igual.

Y se me hace increíble que el tiempo pase sin dar tregua a nada.
A nadie.
Pasa, y el corazón no sana.
Pasa, y el sabor todavía queda.
Pero también queda los miles de recuerdos que te encargaste de sembrar en mi mente por 24 años. 
Y esos... no los borra nada...
Ni aunque pasen cientos de miles de millones de años.

Siempre seguirá todo igual.
Sobre todo el lugar que ocupas en mi corazón.
Siempre seguirá igual, lleno de amor para ti.


Gracias por todo el amor que desde siempre nos diste.
Para siempre...
Hoy se cumplen 4 años desde que te fuiste al cielo.
Tus besos en la frente antes de irte a trabajar, las llaves en tu bolsillo al bajar las escaleras, el sonido de las llantas de tu carro al salir de la casa siguen más presentes que nunca. 
Como si no te hubieras ido.
El soplido que hacías al dormir, tus pasos al entrar calladito a mi cuarto en la madrugada para apagar el televisor y los gestos que solo un papá como tú podían tener, jamás se fueron.
Están aquí.

Como si nunca te hubieras ido...


No por nada te encantó esta película...
Qué canción...
Qué precisa canción...

25.9.12

A través de mis manos: sus recuerdos

Creo que implementaré esta como una nueva "etiqueta" y sección de mi blog: A través de mis manos, sus recuerdos. Como lo dije hace mucho, escribir, a mí me desahoga, es mi escape, mi filtro de fuga de la realidad para irme un poco más del espacio terrenal y volar en el mundo de los recuerdos. Ese mundo en donde me encuentro contigo. En donde te veo una vez más.

A pesar de que algunas personas no compartan mi forma de pensar, tampoco estén de acuerdo con el propósito de escribir este blog, y que hasta incluso piensen que es una forma "no muy sana" de atraparte sin dejarte ir en paz, es mi refugio, el último rincón de mis pensamientos, mi lugar preferido. Y qué mejor manera de seguir alimentando este cajón de recuerdos que con más pasajes reales. No solo míos, sino de cada semilla que dejaste aquí en la tierra.

Pongo a disposición una porción de mi espacio, para ellos. Por si algún día se animan, como se animó Lissy (y en esta oportunidad por segunda vez), a contarme lo que hay en los rincones de su mente, para plasmarlo aquí a través de lo que más me gusta hacer: escribir-te.

Cada uno, en su momento comprobará, que no lo hago simplemente por hacer, lo hago porque me gusta mantener vivo tu recuerdo. 

Como si nunca te hubieras ido...

“Hoy contaré algo de lo que siempre me acuerdo. Tú sabes lo nerviosa que soy con las enfermedades, pero todo esto fue consecuencia de un problema que tuve en la vejiga hace unos años. Antes ese tema no me preocupaba, pensaba que nunca me podía pasar nada malo, pero esto me hizo abrir los ojos y ver la vida de otra manera. Cuando me dijeron que tenía que ser operada me asusté y creí lo peor, pero siempre estuviste conmigo, en cada chequeo, examen y pruebas variadas para saber qué era lo tenía. Siempre a mi lado tranquilizándome, dándome ánimos diciendo que todo estaría perfecto, que no tenia de que preocuparme. Conversabas con los médicos para que me hablen y me den tranquilidad en cada momento, nunca entraba a una cita sin que ellos estuviesen bien entrenados por ti.

Fue en la última prueba, esa que fue con anestesia en sala de operaciones, que los médicos vieron que mi vejiga tenía algunas partes de las paredes internas dañadas a causa de una cistitis crónica, por eso era necesario operar para sacar esas capas y que crezca nuevo tejido. El doctor puso fecha para la operación, y yo notaba tu preocupación, pero no me lo demostraste nunca, al contrario hacías que las cosas parecieran simples y sencillas. Mantuviste esa estrategia hasta el día de la operación. Siempre conmigo, tú y mi mami por supuesto.

Al abrir los ojos ya en el cuarto, ahí estabas tú. A mi lado derecho con una sonrisa cogiéndome la mano y haciéndome cariños en la cabeza, “todo está bien hijita, ya pasó”, me decías. Era imposible no estar nerviosa por los resultados de la biopsia del tejido que sacaron. Hiciste todo para que me entreguen los resultados lo más rápido posible.

Lissy de bebé
Unos días después, recibí una llamada tuya diciéndome que no había nada malo, que los resultados eran negativos y todo estaba bien. Eso me devolvió la tranquilidad, pues en ese momento tus nietos tenían seis y cinco anos y quería estar bien para ellos. Pero unos minutos después, cuando llegaste al cuarto sentía mucho movimiento, mi mami salía y entraba nerviosa, Lucho estaba muy raro, le veía la cara desencajada como si quisiera decirme algo y no supiera cómo, se le veía preocupado y eso me inquietaba mucho porque el siempre trataba de hacerme reír para que no piense tonterías. Incluso tú estabas con la mirada extraña, como perdida. ¿Tú perdido? Eso sí era raro. Comencé a tener un poco de miedo, algo estaba pasando definitivamente.

Ya en la noche llega el doctor, el doctor tocó la puerta y al mirarme al os ojos me dijo “Lisette, lo que salió en la biopsia es lo mejor que ha podido salir, tienes meta placía escamosa”. En ese momento empecé a temblar, yo no entiendo términos médicos, no sabía qué diablos era eso pero sonaba feo, sonaba a cáncer, empecé a llorar desconsoladamente y te decía que me habías engañado que tú me habías dicho que todo estaba bien. Sé que eso te dolió mucho, me dijiste que nunca me engañarías, que eso no era cáncer, que por favor creyera, que dejara de llorar y confiara en ti, que jamás dejarías que nada malo me pasara.

Esa noche te quedaste a mi lado cogiéndome de la mano y velando mi sueño. No pegaste el ojo en toda la noche, y cuando amaneció ahí estabas aún cogiendo mi mano. Me dijiste que te esperara un ratito y saliste del cuarto. Habías estado pensando toda la noche cómo tranquilizarme realmente, y encontraste la mejor manera. Regresaste con el patólogo, y con una pizarra acrílica con plumones. Él me hizo toda una exposición de lo que era ese término y por fin entendí lo que tratabas de decirme. No era cáncer. No era nada malo. En verdad no dejarías que nada me pasara.

Mi Mami y Lucho quienes también estuvieron conmigo a cada minuto por fin estaban tranquilos por verme respirar en paz. Ellos también pasaron momentos difíciles tratando de ayudarme.

Tú me mirabas y sonreías contento de verme tranquila. Siempre fuiste mi héroe, la persona que estaba a mi lado incondicionalmente, por eso cuando te fuiste me sentí desprotegida, mi gigante, mi héroe se había ido sin despedirse y yo no sabía cómo hacer para superar ese dolor que dejaste al irte".


 Una vez más, 
nos encontramos con grandes historias. 
Esas que solo se encuentran cuando nadamos,
hasta en los últimos rincones de nuestras memorias.

Todos, antes de mi llegada al mundo.


Tú, del otro lado de la cámara.






20.9.12

Camina el caminante

A veces es difícil poner por escrito los recuerdos que se me vienen a la mente. 
Pues lo intangible no se puede materializar incluso lo intentemos tres veces. 
Lo pidamos a una estrella fugaz o al soplar la botella cuando se acaba la última copa de vino. 
Son capítulos de una vida que no se volverán a pasar en señal abierta.

Ni cerrada. 

Simplemente pasaron y solo la memoria los capturó.
Pasan tan rápido que no da oportunidad de sacar la cámara. 
Registrar el momento para hacerlo eterno en algún tipo de aparato tecnológico. 
Los momentos especiales son veloces como el mismo suspiro.
Ese que llega al fondo del alma y se escapa por donde entró en solo segundos. 
Pasan sin pedir permiso y se roban minutos.
Segundos que no volverán más. 
Se pueden revivir en interno.
Sin proyecciones.
Sin vistas a la calle.
En cine mudo y a colores.



Como cuando estoy a punto de dormir y veo claramente cómo recorrías caminitos, subiendo, bajando, doblando mientras narrabas una historia personificando con el dedo índice y medio al "caminante". Ese que iba por grandes montañas "esforzándose paso a paso, escalando cada vez más alto. Paso a paso hasta llegar a la cima cuando de pronto..." yo bajaba rápidamente la pierna que simulaba una montaña para que se quedara caminando en el aire y suspendido en él "gritara ahhhhhhh" cayendo al piso en cámara lenta en solo un segundo. "Levantándose mareado, se ponía su mochila y emprendía nuevamente el camino a la cima". En unos segundos más volvía a caer al abismo para subir nuevamente, "y es que no hay peor caminante que el que no sigue caminando a pesar de las caídas" .

Yo reía....
Y tú...
Eras feliz con esa enseñanza que poco a poco iba entendiendo.


18.9.12

With a little help from my sister

Cuando otros pedacitos de alma que dejaste aquí en la tierra te hablan a través de mi blog, siento que todo tiene un fin. Que las piezas que fueron lanzadas al cielo en algún momento llegan a encajar tarde o temprano. Que todo lo que empieza por una razón, se ramifica en mil para dar paso a más oportunidades. 

Segunda hija.
Sanguchito (de las mujeres).
Más conocida como "Fuerza de Oso".
Esta vez le tocó a Lissy, creo que este relato no hace más que ayudarme a desestancar las lágrimas temerosas que guardo hace un tiempo. Lágrima de emoción por ver que una vez más, a través de otros recuerdos, tu figura sigue siendo la misma. El del papá que todo lo puede, que todo lo pudo...

"A ver, no sé como ni por donde empezar, tengo tantos recuerdos tuyos, algunos graciosos, otros emotivos pero todos, todos los recuerdos que tengo contigo los guardo un lugar muy especial en mi corazón. Es la primera vez que te escribo algo y será para el blog de Marité, tu bebe, el conchito, la última de los hermanos, ella como tu sabes te ha dedicado un blog y escribe cosas muy lindas sobre ti. Y ahora, es mi turno de contar una de mis historias contigo...

Era el 16 de enero del año 1999, yo había llegado de Iquitos y estuve en la casa por un par de meses esperando la llegada de Juan Diego, tu primer nieto, era un sábado aun recuerdo muy bien, que me levanté con ganas de almorzar paella, y mi mami y tu tenían un almuerzo y no me podían prestar el carro para salir a almorzar con Lucho, ningún carro quedó en casa. Yo molesta y caprichosa como una niñita engreída, empecé a renegar diciendo ojalá hoy me vengan las contracciones y no tenga movilidad, todo para que te sientas mal por llevarte el carro. Estaba molesta porque no se quedaron conmigo ese día, y así fue. Ese día apenas saliste empezaron mis contracciones, tenía la barriga dura como piedra, sin mucho dolor pero eran muy seguidas, entonces empecé a asustarme un poquito. Era primeriza y no sabía mucho de esas cosas. Le dije a Lucho y se empezó a reír de nervios, inmediatamente te llamó y en menos de cinco minutos estabas a mi lado. 

Nos subimos a tu carro, me llevaste al hospital y estabas muy nervioso, recuerdo, iba a nacer tu primer nieto. Apuraste a todos los doctores, me examinaron y el doctor dijo que todavía tenia muy poca dilatación y que como era primeriza no estaría lista sino hasta el día siguiente al medio día. Me querían regresar a la casa, pero a ti no te gusto para nada la idea y dijiste que de ninguna manera regresaba, que ahí me quedaría y que me internen de una vez. Tenías la experiencia con mi mami, que daba a luz muy rápido y creías que tal vez yo iba a ser igual. Es así que me quedé en el hospital, estaba enojada porque me obligaban a comer esa comida fea y yo lo único que quería era que nazca Juan Dieguito (el cabezón de mie como tú le decías), para conocerlo y tenerlo en mis brazos. El doctor insistió que no sería ese día sino al día siguiente y al medio día que llegaría el bebe, dijo, es mejor que vayan a descansar y vengan ya descansados mañana para esperar su llegada, yo que andaba de mal genio, saqué a todos del cuarto, hasta a Lucho. Ya cuando todos se fueron las contracciones empezaron una tras otra, cada vez más fuertes, ya no soportaba el dolor y toqué el timbre para llamar a la enfermera, la cual demoró un poco en llegar. Cuando por fin llegó, le dije: no soporto más el dolor y si así estaré hasta mañana creo que moriré, la doctora llegó después de unos minutos y comprobó que efectivamente Juan Diego ya estaba en camino. Oh nooo, tu papa me va a matar!!! Él me advirtió que podías ser como tu mamá de rápida para dar a luz

Los dolores seguían cada vez más fuertes, y me ganaban las ganas de pujar. Sentía la cabeza del bb fuera, había puesto en apuros a todos, Juan Diego se me salia literalmente! Todo eso mientras me llevaban en una silla de ruedas a la sala de parto. La doctora te llamaba por teléfono, ya me imagino tu cara, pero llegaste a tiempo para escuchar el primer llanto de Juan Diego. Las lágrimas empezaron a caer de tus ojos. Había nacido tu primer nieto. 

Siempre me acordare de ese momento, gracias papito por siempre estar conmigo, por siempre apoyarme en cada decisión que tomaba, por estar tan pendiente de todos nosotros, te quiero muchisimo y te extraño como no tienes idea..."

Gracias hermana...
Te quiero mucho.


El heroe de mi vida