Tengo al mejor enfermero que pude pedir... No elegí enfermarme
justo la siguiente semana de mis vacaciones, pero cuando pasa, pues pasa. El lunes
volví a trabajar con las pilas bien puestas para empezar el año de la mejor
manera. En la tarde, me empezó a doler la panza y cuando fui al médico “juacate”
5 días de descanso médico, pastillas y demás para mejorar. No hacer ejercicios,
nada de comer chatarrones y procurar estar en cama en la medida de lo posible.
Lo primero que se me vino a la mente fue el trabajo, felizmente entendieron y
aceptaron mi permiso sin problema. La que se hace problemas la verdad, soy yo.
No soporto estar tantos días en esta especie de “cautiverio”.
Lo que hay en un rincón de mi mente
Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
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Un hombre al que yo prefiero decirle papá...
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10.1.14
El enfermero fiel
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brunis,
de mi para tu,
nubecitas
29.12.11
...pero no eres tú...
A veces creo que él también de extraña...
Cuando vamos por la calle y ve de espaldas a un señor de pelo oscuro con bonito caminar y con postura de caballero, él cree que eres tú.
Cuando por la ventana se pone a mirar, y a lo lejos ve un carro un azul que parece estacionarse en la puerta, mira con ojos de alegría, y cree que eres tú.
Cuando vamos en el carro y dos señores de la mano caminan con alegría, atento presta atención y se da cuenta que está equivocado. Pero él creía que eras tú.
Si es difícil para nosotros hacernos la idea que no eres tú quien camina por la calle y de espaldas se confunde con tu cuerpo, que no eres tú el que llama con insistencia al celular, que no eres tú el que se come la galleta excedida en azúcar, que no eres tú el que pide que le preparen gelatina con leche, que no eres tú el que abre la puerta del garaje a las 7 de la noche, más difícil aún se le debe hacer a él.
Que nadie le explicó que no te fuiste de viaje, que nadie le dijo que ese día sería el último día que jugarías con él por la mañana con un dedo en el bigote y otro en la colita, que no le dieron la oportunidad de volver a hacer fiesta cuando llegabas a la casa una vez más por si la anterior no fue suficiente, que no le dijeron que en algún momento el que lo llevó a su nuevo hogar envuelto en una casaca como sorpresa, ya no volvería más.
Y es que así es la vida de misteriosa... hasta un ser de 4 patas y con un cerebro un poco más pequeño que el nuestro, puede sentir incluso más que un humano. Un almita que si hablara sería el que más cariño puede demostrar hacia su compañero.
No existe amigo más fiel que un perrito. Estarás tal vez por allá con Jerry, pero por acá Bruno te extraña. Lo puedo ver en sus ojos cuando cae en cuenta que ese señor de pelo negro y bonito caminar, no eres tú.
Lo veo en su mirada...
Esa misma que por unos segundos brilló un poquito más.
1.8.11
Ecos y aullidos
El reloj marcaba casi las 6:00 pm y ya empezaba a oscurecer.
A lo lejos escuché los apresurados "click click click" que las uñitas de Bruno hacen sonar en suelo cuando se dirige hacia otra de las habitaciones de la casa.
click click click click...
Llegó donde estaba yo, tirada en mi cama viendo el techo esperando que llegue Lalo para ver qué haríamos. Por mientras, trataba de relajarme. Y encontré un recuerdo, esos que flotan por mi mente de vez en cuando.
Lo atrapé.
Y una vez más, lo hice mío.
Recuerdo que un día descubrí que Bruno podía imitar el sonido que yo hacía. Un sonido en particular. El aullar. No es que yo aúlle siempre así por loca no? pero cuando era chiquito y lo tenía en mis piernas una vez me dieron ganas de "hablarle" como él me hablaba y empecé con el "auu au auuu au auuuu" con el que siempre me recibe cuando llego de la calle con las orejitas totalmente pegadas a la cabeza (como cuando está cariñoso). Me miraba fijamente con los ojos brillosos y las orejitas en posición de "atención", después de unos segundos, pegó las orejas nuevamente, levantó el hocico y lanzó un fuerte y largo auuuuuuuuuuuuu finalizando en un pequeño llantito.
No lo podía creer. Estaba compenetrándose con mi aullido!!! Me dio pena porque lloró y seguro pensó que yo también lloraba. Desde ahí prometí no hacerlo más. Pero seguía sin creerlo. No quería volver a hacerlo llorar.
Llegaste del trabajo y te conté con asombro lo que había logrado con Brunito, y totalmente incrédulo me dijiste: no, que mentira. Y como no me pueden dejar con el asombro a mí sola, te dije bueno te lo demostraré pero solo una vez porque me da mucha pena. Y empecé a aullar como lorna otra vez. Te reías y yo con la mano te hacía señales de "silencio que ahí viene el aullido". Levantó la carita y "auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu". Con la boca abierta me dijiste que no lo podías creer. Lo acariciaste y empezaste aullar para que te imitara. "No papi ya nooooo. No seas malo!!! Él sufre!!!". Te reíste aun más fuerte porque fui yo quien empezó y quien descubrió este "truco" si podríamos llamarlo así.
Desde ese día, algunas veces que estaba en mi cuarto te escuchaba aullar a lo lejos, luego a Bruno y luego una risa. Siempre terminaba con mi grito diciendo "Papi ya pues!!! No le hagas así". Pero ahora, me da pena no escucharte más jugar con él.
A veces pienso que te busca en cada cuarto, en cada esquina, en cada rincón de la casa.
A veces creo que te extraña cuando se sienta en el lado de tu cama y mira la ventana sin mirar a nadie.
A veces solo huele por tu mesa de noche, baja la cabeza y se va.
A veces pienso que se pregunta dónde estás.
A veces se para en la ventana y aúlla.
Pero ahora, sin necesitad de imitar a nadie.
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25.12.10
Una Navidad más
Ayer fue una noche distinta después de todo. Estuve casi toda la noche encerrada en mi cuarto con el televisor a volumen 80, con las manos en las orejas de Bruno y a él como una bolita de nervios a mi lado. Fue el único al que le dije "Feliz Navidad" cuando dieron las 12. Y no me siento mal por eso, un poco triste, sí, pero no mal. Si el momento quiso tomar ese camino, fue por algo. Si la Navidad del 2010 tuvo más cohetones que años anteriores, fue por algo. Si no pasamos juntos - ni todos los hermanos ni contigo presente - fue por algo. Todo tiene un porque y no todo siempre tiene un final feliz. Espero que el 2011 llegue cargado de felicidad para mí y todos los que me rodean. Realmente ese es mi deseo para este año.
Lloré. Un poco.
Me preocupé por Bruno. Aunque todos tenían ganas de ahorcarme.
Maldije otro poco, pero siempre con límites. Y es que no tolero los cohetones. Aunque me digan Grinch si encontrara la granada que guardabas en tu cajón, cual terruca le quitaba el seguro con los dientes y en cámara lenta la lanzaba hacia las luces. Luego de pensarlo me sentí mal.
Me reí. Con las ocurrencia de Rochi que siempre sabe como hacerme reir cuando estoy triste.
Comí sin ganas. Pero al final las ganas se manifestaron por la comida de mi mami, buenísima como siempre.
Esperé con todas las ansias de una niña de 7 años hasta que llegara Lalo y me dijera por primera vez en la noche, el más lindo "Feliz Navidad".
Después de todo, el año que viene es especial para mí y muchas personas que llevo siempre en mi corazón. Además, contigo de cómplice allá arriba, todo tiene que salir bien. Y solo es posible que el destino tome un rumbo. El que conduce a la felicidad y el éxito.
Lloré. Un poco.
Me preocupé por Bruno. Aunque todos tenían ganas de ahorcarme.
Maldije otro poco, pero siempre con límites. Y es que no tolero los cohetones. Aunque me digan Grinch si encontrara la granada que guardabas en tu cajón, cual terruca le quitaba el seguro con los dientes y en cámara lenta la lanzaba hacia las luces. Luego de pensarlo me sentí mal.
Me reí. Con las ocurrencia de Rochi que siempre sabe como hacerme reir cuando estoy triste.
Comí sin ganas. Pero al final las ganas se manifestaron por la comida de mi mami, buenísima como siempre.
Esperé con todas las ansias de una niña de 7 años hasta que llegara Lalo y me dijera por primera vez en la noche, el más lindo "Feliz Navidad".
Después de todo, el año que viene es especial para mí y muchas personas que llevo siempre en mi corazón. Además, contigo de cómplice allá arriba, todo tiene que salir bien. Y solo es posible que el destino tome un rumbo. El que conduce a la felicidad y el éxito.
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moraleja???
24.12.10
La única razón por la que puedo ODIAR
Odio con toda, toditita mi alma, y no me arrepentiré jamás de lo que diré, a todos esos mal nacidos que abusan de los animales. Que maltratan indefensos perritos, gatitos, y demás seres vivos que no pueden ni defenserse ni expresarse como los humanos. Siento odio, frustración y una mezcla de sentimientos horribles hacia esas personas. Pero no puedo comportarme a su nivel. No puedo y eso me deprime.
Es tonto deprimirse por eso. Yo sé. Así como seguro la gente de la oficina puede haber pensado mientras me veían llorar como tarada viendo la noticia que salió hoy en El Comercio. Pero es algo que me indigna. Me hace sentir decepcionada de la vida. De la gente. Del corazón de muchos seres humanos, como tú, como yo. Como los perritos. Quienes puede llegar incluso a se más humanos que muchos.
Es una desgracia que ni siquiera en estas fechas, cuando la gente "supuestamente" está más unida, compartiendo un solo sentimiento y esperando la Navidad, dulce Navidad, todo es al revés. O mejor dicho, es como siempre o incluso peor. A dónde iremos a parar.
Dentro de todos los animales, son por los perros por los que más lucho como ya lo sabes. Cuando tengo la oportunidad de ayudar a uno, sea como sea lo hago. Lo he hecho desde que tengo uso de razón. Lo sé porque me acuerdo, y por las historias que me han ido contando.
Los miles de perritos que traté de rescatar, los que logré ayudar dándoles un hogar y ahora veo tan felices como Bruno, Ramón o como Jerry en su momento. Las bolsas de comida que llevo en la maletera de mi carro para poder bajarme y darle un puñado de "bolitas" a alguno que vea por ahí, mientras manejo. Me acuerdo también de mi famosa "crisis del 2002". Cuando estando en tercer ciclo de Comunicaciones, te comenté que me sentía un poco rara, insegura, tal vez temerosa de haberme equivocado de carrera. Conversamos horas de horas, y al día siguiente fuimos juntos a dar mi examen de admisión a una nueva universidad. Estudiaría lo que siempre quise, desde chiquita. Pero tenía miedo. Las ideas iban y venían dibujando situaciones terribles por las que tendría que pasar. Después de unas semanas, a pesar de haber ingresado, armado mi horario, y tú haber pagado la matrícula del primer año, desistí una vez más de estudiar mi carrera frustrada: Veterinaria.
A veces siento que no debería estar sentada donde estoy, sino en otro lugar rodeada de animalitos que necesitan ayuda. Darles todo lo que necesitan y hacer un poco "menos imposible" el ideal que no existan perros en la calle. Pero a lo hecho pecho. Tuve la oportunidad y la descarté por miedosa. Por no armarme de valor y saltar al edificio de al lado.
Ahora, ya de nada vale lamentarse. Seguiré aportando con un granito de arena aunque no logre mucho. Pero de esa forma mi corazón de siente en paz y al menos, siento que soy una persona, con el cozarón lleno. No podrido como muchos otros. Además, puedo seguir soñando y mantenerme fiel a la frase que me caracterizó y lo seguirá haciendo por el resto de mi vida: "Si me ganara la tinka, compraría un terreno enorme enorme, con grandes jardines y árboles de gruesos troncos. Pero no para vivir en él, sino para recoger a todos los perros sin hogar que vea en mi camino. Les daría todo lo que nunca tuvieron y a algunos otros, los que se escaparon o fueron abandonados, lo que tuvieron y ahora lo extrañan".
Hoy sé, que mi corazón es tan grande y noble como el tuyo.
Y eso me pone feliz.
Es tonto deprimirse por eso. Yo sé. Así como seguro la gente de la oficina puede haber pensado mientras me veían llorar como tarada viendo la noticia que salió hoy en El Comercio. Pero es algo que me indigna. Me hace sentir decepcionada de la vida. De la gente. Del corazón de muchos seres humanos, como tú, como yo. Como los perritos. Quienes puede llegar incluso a se más humanos que muchos.
Es una desgracia que ni siquiera en estas fechas, cuando la gente "supuestamente" está más unida, compartiendo un solo sentimiento y esperando la Navidad, dulce Navidad, todo es al revés. O mejor dicho, es como siempre o incluso peor. A dónde iremos a parar.
Dentro de todos los animales, son por los perros por los que más lucho como ya lo sabes. Cuando tengo la oportunidad de ayudar a uno, sea como sea lo hago. Lo he hecho desde que tengo uso de razón. Lo sé porque me acuerdo, y por las historias que me han ido contando.
Los miles de perritos que traté de rescatar, los que logré ayudar dándoles un hogar y ahora veo tan felices como Bruno, Ramón o como Jerry en su momento. Las bolsas de comida que llevo en la maletera de mi carro para poder bajarme y darle un puñado de "bolitas" a alguno que vea por ahí, mientras manejo. Me acuerdo también de mi famosa "crisis del 2002". Cuando estando en tercer ciclo de Comunicaciones, te comenté que me sentía un poco rara, insegura, tal vez temerosa de haberme equivocado de carrera. Conversamos horas de horas, y al día siguiente fuimos juntos a dar mi examen de admisión a una nueva universidad. Estudiaría lo que siempre quise, desde chiquita. Pero tenía miedo. Las ideas iban y venían dibujando situaciones terribles por las que tendría que pasar. Después de unas semanas, a pesar de haber ingresado, armado mi horario, y tú haber pagado la matrícula del primer año, desistí una vez más de estudiar mi carrera frustrada: Veterinaria.
A veces siento que no debería estar sentada donde estoy, sino en otro lugar rodeada de animalitos que necesitan ayuda. Darles todo lo que necesitan y hacer un poco "menos imposible" el ideal que no existan perros en la calle. Pero a lo hecho pecho. Tuve la oportunidad y la descarté por miedosa. Por no armarme de valor y saltar al edificio de al lado.
Ahora, ya de nada vale lamentarse. Seguiré aportando con un granito de arena aunque no logre mucho. Pero de esa forma mi corazón de siente en paz y al menos, siento que soy una persona, con el cozarón lleno. No podrido como muchos otros. Además, puedo seguir soñando y mantenerme fiel a la frase que me caracterizó y lo seguirá haciendo por el resto de mi vida: "Si me ganara la tinka, compraría un terreno enorme enorme, con grandes jardines y árboles de gruesos troncos. Pero no para vivir en él, sino para recoger a todos los perros sin hogar que vea en mi camino. Les daría todo lo que nunca tuvieron y a algunos otros, los que se escaparon o fueron abandonados, lo que tuvieron y ahora lo extrañan".
Hoy sé, que mi corazón es tan grande y noble como el tuyo.
Y eso me pone feliz.
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moraleja???,
señor presidente
30.6.10
Feliz cumpleaños perruno!
Hace 7 años nació ese regalito que me diste. Ese día cuando llegaste a la casa como siempre, con ganas de verme sonreir después de uno de esos días amargos. Justo cuando Jerry, luego de 10 años de vivir con nostros y recibir todo el amor que una familia le puede dar a su mascotita, se fue al cielo a vivir mejor que todos nosotros. En esos momentos, donde había perdido una partecita de mi corazón, me ayudaste una vez más a recuperar el aliento y a creer de nuevo en la vida.
Hoy no podré hacerle a Bruno lo que le hago todos los años. Obviamente, hablo sobre su reunión perruna (pero sin amigos perrunos porque mi mami se infarta) pero sí con harta comida canina que él ama, la cual nunca le damos por los ventarrones que se le escapan a causa de ese tipo de "bocaditos".
Mi vida no sería la misma sin él. Desde que lo trajiste metido en tu casaca, solo asomando sus orejitas y oliendo a bebé, "cuando parecía una ratita" como lo catalogó mi mami a primera impresión, me ayudó poco a poco curar esa heridita que dejó Jerry cuando se fue de nuestras vidas. Eso me marcó mucho. Hasta ahora lo extraño, pero de una forma distinta. Seguro tú estás allá arriba jugando con él, engañándolo con la famosa frase de "a su cama" para que pele los dientes y haga el gruñido característico del perro molesto.
Sabes que Bruno te extraña mucho? Yo pienso que a veces él te siente cerca de nosotros, porque sin razón alguna levanta la carita como si estuviera mirando al cielo. No digo que estés en el cielo literalmente y mire arriba por lo mismo, sino es algo más abstracto. Levanta las orejitas como cuando alguien llega a la casa y no corre ni se mueve, sino que de la nada las baja y las pega a su carita como cuando "se pone cariñosito" y cierra sus ojitos muy lento. Como si estuviera siendo acariciado por una mano invisible. Estoy segura que te siente.
Cómo no va a extrañar jugar contigo! Tú eras el jefe de su manada. Tanto lo querías que los juegos a cuatro patas con sonidos similares a un perro algo extraño, nunca faltaron. Las mañana no son iguales porque ya no estás para fregarlo con el dedo "ataca bigotes" ni la sandalia "cacheteadora" pero estoy segura que de alguna forma siempre las revive en su cabecita.
Como repito, mi vida no sería la misma sin él. Es un amor que no puedo describir. Sí papi, se me cae la baba por él y sí, también estoy derramando lagrimones mientras escribo sobre él. Es increíble todo lo que puede hacer un animalito en tu vida. Es increíble la fuerza que te puede transmitir con solo una mirada. Sin duda, aunque suene trillado, es un amigo como ninguno. Es el que siempre me va a apoyar pase lo que pase aunque me lo demuestre solamente enroscandose entre mis piernas y abrigandome con su cuerpito.
Gracias por darme ese pedacito de cielo papi.
Espero tenerlo muchos años más en mi vida y cuando esté más viejito, jamás lo dejaré solo. Aunque me duela verlo con achaques de "adulto mayor", lo acompañaré hasta el final.
Como lo hubiera hecho contigo.
Sin duda alguna.
Feliz cumpleaños Brunito!
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brunis
1.5.10
45 minutos al otro lado
Llegamos al veterinario y Bruno no quería bajar del carro. Lo cargué y entramos a ver al Doctor que lo saludó muy cariñoso... "Brunito, cómo está usted señor?" Aunque Bruno no lo quiere mucho que digamos bajó la cabeza y dejó que éste lo acaricie un poco.
Con 10 kilos 500 gramos lo subieron a la camita para examiralo, yo lo agarraba de la cabecita y él me miraba como diciéndome "por qué me traes acá!". Lamentablemente él nunca enenderá que lo hago por si bien. Para que más adelante no le pase nada malo. Lo pusieron con sus patitas hacia arriba, yo siempre agarrándole la cabecita. "Preparenlo para la operación" empezaron a afeitarle su pancita hasta que quedó como un bebito. Ni un pelo a la vista. Él, tranquilito. Me miraba. Lo afeitaban, le hablaban, y él, me miraba. Terminaron y le pincharon su patita. Ya tenía el suero a la vena para poder aplicarle las medicinas. Esperamos un poco más de 20 minutos y lo cargué para llevarlo a la sala de operaciones. Sentadito en la cama de metal, esas que solo son para animalitos, se aferraba a mi clavandome sus uñas. No sé de donde salieron esas uñas tan grandes, pero parece que las tenía bien escondiditas. El doc nos explicó que le aplicaría la anestecia y Bruno se desplomaría. En ese momento debíamos abandonar la sala. Lo abracé mientras le ponían la anestecia y le decía a la orejita cuánto lo quería y cuánto lo iba a estar esperando afuera. Nunca lo dejaría pase lo que pase. Cuando lo solté, ya estaba como un trapito. Aun con los ojitos abiertos, pero ya sin fuerzas. Lo echaron en la camita y me invitaron a retirarme. Que educado suena no? Me invitaron a salir y dejar a mi bebito. Caminé hacia la puerta y él me seguía mirando. Lo esperé afuera hasta que cerró sus ojos. Y empezó la operación.
Fueron 45 minutos que se hicieron eternos.
Pero por fin el doctor salió y nos dijo "ya quitamos toda la masa. comprobamos que era un testículo retenido, pero debemos mandarlo al patólogo solo para descartar" esperemos que no sea nada. No será nada, yo lo sé. Lo vimos por afuera de la puerta, ya estaba en la camita del lado derecho, ahora era el turno de operar a Bala, la vecinita del canil de Bruno. Ella estaba más grave. Se había comido una zapatilla y ahora estaba con infección y haciendo sangre. Ella también salió bien pero su operación fue más larga.
Ya Bruno en el canil me miraba pero aun no podía controlar ni sus movimientos ni su lenguita. Me partía el corazón verlo tan inquieto. Nos quedamos ahí a su lado, mirándolo desde el otro lado de su canil, pero siempre a su lado, haciéndole todo el cariño posible. Queríamos que descanse y duerma un ratito pero fue intento fallido. No pegó el ojo en todo el momento que estuvo en la veterinaria.
Hasta las 7 PM que le dieron de alta y lo llevamos a la casa. Lo cargué y lo puse en su cama. Por fin cerró los ojos y se durmió.
Yo también por fin pude dormir...
Esperemos que todo lo que viene salga bien, como hasta ahora...
Tiene que salir bien...
14.4.10
Hijito...
Van a operar a mi Brunito y no sé qué debo sentir.
Hace seis años que me acompaña a donde vaya, a veces incluso al baño.
Lo quiero como si fuera mi hijo, aunque sea peludo, plateado y con 4 patas. Casi es mi hijo.
Lo primero que hago cuando me despierto es mirar al lado derecho a ver si él abrió los ojos y levantó la cabecita a ver si es que ya me había despertado. Es una rutina diaria.
Le doy un besito en la cabeza y cuando digo "me voy a bañar" sale disparado de un salto al piso y corre hacia el baño... su obsesión por el agua que sale de las duchas aun no se le pasa... pero al final siempre se aburre y rasca la puerta para salir.
Cuando me estoy cambiando me mira desde la cama de mi mami, a sus pies, con unos ojos que parece decirme "por que te vas???" y con una pena enorme me despido y me voy.
Pero es algo increíble cuando llego a la casa, como tú me decías, parece sentirme a 5 cuadras de la casa y corre a la ventana moviendo la cola desesperadamente hasta que emite un sonido cuasi aullido cuando ya entro con el carro a la casa. Siento sus cuatro patas correr por las escaleras como si fuera un caballo enanito y sale para pararse en dos patitas sobre la puerta de mi carro. Es una fiesta de puro amor cuando nos volvemos a ver al final del día.
Pero por que tienen que sufrir también de enfermedades!!!
No es suficiente ya con todos los males que tenemos los humanos?
Sé que todo saldrá bien la próxima semana pero tengo miedo.
Aunque muchos me vean histérica, pesada y un poco berrinchuda, solo tengo miedo.
Es difícil para mí aceptar tantas pruebas juntas. Pero no me queda de otra.
La verdad es que aunque nadie me entienda y por ello nadie me soporte estos días que andaré como grinch en Navidad, siento que desde donde estás, tú me entiendes.
Dame otra manito ahora por fas...
Lo necesito.
Hace seis años que me acompaña a donde vaya, a veces incluso al baño.
Lo quiero como si fuera mi hijo, aunque sea peludo, plateado y con 4 patas. Casi es mi hijo.
Lo primero que hago cuando me despierto es mirar al lado derecho a ver si él abrió los ojos y levantó la cabecita a ver si es que ya me había despertado. Es una rutina diaria.
Le doy un besito en la cabeza y cuando digo "me voy a bañar" sale disparado de un salto al piso y corre hacia el baño... su obsesión por el agua que sale de las duchas aun no se le pasa... pero al final siempre se aburre y rasca la puerta para salir.
Cuando me estoy cambiando me mira desde la cama de mi mami, a sus pies, con unos ojos que parece decirme "por que te vas???" y con una pena enorme me despido y me voy.
Pero es algo increíble cuando llego a la casa, como tú me decías, parece sentirme a 5 cuadras de la casa y corre a la ventana moviendo la cola desesperadamente hasta que emite un sonido cuasi aullido cuando ya entro con el carro a la casa. Siento sus cuatro patas correr por las escaleras como si fuera un caballo enanito y sale para pararse en dos patitas sobre la puerta de mi carro. Es una fiesta de puro amor cuando nos volvemos a ver al final del día.
Pero por que tienen que sufrir también de enfermedades!!!
No es suficiente ya con todos los males que tenemos los humanos?
Sé que todo saldrá bien la próxima semana pero tengo miedo.
Aunque muchos me vean histérica, pesada y un poco berrinchuda, solo tengo miedo.
Es difícil para mí aceptar tantas pruebas juntas. Pero no me queda de otra.
La verdad es que aunque nadie me entienda y por ello nadie me soporte estos días que andaré como grinch en Navidad, siento que desde donde estás, tú me entiendes.
Dame otra manito ahora por fas...
Lo necesito.
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