Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

3.11.11

Cómo cambia el ayer...

Tengo la mirada fija en un solo punto. 
Dirección norte. 
Veo una tienda de muebles Matiss y un poco más a la derecha lo que era mi antigua primera oficina de trabajo. El lugar al que entré luego de los 5 años en la universidad y aprendí a ganarme los frejoles con el sudor de mi frente. No tan sudor sudor porque aun seguía siendo tu engreída, pero ese no es el punto. El punto es que viendo atenta esas antiguas rejas negras que ahora, un poco más modernas, dejan ver grandes vitrales de lunas semi transparentes me acordé que hace unos años estuve ahí. Y ahora, unos años después unas cuadras más al costado. 

Es increíble pensar cómo cambian los días aun así los veas por un lado o por otro. 
Ayer no le tenía miedo a los aviones, y ahora sí. No soporto la idea de pensar que me pueden quedar solo unos cuantos minutos conscientes allá arriba. Y al segundo estar aquí abajo pero de otra manera.
Ayer pensaba que trabajar sería "pan comido". Y ahora solo pienso que que uno se rompe el lomo trabajando y cada vez los puestos son más difíciles, la competencia más exigente y el tiempo más corto.
Ayer te esperaba detrás de esas rejas con mi lonchera en la mano derecha y en la otra la cartera. Ahora, solo salgo y me meto sin pensarlo dos veces a mi carro para salir a pelearme con el mundo.
Ayer no podía decir que pasaría un fin de semana "en familia", por ese "roche" que me digan que era la lorna máxima por salir siempre con mis papás y mis hermanos. Ahora, realmente sufro cuando pasa un solo fin de semana que no los vea.
Ayer soñaba con viajar con mis amigas, salir con ellas y reírme sin parar. Ahora, solo pienso en las innumerables veces que me reí contigo y lo mucho que me gustaría tenerte a mi lado para que me cuentes tus historias repetidas. No me importa que sean repetidas. Las escucharía siempre con la misma sonrisa en los labios que la primera vez me sacaste.
Ayer pensaba en que solo llegaran las 6 de la tarde para salir del trabajo y poder ir a la casa y prender la compu y hacer sonseras. Ahora, espero esa hora para poder ir a descansar, abrazar a Lalo y contar los días para que regrese mi mami. 

Vuelvo a mirar hacia el frente y ya no puedo ver muy bien esas rejas negras de las que me recogías hace unos años. La luz ya se está yendo a su casa para darle paso a la luna, si es que hoy se le ocurre asomarse. Eso quiere decir que se va haciendo de noche. Los pendientes debo terminar y mi laptop guardar. 
Un día más pasó y lo más importante fue que viví el hoy sin pensar en el mañana. Pero fue imposible dejar de pensar en el ayer, pues de eso estamos hechos y si bien lo que importa es el "ahora", el "ayer" marcó un momento importante y decisivo en mi vida.

Ahora espero el mañana, pero no para vivirlo a la loca, sino para que sea más rápido 8 de noviembre y ver otra vez a mi mami después de muchos días lejos.

...la hubieras extrañado como no tienes idea...
Ahora ya nadie me persigue para que tome mis pastillas de la alergia...
Pero es solo un detallito de los muchos que tiene con nosotros...

Que sea 8 rápidoooo!!!
Además, aun no aprendo a preparar muchos platitos de comida!

2.11.11

Papelito manda

Ayer entré al baño de David para buscar una toallita de manos y estaba un poco molesta. Traté de no pensar en eso que me molestaba para no hacer más hígado y en lugar de olvidarme me acordé más de lo que me había molestado. La costumbre de muchas personas a "hacer" o costumbre de "dejar de hacer" me irrita mucho. y más si tengo que vivir con ellas. Yo entiendo ese rollo de loco, pero sé que tu también.

Al mirar hacia la puerta del baño pude ver ese papel que ya amarillento por el paso del tiempo y la tinta casi ploma en lugar de negra dejaba ver entre líneas que a ti en algún momento de tu vida también te molestaban las costumbres de otras personas al "hacer" o "dejar de hacer" lo que fuera. 

Recuerdo que siempre te molestabas cuando encontrabas la perilla de la puerta con el seguro hundido y girado. O sea, el seguro trancado. Siempre repetías que no entendías porqué razón empujaban el seguro pero no contentos con eso decidían girarlo cuando no era necesario. Te enfurecía tanto que malograran la puerta que el límite de tu paciencia te llevó a escribir ese papelito y pegarlo con cinta adhesiva en la puerta. "No girar el seguro, solo hundirlo!!!!!!!". 
Tal cual...
Con esos símbolos de exclamación y todo. 
Tal cual...

La molestia se convirtió en una sonrisa. Ya no estaba con cólera y ganas de rabiar con lo que "hacen" o "dejan de hacer" algunas personas. Todo lo contrario, tenía ganas de ir a abrazar con todas mis fuerzas esas costumbres a las que aun no me acostumbro. 
Dejar la terma prendida!
Qué clase de problema es ese????
Se pega un papelito que diga: "No olvidar bajar la terma!!! 
Y listo!
Para qué discutir y mal gastar el tiempo que hoy está tan escaso deliberando sobre si se dejó arriba la llave de la terma, o quién fue el último que se bañó. 
Tonterías!

Una vez más, me fui a dormir con la mejor de las sonrisas y el más profundo de los suspiros.
Aun así no estés conmigo, nada impide que me sigas aconsejando!

1.11.11

Despotricando contra el tiempo

Estoy teniendo serios problemas con el señor tiempo...
Me llega que no me permita hacer todo lo que quiero:
Salir a correr aunque sea en el friecito de la noche,
cantar por horas en la ducha,
dejar que el viento sople en mi cara y sentir como se congelan mis facciones,
tirarme al suelo a simplemente sentir el tic tac de mi reloj,
oler el pasto y detenerme a mirar las hormigas,
contar los minutos que suena el teléfono sin importarme dejar de hacer cosas por conversar,
contestar las llamadas perdidas,
dejar que hablen, que hablen sin cesar y poner cara de indiferencia,
mirar a las personas aturdidas y no sentirme parecida a ellas,
simplemente vivir despojada del reloj.

Ese "tirano" que a veces ayuda y a veces desconcierta, hoy no está siendo grato.
Sin embargo, pienso que esta etapa que me toca vivir hoy, es especial.
Siento que aunque ande a zancadas contra ese tiempo soy feliz.
Me encanta el nuevo trabajo en el que estoy,
amo vivir a mil por hora mi vida de casada,
vivo cada segundo aprovechándolo al máximo,
disfruto de mis dolores de espalda! Oh sí! Masoquismo a mí!
No me alegro de que me duela, sino disfruto del dolor.
Aunque parezca loca, ese es el que me empuja a seguir adelante.
Contra todo y contra todos.

No estuviste conmigo el día que marcó una etapa nueva en mi vida.
Al menos no en cuerpo.
Pero sentí tan presente tu alma que ahora creo firmemente en ese más allá.
En ese más allá en el que vives.
Desde el que me miras y proteges todos los días.

Gracias por darme esas fuerzas que aparecen de la nada.
Y aunque esté con los ojos de huevo duro hace unos días, y me sienta la mujer ballena, soy feliz.
Y me encanta!
Le duela a quien le duela!

28.10.11

Se va, seeeeee va...

Hace unos minutitos sentí algo así como un temblor. Digo algo así porque al principio quise pensar que no era nada. Miré a mi alrededor y al ver las caras de mis nuevos compañeros de oficina no pude hacer nada más que dar vueltas sobre mi lugar con la mano de arriba abajo haciendo la mueca de (uy uy uy). Respiré un poco, miré la oficina de mi jefa (quien también le tiene temor a esos malditos de los temblores) y al verla salir diciendo luego de un zamacón más fuerte: ahora sí vamos! directito detrás de ella me fui. 

Dónde estaban esas escaleras! Tengo recién una semana en esta oficina y aun no me acostumbro a la nueva "logística" pero todo llega a su momento. Y hoy, llegó el momento de hacer un alto, ver las señales de escape, correr, y llegar hasta el piso 1 desde el 12. Al final, felizmente respiré profundo al pisar suelo y al ver a tantos locos como yo a las afueras esperando alguna "réplica".

Vi mi celular aun sin mucha señal y los mensajes, twits, taggeadas en facebook y demás palabras que no entenderías si estuvieras aquí, no paraban de llegar. Algunos preocupados, otros burlones, pero todos en buena honda querían solo saber si estaba bien. Creo que ya se me hizo costumbre eso de llegar a un nuevo trabajo y que la bienvenida me la de nada más y nada menos que un señor temblor. Como el del terremoto de Ica que me dio la bienvenida en McDonald's y me colgué del cuello de la Gerente de Operaciones para cruzar Larco. 

"¡Qué me diría mi papá si me hubiera visto bajar así las escaleras!" No dejaba de pensar en las mil oportunidades que tuviste para decirme que me cuidara porque tu mayor preocupación era que pase algo parecido estando fuera de la casa y yo sin documentos tirada en una esquina desmayada del miedo. Me lo repetías tanto que ahora ya hasta me da risa. Y además del miedo y del cansancio de bajar corriendo desde el piso 12 en taco 10 cogiéndome el palo de fierro y saltando de tres en tres como bombero llegué al suelo y pensé en ti. En lo feliz que debes estar desde allá arriba por mí y por lo que en este momento siente mi corazón a pesar del temblor.

Se va un mes lleno de ilusión, alegría y sueños por construir, pero comienza también uno cargado de sorpresas y momentos especiales. Se fue octubre, mes precioso lleno de amor, que aunque tenga aun un fin de semana más y un lunes por terminar ya está casi casi llegando al final. Se fue con lindas historias y fotos que enmarcar en mi gran pared de sueños, algunas lágrimas que salieron sin timidez se van con él también, pero sobre todo se va un mes que dejó en mi mente y mi corazón la mejor de todas las intenciones del mundo: vivir feliz.

Después de todo, octubre es el mes de los milagros... pero también de los temblores.

El heroe de mi vida