Este año fue duro...
Un año difícil por lo menos para mí. Y con esto no quiero decir que todos los pares son malos, porque hay de todo. Pero este 2012 en lo particular, fue bastante complicado. Y como de todo lo malo hay que sacar también lo bueno, aprendí mucho. Crecí un poco más y aunque no lo despido con bombos y platillos le doy las gracias.
Y bueno, hice un recuento de lo que escribí el 30 de diciembre del 2011, en promesas de fin de año, y realmente no estuvo tan malo después de todo. Hay cosas que no se cumplieron pero otras que sí. Algunas que se salieron del guión cuando menos lo pensamos y otras que parecieron pesadillas que nunca tuvieron un despertar calmo.
Pero algo de lo que puedo estar segura es que quise un año de retos, y los tuve. Y aunque me tocó vivir un momento extremadamente difícil al final del año, ahora entiendo que nada en esta vida puede ser explicado con puntos y comas, con respuestas concretas, nada tiene sentido si empezamos a buscar en donde no viene al caso. Sigo luchando contra un sentimiento de angustia extremo pero entendí que yo sola puedo salir de esto. Comprender primero que las cosas suceden porque sí, y no porque alguien tuvo la culpa. Las personas a veces se van sin previo aviso y nadie puede explicar la razón. No nos queda más que digerir a la fuerza, sin chistar. Sin cuestionarle al viento. No tiene sentido ya.
Este año fue duro...
Pero el que viene tiene que ser mejor. Como me dijeron, tiene que ser un año positivo.
Un año sin promesas.
Pero sí con sueños.
Un año con metas claras.
Y sin "fines del mundo" al final del año.
Sin trafas ni mentiras.
Un año de buen humor.
Donde la risa sea la visa para entrar.
En el que las palabras rimen.
Y los deseos sean lanzados al viento.
Un año con más tiempo.
Con pasajes en mano.
Y con las ganas bien abrochadas.
Tiene que ser un año de "inicios".
De tolerancia y compromiso.
Un año de espejos adornados para ojos cansados.
De música para el corazón.
Y de recuerdos a por montón.
Un año de desempolvar lo escondido.
De encontrar lo perdido.
Un año cargado de ilusión.
De caramelos y algodones.
Donde no necesitemos amortiguadores.
En el que las caídas no serán bienvenidas.
Un año donde lo imposible, no existe.
Este 2013 promete...
Promete de verdad!
Feliz Año Nuevo!!!!


