Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

30.6.17

El día de Bruno

Siempre esperamos el final de junio con mucho entusiasmo. Para ser más exactos, esperamos los 30 de junio con mucha ilusión para decirle "feliz día" a alguien que tal vez no sepa siquiera que es su cumpleaños. Celebramos el día en que Bruno, nuestro perrito, llegó al mundo.

El día que lo trajiste a la casa, yo aún no había superado la muerte de Jerry, que nos acompañó 9 años y le dio cáncer y tuvimos que despedirnos de él. Pasó los mejores años de hecho porque vivió feliz, pero fue triste perderlo. Cuando llegaba de la universidad, solo entraba a la casa y lloraba. Nadie me recibía con esos saltitos alegres y lenguetazos alocados, sufrimos mucho de verdad. 

Hasta que uno de esos días todo cambió: llegué a la casa y mi mami me dijo que vaya a mi cuarto, que había llegado una sorpresa de una amiga que vivía en Estados Unidos. Subí arrastrando los pies y con la tristeza de los últimos días y lo vi. Envuelto entre mis colchas con un lazo rojo en el cuello. El perro más plomo y patilargo del mundo me estaba saludando moviendo la colita. Era un bebé, y yo no me pude resistir al repentino enamoramiento que sentí en ese preciso segundo. 

Fueron días llenos de alegría, sin olvidarme de Jerry hasta hoy por supuesto, pero Bruno se convirtió en parte importante de la familia. Renegón desde chiquito, pero es clásico de los Schnauzer creo yo, pero juguetón hasta el día de hoy. Es gorrero y pedilón y últimamente hace renegar a mi mami porque se anda haciendo la pichi en la casa. Cosa que nunca hizo de chiquito, yo creo que ya no está controlando muy bien, pero ella piensa que lo hace de malcriado.

Es mi viejito, el que me acompaño hasta en las fotos de mi matrimonio y me ayudó en mis primeros y alocados días de mamá primeriza. 

Hoy, cumple 14 años y yo solo puedo apachurrarlo y darle las gracias por existir. Sé que algún día le tocará irse también, y ahora realmente no quiero ni imaginar el momento, solo quiero que el tiempo que le toque quedarse a nuestro lado, sea el mejor.

Feliz cumpleaños Bruno!


30.5.17

Ahora nos toca ser valientes

Mayo ha sido un mes lleno de sorpresas: de las buenas y de las  malas. Un mes en el que celebré un año más de vida, y también nos despedimos de una vida hermosa que llevó mi abuela. Un mes en que me reuní con muchos buenos amigos que quisieron saludarme por mi cumpleaños, y también con algunos no tan amigos que me cerraron algunas puertas. Un mes en el que celebré por tercer año el día de la madre, y también un mes en el que recordé las promesas que aun no puedo cumplir como me lo propuse hace un tiempo. Un mes bonito, pero un poco extraño. Dulce y amargo; colorido y en blanco y negro; amable y también un poco tosco; extrañamente rápido pero a la vez que no se acaba; un mes complicado en todo sentido. 

Yo no soy de las personas que se queda para siempre en una misma página, pero sí me cuesta pasarla sin mirar atrás. Algunos más drásticos deciden arrancarla de raíz para que no quede huella y sea posible avanzar, pero algo en mí no me deja hacerlo. Creo que me aferro mucho a la idea de que el mundo no puede estar tan podrido como está ahora. Tal vez en mi loca cabeza en donde solo están permitidos los arco iris y las flores de colores a veces colapsa y se auto sabotea para pisar tierra de manera más drástica. Pero duele la caída, y aunque sé que siempre debo levantarme, algunas veces cuesta un poco más y una se pregunta: y si me quedo un rato solo a mirar de lejos? 

Imposible, el tiempo vuela y las pilas se agotan pero siempre hay un cargador cerca. En mi caso, son mis hijos. Mi cargador más potente que me ayuda a salir del hoyo más profundo, y por eso es que sigo de pie, no hay de otra y ya está. 

Ahora es cuando tú me debes decir de alguna manera eso que tanto extraño escuchar: valiente! Porque solo los valientes se paran y siguen adelante a pesar de todo.

Así que aquí estamos, tratando de ser valientes una vez más. Solo espero ese empujón que siempre pido antes de dormir... porque tú me hiciste así: valiente. 

La imagen puede contener: montaña y exterior

30.4.17

La abuela

Todavía me acuerdo la vez que llegaron a vivir a la casa. Todos emocionados por la llegada de los abuelos (los que siempre traían King Kong de manjar blanco en la maleta), esos que vivían en el norte y cada vez que venían de visita era una fiesta. Llegaron a la casa a vivir porque ya estar en provincia de hacía un poco difícil para dos señores mayores y con algunos achaques ya por la edad. 

El depa que construimos en el tercer piso de la casa era el nidito de amor. Digo nidito de amor porque realmente eso parecía. Cómo me gustaba subir a su casa, sentarme en sus muebles, gorrear galletas y de paso algunas llamadas por teléfono (era la época en que mi pasatiempo preferido era el telefonito). Era mi escape a la rutina, mi emergencia si es que necesitaba un sol (emergencia) o si simplemente quería subir a respirar ese olor a "casa de abuelos". 

Los chistes y las historias eran infinitas. El abuelo tenía ese mágico poder de hacernos reír en TODO momento que nunca he visto en otra persona. Desde sus frases chistosas y apodos precisos, hasta las muecas que nos ponía a veces. La abuela Olguita era diferente, siempre preocupada y directa también, era la que ponía el orden en la casa. Me acuerdo de la vez que se cayó y se fracturó la cadera, todos pensamos que sería muy difícil pero todo lo contrario. Demostró ser más dura que un roble, hasta ahora que ya tiene 97 años. Quién diría que años más tarde, ya sin el abuelo, ese lugar en el que vivieron juntos algunos años sería mi primera casa. Mi depa de recién casada.   

Hoy esas fuerzas parecen haber llegado a la meta. Y es que pasar por todo lo que pasó Olguita en su vida, no debe ser nada fácil. El perder a tu esposo, y luego a un hijo, en realidad debe ser una pesadilla, tengas la edad que tengas. No es natural enterrar a tus hijos, no es entendible, no es lógico. Pero por fin vas a ir al encuentro de ellos abuelita, por fin todo lo que pediste se va a cumplir. Y ya arriba te encargarás de poner orden y también a chquear todo desde un asiento privilegiado. Aquí, tus hijos, nietos y bisnietos siempre nos acordaremos de ti, de tu fuerza, y de tu lección de vida.

Por ahora, solo nos queda acompañarte y darte la mano hasta que llegue el momento. Ese momento en que por fin serás feliz como muchas veces lo dijiste. Corre abuela, ahora que puedes hacerlo, hazlo. 


31.3.17

Al viento

A veces me pregunto cómo hacías para hacer todo lo que tenías que hacer sin dejar de lado nada. Se me hace tan difícil ver el presente sin pensar en el futuro, que a veces pienso que es eso lo que "ata" aunque el pasado no tenga nada que ver. Tantas cosas por hacer, metas por cumplir, pendientes que cerrar, cuentas que pagar, y tantas cosas más, pensar en todo eso me atrasa y no me deja avanzar. Es miedo? Es inseguridad? A ver si me mandas alguna señal desde allá para saber qué debo hacer. Es en estos momentos donde me falta ese sabio consejo que, aunque con reniegos de mi parte, siempre eran acertados. Qué es lo que me falta entonces: paciencia? valentía? Pero por qué me cuesta tanto conseguirlo? 

Pensar en lo que "puede pasar" es un círculo sin fin. Porque la vida no se trata de ver el futuro para elegir otro camino, se trata de confiar y seguir. Quién no quisiera tener una bola de cristal para adelantarse a lo que sea, así sea bueno, adelantarnos para saber qué viene después, para estar tranquilos desde ahora, o intranquilos buscando cómo esquivar el momento no deseado. Eso sería hacer trampa porque de qué sirve vivir tu propia novela si sabes los puntos críticos en donde "termina una temporada". Aunque a cualquiera le da curiosidad. 

La pregunta es, cómo hago para no preocuparme por lo que viene si ni siquiera ha llegado
Cómo hago para soltar si es que aún no lo tengo?
Cómo hago para disfrutar el presente por más que venga con algo de piedras?
Cómo hago para no tener miedo???? Será normal el miedo, o es por algo que siento ese miedo tan extraño a arriesgar? Y ejemplo más claro que ese NO HAY, para describir la situación HOY. Un círculo sin fin. 

Ya vendrán mejores días, a veces es solo eso: días un poco extraños llenos de preguntas y búsquedas sin sentido. 

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El heroe de mi vida