Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

29.1.16

El primer mes

Se fue el primer mes del año y simplemente sigo sin creerlo. Los días pasan, los hijos crecen y nosotros nos hacemos más viejos. Es inevitable pensarlo cuando vemos las fotos de hace solo un año. ¿Tanto puede cambiar uno en tan poco tiempo? Es así, aunque duele.


En líneas generales fue un buen mes. Cerré algunas promesas para el año, pero aún me queda una larga lista por cumplir. Que dicho sea de paso, la lista no la hice jamás. Por eso, aquí va:

Este 2016 me gustaría hacer muchas cosas, digo me gustaría porque si prometo me auto presiono, y más presión en mi vida, no entra. No hay espacio para más. Por eso me encantaría:
- Aprovechar al máximo cada uno de mis días.
- No renegar delante de los bebés.
- Bañarme en la ducha y tomarme al menos 10 minutos, y no 3 como todos los días.
- Pelear menos.
- Querer más.
- Que los momentos estresantes duren poco.
- Que las páginas amargas se pasen más rápido.
- Hacer de los días pesados, lecciones por aprender.
- Estudiar por lo menos "cómo ser una mejor mamá".
- Empezar un proyecto personal.
- Terminar el cuarto de juegos de los bebés.
- Comer sano.
- Caminar un poco más.
- Dejar de lado la flojera.
- Dormir cuando pueda, donde pueda y como pueda.
- Romper un récord.
- Ahorrar.
- Pensar en lo que viene y prepararme.
- Renegar con la almohada.
- Llamar y no ser ingrata.
- Ver a quienes valen la pena sin tener remordimientos.
- Confiar un poco más.
- Retomar la lectura.
- Decir hasta el más mínimo.
- Hacer ejercicios para la memoria.
- Darle más fuerza a mi blog.
- Seguir con mis historias.
- Una vez más intentar empezar eso que tanto quiero: mi libro.
- Luchar, luchar y luchar contra el estrés, el pesimismo y las críticas.
- Llorar con razón, no gastar lágrimas por las puras.
- Crecer.
- Ayudar a crecer.
- Escuchar más.
- Volver a los domingos de misa por la mañana. 
- Celebrar lo que alegra.
- Ver cómo intento de nuevo lo que no se pudo.
- Hacer algo especial por alguien.
- Nunca esperar nada a cambio.
- Sonreír. Siempre sonreír a pesar de todo.

Vamos que es una lista bastante ambiciosa y detallada. Algunas cosas seguirán en StandBy, pero lo mejor es tenerlas apuntadas como una hoja de ruta para seguirlo al pie.  

Se fue enero y cumplí algunas cosas, vamos por más!!!

28.12.15

Se viene el 2016

Un año más que se va como volando. No sé si sea que mientras más vieja me hago, más rápido se pasan los años, pero cuánto quisiera que sea al revés. Ahora, quisiera tener tanto tiempo como sea posible para estar con mis hijos. Apachurrarlos y jugar con ellos todo el tiempo, enseñarles todo y aprender juntos cada día.

Este año ha sido distinto a los demás. Los bebes cumplieron su primer año de vida y yo mi primer año de mamá. Un año en donde los sustos y alegrías van de la mano. Las caídas y secadas de lágrimas son las protagonistas pero también las risas interminables y emociones al límite. Un buen año sin duda. 

Tuvimos también un poco de nostalgia, como cuando celebramos tu cumpleaños o cuando vemos tus fotos y los bebés las ven atentos. Naelle, quien ya empieza a hablar (desde chiquitita como la mamá) dice "tito" cuando ve una de tus fotos. O por ejemplo, este fin de semana fue su primera visita a la playa y todos emocionamos conocimos juntos la arena y el mar (yo la conocí a través de sus ojos como si fuera la primera vez) y mirando al cielo señalando las nubes les expliqué que ahí vivía su abuelito, quien los cuida siempre y nos vigila día y noche. El Tito vive arriba y siempre en nuestro corazones.

Se acerca el año nuevo y será una vez más tranquilo, en "paz" o al menos tratar de darle paz a Bruno, quien sigue sufriendo con los fuegos artificiales y cuetecillos. Este año ha sido menos fuerte, pero a pesar de eso, él sigue sufriendo. Mientras más viejo se hace, creo que más miedo le dan. Ni que pensar en lo que hacías hace año, que cuando nos quedábamos sin "reservas", tal cual como en una guerra, sacabas una pistola de tu maletera y disparabas al cielo para inmediatamente volverlo todo azul, luego todo rojo y luego todo verde. Era la envidia de toda la cuadra, qué cuadra, de todo el distrito creo. Eran bengalas de emergencia que sabe Dios para qué, tenías en tu carro. Era muy divertido.

Es lindo eso de contarle a los bebes que su abuelo es como "pulgarcito". Que un día se fue a dar un vuelo en un avión. Lo demás lo inventamos juntos y se siente bien. Tendrán grandes historias que contar en el colegio y a sus amiguitos. Su abuelito vive en el cielo, qué mejor que eso! 

Es raro despedir el año así. Siento una especie de felicidad y también un poco de pena. Creo que el cansancio de mamá primeriza, el estrés del primer año, y toda la mezcla de emociones "hormonales" que quiero pensar que están un poco alborotadas por... haber dado a luz hace más de un año? Un poco difícil pero no sé. A veces las personas cambian, y yo, por mi parte prometo cambiar un poco más para el siguiente año. Creo que todos lo necesitamos. 

Vamos con todo 2016...
FELIZ AÑO!!!

27.11.15

Cosas que dejé de hacer cuando me volví mamá

A veces pienso en todo lo que hacía antes, y en por qué tuve que dejar de hacerlo. Confieso que intenté seguir con algo de esa rutina, o mejor dicho, con algunos de esos "pasatiempos", pero viendo mi realidad y pobre reloj que parece llorar cada vez que lo veo por la falta de espacio para más, me doy cuenta que esta es mi realidad hoy.


Dejé el gimnasio o salidas a correr por las noches. A veces trato de hacerlo pero cuando digo, listo por fin se durmieron, ya son las 10:00 pm, hora en que me toca preparar su leche y darles el último biberón del día. Luego de eso, no hay tiempo, y tampoco muchas ganas para más. 

Dejé de ver películas cada vez que podía. Era casi un hábito que cada vez que llegábamos del trabajo temprano, poníamos una película y nos dedicábamos a ver cuanto podíamos. La fila de DVDs se actualizaba casi semanalmente, y ahora, es actualizada pero en la ruma de "películas por ver".

Dejé de ir al cine y disfrutarlo como normalmente se debe hacer. Prometimos escaparnos al menos una vez cada dos semanas al cine, pero lo hicimos muy poco durante el primer año de papás. Y debo confesar que cuando lo hacíamos, yo dormía. Por más que intentaba permanecer despierta para terminar la película, me quedaba dormida casi a los primeros 15 minutos de película. Un desastre.

Dejé de leer. Y es lo que más me duele de todo. Extraño mis libros y ellos me extrañan a mí, estoy segura. En mi mesita de noche ya no hay esa torre de libros por leer que agarraba por las noches y me comía cada vez que podía. Ya no me acompaña uno de esos en mi cartera, y tampoco ya no voy a Crisol para ver con emoción qué leería el próximo mes. Espero que vuelva esa parte de mí, la espero con ansias.

Dejé de dormir los sábados por la tarde. Esa hora de marmoteo a pierna suelta para "prepararnos" para salir en la noche bien descansados se esfumó. Ahora es lindo porque salimos a pasear y jugar, pero termino más trapo que no se qué. 

Dejé de manejar... pero no porque no pueda, sino porque al ser mamá me olvidé de muchas cosas, como por ejemplo, que mi brevete vencía en mayo y me di cuenta de ello en octubre y los 3 meses de "chance" para renovar sin mucho trámite, murieron. Y ahora, tengo que hacerlo TODO de nuevo y realmente, me da una flojera de locos. Ya lo haré, algún día lo haré. 

Lo que más me sorprende, es que nada de esto me importa mucho cuando miro dónde estoy ahora y quiénes llenan mi vida. Cambiaría y dejaría todo eso y más por mis hijos, y no necesito pensarlo dos veces. Sé que más adelante podré volver cada una de las cosas que he dicho, pero por ahora todo eso es secundario. Lo principal está frente a mis ojos y tan solo a unos centímetros de distancia.



29.10.15

Un día en mi vida

Siempre me quejo de la falta de tiempo en mi vida y no puedo hacer nada contra ello. Lucho pensando en qué puedo hacer para robarle más minutos a los días pero nada. No se puede estirar el tiempo por más que uno lo intente. 

Me despierto a las 5:30 am para atender a los bebés por más o menos una media hora, entre leche y pañales se pasaron los primeros minutos del día. Luego elijo lo que me pondré ese día y me meto a la ducha. Si es un buen día, los bebes me dejan alistarme tranquila, sino, estoy alternando entre el espejo y una de las cunas para poner chupones o calmar un llantito que otro. Luego, me despido con el corazón en la boca y salgo al trabajo.

El tráfico es otro factor que lo atora todo. Si restara el tiempo que paso en un carro tendría más minutos para mi día, pero no es así. Evalúo la bicicleta y luego me arrepiento, no es muy fácil ir de Surco a San Isidro en dos ruedas. En mi computadora desde antes de las 8:00 am empiezo a trabajar poniendo mi reloj en cuenta regresiva. ¿Cuántas horas faltan para volver a ver a los bebés? A veces el día se hace eterno. Felizmente existen los teléfonos que ahora acortan distancias con fotos y estatus de cómo va todo por la casa. 

El trabajo es otro tema. Aquí las cosas puedes ser tan coloridas como uno espera que nadie avisa sobre las tormentas por venir. Puede tornarse oscuro y gris de la nada y todo recae sobre tus hombros, pesa y duele pero las horas pasan y se acerca el mejor momento del día. 

En un buen día llego a las 5:30 pm a la casa, para tirarme al suelo a gatear y jugar con los bebes. Corremos, gritamos, saltamos, cantamos... también nos ponemos super engreídos por no habernos visto en todo el día. Y luego a comer. Felizmente alguien me ayuda con uno para yo darle al otro y luego limpiar el desastre para ponernos a jugar otra vez.

Llega la hora del baño, en donde termino sin espalda pero es la más linda de todas. Primero entra Marcel y jugamos en el agua. Lo saco con pataleta para cambiarlo y ponerle su chupón para que luego siga Naelle. Igual, aunque últimamente está con un poco de trauma al agua, es raro pero luego ya no quiere salir. La cambio y a ordenar todo mientras ellos miran tele.

Viene la hora de "dormir", que puede ser tan exitosa como para durar 15 minutos antes de que caigan o incluso hasta 1 hora y 10 minutos dando vueltas en la cama pinchándome el ojo, jalándome el pelo y revolcándode encima mío sin parar (Marcel es un maestro para eso). Cómo luchan por Dios, cuando yo pongo la cara en la almohada y adiós. 

Así, cuando duermen por fin, aprovecho en cambiarme y preparar todo para la última leche del día. A hervir agua y a tener los biberones limpios para las 10:00 pm 

Cuando los acuesto luego de la leche, rezo agradeciendo por ellos y pidiendo su protección, y además también, para que sea aun buena noche y no se despierten tantas veces como la mayoría de noches.

... y así, a las 5:30 am todo vuelve a empezar...

Un día conmigo... un día de locura.
Sola, o acompañada.

El heroe de mi vida