Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

4.9.14

Un mes cumplido!

Exactamente hace un mes, mis dos razones para sonreír llegaron a este mundo. Un mundo que lejos de ser perfecto, es el lugar los verá crecer y convertirse en personas de bien. Un mundo que los empujará a salir adelante, como ellos saben hacerlo desde el día uno, un mundo que les enseñará con tropezones y empujones a tomar el lugar que los espera desde antes que fueran planificados. Un mundo que es tan suyo como nuestro. Y así con sus negros y blancos es el mundo en el que vivimos y nos da alegrías más que tristezas. 

Es imposible describir lo que siento hoy. Tantas cosas cambiaron en un mes... y bueno aunque con ojeras y un poco más de arrugas en la cara (no es broma), este ha sido un mes de aprendizaje y eso sí, de puro amor. Un amor que supera cualquier límite y cualquier barrera. Un mes de leches, hipos, chanchos, atoradas terroríficas, baños de esponja y de cuerpo entero, ombligos caídos, llantos, suspiros, malas noches infinitas, agujas en el talón y más llantos, pañales, cacas, pichis y calenturas que quisieron ser fiebres frustradas. Un mes para aprender a ser mamá... y falta tanto pero tanto por aprender que a veces pienso si lo lograré. Creo que es algo que todas las mamás pensamos en un momento. Y es que ser responsable enteramente de una vida (en mi caso dos) petrifica hasta a la más valiente. Son tantos los miedos que nos invaden que a veces nos paralizan. Lo digo y lo confieso, los primeros días temblaba cuando se acercaba la hora de ver el pañal y darles el biberón. Ya contaré un poco más sobre eso porque es una etapa que creo, les pasa a muchas. 

A pesar de no tener un manual, tengo a la mejor maestra, la abuelita lita. Simplemente es la "Nana mágica" peruana. No sé que haría sin ella y sin todas sus enseñanzas. Ella se desvela conmigo, llora conmigo, se ríe conmigo y también me pone en mi lugar cuando es debido. Una maestra completa. No me alcanzaría la vida para agradecerle todo lo que está haciendo por mí y mi nueva familia. Bueno, haber criado a 4 de los cuales 3 fueron casi en simultaneo es para sacarse el sombrero. La mejor escuela la tuvo ella. Igual tengo una nana junior que seguro también aprendió de ella. Mi hermana Lissy, que gran ayuda! Cuando los bebes no hacen caca ella es la estrella! No sé que hace pero viene la caca al minuto. Sí, sufro cuando no hacen caca porque no es bonito ser estreñido (la historia de mi vida!!!).

Pasó un mes y con él pasaron tantas cosas... empezando por un nacimiento que fue un poco chocante pero que al final tuvo los mejores resultados. Dos bebés guerreros que a pesar de todo están aquí, con nosotros y saliendo adelante. Y bueno yo, una mamá inexperta que aunque no tenga mucha leche para dar me saco la mugre y ruego gota a gota porque se conviertan en chorros de leche materna. Pero bueno, esa también es historia de otro post. Hoy celebramos el primer mes de vida de mis chikindujos. Y qué buen primer mes! Vamos a ver el lunes lo que nos dice el pediatra... lloraremos como esa primera cita en donde los pincharon y yo sufrí más que ellos, pero así y solo así saldremos juntos adelante y creceremos un poquito más. 

¿Quién ha dicho que en un día no se puede crecer? Claro que se puede! Sino, pregúntenle a los mellizos Guillen Alarcón, los ángeles guerreros de mi vida.

Feliz primer mesecito hijitos... los amo!




25.8.14

La mejor historia de mi vida acaba de empezar

Alguna vez pensé que sí era posible lograr un cambio de vida. Pero lo que nunca imaginé, fue que la llegada de mis bebitos sería el punto de partida para el verdadero inicio de mi vida...

Hace exactamente tres semanas fui a mi consulta de rutina con el doctor que me atendió durante los casi 8 meses que estuve embarazada. Diría los mejores 8 meses de mi vida de no ser por las últimas 2 semanas. De las cuales una estuve internada y la otra postrada en mi cama con un dolor increíble en la vesícula. En verdad, días de terror. En fin, ese mismo día de control pre natal, traje al mundo a dos angelitos que simplemente se robaron mi corazón desde el día 1 que me enteré que estaban en camino. 

Fue un poco accidentada su llegada, pues mi beba estaba haciendo un poco de esfuerzo porque estaba muy apretadita. Su hermano estaba nadando en una piscina y ella en una piletita de agua. Gracias a Dios, ese mismo día el doctor no dudó ni un solo segundo y me dijo en plena ecografía a las 11:00 am "nada, te los sacamos hoy mismo. Por favor preparen la sala que entramos a operar a las 2:00 pm". Confieso que el miedo me invadió, miles de preguntas bombardearon mi cerebro y las lágrimas empezaron a correr. Lalo llamando a mi mamá para que nos trajera el maletín que con las justas habíamos preparado un día antes. Como presintiendo algo... pero mi principal preocupación no era esa, sino eran mis hijos. Tenían solo 34 semanas, 3 menos para que sean considerados a término. Y eso que un bebé completamente a término tiene 40 semanas, la excepción es que cuando son mellizos se consideran 37 máximo 38 semanas. Estaban aún muy chiquititos para salir al mundo. Yo, no hacía más que sentirme culpable. ¿Por qué no aguanté más tiempo? ¿Por qué fui tan débil y no soportar ese dolor de vesícula causado por la rodillita de mi beba? ¿Por qué no pude tener un final de embarazo normal?, y miles de cosas más rondaban mi cabeza mientras me preparaban para la operación más veloz de la historia. 

La hora se acercaba y yo seguía sin creerlo. Estaba a solo minutos de conocer a mis bebitos. Los que tanto esperamos y por los que eramos capaces de dar la vida sin conocerlos siquiera. Mis dos angelitos, mis milagritos, mis deseos hechos realidad, mis enanitos... mis hijos. 

Llegó el momento, y mi mama y Lalo se despidieron de mí por unos momentos. Lalo entraría luego para darme la mano (según yo), me cambiaron de camillas unas 5 veces llegando a distintos puntos hasta entrar a la sala de operaciones en donde todo empezó. Creo que la realidad superó a la ficción para bien. No sentí nada, y la epidural es LA GLORIA. Solo un poco presión y listo! Lo único malo es que cuando me pedían mover la cadera hacia la derecha simplemente no podía moverme ni medio centímetro, era inútil. Pero lo bueno era que podía mover los dedos del pie y en mi cabeza decía "ok! no estoy inválida". Y es que son tantas cosas las que una escucha que se crea historias falsas en su cabeza sin tan siquiera haber vivido el momento. Por eso, siempre es mejor que uno mismo construya su historia. Sin más.

Entró mi doctor, quien me agarró la frente, me limpió una lágrima y me dijo "ya estamos! Vamos a conocer a tus bebitos, y no te preocupes que todo está y estará muy bien". Yo solo escuchaba y preguntaba por mi esposo. Nadie me respondía. Miré hacia los lados medio borracha por las cosas que empezaban a ingresar por mi vena del brazo izquierdo y había mucha gente en la sala, pero ninguno de ellos era Lalo. Empecé a desesperarme. Respiré hondo y le pedí a mi papá que me diera la mano, que no me suelte en todo ese momento, y lo mejor es que así fue. Sentí que alguien me dio la mano y cuando abrí los ojos, para ver si algún doctor estaba ahí no había nadie. Sin duda, mi papá estuvo conmigo. 

Empecé a buscar un punto fijo en el que concentrarme y perder el miedo, y no se me ocurrió nada mejor que mirar hacia arriba, a un reflector que más parecía un espejo. Lo vi todo... el corte, las capas de piel, la sangre, y mis hijos. Ahí estaban, juntitos y aún sin esperar entrar al mundo así como así. Salió uno y se lo llevaron a la derecha, yo lloraba muchísimo pidiendo que me lo enseñen, me desesperé porque aún no lloraba y hasta que por fin lo hizo! La alegría más grande me invadió y volví al reflector, salió la segunda y fue igual. En unos segundos me los mostraron y se los llevaron sin decirme nada. A dónde se los llevaban, no era posible! Quería abrazarlos, sentir su piel y decirles lo mucho que los hemos esperado y que seguro su papito estaba afuera rezando por nosotros. Pero no fue así, y yo simplemente abrí los ojos a las 5 de la tarde en un cuarto blanco, sola. Luego el doctor me explicó todo. "Los bebes están muy bien, nacieron un poco deprimidos porque la bebe ya estaba casi sin espacio y sin oxígeno, no dejamos entrar a tu esposo porque iba a ser muy impactante para él. Y es mejor hacer todo de la manera correcta. Los bebitos prematuros son muy fuertes, vas a ver que salen rápido para encontrarse contigo".

Fueron días muy difíciles los que vinieron... todos estaban felices y me decían lo bellos que eran, lo iguales que eran a mí y lo activos que se les veía detrás de la luna en la sala de bebes. Pero yo no pude verlos hasta el día siguiente, no pude cargarlos hasta el día posterior a ese que los vi por primera vez, y no pude tenerlos en mi pecho hasta el tercer día. Pero lo bueno de toda esa pesadilla es que hoy están aquí, con nosotros, sanos y con muchas ganas de crecer y comerse al mundo como un día se los dije mientras estaban en mi panza.

Este mundo no es perfecto... pero con ellos en él estoy segura que será un poco mejor. Y además, ellos son dos estrellitas que sin duda alguna, han venido al mundo para ponerlo de cabeza. Al menos el mundo de su papá y su mamá.

Les presento a Marcel y a Naelle... mis hijos!





31.7.14

Tambieeeeeeeeeeeen viene...

Sesión de fotos melliceras completita!



La explicación

He estado un poco desaparecida del mundo bloggeril, pero todo tiene un porque. Desde el día que escribí lo que he aprendido a pesar de todo me vino una racha un poco fuerte que me llevó a desconectarme de golpe de TODO. Los he extrañado mucho y más que nada leer sus blogs y comentarlos. Pero mi estado no me permitía ni sentarme en la cama. Hasta hoy incluso...

Todo comenzó con el trajín del baby shower, ese día fue mi última cita con el doctor antes de su viaje de vacaciones. Yo le insistí que me indicara qué hacer si pasaba algo, pero él decía que nada malo pasaría, que solo eran dos semanas y los bebes están muy bien pero igual quedaba una doctora de reemplazo muy buena, tanto como él. Gracias a Dios ellos están bien. Ese mismo fin de semana me atacaron unos cólicos inexplicables en la parte alta de la panza. Debajo de las costillas. Fuimos de emergencia a la clínica por indicaciones de la doctora pero gracias a Dios los bebes estaban perfectos. Seguramente uno de ellos estaba presionando la costilla y como ya entre los dos no deben tener mucho espacio todo se apretuja y se comprime. TODO...

El día miércoles tuve mi control de rutina con esta doctora de reemplazo. Los cólicos no me dejaron durante esos días, pero ya trataba de no darle importancia. Ese miércoles me tuvieron que internar: el cuello del útero se estaba acortando. En español, el cuello del útero, por donde salen los bebes, debe empezar a acortarse pero ya más cerca a la semana 40 (yo solo tenía 32 en ese entonces). Se sabe que los embarazos múltiples se consideran "a término" cuando llegan a las 36 semanas o 37 en el mejor de los casos, casi nunca por no decir nunca llegan a las 40. En fin, debía internarme con reposo ABSOLUTO, es decir, bañarme echada en la cama y solo pararme para ir al baño si es que no podía hacerlo de otra manera. Yo sufría mucho, pues no estamos pasando por una situación que nos permita gastar y gastar como millonarios, pero como siempre me decía Lalo, la salud es lo primero. 

La explicación al problema tiene mucha lógica, entre los dos bebes yo ya estoy cargando un solo bebe de más de 4 kilos, pero a eso sumado las dos placentas, el líquido amniótico de ambos sacos y la sangre extra que tengo ahora en el cuerpo ¿cómo soportar ese peso en la panza sin que empuje hacia abajo?. Todo sea por ellos. Además solo serían unos días hasta que todo esté controlado. Pero lo peor pasó la madrugada del viernes...

Un cólico como jamás lo había sentido antes me atacó a las 2:00 am aproximadamente. Algo malo me estaba pasando. Yo no podía más y solo pensaba que me iba a morir. Lalo no sabía qué más hacer, las enfermeras y obstetras trataban de calmarme como sea pero era imposible. No había vomitado en todo mi embarazo y ese día sería el premiado. Inyecciones, suero y demás. Hasta que se hizo de día y llegó la doctora. Miles de exámenes aquí y allá para esperar al final del día para el resultado: vesícula.

Es común, según me cuentan, pero en el tercer trimestre con un embarazo múltiple se compliquen otros órganos que están comprimidos y en un lugar donde nadie se imagina (como por ejemplo la vesícula en la costilla casi casi abajo de la teta). Felizmente, este problema solo me afecta a mí, no a los bebes. Lo bueno, dentro de todo lo malo a parte de eso era que no habían cálculos, solo sedimento. Algo así como arenilla. Qué feo dolor por Dios.

El día domingo me dieron de alta, pero a mi casa y con las mismas indicaciones: reposo absoluto sin caminar ni pararme de mi cama. Eso explica porque no he estado escribiendo ni nada parecido. Me cuesta mucho porque me duele la columna y además los cólicos siguen, no tan fuertes pero siguen. Sí, siguen. Además de otros "cólicos" que me hacen perder la paciencia de vez en cuando. 

Solo quiero pedirles, que si ustedes rezan, lo hagan por nosotros. Pidan que estemos bien y que el lunes que llega mi doctor tenga ya una fecha de nacimiento para mis mellis. Pues dudo mucho que llegue al 25 como él lo pensaba y quería. Cada día cuenta y ya estoy a un día de cumplir 34 semanas. SI SE PUEDE!!!!

Bueno, ya estaré actualizándome de a pocos en sus blogs, pero ya saben porque he estado tan ingrata estos días.

*Todo esto me llevó a pensar seriamente en abrir mi blog de "mamá mellicera".... opiniones?


El heroe de mi vida