Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

27.3.13

Avisos "parroquiales"

Necesitaba un motivo para sonreír. Uno solito que me hiciera cambiar la cara de pocos amigos que traigo hace un poco más de dos semanas... por qué me miento... hace más de tres meses! Aunque mi cara también pide chepi, y los sábados y domingos se manda a mudar, felizmente porque la condenada es bien espesa. Siempre promete volver los lunes. Sus días están contados, pero igual, ella no sabe que quiero exterminarla para siempre. 

En fin, es un miércoles disfrazado de viernes, estoy con descanso médico por mis amígdalas que parecen haber estado en el rincón de box con un gato techero, pero igual, necesitaba una razón para cambiarme el chip. Un momentito nada más.

Fue otra noche sin dormir, levantándome cada minuto atorada por la saliva que no quiero pasar para no llorar literalmente por el dolor, aunque va bajando lentamente, bajé a ver a mi mami como siempre pero esta vez con mi laptop y todo porque siempre que me siento mal y me quedo en casa bajo a quedarme con ella. Como nunca, antes de entrar a su cuarto me metí al baño de David. Digo como nunca o porque está ocupado por él por más de 12 horas al día o porque simplemente entro al de tu cuarto. Pero hoy fue diferente.

Al cerrar la puerta me sorprendió lo que vi. El papelito ya gastado, amarillento y pegado con cintas que ya parecen haber perdido su fuerza en los extremos seguía tal y cual tú lo dejaste después de un día que nos cuadraste a todos. 

"NO girar el seguro, solo hundirlo!"

Estabas tan harto de siempre tener que abrir la puerta del baño con la llave, que estaba en un manojo de muchas llaves en el cajón de la cocina, porque cuando alguien salía del baño y había girado el seguro en lugar de presionarlo al cerrar la puerta cuando se iba se quedaba con llave por dentro. Cuando venía una amiga que no sabía, o cuando alguien se confundía o equivocaba te ponía los pelos de punta. No podías entender CÓMO es que todavía seguías encontrando la puerta a veces cerrada con llave y sin nadie adentro.

"¿¿¿Otra vez dejaron la puerta del baño con llave??? No entiendo qué hacen, no entienden!!!" siempre te explicábamos que no eramos nosotros y que no andábamos diciéndole a todo el que entre "no gires el seguro, solo presiónalo", a lo que siempre nos decías "si no lo hacen entonces lo hago yo!".

Después de unos minutos de tu última llamada de atención cogiste un papel, lapicero y cinta scotch. Caminaste al baño, cerraste la puerta y saliste luego de unos minutos diciendo "Ya está. Si sigo encontrando la puerta con llave los llevo a terapia. No parecen profesionales!!". Típica.

Hasta el día de hoy, ese papelito nos acompaña. Aunque un poco más gastado, estoy segura que a todo el que entra le queda claro que no se gira, sólo se hunde... 




25.3.13

Amigdalitosa

Sin duda, este no  ha sido mi fin de semana. Después de despertarme el sábado con una molestia en la garganta, pasé a tener una amigdalitis super-hiper-archi-recontra aguda con 38 de fiebre. Pobre Lalo, pasó un fin de semana bien peludo por mi culpa.


Ya lo sé, mis defensas andan bajas para pescar todo bicho que flota en el ambiente, pero qué mal me siento. No puedo pasar la saliva, ni tomar un vasito de agua, té caliente con limón que me hace mi mami siempre cuando estoy mal, no puedo ni hablar. 

Cada vez que intento pasar un trago me agarro fuerte de lo que tenga a la mano porque siento cómo una llamarada caliente y con estrellas filudas me pasan lentamente desde incluso antes de la campanilla. Una desgracia.

Nunca te gustó que nos enfermáramos, culpabas al mismo viento de haberse cruzado en nuestros caminos y hacernos caer con algún virus. Faltar al colegio era lo de menos, es más, te gustaba que nos quedemos bajo los cuidados de la mamá. Eran días perfectos, viendo dibujos en la tele, almorzando nuestros platos preferidos (siempre y cuando el mal no sea del estómago), descansando un poco, y esperando al final del día a que llegaras del trabajo.

Ya cuando fuimos creciendo, tus cuidados extremos o advertencias antes de salir a algún lado nos empezaron a incomodar. Cosas comunes como como: abrígate, no tomes nada helado, lleva tu pastilla, o las preguntas retóricas ¿¿¿acabas de estar hace una semana mal y ya vas a salir de noche????, ¿te has puesto el termómetro?, ¿vas a tomar? porque si estás aún con antibióticos no se puede ah!

Llegó un momento en que simplemente no te contaba cuando me sentía mal. Solo a mi mami para que me recomendara una pastilla, como dice Lalo, ella es "Doctor Queen", la mujer que cura. Trataba de encubrir cualquier rastro de resfrío o estado de ánimo para que no pensaras que había caído. Cuando estaba con alergia pasaba por tu cuarto cuando quería sacar papel mirando hacia la tele y te decía dos o tres cosas que no tuvieran ni una "M" y "B" de por medio, sino te darías cuenta al toque. Cuando tenía algo de tos, estuviera en donde sea corría a algún lugar alejado y me cubría la boca con lo que encontrara, una almohada, una cojín, ropa e incluso alguna veces hasta me puse a Bruno adelante para encubriera mi TOS. 

Me dí cuenta que hasta eso no podía ocultarlo. Siempre te dabas cuenta y el día que quedé como una completa tonta fue el día que corrí hacia mi cuarto y salí por la ventana para estornudar hacia la calle. ACHUUUUUU y desde abajo alguien me dice "salud", bajé la cabeza para dar las gracias a la amable persona y me di con la sorpresa que eras tú. Imposible de engañar.

Ahora solo me queda seguir aferrada a las almohadas antes de cada trago de saliva para aguantar a las dos gigantonas que tengo por amígdalas.

Imaginaré que pones tu frente en la mía una vez más, y me dirás muy bajito solo para que yo escuche "pásame todo tu dolor a mí hijita, yo soy más fuerte que tú".

...y milagrosamente, el dolor pasará...

22.3.13

Hipólito

Hoy nos despedimos de Hipolito. Pedí dirigirlo por última vez, era como una separación que alargamos desde hace mucho. Hasta que el día llegó.

 

Todavía me acuerdo cuando ya en noveno ciclo de la universidad me dijiste: "hijita te voy a regalar un carrito. Uno chiquito nomas para que aprendas y lo chacrees para luego ya cuando trabajes puedas comprarte uno mejor". Estaba emocionadísima.

Tenías ya en mente el carro perfecto para mí.  Confieso que cuando decías que tenía que ser un carro chico para chacrear dije "oh no.... me va a comprar un tico". Pero no, era un Volkswagen Jetta del año 92'. Podría decir que fue el mejor carro que he tenido.

No solo fue el que me acompañó a mis últimos días de universidad, a mis primeras entrevistas de trabajo, mis primeras juerguitas con mis amigas "soltera", mis primeras papeletas, primeros atropellos de sardineles, primeras peleas con idiotas al volante... sino fue mi fiel amigo. Si pudiera hablar... sería tan gracioso. Lágrimas, risas, secretos, chismes, y más habitan en sus cuatro costados. 

Tenías tanta razón cuando me dijiste que querías para mí un carrito para aprender.  Es el carro más fuerte que he conocido en mi vida! Nunca se despostilló la pintura con algún raspón,  nada de faros quemados, tampoco lunas ni llantas reventadas. Ahora que lo pienso.... que tal toro. Super recio Hipolito.


Aunque intentaron abrirlo en algunos lugares, era discriminado por no tener alarma, nunca pudieron hacerlo. Como la vez que me estacioné frente al Hospi de la FAP y al salir vimos a lo lejos a un hombre mirando por la ventana en situación sospechosa. "HEY! QUE HACES?" gritaste unas cuadras antes de llegar. El personaje se dio media vuelta y arrancó vuelo a paso de liebre y desapareció. Vimos que había tratado de abrir el seguro pero el machazo de Hipolito no cedió. Ni una cosquilla.

Por tres años fue mi compañero de día y de noche. Pero tal como me dijiste, llegaría el momento de cambiarlo y comprar algo que me haga sudar el bolsillo por primera vez. Pero tú también era hincha de Hipolito, no querías soltarlo tan rápido. Por eso usas el "truco" de siempre cuando no querías que gastáramos tanto. "Marité, te compro tu carro para la inicial de uno nuevo. Qué dices? Cuánto quieres?". Me costó un poco, pues a mí tampoco me gustaba que gastaras en mí, pero la verdad era que si no lo hacías no tenía cómo poner la inicial para comprar a Portos (el actual). 

Pasamos muchos fines de semanas buscando el elegido. Fueron días lindos porque aunque con mi cara de puñete por no encontrar el indicado, me hacías reír y me tenías una paciencia de santo. Casi casi tan santo como Lalo cuando me aguanta con mis berrinches de niña chinchosa. En verdad que soy bien espesa a veces no?

El carro pasó a tus manos pero no se quedó ahí, pasó a manos de Karina. Él la acompañó desde el 2008 hasta hoy. Nunca cambiamos la tarjeta de propiedad y el momento llegó. "Ya conseguí comprador, tienes que ir a firmar al notario hoy a la 1:00 pm". La despedida llegó después de mucho. 

Verlo por última vez, con los mismos stickers que le pegué el día que me entregaste las llaves. Una huellita de perro en la tapa de la gasolina y otro en la parte trasera. Era el mismo de antes, no cambió mucho. Solo que se portó un poco mal con la nueva duela porque ya tenía achaques por la edad supongo. La verdad, seguro me extrañaba.


Fue un buen carro.
Y lo mejor, fue un regalo del mejor papá del mundo.

20.3.13

Quiero eso

Saqué el plato de la refrigeradora y lo metí al microondas por un minuto y medio. Me alejé un poco como siempre siguiendo los consejos que siempre nos dio mi mami desde chicos "no se paren frente al microondas!!!", sin duda cuando te lo machacan todos los días, se graba.

El tema es que me aparté y al esperar unos 5 minutos (en mi mente), miré el reloj a lo lejos y sólo habían pasado 20 segundos. ¿Es eso posible? Cuando uno más quiere que el tiempo se pase rápido se pasa lento, y cuando queremos que dure más parece que simplemente no existió.


Ese es el principal problema de cada uno de mis días. El tiempo.
Quisiera tenerlo al por mayor.
Para regalar minutos sin estarlos contando.
Para poder hacer una sola sin pensar en la siguiente.
Poder sonreír sin que se acaben los motivos.
Sin preocuparme por lo que viene después.
Quisiera encontrarme de nuevo con eso que se llama felicidad plena.
La que conozco cada fin de semana y se manda a mudar los lunes a las 6:00 am.
Porque creo en ella. 
Creo que existe de verdad y no le hace mal a nadie.
Sigo sin entender porque tantos piensan que es algo irreal.
Será efímero, pero es.
Y eso es lo que más importa.
Quiero ver, estar, hablar, reír, jugar, cantar y bailar.
Quiero eso y un poco más de lo otro.
Sentir que abro los ojos y no tener esta angustia. 
Desalojar a esa pesada que decidió construir su casa en mi garganta.
Limpiar mi mente.
Limpiar mi alma desde adentro.
Hace mucho que no la escucho a la pobre.
Pide un "time" y yo ni caso.
¿Es difícil?
Ser feliz en muchos aspectos pero no en el que "te para la olla"?
Soy una marica. 
Lo confieso.
Me cuesta cortarle la pita al globo y dejarlo volar.
Pero tengo sueños.
Es que soñar y querer, no cuesta nada.

Lo malo es que no me animo a dar ese primer paso.

Siempre quise lanzar un grito final, como cuando se gana una batalla. 
Como me hubieras recomendado siempre hacerlo.
Con la cabeza en alto.
Y el orgullo por delante.


El heroe de mi vida