Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

25.9.15

Septiembre

Empecé la semana un poco pensativa, con ganas de llorar por cualquier cosa, y de solo abrazar a los bebes con toda el alma. Hace dos semanas celebramos tu cumpleaños, y te extrañé un poco más de lo normal. Recordé cada detalle, cada palabra e incluso podía escuchar tu voz. Esa que hasta el día de hoy no se me borra y pienso que hubiera sido tan perfecto tener algún mensaje de voz tuyo en mi celular... pero las cosas cambian, y con el cambio se van algunos recuerdos tangibles que bien podemos guardar en el corazón, pero no es suficiente. 

Los cumpleaños en la casa, las fotos familiares y los sermones de la plata que gastábamos en regalos para ti. La edad distinta que a todos les decías cuando preguntaban cuántos cumplías. Las risas de costado al momento de darte el "feliz día", esa sonrisa que ocultaba la verdadera razón por la cual no te gustaba tu cumpleaños. Había que hablar con la abuelita Olga para saber qué había sucedido muchos años atrás, cuando a los 14 años tuviste que pasar tu cumpleaños castigado en casa por llegar "pasado de copas" a tu casa en Chiclayo. "Tremendo jijuna", decía mi abuela. 

Creo que ya desde ese entonces la chapa de "polvorita" te caía como anillo al dedo. Siempre con una broma bajo la manga, una respuesta en la boca y un chiste en tu colección mental, siempre listo para sacarle una sonrisa a los demás. Y si no era con palabras era con dulces. Con un tarro lleno de gomitas enamorabas a cualquiera que visitara la casa. 

Hoy no pienso en los consejos perdidos, tampoco en los momentos que no vivimos, pero sí pienso que cómo sería mi vida ahora contigo aquí. No me quejo, ni me arrepiento, pero sí lo imagino. Extraño detalles que son imposibles de olvidar, palabras que escucho en mi mente, sensaciones que me gustaría tener. Pero bueno, nada es perfecto y a veces necesitamos ese toque de gris para saber que el aquí y ahora no es sueño. Pero qué bonito sería hacer algunos de esos sueños realidad, al menos por unos segundos. Robarle un tiempo a lo imposible para continuar caminando con la mochila de recuerdos bien puesta al hombro.

Pienso en que hace unos años, llegar al 27 de cada mes dolía un poco más, un poco diferente. Ardía, quemaba, calaba los huesos y me hacía arrugar la frente y reclamar. Reclamar sin razón, con infinitas dudas y preguntas sin respuestas. 

Pensé en todo lo que hemos vivido, tu allá, y nosotros aquí. Tan lejos y tan cerca a la vez. Y es que nunca te fuiste, sigues y seguirás con nosotros en cada detalle, cada nuevo momento y antiguo también. Siempre serás mi ángel máximo, mi infinito refugio y mi estrella fugaz permanente. Y aunque pasen siete, o mil años, siempre serás mi papá, el mejor. 

A dos días de cumplir los siete años de haber viajado, sigo creyendo que esto es parte de un sueño largo y que en un tiempo más, nos volveremos a encontrar. 

Te extraño papi...


1 comentario:

aristio dijo...

Los vivos son los que celebramos :) felicidades pues.

El heroe de mi vida