Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

10.12.12

Hazte una pues toñito

El santito que me regalaste hace mucho tiempo y puse de cabeza en mi closet, apareció como por arte de magia un día cualquiera de esta semana...

Era verano del año 2008 y yo aún estaba un poco movida por el "mal de amores" que pasé en diciembre. Mis ánimos habían decaído un tanto por ciento y las ganas de sonreír y salir a la calle eran casi nulas. Tú, junto a mi mami, preocupado por mí, tratabas de hacerme reír y darme ideas creativas para invertir mi tiempo y no pensar.


No hacía falta decirte lo que pensaba para que tú lo supieras, era como si me leyeras la mente y sólo me decías: vas a ver que vas a conocer a un chico y vas a ser muy feliz hijita. Para mí, incómodo pero tierno, era como escuchar a un cura hablando de pecados naturales. Siempre fuiste tan celoso con nosotras que era increíble escuchar esas palabras de tu boca. Era lo que realmente querías, que conozca un hombre que me hiciera profundamente feliz, me cuidara y esté siempre a mi lado, para cuando ya tu no estés aquí.

Mi mami, pensando en santitos que cuiden cada uno de nuestros pasos, siempre tenía el Santo correcto para cada ocasión: uno especial para cuando íbamos al doctor, para cuando Lissy y Karina estaban por dar a luz, cuando viajábamos, cuando postulábamos a un trabajo, o cuando simplemente estábamos tristes por alguna razón. En este caso, había escuchado que San Antonio de Padua era el santo de los amores.


Recuerdo que mi mami te contó y al día siguiente recorriste mar y tierra para encontrar alguna imagen de San Antonio de Padua. Cuando llegué a la casa como siempre entré a tu cuarto para saludarlos y me recibiste parado en la puerta con una sonrisa en los labios. Siempre te causaba gracias cuando me veías en mi estado habitual cuando llegaba del trabajo en esa época (cara larga por el mal humor). Te metiste la mano al bolsillo y luego de darme un besito me dijiste aún sonriente "mira hijita te compramos una estatuita de San Antonio", la miré y te pregunté por qué razón me la estaban regalando (siempre asada, me doy cólera), miraste a mi mami y te apresuraste en cortar lo que fuera que ella empezaría a decir "es que hemos visto que en tu mesita de noche tenías un santito que es muy chiquito y este es más grande. Es para que te cuide y le reces pues no?". Todo me pareció un poco extraño pero bueno, te di las gracias y lo puse en mi mesita de noche.

Esa noche, cuando estaba a punto de dormirme, puse la cabeza en la almohada y volteé ligeramente a la izquierda. Una rendija de entre las persianas iluminaba directamente al santito como si se tratara de una especie de actor principal en un escenario. Me paré de un brinco y prendí la computadora. Google me diría qué de diferente tenía este santo.

"En Portugal, Brasil, España, Perú y algunas otras partes de Hispanoamérica es reconocido como el santo de los matrimonios y el día de su fiesta (el 13 de junio) las chicas solteras tienen la costumbre de comprar una pequeña imagen de San Antonio y colocarla al revés como castigo hasta que hayan encontrado un buen marido".



¿¿¿Marido??? Acababa de salir de una relación de 6 años y lo que menos quería era un marido! Era extrañísimo que tú, el papá más celoso de la promoción del colegio, el que no me dejaba ir al cine con un amigo ni cuando estaba en quinto de media, y el que cada vez que tenía una quinceañero me esperaba en la puerta, estuviera regalándome el Santo de los matrimonios.

Sonreí y apagué la computadora. Seguro mi mami y tú no sabían la historia completa y sólo pensaron que era el Santo del amor, pues sólo querían que me volviera a enamorar... 

Me tiré de nuevo a la cama y miré al techo... "¿y si de verdad me hace conocer a mi futuro esposo?". Di otro brinco y lo cogí de la mesa de noche. Prendí la luz y.... 

Continuará...

7.12.12

39 años de amor del bueno

Pienso que todos llegan al mundo con etiquetas en el alma: el nombre que le pondrán sus papás, la profesión  que elegirán, los mejor amigos que tendrá, la fecha en la que conocerán al amor de su vida y el nombre también, el número de hijos que juntos tendrán, y hasta la fecha en la que se irán al cielo. En este caso, estoy segura que cuando naciste sabías que tu propósito sería buscar a mi mami, encontrarla y pasar juntos el resto de sus vidas. Juntos sin importar la distancia que los separe. 


Recuerdo aún cada 7 de diciembre desde que eramos chiquitos, las flores llegaban desde temprano a la casa y semanas antes ya salías con Karina a buscar el regalo perfecto para sorprender a mi mami temprano por la mañana. Hasta Jerry (quien seguro te acompaña arriba rascándote el brazo con la patita para pedirte cariño) se vestía con un gran cartel, hecho por mí, que decía "Feliz Aniversario". Luego, los almuerzos si caía fin de semana, o las cenas si era día laboral. Eran salidas geniales, con ataques de risa, algunos consejos e historias contadas por todos en la mesa. Hasta ahora, me siguen hablando de la vez que fuimos a un restaurante italiano y como yo estaba muuuuuy chiquita me limpié la boca con el mantel blanco. Siempre contabas eso y provocaba una risa masiva. Hace poco lo volvieron a recordar. 

Ya más grandes todos quisimos hacerles algo especial por los 25 años, sus bodas de plata, pero por alguna razón lo hicimos a los 30. Sus bodas de perla. Hicimos una misa, especial, nosotros, y los nietos que ya habían hasta el momento los recibimos en la puerta y fue muy emocionante. Al finalizar, tal cual lo hicieron en su matrimonio, les hicimos algo parecido al cruce de espadas, pero con Calas, cartuchos de flores blancas muy largas. Fue lindo ver con nuestros propios ojos cómo juntos se juraban, nuevamente, amor eterno. El amor más eterno que estoy segura conoceré en mi vida.

Hoy, me siento agradecida de haber tenido tan bello ejemplo de pareja. Si bien vivieron 35 años juntos, sé que ese amor es tan pero tan fuerte que traspasa cualquier barrera de espacio y tiempo, porque ese mismo amor vive en cada uno de los corazones que juntos crearon. Una pareja que no era perfecta y aprendía día a día de sus imperfecciones tratando de mejorarlas, juntos. Una pareja que si bien "no podía tenerlo todo" siempre luchó por "darle todo" a su familia, juntos. Una pareja que a pesar de los problemas, siempre miraba hacia adelante para buscar la forma de salir airosos, juntos. Una pareja, que superó pérdidas, vivió temores, recorrió pasillos desiertos, pasaron penas, pero también cumplieron sueños, lograron metas y siempre querían más, juntos. Vivieron algunas veces en gris, pero muchas otras a colores, los colores más bonitos que existen. Siempre juntos.   

Hace 39 años, la vida los unió prometiendo, no estar juntos físicamente para siempre, pero sí el más puro amor eterno que jamás podrán conocer.

¡Feliz aniversario papitos!


5.12.12

Ya pasó un mes...

Entusiasta como siempre me dijo esa misma noche "no te preocupes Mari, todo está bien y estamos muy cómodos en el carro. Será un largo camino. Voy a dormir un ratito, te escribo mañana temprano". Nos despedimos no sin antes decirnos "hasta mañana".

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Era enero de este año que a trancas y barrancas ya está por terminar y yo entraba en una nueva oficina. Había pasado tres meses imposibles en un lugar que prefiero no recordar, todo por una mala decisión que hasta hoy me trae ingratos recuerdos. Esta sería una oportunidad para renacer, y es que no hay como comenzar en un lugar de cero. Hasta hoy recuerdo el día que la conocí, siempre me decía que ella estaba muy contenta de aprender cada vez más. Eso era lo que más me motivó a enseñarle todo lo "poco" que aún conozco de esta vida "comunicadora". "Asu Mari, tú has trabajado en varios lugares. Qué mostro poder escuchar nuevas ideas", me dijo el día que le conté mi trayectoria. Noté sus ganas de aprender, su miedo por no haber tenido mucha experiencia en el rubro antes, sus ganas de hacer las cosas de la mejor manera. Me gustó mucho esta chica...

Tuvimos oportunidad de reír juntas sin parar hasta cuando las cosas iban mal, estresarnos con algunos temas que por nada del mundo querían inclinar la aguja para el lado positivo y hasta llorar alguna que otra vez. Cuando la veía un poco preocupada, lo cual era un poco raro porque siempre trataba de lucir tranquila, le decía que no había problema si algo salía mal, que nosotros venimos al mundo con varias cartillas en el bolsillo para equivocarnos libremente. "Alguna vez en tu vida la vas a cagar. Y es en ese momento en el que vas a aprender mucho más que un día cualquiera. Si te contara toooodas las veces que la he cagado", le decía para que se arriesgue y no se hunda si pisaba mal, o si el viento soplaba en contra. 

Una vez, tuvo que cancelar algo que ya había coordinado. La pena por llamar y decir "mil disculpas no podremos hacer lo que planeamos" le quería ganar. Me decía con los ojos gachos "Mari pero voy a quedar pésima con la persona! Cómo le voy a decir que sí y luego que no!", creo que si hubiera podido hacerlo por ella lo hubiera hecho, pero no era lo correcto. Debía levantar el teléfono y decir las cosas directamente, "a la vena", como se lo dije. 

Hasta hoy, antes de ir a algún evento importante, cierro los ojos y me acuerdo esa vez que nos dirigíamos a uno de los tantos eventos que organizamos juntas. Era un viernes, y encima era 13, un día que se grabó en nuestras memorias como "el viernes de terror del año". Todos los invitados nos cancelaron a sólo unas cuadras de llegar al destino. La cara de la tranquila Mari se transformaba cada vez que llamaban a su celular. Se agarraba la frente y empezaba a sudar frío. No nos quedaba más que mirarnos y reír. Era una real pesadilla.

Cada almuerzo con ella era divertido. Sentada en su lugar especial, siempre con las manos entre las piernas por el frío que hacía (aunque hubiera sol) esperando ansiosa su plato de comida. Y si pedía mayonesa y no se la traían, por Dios que corrieran todos antes de terminar su último bocado. La vi preocupada, estresada, angustiada, pero jamás la vi tan molesta como cuando de esperar la comida se trataba "pero ya mejor no me traiga la mayonesa señora porque ya voy a acabar mi plato" decía muy seria. "Mejor pégale", le decía luego de cambiar la cara seria, por una amplia sonrisa cuando le traían la esperada mayonesa. 

Portadora de una sonrisa espectacular. Y una risa realmente cotagiosa por cierto. Una vez recuerdo que atracada en el tráfico regresaba de una reunión y ya no me daba tiempo de ir a la oficina, cogí el teléfono y la llamé apurada antes de que el reloj marcara las 7 pm "Mari ya no voy a volver a la oficina, por favor antes de irte apágame la TELE", la escuché suspirar ahogando una risa oculta "no te preocupes Mari, yo ahorita te apago LA COMPU supongo", simplemente exploté con una carcajada, como siempre volada yo. Cada vez que me confundía o le cambiaba de nombre a las cosas ella me decía "eres una candidata a tener alzheimer de vieja Mari".  

Pasaron unos 10 meses y cuando me senté a hablar con ella para poder hacer un "status" general le dije que quería escuchar sus impresiones acerca de nuestro trabajo juntas. "En verdad siento que de enero a la fecha, he aprendido mucho más de lo que pensé" yo también lo notaba así. Ya no era la misma chica tímida, insegura y demorona. Había crecido un poco más y estaba contenta por haber sido una partecita de ese crecimiento. 

****

Le mandé una alerta al nextel el día sábado y no contestó. "Fácil está juergueando", pensé, "mejor la llamo mañana para ver si ya tiene todo listo". Hablamos un poco antes de que oscurezca y ya deba salir hacia la oficina. "Ya tienes todo listo no? No te olvides de tu repelente para los mosquitos y tu cámara para que te tomes muchas fotos. Me llamas antes de salir y cuando llegues también así sean las 5 am". 

En la sala de la casa miré el reloj, y sólo faltaban algunas horitas para su partida. Me sentía un poco ansiosa, pero creí que sería pasajero, quise que se me fuera esa angustia, traté de controlarla y me quedé dormida. Me desperté unos minutos después un poco exaltada y miré mi celular. Un mensaje de ella figuraba expectante en la pantalla principal "Ya estamos partiendo Mari, todo está muy bien. La gente es super buena onda, demasiado buenas personas. Estamos muy cómodos y con ganas de llegar". Hablamos un poco, nos reímos otro tanto y me dijo que aprovecharía en dormir. "Hasta mañana Mari, me llamas ni bien lleguen. Descansa".

Jamás imaginé que esa sería la última conversación con ella. Que ese "mañana" no llegaría nunca, y que hoy, hace un mes recordaría con millones de sentimientos encontrados a esa chica blanquiñosa de pecas y pelo castaño que siempre respondía ante cualquier problema con una gran sonrisa y un sincero "no te preocupes Mari". 



Trata que allá arriba, en donde seguro ya te la debes de haber encontrado, se sienta contenta. Que desde el cielo envíe señales a su familia, tal como tú lo sigues haciendo con nosotros. Cuéntale tus historias y mira esa linda sonrisa. Sé que debe tener familia por ahí, pero de todas maneras quería darte ese encarguito. Hace un mes tomó ese vuelo sin retorno y recién hoy me atrevo a hablar de ello. Se abrieron heridas que mi corazón aún no sana, y me costará mucho poder pasar este capítulo. Pero creo que es hora de dejarla volar. Sé que vas ayudarla en todo lo que necesite, no la dejes sóla porque seguro, debe extrañar a su papito.


Es imposible no cuestionar,
no reclamar a la vida misma.
Es difícil.
Pero quiero seguir pensando que allá arriba, 
Dios está armando un batallón de ángeles.
Ángeles que sólo vinieron a la tierra por poco tiempo,
para hacernos creer que el bien existe.
En esta vida...
O en la otra...

3.12.12

Último mes

Empieza el último mes del año y con él empiezan las correderas de los regalos, los tiempos ajustados en todas las agendas laborales, las celebraciones adelantadas, chocolatadas con las amigas y los intercambios de regalos; también empezaron, desde ayer, los domingos de adviento, en donde nos sentamos alrededor de la mesa a prender semana a semana una velita de la corona leyendo las oraciones a quien corresponda para hacer el conocido ritual. Inevitable no cambiar de ánimos cuando en donde dice "papá" nos damos cuenta que no estás tú para leerlo. 


Es increíble pensar que esta es la cuarta Navidad lejos de ti. Es la cuarta y aún duele, supongo que seguirá doliendo pero de una manera distinta. Ahora, más madura y con una vida nueva, sigo pensando las cosas que hacíamos y podríamos seguir haciendo hasta hoy. Pero te adelantaste un poco y nos sacaste ventaja para prender chispitas mariposa desde el cielo.

Cómo no pensar en los años donde además de los regalos, nos comprabas una tableta de chocolate a cada uno. Para Karina era amargo, a Lissy con maní y pasas, para David con almendras y para mí de leche. Recuerdo que empecé a reclamar el mío cuando se me hacía raro ese regalo largo y envuelto en un color de papel diferente: "y por qué a ellos les dan ese regalo igualito y a mí no???". Al día siguiente me entregaste uno igualito, diciéndome "este es sólo para ti". El mejor regalo de todos. Las barbies, muñecas, pijamas, politos, ropa de baños y todos los demás regalos pasaban a un segundo plano con los típicos chocolates de Navidad. Creo que no soy la única que los recuerda, no por nada cada vez que pasamos por algún centro comercial y vemos esos chocolates recordamos nuestra niñez. "Esos son los chocolates que nos regalaba mi mami y mi papi por Navidad no?".


En un año, dejaron de producir esos chocolates, vendían otros, de mil tipos distintos, pero esos específicamente no se hacían más. A partir de ese año venían las Navidades sin chocolates debajo del árbol, pero siempre nos acordamos de ese especial regalo. Hasta que, en la primera Navidad que pasamos lejos de ti, quería comprar algo bonito para cada uno de los hermanos. Fue así como caminando por algunas tiendas los encontré. Tenían otro tipo de envoltura y no se llamaban igual, pero eran exactamente los mismos sabores. No dudé ni un segundo en comprar cuatro. Uno para cada uno y mi mami. Para que se acuerde también lo que juntos hacían especial para nosotros.

Coincidencia o no, mientras viajabas al cielo los chocolates que siempre nos regalaste volvieron a aparecer en los anaqueles de los super mercados.

Empieza diciembre y con él nuevos retos. Los últimos antes de que se termine este año que ha sido tan difícil como cualquiera otro año par. Es que siempre pasa lo mismo? Lalo me dice que no hable cosas que no son, que me lleno la cabeza de ideas sin sustento que no hacen más que cargarme día tras días y "prepararme" para algo que ni una bola de cristal podría predecir.

Y es que me ha tocado revivir experiencias muy difíciles en poco tiempo. 
Experiencias que guardé en un cajón bajo 7 llaves para no volver a recordar.
En la medida de lo posible, al menos.
Creo que llegando a la meta, es cuando más fantasmas aparecen para robarnos importantes minutos...

Lo importante está en no bajar la guardia y mirar siempre adelante.
Aunque se vea a lo lejos la señal de la "meta" trazada.

Te espero con ansias 2013!!!!


El heroe de mi vida