Después de intentar respirar pausada y tranquila, hoy lo logré gracias a un sabio consejo que llegó a mi subconsciente en el momento menos esperado.
El fin de semana se fue como si nunca hubiera llegado. Me desperté y de pronto estaba con fiebre un día antes del brunch y no podía creer que fuera posible. Por eso a veces digo que la vida parece un sueño y los sueños tal vez sean la vida misma. Es relativo a lo que pase en la vida como en el sueño. En fin, pueden ser dos mundos paralelos. La fiebre, sumado el malestar nasal, las ganas de dormir y de los ojos cerrar por el día entero hicieron que mi dolor de uñita sea más fuerte de lo que era. Me había pasado de todo justo antes de la primera GRAN FECHA para que empiece el conteo para EL GRAN DÍA. Pero se lo dejé todo en manos del señor destino. Que a veces pienso que debe ser un gordo glotón que no avisa cuando se le da la gana de cambiar el rumbo de las cosas, o borrar un capítulo de la vida. Otras tantas me lo imagino simpaticón y buena gente. Pero es fin que pasó me dejó pensando en muchas cosas a la vez.
Llegó el día y me sentía princesa. Todos hablaban de lo linda que me veía y de lo orgulloso que estarías con el babero en el pecho de ver a tu última hija rodeada de tantas tías, primas, amigas y conocidas que con el corazón fueron ese día a celebrar conmigo. Mi mami estuvo feliz de ver que tanta gente aun nos recuerda con cariño. Pero tuvo que pasar lo que tuvo que pasar. Para la verguenza y malos momentos los tropezones de una mala organización se empezaron a sentir. Mi cara cambiaba conforme iba pasando el tema y mi sonrisa iba decayendo con la cara de malestar de mi mami. No entiendo por qué cuando todo está marchando perfectamente tiene que pasar algo que sea la cereza podrida sobre la torre de deliciosos helados. Pero bueno, nadie es perfecto y todo tiene una salida. Ya veremos cómo solucionaremos esos "pequeños grandes errores". Solo te pido que ilumines a esas personas que, seguramente con todo el corazón del mundo, cometieron errores en su momento y quiero pensar que NO QUIEREN volverlos a cometer. Pues no creo en el corazón marchito. En las ganas de querer embarrarle el sueño que recién empieza a pintar mi mente en un lienzo totalmente en blanco.
Ese día vi a mis amigas, las mejores del mundo. Las que conociste desde chiquitas, y con las que me llevaste a mis primeras fiestas: Itala, Katia, las locas de siempre Eliana, Pity, Brendita, Liesel Gaby; la tierna Muñoz que siempre recordabas con cariño a pesar de no vernos por la distancia entre provincias. Las amigas que recién se metieron en mi alma como si fueran sembradas por tus manos "las fursias". Las ya inseparables de la universidad Lu, las Vanes, Astrid, Kari, Romi, mi otra Romi; las hermanas más lindas del mundo, las de sangre Karina y Lissy y las de casi sangre Rochi, Pia, Moni y Mafe; la dulce Mariafe que conociste y siempre te acordaste como la hermana del Palma; todas reunidas por mí papi; la Rich, Ofe, Eli, Lore, todas! Fue increíble verlas a todas juntas haciéndome algo especial. En verdad una emoción muy grande. Rematarla luego con tus chocheras Clau, Maje y Andre fue genial también. Sin duda estoy rodeada de ángeles. Como siempre digo, ángeles sin alas que ya tienen un espacio ganado allá arriba.
Al día siguiente me tocó vivir momentos un poco difíciles. Le encontramos una casa a Ramón y conocimos a los dueños. Todos tenían razón. Tú te ibas a encargar de ponernos esa oportunidad que no podíamos desaprovechar. Verlo correr, saltar, comer pastos sin que lo riñan, tirarse a la laguna y nadar como pato me hizo derramar algunas lágrimas. De felicidad y de tristeza a la vez. Lo extrañaré mucho pero ahora, con solo 3 días ya me dicen que es un miembro más de la familia. Espero que no piense nunca que lo hemos abandonado porque moriría de pena. Además, hemos prometido siempre ir a verlo. Lo cumpliremos sin duda.
Una montaña rusa de emociones después de todo.
Creo que un buen inicio para prepararme para lo que viene.
Esperemos que todos los angelitos con los que cuentas ahora allá arriba me den una manito y controlen todo desde el cielo.
Esta semana que se viene será fuerte.
Muy fuerte pero cargada de momentos vivos.
Solamente para sonreír de felicidad y prepararme para una de las mejores etapas de mi vida.
Ayer me vi al espejo con lo que llevaré puesto ese día.
Fue inevitable no pensar en ti e imaginarme agarrada de tu mano.
Espero que ese día me acompañes de esas locas maneras que solo tú sabe cómo hacer.
Me olvidaba de algo... creo que muchas de las razones por las que quise dejar de escribir, además del tiempo, es porque sentí muchas ganas de verme un poco triste a mi alrededor... pero creo que eso merece ser contado en otro post. No en este que al final tuvo un solo objetivo: sacarme un poco de la mezcla se sentimientos que llevo hace unos días dentro.