Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

30.5.17

Ahora nos toca ser valientes

Mayo ha sido un mes lleno de sorpresas: de las buenas y de las  malas. Un mes en el que celebré un año más de vida, y también nos despedimos de una vida hermosa que llevó mi abuela. Un mes en que me reuní con muchos buenos amigos que quisieron saludarme por mi cumpleaños, y también con algunos no tan amigos que me cerraron algunas puertas. Un mes en el que celebré por tercer año el día de la madre, y también un mes en el que recordé las promesas que aun no puedo cumplir como me lo propuse hace un tiempo. Un mes bonito, pero un poco extraño. Dulce y amargo; colorido y en blanco y negro; amable y también un poco tosco; extrañamente rápido pero a la vez que no se acaba; un mes complicado en todo sentido. 

Yo no soy de las personas que se queda para siempre en una misma página, pero sí me cuesta pasarla sin mirar atrás. Algunos más drásticos deciden arrancarla de raíz para que no quede huella y sea posible avanzar, pero algo en mí no me deja hacerlo. Creo que me aferro mucho a la idea de que el mundo no puede estar tan podrido como está ahora. Tal vez en mi loca cabeza en donde solo están permitidos los arco iris y las flores de colores a veces colapsa y se auto sabotea para pisar tierra de manera más drástica. Pero duele la caída, y aunque sé que siempre debo levantarme, algunas veces cuesta un poco más y una se pregunta: y si me quedo un rato solo a mirar de lejos? 

Imposible, el tiempo vuela y las pilas se agotan pero siempre hay un cargador cerca. En mi caso, son mis hijos. Mi cargador más potente que me ayuda a salir del hoyo más profundo, y por eso es que sigo de pie, no hay de otra y ya está. 

Ahora es cuando tú me debes decir de alguna manera eso que tanto extraño escuchar: valiente! Porque solo los valientes se paran y siguen adelante a pesar de todo.

Así que aquí estamos, tratando de ser valientes una vez más. Solo espero ese empujón que siempre pido antes de dormir... porque tú me hiciste así: valiente. 

La imagen puede contener: montaña y exterior

2 comentarios:

Vicky dijo...

Sigue valiente,querida Marité y sigue escribiendo, que es una excelente terapia. Un abrazo.

Daniela Muente dijo...

La vida avanza. Todo avanza. Nosotros debemos hacer lo mismo sino nos podemos perder de mucho. Un abrazo, lamento mucho lo de tu abuelita.

El heroe de mi vida