Entiendo que nada puede ser perfecto, y que nada de lo que parece perfecto dura mucho tiempo. Pero te imaginas lo perfecto que sería tener un día, solo uno, en el que cada hora, minuto, segundo y microsegundo que pase todo y absolutamente cada detalle sea perfecto?
Imposible!
Pero si ando con la billetera flaca y las ganas un poco lamiendo el suelo, nada pierdo soñando.
Soñar no cuesta, no cansa y no aburre. Y bueno, no necesariamente tenemos que estar dormidos para hacerlo. Hace algunos días, o noches más bien, mis ojos parecen haber decidido quedarse de par en par sin titubear en la oscuridad. Pues no quieren cerrarse por nada del mundo por lo menos hasta pasada la 1 de la mañana. Lo peor es que quien paga pato es mi cara de momia al día siguiente, y los carros que esperan que me despierte en cada semáforo rojo.
Un día perfecto es imposible, pues algo siempre irrumpe en el camino para que eso que parecía un sueño se convierta en la mera realidad.
Un lamento,
un quejido,
un problema no resuelto,
una cara triste,
una llamada de atención,
un cruce de miradas,
de palabras,
de llamadas bloqueadas,
de pensamientos perdidos,
de recuerdos hallados,
-malos quizás-
de momentos recordados,
-amargos tal vez-
de platos rotos,
de cuentas en blanco,
de pendientes complicados,
de injusticias,
de asombros,
...
Luego leo de nuevo mi lista de piedras en el camino y me digo a mí misma "felizmente ahora no es todo perfecto, porque así aprendes y te das cuenta una y otra vez por si lo has olvidado, que la vida no es fácil y si uno se cae, se agarra de lo que pueda y se levanta. Esa es la única manera de crecer".
Después de eso miro al frente y veo el largo camino que me falta por recorrer y me siento bien. Porque si no fue perfecto, mejor. Si me la ponen fácil, me acostumbro. Y lo peor de todo es volverse una persona con complejo de camarón dormido... sin hacer nada y simplemente ir con la corriente.
Quisiera tantas cosas que podrían hacerme sentir capaz de tener un día perfecto, que estoy segura que si mañana me levanto con esas ganas, lo será. Pero nunca será completamente perfecto, porque lamentablemente, el único mal, problema o metida de para que no tiene solución, la conocemos bien.
Y el mejor de mis deseos, tal vez el único que haría cualquiera de mis días uno perfecto, es tenerte a mi lado para verte,
hablarte,
darte la mano y sentirla suavecita,
reírme contigo,
presentarte a Lalo,
hablar contigo,
mirarte... y grabarte por última vez en la "vida".
Por eso sé que no tendré nunca un día perfecto. Pero al menos lo intento.
Y aunque no mucho lo noten, lucho mucho con mi entorno día a día.
Eso, por las noches, me obliga a respirar profundo y decir: gracias.
Gracias por no hacer de este un día perfecto y permitirme ser cada vez un poco más fuerte.
