Hablando de terremotos... hace unos días vengo pensando en ese GRAN TERREMOTO que todos esperan. La verdad, no entiendo cuál es el afán de la gente, está bien prevenir y educar, pero alarmar y sembrar el pánico, ¿¿¿para qué??? Ahora los ojos y los dedos acusadores están puestos en el viernes 21 de septiembre.
¡Qué tiene la gente!
¿No pueden dejar en paz este mes que es especial?
Primero fue el 20 de marzo, un mega-cataclismo acabaría con miles de vidas y dejaría en ruinas muchas ciudades; luego vino el 21 de mayo (mi cumpleaños) y sus pronósticos del fin de los tiempos; y por si no fuera poco las rusas pastrulas siguen con sus conversaciones marcianas que les chismean que se viene el "segundo" mega-cataclismo, el que viene antes del megaarchirecontrasuperultra-cataclismo que sería el 21 de diciembre. ¿Qué onda con los 21?
¿Y alguien les cree después de las mentiras?
No lo sé! Pero siembran el bicho de la incertidumbre!
Sí, yo en el fondo debo confesar que algo de miedo tengo. No digo que me crea todo lo que dicen, pero sí lo pienso.
Pienso en el qué pasa si...
En el qué haría si se destruye mi casa...
¿Y si estoy en la oficina?
Me regreso caminando o espero a Lalo...
Cómo saberlo si las líneas se caen y no hay forma de comunicarse...
¿Y si pasa algo con la gente que quiero?
No me quiero quedar sola en el mundo...
¿Y si la tierra se abre?
Me puedo quedar a un lado, pero me puedo caer también.
¿Y si estoy adentro de la tierra y se cierra de nuevo?
En el terremoto de Japón la tierra se abría y cerraba como puerta de ascensor.
Mejor que si pasa, sea en la noche para estar juntos.
Pero cuando uno está dormido se vuelve medio torpe.
¿Y si estoy en la ducha?
Ahí sí que no la cuento porque llegar al primer piso en toalla y mojada es más difícil.
¡YA CALLATE CARAJO!
¡Me provoca jalarme los pelos y tirarme un cachetadón por mongaza!
¡¡¡Qué me pasa!!! Por algo me dejaste "entrenada" y confiaste en mí para irme a Pisco a los 3 días del terremoto del 2007 para ayudar además de trabajar. Aunque esa es historia para otro post completo porque fue una TRAVESÍA y tú, a pesar de la distancia te encargaste de cuidar cada uno de mis pasos con tus artilugios y contactos. Fue una experiencia demasiado extrema, están las ganas de ayudar por un lado, la impotencia de no poder hacer más por el otro y el miedo constante a que una réplica sorprendiera en cualquier momento. Llegar con 40 de fiebre a la casa para engreírme en los brazos de mi mami y en los tuyos fue lo mejor de esa terrible vivencia.
Es vergonzoso, pero tengo que aceptar que tengo miedo. No porque me pase algo, porque no le tengo miedo a la muerte, pero sí al "cómo", al "qué pasará mientras pase". Temo a lo que les pueda pasar a "ellos", mi mami, Lalo, mi abue, mi Bruni, David, Karina, Eduardo, Dani, Maki... Lissy está en Estados Unidos así que el 21 de Septiembre no estará por acá pero igual pienso en ella y en mis sobris. No sé qué haría si les pasa algo. Creo que de verdad no podría soportar otro capítulo como el que viví hace casi 4 años. De terror...
El miedo se apodera de mí cuando ladran los perros.
Cuando el viento sopla muy fuerte.
Cuando leo estupideces que envenenan el alma.
Cuando pienso...
Cuando imagino...
Cuando pregunto...
Mejor cierro el pico y no pregunto más. Si pasa, pasará, pero solo espero que ya no inunden más las redes con predicciones que no hacen más que poner al mundo entero a temblar.
Mejor me zampo mis flores de Bach (esta semana me han recetado: miedo), espero que lo combata al menos en algo.


