Existe una preguntita inocente que no tiene nada de maliciosa, siempre es hecha por una persona con una sonrisa en los labios y con los ojos brillando de ilusión. No tiene nada de malo, absolutamente nada, pero cuando es lanzada al viento llega al destinatario como dardos directo al nervio que encienden una alerta invisible que indica un posible estado de ebullición máximo. Parece emitir un anuncio intermitente en rojo neon diciendo "controla tu respuesta" y al menos a mí, me dan ganas de soltar una preguntita inversa que le quiten las ganas de saber mi respuesta.

Sé que tengo poca tolerancia, y casi casi un humor de perros cuando algo me molesta, dice mi mami que lo heredé de ti. Podemos ser las chispas del lugar, hablando con los ojos y haciendo bromas explosivas que captan la atención de cualquiera en el momento menos indicado, pero que el genio que tenemos dentro es uno bien grande y fuerte cuando lo provocan, lo es. Y más en nuestra sociedad, en donde habitan especímenes de todo tipo, desde los llevaderos hasta los imposibles de escuchar.
Entre esos especímenes que nos rodean en el día a día, encontramos al famoso "constante inconforme". Ese pesado que, sin querer ser pesado, cae más chinche que lapa. Ese que te pregunta en los lugares y momentos menos apropiados, cosas incómodas. Que tal vez no son incómodas para ellos, y por eso las hacen con la sonrisa más sincera.
Uno pasa por todas las etapas, y por ende, por todos los niveles de preguntas del constante inconforme. Primero, cuando una persona está solter@ la gran pregunta es: ¿y ya conociste a alguien?
Luego, cuando ya se tiene pareja: ¿y están durando no?
Cuando el tiempo juntos se hace largo: ¿cuándo te casas?
Cuando la pareja se casa: ¿y cuando "ENCARGAN"? (cómo odio esa palabra)
Cuando ya están "buscando" pero no quieren hacerlo público: ¿y?... ¿¿¿ya?????
Cuando ya tienen un hijito: ¿y cuándo la parejita?
¡¡¡POR DIOS!!!
¿¿¿QUE ACASO NUNCA SE CONFORMAN?????
¡¡¡Qué desesperante!!!
No estoy en contra de las preguntas que, como ya lo dije antes, buenamente las personas puedan hacer a los demás. Pero en mi caso, voy un año de casada y no hay un solo día que alguien no me pregunte cuándo tendré hijos. No tiene nada de malo, lo sé, es lo normal preguntar, pero me parece que son cosas que no deberían preguntarse. Cada uno ve cómo planifica su vida, sin comentarlo a los cuatro vientos. ¿Por qué hacerlo? Son cosas que cuando se den, pues la gente se enterará porque sí.
Tal vez no me gusta que me hagan esa preguntita en especial, porque yo no la hago. No me gustaría escuchar algo como "sí, es que ya estamos buscando pero aún nada". Es algo incómodo creo. Pero como dice "pepe grillo", nadie es como uno mismo es, o como uno quiere que los demás sean.
Además, parece que estamos viviendo una época de histeria colectiva por embarazos. Es decir, hay etapas en la vida de cada persona que todo lo que nos rodea parece "contagiarse", no encuentro otra palabra que lo defina mejor, de determinadas cosas. Por ejemplo, hubo un año en que TODOS se casaban a la vez, o que novios pedían a novias sin cesar, en este momento, la moda está en salir embarazada. Pero la verdad es que es bonito vivir primero una vida de a dos, para luego pensar en un tercero.
En fin, cuando llegue el día de ser mamá, tú serás el primero en enterarte.
Está prometido desde hace mucho tiempo.
Por mientras, a lidiar con los constantes inconformes, que nunca faltan...
Al que le caiga el guante...
que se lo chante!