Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

7.9.11

Solo 3 intentos

Estaban a pocos minutos de llamarme. La puerta se abría cada dos minutos pero no era nadie vestido de celeste con una tablilla en la mano. Falsas alarmas. Nada más que eso. No puedo negar que estaba un poco nerviosa, pero serían solo 40 minutos. Si los comparo a toda  una vida de incertidumbre, es poco después de todo no crees?

Me empecé a quitar una a una las pulseritas, reloj, aretes y por último mi anillo. Se los dejé a mi mami para que me los devuelva al salir. Mis piernas temblaban involuntariamente pero no podía permitir que me vieran así. Al menos no en ese momento. Pensé coger la virgencita que entregamos cuando cumpliste un mes de haberte ido, esa que siempre llevo en la cartera a donde sea. Pero no pude. Tiene pedacitos de metal y no estaba permitido llevar nada por el estilo.

ALARCÓN PUGA MARÍA... dijo un doctor abriendo la puerta que iba y venía debajo del cartel de: Resonancia Magnética. Empezamos mal con el nombrecito eh! Pero nada, me paré sin mirar atrás, y me fui. Quise voltear a ver a mi mami pero no. Tenía que ser valiente. Tanto como tú siempre lo fuiste.

Luego de algunas indicaciones salí del cambiador y entré al cuarto que conocí en mi mente hace ya unos días. "Mmmm no parece tan chiquitito después de todo. No creo que sea taaaaaan malo", pensé al ver la gran máquina de resonancia que tenía ante mis ojos. Caminé tímidamente hacia ella esperando las indicaciones y luego me senté. Me quité las pantuflas y esperé.

Al echarme en la camilla sentí el latir de mi corazón un poco más apresurado. No había ni empezado la prueba y ya estaba con miedo??? Qué era eso! Nunca he sido así! Te acuerdas que siempre me decías que era la más valiente de los cuatro? Pues hoy quería huir del lugar. Necesitaba tu mano y no estabas ahí. Sentí mucho miedo pero finalmente apoyé mi cabeza en la almohadilla. El doctor me hablaba y cada vez lo escuchaba más lejos... hasta que...
- Lista? Ahí vamos.
- Bueno, pero si quiero salir qué hago...
- Solo me llamas...
La camilla fue deslizándose al interior de ese túnel que a primera vista me pareció amplio. Acompañado de un sonido parecido a una burda imitación de fiestas electrónicas cerré los ojos y la luz se fue apagando. Sentí mi respiración regresar hacia mi cara. Ya estaba adentro. No abras los ojos, no los abras... me repetía una y otra vez... el aire regresaba nuevamente y en menos de 5 segundos ya sentía que no entraba ni un hilo oxígeno a mis pulmones... Abrí los ojos y estaba literalmente en un nicho. Levanté la cabeza por inercia y mi frente chocó con el techo, mis hombros con las paredes...
- Sáqueme, sáqueme... No puedo... Respirar...
El doctor entró a la sala corriendo y me dijo que era normal sentir falta de aire al principio. Era parte de la prueba. Me prometió que luego de unos minutos, esa sensación disminuiría.
- Bueno, vamos de nuevo entonces. Pero me puedes dar un timbre o algo por si te quiero llamar?
- Claro que sí. Solo presionas esto y en menos de 2 segundos estoy aquí.
Una vez más la camilla, acompañada del sonido ensordecedor que era menguado por los grandes audífonos que llevaba en las orejas, fue ingresando al túnel. Cerré los ojos una vez más. Esta vez no los abriría por nada. Pensé en muchas cosas, pero trataba de seguir dentro de mi mente, controlar el miedo. Pensé en cosas bonitas, pero de pronto todo empezó a dar vueltas. Era un tipo de vértigo muy raro. El túnel empezó a girar sobre su eje y sin parar. Todo se movía y sonaba aun más fuerte. Me sentí con frío, me temblaban las manos y toqué el timbre.
- ¿Qué pasó? Todo bien?
Me preguntó preocupado el doctor mientras la camilla salía del túnel.
- No, me siento muy mareada. Quería vomitar.... No puedo...
Una lágrima salió de mis ojos y escuché lo mejor que pude escuchar en ese momento: No te preocupes hijita, no te presiones a hacerlo. Existen otros métodos para que no sea tan traumático, te dormimos afuera, ingresas y de ahí sales y listo, no te acordarás de nada. No trates de ser valiente, no se trata de eso...
En ese momento solo pensé en ti y en lo fuerte que siempre te mostraste. Si estuvieras ahí me dirías lo valiente que soy, lo feliz y orgulloso que estás de mí por entrar solita a esa claustrofóbica prueba.
El doctor seguía hablando y simplemente tomé aire y le dije: podemos intentarlo una vez más?
- Todas las veces que quieras. Me dijo.

Esta vez no seguí ningún consejo. Solo pensé que tal vez saliendo de ese túnel, me estarías esperando detrás de la puerta junto a mi mami. Entré con los ojos cerrados respirando profundamente y ya dentro solté el aire. Abrí los ojos y fui yo misma. Hasta llegué a sentir que el túnel se hizo más grande. Mi nariz ya casi no chocaba con el techo ni mis manos temblaban junto a las paredes. Estaba cómoda. Hasta el sonido se hizo melódico y los momentos en los que la máquina emitía ese tipo de TACA TACA TACA me imaginaba jugando a las guerritas contigo. Escondidos detrás de una roca simulando tener una metralleta en las manos.
Sonreí...

Y cuando menos lo imaginé,  escuché la gran puerta de metal abrirse a lo lejos.
- Eso es todo señorita. Es usted valiente... pero sobre todo... perseverante y firme en sus decisiones. La felicito....

Salí de la sala sin preocupaciones.
Afuera me esperaba mi mami y mi tía.
- ¿Vamos? Ya mañana me dirán que no tengo nada....

Nos fuimos a la casa y yo en mi mente imaginándome lo orgulloso que estarías de mí.

12 comentarios:

Mimy dijo...

Has sido una valiente..en serio, vencer el temor es cosa de bravos :).
Yo también soy medio claustrofóbica, aerofóbica y canifóbica.., así que te entiendo.. es difícil enfrentarlos.
Con un doctor paciente y amable como el que te tocó..fue una bendición.

Que tengas un buen día, mi valerosa amiga :).

Bren dijo...

En serio eres muy valiente yo no entraba ahí sin meterme antes unos 3 clonazepam como minimo jajajajaj
Es bello como tu padre se manifiesta a travez de terceros dandote fuerzas en todo momento y como tu valentia viene motivada por el gran amor que le tienes.
Te felicito :)
un abrazo!

Mr.d dijo...

Ni que decir tambien les tengo pánico a las resonancias...AGGG.
Parece la turbina del avión metida en tu cabeza horrible, peor que uno es claustrofóbico.
Recuerdas que hice un post un tiempo atras sobre mi angioresonancia?
Que bueno que ya olvidaste el incidente de ayer colega...éxitos.
Abrazos!

Mina Treintañera dijo...

Al fin ya pasó todo! Y como siempre tu papi presente, por eso no tienes nada que temer. Pero si ser más cuidadosa con tu salud, no se le puede dejar en segundo lugar, porque algo pequeño se puede agravar y entonces andamos asustados. Recuerdo 2 resonacias, una a la rodilla y otra que me hicieron después de extirparme el tumor, para ver si había algún otro por ahí, y me inyectaron una solución de contraste, eso fue lo que se me quedó grabado, porque dolía un egg la maldita solución y encima se me hinchó la boca, parecía pato, que feo, pero no logro recordar lo que sentí. Pero que bueno que no te dejaras vencer por el temor, así tiene que ser!

Qué tengas una excelente semana Marité!!! Y que los resultados salgan prontito para que estés más tranquilita, besitos!!! Muacks!!!

LUIS GUADALUPE dijo...

Hola Marité. Te felicito por la valentía de perseverar hasta terminar con esa tortura para tí. Cualquiera a la primera, se habría bajado del caballo.

Una vez más, tu padre te dio su empujoncito para que terminaras de hacer esa prueba.

Un beso grande.

LUCHO

Victor Falconí™ dijo...

Bueno, Marité, te diré que viví cada segundo de la historia, y creo que ya me enseñaste a temerle a la resonancia magnética xD! Bueno, fuiste valiente. Ser valiente en ese tipo de situaciones nos prepara para otras más difíciles. Sería lindo tener la perspectiva de tu mami. Saludos y que te vaya muy bien n__n.

la MaLquEridA dijo...

Hace poco fui también a la resonancia magnética, y la experiencia fue más o menos la misma pero yo no tenía a mi mamá cerca pero si a mi esposo e hija.

Que bueno que todo salió bien.

Saludos.

OKIPERU ® dijo...

¡Que alucinante!

...yo también quiero.

Marité dijo...

Hasta ahora suenan las metralletas en mi cabeza... Pero valió la pena. Creo que si vuelvo a ese mismo li¿ugar, volvería a intentarlo, y la tercera, sería la vencida.

Gracias a todos por sus palabras...

Marité dijo...

Mimi: Tuve un doctor paciente, pero más paciente aun fue la máquina que tuvo que trabajar con mi difícil y caprichoso cuerpo. Ni qué decir de mi mente... de locos.
Gracias por estar aquí conmigo Mimy! Un besote!

Bren: Sí amiga bloggera, se manifiesta y lo hace de maneras tan distintas que nunca me cansaré de contarlas. Creo que esa es la razón que me empuja a escribir casi a diario.

Mr.D: Olvidado, y enterrado. Lo que no vale la pena, no merece ser ni mencionado.

Mina: Es genial todo lo que este blog ha hecho en mi vida. Conocer gente ejemplar como tú es una de las más maravillosas cosas. Eres un ejemplo de vida y te admiro por eso y mucho más. Te quiero...

Victor: Es feo, espero que no tengas que pasar por eso nunca. Pero bueno, sacas fuerzas de donde sea y cumples el objetivo... Ya sabes, siempre apunta alto y llegarás!

Malquerida: Al menos estuvimos acompañadas no? Todos necesitamos una mano que agarrar al salir de ese trance traumático.
Bienvenida a mi blog :)

Oki: NO! No te lo recomiendo!!!

Mina Treintañera dijo...

Yo tambié te quiero mucho Marité...

Aldo Rubén dijo...

Ayer leí tu post y te dejé un comentario, no se si te llegó y aún no lo aceptas o si se perdió en el espacio, al igual que me pasó con Ludobit, Paty, Oscar y otros bloggers.

En caso se haya perdido, solo paso a repetirte que todos estamos orgullosos por tu valentía.

Un abrazo Marité :)

El heroe de mi vida