Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

11.7.11

Otra generación

Sentada en su cama de espaldas a la puerta, puedo verla llorar.
Sin ver su rostro.
Sin tal vez derramar una sola lágrima.
Ella ya no tiene más lágrimas para llorar.
No es necesario.
Su corazón siente.
Y lo extraña.
Extraña a su hijo.
El "hijo de oro" al que siempre llamó.
Caminando con el bastón al lado, se dirige siempre a la ventana.
¿A quién espera?
Según cuenta, muy cuerda aun, espera que Dios la recoja.
Pues no sabe qué lugar tiene ahora en este mundo.
¿Por qué lo hace si sabe que aquí la amamos?
Porque su vida ya no tiene sentido, ella dice.
Y lo cree.
No es un estorbo.
Pero lo siente.
Todos la toman en cuenta.
Pero no lo reconoce.
Ya no cree.
Ya no piensa.
Ya no extraña.
Pero siente.
Los años pasan y para ella ahora pesan también.
Más aun si vivió algo que no tiene nombre.

Arrugadita ahora, sigue siendo una princesa.
La de ojos claros que se peina en el espejo.
Ya no con la misma ilusión de antes.
Pero con el alma de siempre.
Mirando el espejo sin ver su reflejo.
Pues mira la foto pegada en la esquina derecha.
Seguidamente, mira abajo y piensa...
Solo sé que piensa.

...si perder a un padre duele... cuánto lo haría perder a un hijo...
Eso, no tiene nombre.
Es solo para valientes.
Como nosotros...

6 comentarios:

Bren dijo...

Mmmm :/ la vejez me suele arrugar el corazón...y por una tia abuela, osea hna de mi abue se lo que sienten al perder a un hijo...esta tía nunca mas ha vuelto a tener la mirada dulce q solía tener, a pesar de tener 7 hijos mas.

Solo me queda citar a Facundo Cabral cuando decía:"no olvidemos que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubistein interpretaba como nadie a Chopin a los 90. Sólo citar dos casos conocidos"..."No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza"...

Un enorme abrazo :)

Por el momento, anónimo dijo...

El dolor de una madre es inexplicable, dos hermanos míos fallecieron hace unos años y la verdad es que mi madre es una persona muy fuerte y admirable porque no sé de dónde saca el valor para seguir adelante, yo creo que si no fuera por sus nietas ella ya no sonreiría.

Larga vida a tu abuelita.

Marité dijo...

- Bren: Grande Facundo! Siempre puede citarse más de una de sus frases. Esas que te quitan el aliento por lo profundas que son.
Gracias por estar conmigo siempre :)

- Anónimo: Gracias Anónimo, te voy a poner un nombre creo porque ese no me suena mucho... será el nombre de tu blog resumido. Desde hoy serás 50.20 y qué?
Un gran abrazo!!!

Mina Treintañera dijo...

Es que no me puedo imaginar siquiera lo que debe ser una pérdida tan grande, cuando uno tiene hijos, los prepara de mil maneras para que sean fuertes y se valgan por si mismos cuando nosotros ya no estemos, no estamos preparados para que sea al revés, es que es impensable. Tu abuelita es una mujer muy fuerte, como tu papi.

Besitos!

Marité dijo...

- Mina: Es que no es la "ley" no? O sea, la ley de la vida... supuestamente debe ser d euna forma... pero la verdad es que nunca se sabe. Nunca sabemos quién puede adelantarse al viaje que creemos genial... estoy segura que lo es, pero a ella aun la veo fuerte. Una vez me lo dijo aunque sus ojos se aguaron un poco "yo ya no tengo más que hacer aquí, pero por ustedes lo puedo todo".

Gracias por leerme Minita. Un besote!

Por el momento, anónimo dijo...

jajajaj 50.20 y que? jajaja... resultaste tener muy buen sentido del humor, acepto entonces. 50.20 jeje

El heroe de mi vida