Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

23.11.10

La polillita

Estuve paseando por esos pasajes secretos de mi mente. No tan secretos después de todo porque al final terminan siendo públicos, pero de que están un poco escondidos, lo están. Pues no es fácil llegar a ellos y encontrarme con uno de esos momentos que me hacen respirar hondo y llenarme con un poco de esperanza. Me hacen sentir un poquito más positiva. Tal vez, porque me ayudan a recordar que la felicidad y el amor infinito no son efímeros, sino eternos.

Todo empezó de un momento a otro, cuando sentada en mi cama por la mañana, debatiéndome entre las ganas de quedarme tapada hasta el cuello e incrementar mi dolor ovárico para lograr un día de "reposo" no tan absoluto, y el sentido de responsabilidad ante tanta chamba acumulada últimamente que me empujaba con un tosco golpe invisible a pararme de la cama y meterme directamente a la ducha. Cuando así como así una polilla, una chiquitita de esas que  no suelen aparecer muy seguido, esas que tienen un par de alitas redonditas y perfectas en el mundo de las polillas, pasó frente a mis ojos un par de veces hasta que se posó en mi mesita de noche. Seguía tan perfecta y minúscula como se siente uno mismo cuando piensa en el tamaño del mundo.

Estaba ahí paradita. Quietecita como si no le importara nada más que mirarse en el reflejo del vidrio de la mesita de noche. Movia sus alitas de cuando en cuado, y mágicamente volé hasta 1990. Ya no estaba en mi cama decidiendo si hacer de "hoy" un día productivo o uno mediocre, esos que tú tanto odiabas, sino en mi rosado y tan antiguo cuarto de niñita feliz. Casas de muñecas, coches, cocinas, tocadores, carros, barbies, bebitos, chichobelos, herencias de mis hermanas, entre muchos otros juguetes completos y destrozados también, decoraban la surtida habitación que más parecía juguetería. Estaba arrodillada en la alfombra hablando muy bajito. Viendo una pequeña tacita de juguete sobre el piso y hablandole al parecer a alguien invisible. Cuando de pronto, sentí un susurro, un soplido que se asemejaba a una risita de esas que no quieren salir, eras tú. Parado detrás de la puerta mirándome con esos ojos tan llenos de amor que siempre te mostraron tal y cual eras por dentro y por fuera.

Molesta y avergonzada te dije:
- Ay papiiiiii! Que chismoso ereeeeeees! (con ese tonito típico de altas y bajas que más me hacían ver como una niña chinche y malcriada)

A lo que sinceramente me respondiste:
- Pero hijita, quería saber qué le decías a esa polillita que has atrapado en tu tacita rosada.

Aun más molesta y con unas ganas terribles de llorar por la verguenza por haberme descubierto "conversando con una polilla" te dije:
- No la he atrapado, estaba en el suelo y solo la quería poner en un lugar bonito para que sea mi mascota.

No recuerdo qué fue lo que hice el resto de ese día. Pues esa conversción fue antes de que te fueras a trabajar, con tu maletín en la mano y tu uniforme azul que te hacía ver como el mejor militar del planeta. Pero lo que siguió fue aun mejor. Llegaste por la tarde, con el mejor regalo del mundo.

- Mira Marité, ya no vas a tener que pedirle a la polillita que sea tu mascota. Ahora tienes a Pecas.

Un bello perrito negro lleno de pequitas blancas, corría hacia mí tan cargado de energía que hasta ahora siento sus uñitas correr por el piso del patio. Ese fue mi primer perrito.

Luego de eso, volví a mirar la polillita sobre mi mesa de noche.
Respiré muy hondo y me paré de la cama.

Qué bueno es saber que cuento contigo para esto.
Para que me ayudes a empezar un "día" que por más ilógico que suene, al vez en el fondo no quiere llegar a ser "día" al fin.

1 comentario:

Bren dijo...

que loco una polillita te llevo a este hermoso post! yo veo miles de polillitas ,arañitas, etc y ni caso...definitivamente la maestra aca eres tu marité, me encantó este post :)

El heroe de mi vida