Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

4.4.11

Sábado bonito

El sábado intenté preparar algo rico, que me salió buenazo por cierto, y quedarnos viendo películas como marmotas. Teníamos la idea de pasar un fin de semana tranquilo y "barato". Ya que como esperábamos desde hace unos meses, el préstamo para el depa nos quedó corto así que tendremos que pedir otro. Con las caras desencajadas decidimos no pensar en "el tiempo que tendremos que ajustarnos" sino en todo lo lindo que vamos a vivir tal cual lo imaginamos. Así, ver las cosas difíciles y "dolorosas para uno o para el mismo bolsillo" resulta más fácil. En fin, fuimos a comprar todos los ingredientes para que lo que vayamos a preparar saliera menos que una pizza y más deli. ¿Difícil? Para nada. Comimos como si estuviésemos en una trattoria, y la más rica porque YO lo preparé con la mejor de las inspiraciones.

Fuimos a comprar a Vivanda y al momento que pasar por los Champis me acordé de ti. Un señor bajito, un poco gordito y de pelo oscuro sacó de su bolsillo algo que me resultó más que familiar. Era un peine negrito, de esos larguitos que se usan en las peluquerías para cortar con tijera los cortes de hombre. Se lo pasó por el lado derecho de la cabeza y luego por el izquierdo. Luego lo volvió a guardar en el bolsillo de su camisa y saludó a su esposa que le daba el encuentro. Pensé tanto en ti que me quedé parada con el carrito en las manos mirando al señor bajito.

Pensé en las veces que llegábamos a la casa de mi tía Mary y antes de bajar del carro, acomodabas el espejo retrovisor, sacabas tu peine y en dos segundos estabas totalmente ordenadito. Como siempre. Las veces que íbamos a recoger a mi mami de algún lugar y hacías lo mismo en cuanto la veías acercarse al carro. También cuando me ibas a recoger de la universidad, o cuando llegaba alguna visita a la casa.

Siempre peinado, oliendo rico y con la ropa más linda de señor serio y elegante. Siempre con el peine en el bolsillo de la camisa, y otro en la guantera del carro por si acaso. Y cómo olvidar el pañuelo dobladito en el pantalón, bolsillo trasero. Tan precavido como siempre. Estabas atento a cualquier persona que necesitara un papel o algo para secarse o limpiarse. Como yo con mi famosa alergia.

Siempre peinado y ordenado pero aun así, con el peine al alcance.
Ese recuerdo me llevó a mil lugares a la vez.
Por eso cuando volví a la casa decidí cocinar no solo algo rico para Lalo, sino para ti también.
Acordándome las veces que preparé alfajores y el primero en la fila para probar el alfajor número 1, siempre eras tú.
Acordándome de las veces que tu pañuelo me ayudó a secar lágrimas y limpiar narices.
Acordándome de las veces que te vi tan elegante peinándote frente al espejo.
Acordándome que ahora, tenemos varios de esos peines tuyos. Como por ejemplo, mi mami lo tiene en la cartera que usa todos los días, envuelto en uno de tus pañuelos, para que siempre la acompañe, vaya a donde vaya.
Y yo, guardo tus peines y todo lo que sea tuyo en tu mesita de noche y más en mi corazón.

El sábado comimos fetuccinis a la huancaína con lomo y champiñones gratinados los tres. Lalo, yo y el mejor papá del mundo.

2 comentarios:

Bren dijo...

Que lindooooo post, pero sobretodo ya me dió hambre no sobro un poquito para tu amiga bloggera? jajaja
Se a que peinecitos te refieres y si son clásicos en ellos.Que lindo que tengas tantos recuerdos tan bonitos y que te siguen acompañando en tu día a día.
Que tengas una buena semana, un abrazo!

Marité dijo...

La verdad que sí. Me salió buenazo Bren! Te juro! Hasta a mí me acaba de provocar... jajajaja Te paso la receta, pero caleta shhh! jajaja

El heroe de mi vida