Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

13.5.11

Enough!

Puede que mis últimos post's hayan sido un poco negativos y cargados de una dosis, baja, de negatividad. Por unos días dejé que "el diablo" ese con el que soñé hace unos días, pero reencarnado en el cuerpo de Sonia (quien sigue trabajando en la casa a pesar de tanto alboroto) se apoderara de mi noble almita de algodón y la convirtió en una áspera y negruzca capa de hierro. O algo similar.

Dejé que las pesadillas tomaran la realidad de mi vida y dejaran que me invadiera el pánico. Un temor que ni yo misma puedo explicar. Sentí como si todo en la vida pendiese de un hilo, como si nada valiera la pena y caí en ese hoyo que a veces se hace más profundo y cuesta salir. Dejé que la tormenta de afuera se colara en mis ventanas. Pero hoy una vez más, quise cambiar la racha desde que salió el sol.

Abrí los ojos y aun estaba oscuro, me encanta cuando pasa porque siento que aun puedo dormir unos minutos más. Me tapé con el edredón y cerré los ojos.

No dormía. Solo pensaba.

Pensaba en todas las cosas que me hacen ser diferente y lo único que malograba toda la lluvia de ideas, era esa pesada negatividad. Esa que invade, corrompe y hasta a veces tira a la basura grandes sueños que pueden llegar a ser casi posibles. Fue entonces cuando empecé a analizar todas las similitudes que tengo ahora contigo. Las que siempre tuve pero tal vez por ese "roche" de chibola tonta, no quería aceptar:

- La manía de poner los zapatos al pie de la cama. Ordenaditos uno al lado del otro para que encajen perfectamente al momento de levantarse de la cama. Siempre apoyando el pie derecho primero, obvio.

- La vieja costumbre de colocar los billetes cara con cara, o mejor dicho todos los billetes mirando hacia el mismo lugar. Exactamente lo mismo hago, y ya no me causa gracia como antes. Es serio.

- Esa loca forma de renegar en el tráfico con ganas de tener cualquier objeto en la mano o "a la mano" para tirárselo al primero que cometa una bestialidad.

- La tan criticada sobreprotección con los chicos, que aunque sean solo sobrinos o hasta mi Bruno, cuido que no bajen del carro ni crucen la pista estando incluso en una calle desierta.

- Tus ganas de dulce. Esos chocolates que comías simplemente porque te provocaba y los caramelos que no mantenías enteritos ni 5 minutos. La diferencia es que yo los hago durar, tú, los triturabas ni bien entraban a tu boca. Era muy gracioso.

- Tu sueño en los lugares menos oportunos como la iglesia por ejemplo. Puedo creer mucho en Dios, Jesús y María, pero el sueño, no me lo quita nadie en esos lugares tan tranquilos y llenos de paz.

- Tus ganas de sentir la velocidad en las venas. El viento golpearte la cara siempre manejando con la ventana abierta.

- Esas inmensas ganas de ayudar a los demás siempre que lo necesitan. Aun así no pidan nuestra ayuda, siempre estoy ahí hasta para el que NO me necesite. Como tú siempre lo estuviste.

- Las preguntas típicas sin parar como metralleta en ataque: ¿y cómo estás? ¿qué has hecho hoy? ¿a qué hora saliste? ¿qué te pusiste?. Y lo peor es que nadie entiende que lo hacemos solo por curiosidad.

- El orden extremo en tu mesita de noche. Acomodando papeles, relojes malogrados, libros y demás que acumulados en un cajón viven felices para siempre.

- Esas ganas de siempre estar haciendo algo. Aunque sea barriendo el piso, pero algo.

- Esas ganas de reír en los momentos más difíciles, como un entierro por ejemplo. En el que sin perder el respeto contabas un chiste entre dientes y en el oído haciendo que toda la pena tomara forma de alegría por un segundo al menos.

Cada uno de los puntos me sacaba una sonrisa. Pero ésta era opacada luego por esos arranques sin razón de creer que algo anda mal. Miré hacia el techo un poco harta de esa carga invisible y me dije a mí misma "basta ya". Si soy tan parecida a ti, y tú lograste cumplir cada uno de tus sueños, yo también puedo.

Incluso te caíste muchas veces, como yo. Te dieron la espalda y clavaron puñales, como a mí. Pero siempre supiste cómo lograr esa satisfacción. Aunque no hayas cumplido tu deseo de estar siempre a nuestro lado, sé que siempre que soñaste con algo, no paraste hasta conseguirlo. Y si somos como dicen "de tal palo tal astilla" sé que saldré airosa de toda esta mala racha...

...después de todo...

es mayo no?

Mi mes.

4 comentarios:

Bren dijo...

Siiiii que las malas rachas pasen nomas , ni te detengas a mirarlas mucho rato sino se sienten importantes y se quedan ...

Ya quedo claro que heredaste todas sus manías :)pero creo que está mas orgulloso de ver como aun con todos los obstáculos que se te presenten sigues adelante parandote airosa sin detenerte en cada caida.

un abrazote y buen fin de semana :)
*q rápido , ya es viernes!

Marité dijo...

Increíble pero cierto Bren... Viernes por fin!!!!!!! Espero que venga el lunes recargado de energías para empezar una buena semana! Pásala mostro este fin exitoso! Besos!

Mr.d dijo...

Suficiente por hoy pero no por un mes...este ha sido demasiado largo para mi, maldición :(

Marité dijo...

Este que? Mes? Post? Día? En fin... las cosas malas vienen por rachas... antes de una buena por supuesto :o)

El heroe de mi vida