Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

31.3.11

Correr o caminar

Siento que se me acaba el tiempo y no sé para qué.
Como si estuviera en una carrera contra el reloj.
A pesar de tener varios proyectos en la carrera, no es eso.
Esos proyectos me llenan de vida.
Y de aftas en la boca por el estrés.
Pero son proyectos que me ilusionan en el fondo.
Son bullets en mi vida que debo visar en este tiempo.
Ante que llegue Octubre.
O después incluso.
Pero no es ese el punto por el que corro.
Corro por ansiedad.
Por impaciencia y desesperación.
Corro mirando al suelo cuando debería mirar al frente.
Para no tropezar aunque sepa que luego podré levantarme.
Corro porque me creo intranquila.
Cuando así deberían estar quienes realmente lo merecen.
Quiero caminar en lugar de correr.
Dejar de luchar con el tiempo cuando este ni siquiera está en contra.
Quiero dejar correr solo las manesillas del reloj.
Ya no mis piernas.
Solo las manesillas.
No quiero estallar como el Big Bang cada vez que algo me irrita.
Eso me aleja de lo que realmente soy.
De los que me quieren con el alma.
Y ese no es mi objetivo.
Corro porque no quiero pensar en lo que veré si camino.
Porque la vida a veces va a otro ritmo.
No al mío.
Corro para que los que me adelantan no estén solos.
Y miro atrás para ayudar a los que vienen.
Pero qué si me canso y decido caminar.
Qué si prefiero ser cauta y avanzar al ritmo de la corriente.
Porque después de todo...
a dónde se van las horas que pasan y se llevan un poco de mí.
A dónde va ese tiempo invertido si al final todo termina en llanto.
No digo que así tenga que ser siempre,
pero últimamente así resulta.
Risas,
juegos,
bromas,
planes,
emociones,
besos,
cosquillas,
palabras,
fotos,
y al final un soplido fuerte y se acabó.
Todo se derrumba tan rápido como se crea una sonrisa.
Pero ahora no quiero correr.
Quiero caminar ligero y a paso firme.
Confiada en que cuando venga el próximo nivel, lo pasaré sencillo.
Nivel finalizado = pendiente visado.
Ese es mi objetivo.
Mi meta ideal.
Tal como un día me enseñaste.
Tal como un día me dijiste que donde ponga la marca...
... se hace una historia.
Y una tan linda como un sueño.

3 comentarios:

Mina Treintañera dijo...

Si Marité, es muy cierto. Con el tiempo he aprendido a no desesperarme cuando las cosas no salen como yo quiero o cuando yo espero. Pero que también en el camino ocurren cosas inesperadas, pequeñas señales, cosas tan simples que no todos aprecian o notan, que me hacen sentir que todo irá bien y que poco a poco todo va llegando. Así me desespero menos y disfruto más :0)

Bren dijo...

Exacto ese es el punto si te desesperas no disfrutas, o disfrutas demasiado rápido que como bien dices tu de pronto al final un soplido fuerte y se acabó. Respira, siempre respira profundamente y luego comienza lo que tienes que hacer y antes de cada cosa, detente , respira, mira...tranquila! que te apura? el tiempo? el tiempo es una mierda jamás se detiene ¿y?
A mi el tiempo ya me llego , pasa tan rápido q ya mejor ni le hago caso...
Besos amiga bloggera :)

Marité dijo...

Ambas tienen razón, Bren y Mina, es mejor despojarse del reloj y vivir sin ataduras. Pero es difícil no? Bueno, vale la pena intentarlo...
Besos!

El heroe de mi vida