Lo que hay en un rincón de mi mente

Tengo el orgullo de poder decir que la persona más importante en mi vida fue un verdadero heroe.
Un hombre que con cada palabra, me enseñó a ser lo que soy ahora.
Un hombre que por 65 años, se dedicó a vivir sus sueños y a hacerlos realidad.
Un hombre por el que yo daría la vida.
Un hombre que aunque ya no esté conmigo, en este mundo, lo está a cada minuto en mi corazón,
en mi mente, en mi alma.
Un hombre al que le dedico este blog.
Un hombre al que yo prefiero decirle papá...

29.3.11

¿Qué hacer?

Todo era tan perfecto que parecía un sueño. Por eso la famosa frase que solo se llega a entender con el pasar de los años: no todo en la vida es color de rosa. Y así como hay momentos lindos y dignos de querer enmarcarlos en cuadros de oro para tenerlos siempre presentes, también están esos ácidos momentos que te hacen decir: ojala que todo sea un mal sueño. Pero lo malo, es que jamás despiertas de él.

Hoy me desperté pensando que todo lo que me pasó ayer fue un sueño. Creí haber dormido tanto que viví casi dos días en uno solo. Pero no fue así. Abrí mi agenda y al ver que era martes entendí que solo es una de esas etapas en las que las decisiones que se tomen tienen que ser pensadas una y otra vez. Darle vueltas al mismo "y qué pasa si..." que aunque suene a puro miedo, es una pregunta que siempre te lleva a la respuesta correcta. No es que tenga miedo, lo que pasa es que no quiero equivocarme. No quiero arrepentirme de los pasos que yo misma decido. De los ladrillos que voy poniendo uno a uno. Ahora ya no estoy sola, sino tengo a mi lado a la persona que formará parte del resto de mi vida y también debo pensar y decidir por él. Por mí.

Vuelvo a decirte lo que tantas veces dije: ¿qué harías tú si estuvieras en mi lugar?. Tu respuesta sería "tirarme firme con el paracaídas bien abrochado y asegurado", pero no puedo tener tu valentía. No soy tan práctica como tú, que aunque a veces parecieras darle mil vueltas a un solo tema por más chiquito que sea como el sabor de helado que comprabas los domingos para el postre, al final siempre era sencillo para ti decidir. Como qué nombres ponernos a los 4 junto con mi mami, la fecha en la que te casarías, venirte a Lima sin tener miedo a vivir solo sin mis abuelitos, qué estudiar al salir del colegio, y ser el mejor piloto del mundo aunque sea solo para los ojos de tu hija.

Esas son decisiones que al final de cuentas son especiales y marcaron tus días. En mi caso, lo que debo responder no es tan especial como las decisiones que te digo. No es nada que no pueda remediar con tiempo, paciencia, y mucho buen humor. Las que tuviste que tomar marcaron cada uno de tus logros, de tus partidas y llegadas, de tus huellas en mi corazón y estoy segura que en muchos más. No solo el mío. Aunque estoy convencida que solo te arrepientes de una decisión, y eso es lo que me hace dudar y pensar que puedo arrepentirme de una movida. Eso es lo que me hace pensar antes de subir el escalón. Me hace temblar de solo pensar que tal vez querré retrocederlo en un tiempo.

Sí... estoy segura que si de algo te puedes arrepentir de las decisiones que tomaste durante tu vida, es de haberte ido a volar ese sábado sin escuchar lo mucho que te quiero.

... te necesito más de lo que algún día creí posible...
Ni en la más loca de mis pesadillas...

3 comentarios:

Mr.d dijo...

Deja entonces que tus súplicas y deseos vuelen hacia el, nunca es tarde cuando se ama.

Marité dijo...

Trato de hacerlo... pero no es tan fácil como parece.
Gracias por no desconectarte del todo :)

Bren dijo...

Yo estoy segura que el amor el verdadero amor puede hacer posible todo y si tu lo necesitas , mira al cielo, no desesperes y lo vas a encontrar, mas cerca a ti de lo que crees.
Un abrazo!

El heroe de mi vida